El hechizo nocturno del jazmín

—¿Podés tocar la primera nota? —dijo su mamá.

—Sí —respondió el niño

—¿Podés tocar la segunda?

—Sí —asintió de nuevo.

—Entonces podés tocar toda la pieza.

Así lo alentaba su madre cada vez que él sentía que no podía avanzar. De eso se trataba el juego al principio. Una nota a la vez. Vivir con paciencia la exploración que nacía de manos inseguras sobre el instrumento, educarse en los matices del silencio, en los significados del sonido y sus resonancias. Acostumbrarse a ir y venir sobre una misma línea hasta abrazarla, hasta envolverla de recuerdo y repetirla en sueños, hasta reconocerla en sus infinitos detalles, hasta verla florecer en el aire que es el lugar donde también perfuma la música.

Había comenzado a tocar a los tres años y a los siete ofrecía su primer concierto profesional. Primero habían sido los instrumentos de viento y después finalmente el piano. De adolescente ingresó con una beca al Berklee College of Music donde hermanó la música clásica con el jazz. Integró las bandas de dos leyendas del género: Charles Lloyd y Miles Davis. Pero no duró mucho, aunque – dice– aprendió una enormidad. De ahí se lanzó a construir su propio camino. Y decir “se lanzó” no es exagerado porque durante mucho tiempo se olvidó, o ignoró, todas las partituras que lo habían acompañado en su vida y aprendizaje, y empezó a improvisar como un demente suelto en los subsuelos de los bares de Manhattan.

Arrancaba los conciertos desconociendo la introducción y los terminaba sin punto final, como esas historias que nos abren una ventana de intensidad o emoción a la vida de alguien, pero no nos definen de quien se trata, ni nos estacan con su moraleja. Lo daba todo durante más de una hora sin pausa.

Cada concierto era confirmar asistencia a un exorcismo, al arrebato de una presencia sin programa previo, a la ceremonia de una catedral sin tiempo. Pero no era gratis, se exigía ser parte de la comunión. En un clima de absoluto silencio, verlo y escucharlo, eran una misma cosa. Mientras las melodías nacían y se perdían y renacían, su cuerpo se contorsionaba como una planta sacudida por la brisa y su voz crujía como una trompeta seca. Pequeños gemidos que rompían espontáneos con los sonidos que su paisaje interior le dictaba. Un paroxismo humano que oscilaba entre el resplandor de una tormenta eléctrica y el pájaro que llega a nuestra ventana a demorarse con su reflejo. Una rareza solo accesible para pocos y aun así grabó el disco más vendido de piano en solitario de la historia.

En 1975 llegó a la ciudad de Colonia en Alemania a brindar un concierto y el piano que subieron por error al escenario era el de segundo uso del teatro, el que se acostumbraba para pruebas y ensayos. Lo convencieron de no cancelar y en el registro medio de las teclas encontró que podía respirar contra los extremos desalmados del instrumento, contra lo imprevisto y contra sus propios demonios. El resultado, el álbum The Köln Concert. Un disco icónico con más de cuatro millones de unidades vendidas a lo largo de la historia y abrevadero inagotable de nuevos instrumentistas. A su lado obsesivo no lo termina nunca de convencer.

A lo largo de los años la fama lo persigue, crea formaciones propias a uno y otro lado del atlántico y descansa en parte de su monólogo obsesivo, demuestra su mal genio en diferentes presentaciones y el cansancio físico, que lo acucia durante décadas, lo alcanza y lo postra.

El mundo aguarda su vuelta impaciente por más de tres años y cuando en 2010 publica un disco de baladas de standards, de melodías que muchos reconocen y son accesibles al oído general, todo se vuelve una sugestiva caricia, un dulce reverso a la intemperie. Mientras lo registra en el pequeño estudio de su casa, junto a un viejo amigo que se encarga del contrabajo, el perfume que sube por la ventana de la sala le susurra que ese es el aroma del amor en el jazz y que ese es el nombre que el disco debe sellar en la portada: Jazmín.

A fines del siglo diecinueve New Orleans era Las Vegas del momento en los Estados Unidos. Y si bien nunca se acuñó la frase, “Lo que pasa en New Orleans se queda en New Orleans”, se sabía que esa era su tácita licencia. La ciudad era un paso de transito obligado donde confluían líneas férreas y marítimas desde todos los puntos cardinales lo que apiñó rápidamente a gente de todo tipo: comerciantes, trabajadores, músicos, prostitutas y aventureros.

