Monseñor Barba: «El pueblo de San Luis se arregla económicamente con poco… con lo que puede»

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DePolítica cierra el año con una entrevista exclusiva con el Obispo de San Luis, Monseñor Gabriel Barba.

Pese a una agenda diaria sobrecargada que lo lleva al límite de sus posibilidades en la tarea pastoral, lo que impidió una charla cara a cara para este reportaje, Monseñor Barba respondió a un cuestionario en forma escrita, y habló de su salud, de las finanzas y las vocaciones de la Iglesia, de su preocupación por el avance de la droga, de la pobreza, de las marchas y movilizaciones del 2022, del modelo «cura Brochero», del fenómeno de la Virgen de la Cobrera y de su contacto personal y directo con los fieles católicos de toda la provincia.

 

 – Antes que nada quiero preguntarle ¿Cómo está de salud?

¡Espero que bien…! Estoy pasado de peso. No me ayudan las permanentes comidas y festejos al ir a cada comunidad donde me agasajan con lo mejor que pueden, y sumo a eso la falta de actividad física. Pero pese a estas cuestiones me siento bien.

 

– El 11 de julio de 2020 asumió como Obispo de San Luis. En este tiempo ha desarrollado un camino caracterizado por una apertura social inédita a la que no se animaron sus predecesores Juan Rodolfo Laise, Jorge Luis Lona y Pedro Daniel Martínez Perea. Imagino que esa visión le debe haber traído algunos resquemores entre los sectores más ortodoxos. ¿Qué camino transita la Iglesia de San Luis?

– Mi llegada para algunos supuso muchos prejuicios y la realidad de hoy, luego de más de dos años de caminar por San Luis, ya pueden sacar su sus propias conclusiones a partir de la realidad. Lo que sí puedo asegurar es que soy muy querido por la mayoría del pueblo de San Luis quien me lo manifiesta día a día por donde vaya.

Sin duda esta Diócesis necesitaba aggionarse, proceso que hizo la mayoría de las diócesis (del mundo) luego del Concilio Vaticano II. Este será un largo proceso que sin duda ha comenzado.

 

– Hablemos de vocaciones y de finanzas. ¿Hay suficientes nuevos pastores? ¿Cómo están las finanzas de la Iglesia puntana?

Vocaciones: estamos bien. Mejor que muchas otras Diócesis. Siempre serán pocas… pero lo que más me preocupa y en eso trabajo mucho es en la formación de los Seminaristas, dado que en ellos está el futuro de una Iglesia renovada. Trabajo fuertemente para que estén lo mejor formados posibles y que sean buenos pastores al modelo del Cura Brochero.

Finanzas: la Iglesia refleja siempre la realidad que viven las comunidades. El pueblo de San Luis se arregla económicamente con poco… con lo que puede…, y eso se traspasa a la Iglesia. Nada nos sobra y debemos hacer mucho esfuerzo para alcanzar cualquier objetivo que deba ser financiado.

La Iglesia se construye “de abajo para arriba”. Muchos erróneamente piensan que el Vaticano “sostiene económicamente” y no es así. Siempre cada comunidad fue forjando su historia. Y nuestra riqueza es “la gente”… los sencillos… quienes hacen posible la vida y que la Iglesia siempre avance. Nunca me deja de sorprender la generosidad y la entrega de tiempo y de talentos que tantos ponen al servicio de la comunidad sin esperar nada a cambio.

 

Mediados de 2018, dos años antes de llegar a San Luis. Monseñor Barba, entonces obispo de Laferrere, con el Papa Francisco.

– Vivimos en una sociedad en la que claramente cada vez hay menos puntos en común entre cada uno de nosotros. Una sociedad fragmentada con una importante crisis de representación. Y una incapacidad por parte de la dirigencia para escuchar y dialogar. Algo de esto está advertido en Fratelli Tutti, la última encíclica del papa Francisco que se conoció en octubre 2020 a menos de un año de desatada la pandemia de Covid. ¿Hemos salido mejores del tránsito de esa pandemia? ¿Qué aprendizaje podemos tomar?

Ese era un “deseo” de cuando estuvimos encerrados en la pandemia…; no me atrevo a decir que salimos mejores… pero sí que hemos sufrido… y también aprendido mucho. Como sociedad sigue siendo fuerte el individualismo. Es cultural…, muy propio sobre todo en occidente…, y eso nos frena a proyectos más avanzados. Las comunidades originarias tienen otra cultura y otros valores donde lo comunitario está por encima de lo particular y privada. Deberíamos aprender mucho de ellos.

 

– El 2022 ha sido un año con mucha movilización social en San Luis. El eje de esas expresiones fue siempre un pedido para que las autoridades escuchen y se reconozcan derechos: en educación, en seguridad, en el caso de las mujeres y de otras minorías. Algunas de esas marchas terminaron en hechos violentos, de vandalismo contra instituciones ¿Qué mirada tiene de esas expresiones?

– No había pensado el 2022 como un año “con mucha movilización” en San Luis. Tuvimos dos encuentros muy importantes de convocatoria de mujeres. El histórico Nacional de Mujeres auto-convocadas y el nuevo, el Plurinacional de mujeres, lesbianas, trans…etc… etc..

