Este lunes 30 de junio, el salón municipal de Concarán fue escenario del homenaje al exgobernador de San Luis, Elías Adre, al cumplirse 45 años de su fallecimiento. El acto tuvo lugar en su localidad natal, tierra de reconocidas personalidades como Dora Ochoa de Masramón y Polo Godoy Rojo.
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Durante la ceremonia, Andrés Dobanton y Roberto Fernández —integrantes del Archivo Histórico Municipal— ofrecieron una reseña sobre la vida y obra del dirigente peronista, quien gobernó la provincia entre el 25 de mayo de 1973 y el 24 de marzo de 1976.
El historiador y docente Néstor Menéndez destaca que, a pesar del breve tiempo en el que estuvo al frente del Ejecutivo provincial, Adre dejó una huella imborrable en la infraestructura y el desarrollo de San Luis. Entre sus principales logros se encuentran la puesta en marcha de la Fábrica de Cemento del Gigante, la creación de los parques industriales de San Luis y Villa Mercedes, el establecimiento del Sistema Nacional Integrado de Salud (SNIS) en la provincia, y la inauguración de los policlínicos en ambas ciudades.
Además, fue el gobernador que firmó el Acta de Reparación Histórica que significaría un paso clave hacia la futura promoción industrial de San Luis, y dio inicio a las gestiones para la construcción del emblemático Hotel Potrero de los Funes.
En la fotografía que ilustra este artículo, tomada durante un acto de campaña en 1973, Adre aparece flanqueado por figuras de peso en el peronismo nacional: a su izquierda, Oraldo Britos; a su derecha, el entonces candidato presidencial Héctor Cámpora, Juan Manuel Abal Medina, José Ignacio Rucci y Lorenzo Miguel.
Con el golpe militar, Adre fue detenido y estuvo preso, primero en el predio del Ejército y luego en el penal de Magdalena, en Buenos Aires, en donde permaneció hasta que su deteriorada salud presagiaba el inminente final.
Entonces en abril de 1980 fue liberado, volvió a su pueblo natal con custodia policial, y luego fue derivado al Sanatorio Ramos Mejía, en donde moriría el 30 de junio de 1980.
Preso en Buenos Aires, le escribió una carta a su hijo Guillermo marcada por el dolor. Es la carta de un padre injustamente acusado que reafirma su inocencia, que le pide a su hijo luchar por el bien, sin odio, y cuidar a la familia con amor y honor. Una carta que es también un legado simbólico para sus nietos, con la esperanza de un reencuentro.
Esa carta fue leída en el acto que fue además un homenaje, un espacio de memoria y reconocimiento a una gestión transformadora que, pese a su brevedad, sentó las bases de muchas de las políticas estructurales que marcaron el rumbo de San Luis en las décadas siguientes.
Aquí la carta de don Elías a su hijo Guillermo:
Querido hijo, no sé si Dios me dará la felicidad de darte un abrazo antes que se disponga mi confinamiento. Tengo la certeza de que será largo, y el temor a no volver a disfrutar de la felicidad de estar de nuevo con ustedes hace que sienta la necesidad de escribirte. Que mi condición de padre y el enorme cariño que te tengo constituye mi mandato imperativo de conciencia. He sido víctima de la más canallesca confabulación que pudiera concebirse para destruir a un hombre. Y sus autores, tú ya los conoces. Han de tener tarde o temprano el castigo de Dios y de la historia. Nunca tuve secreto para vos y es por eso que sabes que soy inocente, y hasta el último aliento de mi vida seguiré gritando mi inocencia.
Pero no quiero que guardes en tu corazón odio ni resentimientos, que nada haga que salga del camino recto que te he indicado. Rechaza cualquier invitación que alguien pudiera hacerte para sumarte a esa banda de asesinos sin patria ni bandera.
Lucha, sí, con pasión, por la causa del pueblo y por una Argentina en paz y armonía. Y que la reivindicación del nombre de tu padre sea obsesiva prioridad en tu lucha.
Rodéate de gente de bien. Sé un buen padre y mejor esposo. Que tus hijos se críen en un hogar honorable y cristiano, como te criaron a ti. Incúlcales amar la familia, a los abuelos, tíos y primos, y si puedes la posibilidad de una carrera universitaria. Sigue tu trabajo al lado de tu tío Lalo, apóyalo y respétalo como si fuera tu padre, así fue él conmigo.
Quise dejar al último mis recomendaciones para mamá. Tienes la suerte de tener una madre maravillosa, llena de amor y sacrificio. Cuídala y protégela como un verdadero tesoro, llénala de amor y de cuidado y haz que se trate sus enfermedades con los mejores facultativos. Que los niños se creen junto a ella, que eso será su mejor medicina. Que Mariana disimule cualquier cosa y vuelque en ella su amor de hija.
Si Dios me da fuerzas para superar tanto dolor y algún día vuelvo junto a ustedes será el mejor premio que pudiera darme la vida, pero si así no fuera quiero que mi banda y bastón de gobernador sea mi legado personal a Mario Elías, como también el retrato grande en que estamos juntos, para que lo cuelgue en su pieza. Háblale siempre del abuelo para que no me olvide lo mismo a Mariana Cecilia.
A todos tus tíos, primos y los buenos amigos un gran abrazo. Mantente en contacto siempre con la familia, unidos y solidarios. Que Dios te bendiga junto a tu madre, tu esposa y tus hijos. Un gran abrazo de tu padre Elías.
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