Tal era el despliegue de oportunidades que se ofrecían, luego de que en 1863 se aboliera la esclavitud y en 1869 se legalizara el juego, que el centro del desarrollo del sur del país se convirtió también el centro del descontrol nacional. Alguien debía ordenarlo y ese fue el concejal del ayuntamiento Sidney Story. Fácil. Seleccionó unas treinta y ocho manzanas de superficie y lo declaró zona de prostitución tolerada.

De esta manera, en 1897 nació “El Distrito”, conocido a lo largo de los años como “Storyville”, un espacio donde llegaron a funcionar cerca de doscientas casas de placer que variaban entre los sórdidos cribs (casuchas de una sola habitación), los cabarets y las elegantes maisons ubicadas en la famosa Basin Street. Era tal el nivel de oferta que llegó a imprimirse el “Blue Book”, formalmente titulado “El Libro Azul: Un Sistema Uniforme de Citas”, el cual podía adquirirse por 25 centavos y en donde se especificaba y promocionaban las ofertas femeninas del momento y los lugares donde se brindaban los servicios.

En ese ambiente donde todo se mezclaba y convivía, –el fotógrafo E.J. Belloq lo retrató en un silencio que calló durante décadas–, se cocinaba una música que oscilaba, por un lado, entre la fanfarria de las bandas que desfilaban para celebrar el carnaval de Mardi Gras, y por otro, con el toque suave que se exigía a los pianistas para diferenciar a las casonas refinadas de las tabernas. Era una música nueva, distinta, contagiosa y la mayoría de las veces festiva, el telón de fondo ideal a ese ambiente viciado donde todos encontraban su lugar en noches excitantes e impredecibles y en donde el jazmín impregnaba las pasiones.

Relatan que en las calles de tierra por donde transitaban carruajes y animales, la mierda y el barro se mezclaban enviciando el aire de un olor pestilente, a lo que se le sumaba para volverlo a veces irrespirable, un improvisado e ineficiente sistema de alcantarillado. Diferenciarse de esas emanaciones se convirtió en una estrategia de seducción imprescindible, por ello para contrarrestarlo las meretrices escogían perfumarse con fragancia de jazmín (jasmine) para atraer a los potenciales clientes.

Llegó a imponerse de tal manera este aroma que los burdeles ofrecían a quienes acudieran a su local una jass-music acorde al lugar, y quien compartía los encantos con una jass-belle quedaba prendado distintivamente de su fragancia por lo que se bautizó al amante perfumado como alguien jassed, así naturalmente con el tiempo se le empezó a pedir a los músicos que tocarán de modo jassed también, es decir, sexy o lujurioso, para mantener un ambiente cautivador durante toda la noche. Algunos forzando lo inverosímil suponen que alguien quitó, en una humorada, a jass la j de algún letrero, lo que volvió imperioso rebautizar a esa “ass-music” (música del culo) de un modo único, así finalmente se alteraron las eses por zetas dando origen a lo que todos conocemos: jazz.

De todos los grandes maestros que vivieron por esos años y entregaron su música en grandes batallas de talento ninguno recuerda que esa música, que despertaba tanta fiebre y emociones, alguien la llamara jazz en esos días. Para todos era simplemente blues o ragtime, sin embargo, más allá de que esta etimología sea improbable, es innegable que en esas primeras noches donde se tejían las particularidades que lo convertirían en un género propio con el paso del tiempo, el perfume del jazmín convivía íntimamente con esa música ardiente y juntos embriagaban los salones de New Orleans mientras flotaban en el aire.

A comienzos del siglo XX, con la participación de EEUU en la primera guerra mundial, una ley nacional prohibía que a menos de cinco kilómetros de una base marítima de guerra existieran lugares de distracción o fiesta. Las peleas, robos, e incluso los homicidios en los cuales los marineros se veían implicados, determinaron la suerte de El Distrito. En 1.917, contra la oposición del gobierno local, Storyville fue demolido.

 

Prostituta en Storyville – Foto: E.J. Belloq

Keith Jarrett ha vivido tres años de fatiga crónica y apenas ha podido moverse. Lograr que asista a una entrevista es prácticamente imposible, pero la realización de un documental homenaje a la carrera de su viejo amigo Charlie Haden lo obliga a abrir su estudio.

