El saldo negativo del año pasado es de siete mil millones de pesos. El déficit se ha hecho crónico y ya es mayor que una nómina salarial completa. Cómo es que se gasta más de lo que ingresa.
El desequilibrio de las cuentas públicas de la administración del gobierno de Alberto Rodríguez Saá se acentuó en los últimos cuatro años hasta convertirse en un déficit crónico, que llegó a los 7 mil millones de pesos en el año pasado y que puede ser aún peor en el ejercicio de este año debido al uso electoral que se le dio a los fondos públicos.
Así surge del análisis de la Cuenta de Inversión que el propio Gobierno presentó ante la Legislatura el pasado 30 de junio conforme lo establece la práctica administrativa y que fue desmenuzada por los equipos contables del gobernador electo Claudio Poggi.

Para maquillar ese saldo en rojo Rodríguez Saá computó como ingresos títulos de la deuda Nación- Provincia por más de 11 mil millones de pesos.
En números redondos, al gobierno le ingresaron poco más de 212 mil millones de pesos y gastó 219 mil millones, es decir 7 mil millones más que lo disponible.
Los recursos reales fueron poco más de 212 mil millones -no 224 mil millones que computa como ingresos al liquidar títulos por 11 mil millones que ya se esfumaron- mientras que los gastos fueron superiores a 219 mil millones de pesos.

Los ingresos computaron recursos corrientes por 213 mil millones y 10 mil millones de capital; mientras que los gastos corrientes fueron de 132 mil millones de pesos y sólo 86 mil millones de capital. Esto también revela que Rodríguez Saá quebró el equilibrio presupuestario que garantizó la salud financiera de la provincia durante años al exigirse un 50 por ciento de gastos de capital y 50 por ciento de gasto corriente.
Esa relación ahora es muy desigual dado que sólo el 12% del presupuesto de San Luis va a obra pública y de ese porcentaje el 5 por ciento es financiado por la Nación, o sea que sólo el 7% del presupuesto de la provincia con recursos propios va orientado a obras de infraestructura, o viviendas, u obra pública.
El Estado como aspiradora de trabajo.
Otros datos explican cómo afectaron al mercado laboral las políticas instrumentadas por Rodríguez Saá al convertir al Estado en una agencia de empleo público.
El promedio de trabajadores ocupados en el sector privado cayó de 61.083 que había en el año 2015 a sólo 54.266 en el año 2022; y el promedio quedó muy por debajo de la media nacional. En estos ocho años el Estado provincial se convirtió en una máquina aspiradora de trabajo.
