El Gobierno y el «síndrome Actimel»

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Pese a movilizar 319 millones de pesos en publicidad en los primeros seis meses de este año, el Gobierno provincial no logra instalar su agenda.

Quedó en evidencia esta semana cuando el Gobernador Alberto Rodríguez Saá tuvo que salir personalmente a conducir un reporte desde su casa en Los Peñitos, El Durazno Alto, para mostrarle a los puntanos que no se había ido de la provincia, que estaba en San Luis, en su casa en donde guarda aislamiento luego de que su custodia personal diera positivo para coronavirus.

Lo que pasó en el medio fue que se dejó crecer una ola de rumores alimentada por mensajes virales en las redes sociales y alguna que otra publicación en una página periodística que se preguntaba dónde estaba el Gobernador, y no se atinó a nada.

Acaso influyó también que el gobierno hubiese preferido ocultar apenas una semana antes el viaje de la Jefa de Gabinete, Natalia Zavala Chacur a la provincia de Córdoba para ser intervenida quirúrgicamente, y cuya revelación -desde esta página- fue toda una sorpresa luego confirmada por fuentes oficiales.

O bien la incertidumbre general ya es moneda corriente entre los puntanos aturdidos en las redes con propaganda de Gobierno.

Se enseña entre los palotes de cualquier curso de comunicación con el ejemplo de Pancho Ibañez y la promoción del yogur Actimel, y suele ser utilizado para explicar el ritmo al que se habla en las redes -hace ya más de 10 años- y la lentitud de las comunicaciones de instituciones y organizaciones de gran envergadura.

En marzo de 2007 un mail difamatorio, anónimo y sin respaldo científico, puso en duda la reputación de la marca La Serenísima, indicando algunas contraindicaciones para los consumidores de ese yogur.

Fue tal el revuelo que ese mail generó que La Serenísima y el propio Pancho Ibañez (marcas y figuras asociadas con la excelencia en alimentos y la comunicación) tuvieron que diseñar y grabar un spot especialmente dedicado a refutar esa información anónima y falaz.

Le llamamos síndrome Actimel: exceso de propaganda y falta de información.

El video de La Serenísima y la desmentida institucional por un sólo mail.