El reencuentro entre los músicos despierta recuerdos y alegrías, por lo que a los pocos días una nueva reunión en casa de Jarrett, con la invitación a Haden y su esposa a cenar, es la excusa perfecta para sentarse al piano y dejarse acompañar por el contrabajo. Todo es tan natural que el resultado los sorprende de tal manera que en pocos días registran un puñado de canciones de amor con “las que era difícil no involucrarse de inmediato”.

En la pequeña sala de grabación de la casa de Jarrett las horas se suceden sin prisa mientras se dejan subyugar por la belleza de algunos clásicos del cancionero americano. Baladas de inicio del siglo XIX, o de mediados de los ochenta, se suceden una tras otra; no hay desmesuras, todo lo contrario, solo una linealidad paciente, sobria y profunda en donde las melodías originales son transmutadas por la improvisación respetuosa que autorizan la dedicación y compromiso de toda una vida enfocada al arte.

El entusiasmo alcanza el punto en que Jarrett decide incorporar en el interior del cd unas líneas acerca del trabajo: «El jazmín es una flor que florece por la noche y desprende una fragancia maravillosa. Espero que podáis apreciar lo que hay detrás de esto… Se trata de música espontánea, creada en el momento, sin ninguna preparación salvo la dedicación a lo largo de nuestras vidas a no aceptar ningún sustituto: o es auténtica o no es nada. O es la vida real, o es una caricatura…”. El sello ECM lo edita con un lanzamiento especial. Las review de las revistas de música del mundo llenan páginas de elogios a dos músicos que ya no tienen nada que demostrar salvo que el arte verdadero no tiene tiempo ni fronteras. En todos los rincones del mundo el reencuentro de estos grandes artistas después de treinta años se celebra como ellos mismos lo describen: “Son grandes canciones de amor interpretadas por músicos que, en su mayoría, intentan mantener intacto el mensaje. Espero que puedan escucharlas tal y como las escuchamos nosotros”.

¿Pero cómo la escuchan ellos? ¿Cómo tamizan cada canción aquellos que han tenido la dicha de encontrarse con este disco? Consciente de que no hay respuestas a la emoción de una melodía y mucho menos recetas para transferir lo que despierta en cada uno lo que dos hombres rendidos al hechizo de su arte pueden grabar acerca de canciones memorables, ­–“…porque con Charlie estamos obsesionados con la belleza –, es que arriesgo mis sensaciones para acercarme al perfume de esta música. Habitar la noche, la hora en que todas las cosas tienen su reverso —la calle vacía, el árbol con su silueta esquiva, el cielo entregado a sí mismo–, el jardín en penumbras, el agua demorada en la fuente con su reflejo de luna, la quietud de la memoria que amansa el instante como la oscuridad apaga el reencuentro con los cosas de todos los días, la indulgencia con uno mismo, la infancia en los días finales de cada octubre donde el jazmín rompe en flores con su perfume de lluvia, el cálido destello de la persona amada en nuestra conciencia.

 

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Milei sí versus Milei no: los frentes que jugarán en San Luis

Cinco frentes electorales se inscribieron hasta las 22 de este jueves en la Justicia Electoral para participar de las elecciones de cargos nacionales que se realizarán el 26 de octubre en todo el país, y en la que en San Luis se deberán renovar 3 bancas de diputados.

Si pudiéramos sintetizar el tablero político aún a riesgo de simplificar esa lectura, se podría decir que la oferta electoral quedó distribuida en un frente mileista: el frente la Libertad Avanza; dos frentes anti-mileistas kirchneristas: el Frente Fuerza Patria San Luis y el Frente Justicialista; y otros dos frentes peronistas/desarrollistas no kirchneristas: la Alianza Provincias Unidas y el Frente San Luis Primero.

Este viernes, entre las 7:30 y las 9:30, se habilitará nuevamente el plazo para inscribir más alianzas o frentes electorales, en tanto los candidatos se conocerán el 17 de agosto.

Así quedaron inscriptos los frentes / alianzas, y estos son los partidos y dirigentes en los que se referencian:

 

Un «frente mileísta»

El frente La Libertad Avanza.

