Presentan un libro clave sobre el origen de San Luis, San Juan y Mendoza

Este jueves 9 de abril a las 16, el Microcine de la Universidad Nacional de San Luis será escenario de la presentación de La fragmentación de la Gobernación Intendencia de Cuyo y la organización de los espacios provinciales. San Juan, San Luis y Mendoza (1820-1828), una obra recientemente publicada por la Nueva Editorial Universitaria (NEU) que aporta una mirada renovada sobre los orígenes políticos de la región.

La actividad —de carácter híbrido— contará con la participación del historiador Roberto Schmit (CONICET-UBA), quien estará a cargo de la presentación del libro, coordinado por Guillermo Genini y realizado en conjunto con las investigadoras Eugenia Molina y Fabiana Puebla.

El encuentro no es un dato menor en la agenda académica local. El trabajo aborda uno de los momentos más decisivos de la historia regional: la desintegración de la Gobernación Intendencia de Cuyo en 1820 y el proceso posterior de conformación de San Luis, San Juan y Mendoza como provincias autónomas.

Desde un enfoque que combina dimensiones políticas, institucionales, territoriales y militares, la obra reconstruye cómo esos territorios, que hasta entonces funcionaban como una unidad administrativa —clave en la estrategia sanmartiniana—, comenzaron a definir sus propias estructuras de poder en un contexto atravesado por el avance del federalismo y el agotamiento del orden revolucionario iniciado en 1810.

La presentación de este jueves se plantea, en ese marco, como una instancia de circulación y debate de un trabajo que no solo revisa el pasado, sino que aporta herramientas para comprender la configuración histórica de una región central en la Argentina.

Con entrada abierta y modalidad híbrida, la actividad organizada por la UNSL y su editorial universitaria se inscribe en una política de difusión del conocimiento que busca acercar la producción académica al público general, en un formato accesible y de discusión directa con especialistas.

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San Luis reivindica su acta fundacional: a 206 años, ponen en valor el Día de la Independencia provincial

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San Luis vuelve a mirarse en uno de los momentos más decisivos —y durante años subestimados— de su historia institucional. Este jueves 26 de febrero, a las 19, la Casa de las Culturas será escenario de un conversatorio y exposición a cargo del historiador Guillermo Genini, centrado en lo que hoy la historiografía local comienza a reivindicar con mayor precisión: el Día de la Independencia de San Luis.

La fecha remite a la trascendental asamblea del 26 de febrero de 1820, cuando más de 280 vecinos de toda la jurisdicción puntana se reunieron en la entonces Plaza de Armas —actual Plaza Independencia— para definir el rumbo político de la provincia en medio de la crisis del orden colonial tardío y del poder central.

Aquel encuentro no fue menor ni meramente administrativo —explica Genini. Venidos desde distintos puntos del territorio —río Quinto, Desaguadero, San Francisco, Piedra Blanca, Saladillo y el Valle de Conlara— los representantes locales deliberaron y votaron que el gobierno debía ser asumido por el Cabildo Gobernador. La decisión implicó, en los hechos, dejar de depender de la capital intendencial de Cuyo, con sede en Mendoza, y marcar el inicio de una etapa de soberanía propia.

El movimiento había tenido un antecedente inmediato el 15 de febrero de 1820, con la deposición del teniente gobernador Vicente Dupuy, cuestionado por las “violencias” atribuidas a su gestión. Pero la legitimidad política del proceso se consolidó recién once días después, cuando la convocatoria abierta reunió a la representación territorial y dio forma institucional al nuevo rumbo.

Para Genini —uno de los principales impulsores de esta relectura histórica, junto a otros reconocidos investigadores como el profesor Néstor Menéndez—, durante décadas este episodio fue encasillado bajo la noción de “autonomía”, una categoría que hoy resulta insuficiente para describir la magnitud del paso dado por la dirigencia puntana de la época. La interpretación actual tiende a reconocer en aquel Cabildo Abierto el verdadero nacimiento de San Luis como Estado provincial soberano e independiente.

Un elemento central que se presentará en la conferencia es la recuperación del acta de aquella histórica reunión. El documento, localizado en el Archivo Histórico de Mendoza, fue gestionado y certificado digitalmente para su incorporación al patrimonio documental puntano. Aunque el original no se conserva en la provincia, la copia certificada permite reconstruir con precisión los puntos votados aquel día.