Esa división habla de la realidad que va minando todas las estructuras. Una pena. Sin duda, una de ellas mucho más politizada y sostenida económicamente por el Estado, la política y supongo otras organizaciones. El de mujeres auto-convocadas, se notó la diferencia de no apoyo económico.

Sea lo que fuere me parecen espacios que ayudan a la sociedad toda a que tomemos conciencia de muchos temas donde la mujer es vulnerada en sus derechos. En muchas faltas de igualdad respecto a los hombres. No coincido en todos sus pensamientos, pero respeto firmemente y valoro su aporte.

Las que se manifiestan violentamente siempre son minorías en estos grupos y no representan a la mayoría. Eso me queda muy claro al escuchar eso mismo de tantas mujeres que lo repiten. Pero terminan llevándose la tapa de los diarios con la violencia. Cosa que en San Luis no ha pasado. Pudieron trabajar y manifestarse y el sistema de protección diseñado por el gobierno ha funcionado como resguardo del bien común.

Desearía poder llegar a la misma conclusión sin tantas vallas…, pero hoy sin duda, han sido muy efectivas y necesarias.

3 de junio, un grupo de manifestantes vandalizan el frente de la Catedral durante una macha. Luego se enrejó el ingreso al templo.

 

– A lo largo del año se lo ha escuchado preocupado por el avance de la droga. ¿Cuál es la realidad que usted está viendo? ¿Habla de estos temas con funcionarios?

– Este es un tema que siempre lo hablo públicamente. La droga no deja de avanzar en todos los sectores sociales. Cambia la calidad… y es un problema que nos afecta no sólo en la Argentina sino en el mundo entero. Tiene el narcotráfico mucho poder y mucho dinero para corromper. Por eso no podemos descuidarnos. El precio se paga con la vida de los jóvenes y la destrucción de muchas familias y la sociedad.

 

– En San Luis estamos viviendo una situación inédita: más de la mitad de los chicos están bajo los índices de pobreza, todo un eufemismo para evitar decir que son pobres. ¿Qué rol puede llevar adelante usted como jefe espiritual de la Iglesia en este tema?

– Los índices de pobreza lamentablemente no dejan de aumentar de la mano de la inflación. Mi preocupación como Iglesia de San Luis es que estemos siempre cerca y al servicio de los más pobres. No hay mucho desarrollo en esto. Desde que llegué que vengo fortaleciendo y apoyando el trabajo de CARITAS con sus voluntarios, justamente para llegar más y mejor a los más pobres. Estamos muy lejos de lo que quisiera. Pero, también esto, como una Iglesia que necesita renovarse es un proceso lento donde hay que aprender cada día y jugarse.

3 de setiembre de 2022, Barba y la primera misa en La Cobrera, a 28 años de la «aparición» de la Virgen en los sueños del ex policía Miguel Ángel Escudero. Foto El Chorrillero.

 

– ¿Qué fenómeno de devoción popular está sucediendo con la Virgen de la Cobrera?

– La Virgen de La Cobrera sin duda es un fenómeno de Devoción Popular muy importante. Fue prudente tomarse un buen tiempo para conocer y decantar lo que sucedía dado que comienza como una manifestación de la Virgen a personas particulares. La Iglesia debe ayudar a discernir. En la historia… de tantas apariciones que se han hecho conocidas… no todas han sido reconocidas por la Iglesia.

A mí me toca acompañar luego de más de 20 años. Hasta cuando llegué estaba prohibido bendecir esas imágenes y aceptar esa devoción. La gente siguió con ello adelante y las manifestaciones religiosas no pararon de crecer. Mi percepción fue que no podemos dejar sola a la gente y que como Iglesia debemos acompañar. Esto no significa que ya esté aprobada la manifestación… pero, sí ya estamos allí, en medio de la gente celebrando como Iglesia. Eso trajo a muchos fieles un gran alivio dado que tenían fe en la Virgen de La Cobrera y no querían estar mal con la Iglesia. Los sacerdotes y las comunidades debemos también aprender a acompañar. Fue una decisión que pude tomar luego de mucho discernimiento, y de asesorarme con expertos que vivieron situaciones similares.

 

– ¿Cuál es la imagen que quiere que la sociedad de San Luis tenga de usted como Obispo?

No pretendo nada… Quiero que tengan la imagen que refleje la realidad.

Soy quien soy y como soy. No me tomo como modelo ni vengo a reemplazar a nadie. Creo que al ser elegido como obispo de San Luis, el Papa Francisco habrá visto que mi carisma como sacerdote y obispo era adecuado para lo que necesita hoy la Diócesis de San Luis. Creo que así debe haber sido.

Como fui siempre…, como he trabajado siempre así soy y así seré. Aprendiendo constantemente.

Busco tener llegada y contacto con la gente de modo directo. Sin intermediaciones. Recorriendo cada lugar. Toda la Provincia es la Diócesis, por eso no paro de recorrerla. Al comenzar a llegar a los parajes más alejados…, allí empecé a tener una mirada más completa de la cultura…, la historia… y la fe en San Luis. Eso me sigue enseñando mucho y aunque lleva mucho trabajo y tiempo poder llegar a cada lugar por pocos que sean…, lo aprecio mucho, lo disfruto mucho y veo que la gente se alegra mucho también de tenerme entre ellos.