Está integrado por los partidos La Libertad Avanza, que se referencia en San Luis en el diputado nacional Carlos D´Alessandro y su hijo Matías; el partido Movimiento de Acción Vecinal, que se referencia en el dirigente y empresario, Rodolfo Negri; y el Partido Demócrata, referenciado en el dirigente Alberto Arancibia Rodríguez, que llegó a la banca de diputado nacional de la mano del gobernador Claudio Poggi.

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Dos «frentes antimileístas kirchneristas»

Frente Fuerza Patria San Luis.

Está integrado por el Partido de la Victoria, que se referencia en las dirigentes Daniela e Ivana Serrano; el Frente para la Victoria, referenciado en los hermanos Roberto y Daniel González Espíndola y el Partido Comunista, que se referencia en el ex diputado provincial Juan Larrea.

Frente Justicialista

Está integrado por el Partido Justicialista, que se referencia en el ex gobernador Alberto Rodríguez Saá; y al que se sumaron los partidos Más +, Partido de la Lealtad Sanluiseña; Tierra, Techo y Trabajo San Luis; Compromiso Federal distrito San Luis y Movimiento de Integración Latinoamericana de Expresión Social.

Dos frentes «peronistas y/o desarrollistas no kirchneristas»

Alianza Provincias Unidas.

Está integrado por el partido Hacemos, que en San Luis se referencia en el dirigente Eduardo Gomina –el espacio es liderado por los gobernadores de Córdoba, Martín Llaryora; de Santa Fe, Maximiliano Pullaro; de Jujuy, Carlos Sadir; de Chubut, Ignacio Torres; y de Santa Cruz, Claudio Vidal-  y el Movimiento Libres del Sur, que en San Luis se referencia en Joaquín Mansilla.

San Luis Primero.

Está integrado por Todos Unidos, el espacio que se referencia en el ex gobernador Adolfo Rodríguez Saá y que preside Delfor Sergnese, y el Movimiento de Integración y Desarrollo, que se referencia en el dirigente Augusto Alume.

Parece haber una «razón de fuerza mayor» en la participación de estos partidos: Todos Unidos y el MID. Estaban obligados a participar de la elección para no poner en riesgo su personería política: si no participan en dos elecciones consecutivas (2023-2025) perdían su habilitación como partido, conforme el derecho electoral.

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El Senado aprobó las designaciones de Víctor Endeiza y Cadelago Filippi en el Superior Tribunal y la Procuración General

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La Cámara de Senadores de San Luis aprobó este martes las designaciones de Víctor Endeiza como ministro del Superior Tribunal de Justicia y de Eduardo Sebastián Cadelago Filippi como Procurador General, en el marco del procedimiento institucional previsto por la Constitución provincial. Ambos pliegos fueron enviados por el gobernador Claudio Poggi y tratados en sesión secreta tras las audiencias públicas correspondientes.

En el caso de Víctor Endeiza, su postulación se propuso para cubrir la vacante dejada por la ministra Cecilia Chada, recientemente jubilada. Tras superar la audiencia pública sin impugnaciones, el Senado otorgó el acuerdo para que el actual Fiscal de Estado se incorpore al máximo órgano judicial de la provincia.

Luego de esa instancia, Endeiza dialogó con los medios y manifestó que su principal objetivo será “colaborar para mejorar el servicio” de justicia. Destacó que el Poder Judicial cuenta con personal capacitado y que eso permitirá dar “un paso adelante” para fortalecer el sistema.

Uno de los ejes centrales que mencionó fue la necesidad de reducir la mora judicial, al señalar que “la resolución tardía no sirve para nadie”. En ese sentido, consideró positivo el proyecto que elimina la feria judicial: “No es una solución mágica ni va a cambiar la feria, pero sí es un paso hacia eso, hacia mejorar”. Comparó además el servicio de justicia con el funcionamiento de un hospital: “Es cuestión de organizarse”, afirmó, y remarcó que la atención judicial no debería paralizarse durante un mes.

También se refirió al presupuesto del Poder Judicial, al considerar que los recursos existentes pueden alcanzar si se administran correctamente. “La cantidad de funcionarios y personal del Poder Judicial alcanza”, aseguró. Si bien reconoció que incorporar más personal podría optimizar el funcionamiento, advirtió sobre el impacto fiscal: “Si hay diez personas va a ser mejor que una, pero del otro lado hay que meterle la mano al bolsillo del ciudadano. Entonces uno tiene que llegar a ese equilibrio”.