Según esa documentación, desde el 26 de febrero de 1820 San Luis se constituyó como un estado libre e independiente, condición que mantuvo hasta 1853, cuando la provincia se integró a la organización nacional argentina y pasó a ser —como hasta hoy— una provincia autónoma dentro de un Estado soberano mayor.

La actividad de este miércoles, gratuita y abierta al público- incluirá una exposición inicial y un conversatorio abierto. La convocatoria está dirigida a autoridades educativas y culturales, investigadores y vecinos interesados en revisar uno de los hitos fundacionales de la identidad puntana.

Reconocimiento nacional para una casa cultural puntana

Sin grandes carteles ni vidrieras, Atípica Cultural funciona en San Martín 842, en pleno centro de la ciudad de San Luis. Detrás de esa puerta, a pocos metros del ritmo comercial y administrativo del casco urbano, se abre otro tiempo: el de las muestras, las lecturas, las charlas, la música y el encuentro.

Allí, Fernando de Vargas sostiene, día tras día, un proyecto independiente que apuesta a la producción local y a la circulación de ideas. El Sello Tienda Creativa reconoce ese recorrido y confirma que la cultura también se construye desde espacios pequeños, constantes y profundamente comprometidos con su comunidad.

La distinción llegó tras un relevamiento nacional impulsado por la Secretaría de Cultura de la Nación, que buscó identificar experiencias donde la cultura no aparece como evento aislado sino como práctica sostenida. Más de 240 proyectos de todo el país se postularon; 119 fueron seleccionados. En la provincia de San Luis, sólo dos obtuvieron ese reconocimiento, y uno de ellos fue Atípica Cultural.

Qué es Atípica

Pero reducir Atípica a un sello sería quedarse corto. Lo que sucede allí responde a otra lógica. A lo largo del año, la casa cultural mantuvo una actividad casi permanente: 347 días con programación y 27 propuestas concretas que incluyeron muestras de pintura, dibujo y fotografía, presentaciones de libros, charlas, espectáculos corales, proyecciones de cine, degustaciones y encuentros atravesados por la memoria, la identidad y la diversidad.

Uno de los ejes más sólidos fue el Taller de Escritura Creativa, que cada jueves reunió a quienes eligieron escribir como forma de exploración y de trabajo colectivo. De ese proceso nació Tinta Viva, un libro editado en papel que materializa una idea central del espacio: la cultura no se agota en el proceso, necesita circular. Algo similar ocurrió con Modo Calle, un proyecto editorial fotográfico que volvió la mirada sobre los espacios públicos y la ciudad como escenario cotidiano.

Las paredes de Atípica Cultural también alojaron muestras colectivas y experiencias formativas, como la exposición realizada en agosto para conmemorar los 431 años de la fundación de San Luis, con trabajos de alumnas del Taller de Artes Plásticas del Centro Cultural La Vía. Hubo además una agenda explícitamente inclusiva, con la proyección de Belén y Polaris, dos producciones audiovisuales que abordan, desde distintos lenguajes, problemáticas sociales, judiciales y culturales vinculadas a las diversidades.

El año tuvo momentos especialmente intensos. Uno fue el ciclo Se Buscan Ojos, impulsado por el fotógrafo y ebanista ítalo-argentino Cayetano Arcidiacono, que durante una semana tendió puentes con la hemeroteca de la Universidad Nacional de San Luis y con estudiantes de la carrera de Fotografía. El otro, hacia el cierre del calendario, fue la charla El amor y el deseo en la obra de Jorge Luis Borges. Psicoanálisis y literatura, a cargo del licenciado Daniel Boromei, que colmó el espacio y dejó en claro que el pensamiento crítico también convoca.

Atípica Cultural no responde a la lógica del espectáculo ni a la urgencia del consumo rápido. Es, más bien, un lugar donde las cosas pasan porque alguien decide sostenerlas. Fernando de Vargas lo hace sin estridencias, con constancia y una convicción clara: que la cultura necesita tiempo, cercanía y comunidad. El reconocimiento nacional llega como consecuencia de ese trabajo silencioso. Y también como señal de que, aun en pleno centro de la ciudad, la cultura puede elegir otro ritmo y otra profundidad.

Poesía y lectura, postales impensadas en pleno centro puntano. Fernando de Vargas, de pie, junto a una mesa de amigos lectores.