Endeiza cerró sus declaraciones con una crítica a la baja tasa de resolución de causas penales. “De cada 100 denuncias de hechos, solo el 0,4% llega a una sentencia”, expresó, calificando esa cifra como “alarmante y preocupante”. Advirtió, además, que las estadísticas muchas veces no reflejan con precisión los plazos reales, ya que solo contabilizan el tiempo desde que el juez toma el caso, sin considerar el momento en que ocurre el hecho. “Una cosa es el día del hecho y otra el día de la sentencia”, subrayó, y planteó la necesidad de revisar integralmente el funcionamiento del sistema judicial.

Por otra parte, el Senado también dio su aval para que Eduardo Sebastián Cadelago Filippi asuma como nuevo Procurador General, en reemplazo de Luis Martínez, quien renunció al cargo en febrero. La postulación fue enviada por el gobernador Poggi el 5 de julio, y siguió todos los pasos constitucionales: publicación del edicto oficial con antecedentes, apertura de impugnaciones y posterior audiencia pública celebrada este martes.

Cadelago Filippi es abogado, escribano y docente universitario, con 21 años de trayectoria en la Justicia provincial. Desde 2018 se desempeña como juez de la Cámara de Apelaciones en lo Penal y Correccional de la Segunda Circunscripción Judicial, con asiento en Villa Mercedes.

Inició su carrera en 1999 como escribiente auxiliar en el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados de la Nación y ocupó diversos cargos en el Poder Judicial puntano: defensor interino penal, secretario judicial, juez de instrucción penal y juez de Cámara. También integró el Consejo de la Magistratura entre 2019 y 2021, y actualmente forma parte del Jurado de Enjuiciamiento. Además, dicta clases de Derecho en la Universidad Católica de Cuyo desde 2007.

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Una decisión de Poggi puso a temblar el tablero electoral de octubre

La decisión del gobernador Claudio Poggi de que el frente Ahora San Luis —con el que ganó las elecciones de mayo pasado por más de 21 puntos de diferencia sobre el frente Justicialista— no participe de las elecciones de octubre, en las que se elegirán diputados nacionales, tiene un fuerte impacto en el escenario electoral provincial.

Poggi explicó que Ahora San Luis fue concebido como un espacio de unidad provincial. Ese frente estuvo integrado por partidos de distintas ideologías, con el objetivo común de “cuidar San Luis” y asegurar la gobernabilidad tanto en el Ejecutivo como en los municipios.

“El 11 de mayo, el pueblo nos dio un voto de confianza porque entendió que esta forma de unirnos era la mejor manera de salir de la tragedia social que dejó el gobierno anterior y que tuvimos que empezar a remontar”, dijo. Y opinó que las elecciones nacionales responden a otra lógica, marcada por el debate sobre “Milei sí, Milei no”, una dinámica ajena al armado de Ahora San Luis.

“En mi opinión —y lo estamos conversando con los presidentes de los demás partidos— no tiene sentido y no es conveniente la participación electoral del frente provincial Ahora San Luis. Cada partido integrante decidirá lo que más le convenga, pero como frente, yo considero que no es conveniente”, afirmó Poggi la semana pasada en Villa Mercedes.

De todas formas, más allá de esa decisión frentista, los partidos que integran Ahora San Luis podrían, individualmente, tomar otros caminos. En este artículo trataremos de revisar qué posturas están tomando forma.

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Antes, hay que decir que el armado justicialista ya anticipó quiénes serán sus candidatos, cuyos nombres deberán inscribirse antes del 17 de agosto, fecha límite para oficializar las listas de candidatos. Los nombres fueron publicados en la web del exgobernador como resultado de una “lista de unidad”, un entrecomillado que sugiere exactamente lo contrario.

Los hechos respaldan la frase anterior. Decenas de dirigentes mordieron el polvo otra vez: buscaron afanosamente avales para candidaturas que no fueron consideradas por el exgobernador, quien ya tenía definido desde hace tiempo quiénes serían sus postulantes.

Prueba de ello puede dar Natalia Zabala Chacur, quien en las últimas horas hizo pública su renuncia a la candidatura suplente como diputada nacional, apenas cuatro días después de la publicación de su nombre en la web del exmandatario. Algo impensado hace poco tiempo.

Renunció señalando que su candidatura fue la que más avales cosechó: 4.400, que la “posicionaron como la primera precandidata con mayor apoyo, y eso es una muestra clara de que el camino recorrido no ha sido solitario ni improvisado”, dijo.

Permanecen en pie las postulaciones del excandidato a gobernador Jorge “Gato” Fernández; la diputada provincial por Junín, Gloria Petrino; y el dirigente gremial José Farías. Tras la caída de Chacur —quien había asumido como diputada nacional luego de la candidatura testimonial de María José Zanglá—, completan esa lista el exintendente de San Luis, Sergio Tamayo, y Blanca René Pereyra.

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Veamos ahora qué está pasando en la Unión Cívica Radical, un espacio históricamente caracterizado por sus tironeos internos.
Dos caminos se plantearon durante la Convención Provincial realizada el pasado fin de semana.

En primer lugar, se acordó respetar la decisión del frente Ahora San Luis: la UCR no se aliaría ni con el armado de Javier Milei ni con el kirchnerismo.

En segundo lugar, se propuso explorar una posible adhesión a un frente electoral que compita enfrentando a esas dos opciones. Esa exploración, y un eventual acuerdo, deberá definirse de inmediato: este jueves vence el plazo para presentar alianzas y el domingo 17, candidatos.

“Ni con el kirchnerismo, ni con La Libertad Avanza”, fue la consigna que compartió en redes el dirigente Roberto Pagano.

Hay que decir que esta búsqueda de un posicionamiento propio por parte de la UCR se da en un contexto marcado por dos situaciones puntuales.

La primera: el pedido de Miguel Ángel Bonino —vocero de un malestar creciente dentro del radicalismo— para expulsar a Alejandro Cacace del partido. Cacace actualmente se desempeña como subsecretario de Reformas Estructurales en el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, que encabeza Federico Sturzenegger.

Se lo cuestiona por formar parte de una oficina que ejecuta un programa de gobierno que contradice posicionamientos históricos del radicalismo, y por su defensa de los recortes presupuestarios del Gobierno nacional, que impactan directamente en la administración provincial.

De hecho, Bonino le cuestiona a Cacace sus últimas declaraciones, que bien podrían leerse como una crítica a la gestión de Poggi, artífice de un gobierno que, de manera efectiva, sostiene exitosamente la experiencia inédita de un gobierno de coalición en la provincia de San Luis.

En ese tono crítico sobre Cacace también se expresó Pagano: “Somos radicales, no cómplices”.

La segunda situación puntual es la permanente actitud de Walter Ceballos de desmarcarse de la decisión del gobernador Poggi, según manifestaron actores de esta y otras reuniones radicales. No hay caso con Ceballos, dicen.

En síntesis, a través de una Resolución la UCR resolvió encomendar al Comité Ejecutivo Provincial y a la Mesa Ejecutiva de la Convención Provincial que consulten a partidos políticos cuyos principios no sean incompatibles con los del partido, con el fin de constituir un frente “que defienda los valores de la democracia republicana, respete las libertades cívicas, promueva la igualdad de oportunidades y sostenga el federalismo”.

En caso de que no prospere la constitución de una alianza electoral de esas características –acuerdo y alianza sellada con plazo máximo el jueves 7 de agosto-, la UCR no presentará candidatos oficiales y sus afiliados no podrán presentarse como candidatos de otros frentes y/o partidos.

Esto en relación al radicalismo.

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Aunque parezca obvio, vale la aclaración: el propio Poggi confirmó en contacto con los medios que Avanzar —socio mayoritario de Ahora San Luis— no participará de la elección, en línea con la decisión del frente.

No obstante, otros espacios que integran Ahora San Luis aún no han hecho pública su posición.
DePolítica intentó obtener la palabra de las máximas autoridades de Todos Unidos y del PRO, pero en ambos casos no hubo respuesta, lo que permite suponer que aún no han definido qué postura tomarán de cara a la elección de octubre.

En el caso de Todos Unidos vale una consideración especial: está obligado a participar de la elección de octubre y llevar sus propios candidatos. Fuentes conocedoras del derecho electoral le advierten a esta página que los partidos distritales, como es su caso, no pueden no participar de dos elecciones nacionales consecutivas, porque ese es un motivo de caducidad de su personería política.

Es cierto que no existe ninguna obligación legal que exija a los partidos de distrito participar en cada elección nacional, sin embargo, sí hay consecuencias si no lo hacen en dos elecciones consecutivas (2023-2025). Y este sería el caso de Todos Unidos.

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José Antonio Kast, el líder de la extrema derecha chilena que sueña con llegar a la Moneda

Por Víctor Muñoz Tamayo.

Historiador chileno. Es académico en el Centro de Investigación en Ciencias Sociales y Juventud (CISJU) de la Universidad Católica Silva Henríquez. Es autor de Historia de la UDI. Generaciones y cultura política (1973-2013) (UACH Ediciones, Santiago de Chile, 2016).

El referente de la derecha radical chilena y candidato a las elecciones presidenciales por el Partido Republicano, José Antonio Kast, no es un outsider ni un líder ajeno a la política tradicional. De hecho, su historia personal está atada a la cultura política de la Unión Demócrata Independiente (UDI), una entidad que nació en plena dictadura como fiel expresión del pinochetismo y defensora del modelo neoliberal. De alguna manera, la construcción de un liderazgo propio por fuera de la UDI, luego de renunciar a ella en 2016, se enmarca en dos elementos que lo definen: por un lado, un discurso de recuperación de los valores e ideas fundacionales de su antiguo partido -supuestamente perdidos-, y por otro, la identificación con discursos y lógicas de acción de la emergente derecha radical global y sus referentes, como Donald Trump, Santiago Abascal, Giorgia Meloni, Jair Bolsonaro y Javier Milei. Hoy las encuestas parecen sonreírle, sobre todo para el balotaje. La última del CADEM para la primera vuelta lo ubica en 30%, contra 27% de la candidata de la centroizquierda Jeannette Jara, y aunque otras colocan a Jara al frente, Kast tiene más posibilidades de atraer a los votantes de Evelyn Matthei (12% en el mismo sondeo) en la segunda vuelta.

Los estrechos vínculos de Kast con la UDI provienen de su familia, un clan numeroso cuyo padre y patriarca Michael Kast –empresario y ex-soldado alemán– emigró a Chile en 1950. Su hermano, Miguel Kast (nacido en Alemania en 1948), participó en el Movimiento Gremial, agrupación estudiantil contra la Reforma Universitaria surgida en la década de 1960 en la Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC). 

Los «gremialistas» proponían despolitizar la universidad y rechazaban los discursos transformadores propios de la izquierda y la Democracia Cristiana desde una perspectiva corporativista muy influenciada por el franquismo español. Para ellos, la política estaba transformando cuestiones esenciales a la dignidad espiritual del hombre, como la propiedad privada y la familia, de modo que una sociedad sana debía despolitizarse, mientras que la política debía tecnificarse. 

El líder de ese movimiento, Jaime Guzmán, se convirtió en el principal asesor del dictador Augusto Pinochet tras el golpe de Estado de 1973: fue redactor de todos los documentos fundacionales y doctrinarios del régimen, así como el cerebro de la Constitución de 1980 y de su ideal de democracia autoritaria con pluralismo limitado. 

Desde el primer minuto, Guzmán articuló una red que operó, en la práctica, como partido hegemónico de la dictadura. En ella reunió al grupo de los «gremialistas» obsesionados con la necesidad de una nueva Constitución, pero también a los cuadros que, siendo seguidores de Guzmán, tenían como principal motivación una transformación económica basada en las ideas que habían traído de sus estudios de posgrado en la Universidad de Chicago. En los años 70, el líder de estos economistas jóvenes o Chicago boys era el joven Miguel Kast, quien participó de la red política que construyó Guzmán y colaboró con la dictadura como ministro (1978-1982) y director del Banco Central (1982). Su carrera ascendente quedó truncada cuando se enfermó y murió tempranamente en 1983, el mismo año en que Guzmán fundaba la UDI.

Nacido en 1966, José Antonio Kast tenía 17 años en el momento de la fundación de la UDI. Ingresó a la carrera de derecho de la PUC, cuna del gremialismo, donde Jaime Guzmán fue su profesor y mentor político en el Movimiento Gremial. A diferencia de quienes militaron en esta agrupación durante la segunda mitad de los años 70, Kast arribó a una universidad, en las postrimerías de la dictadura, donde la representación estudiantil se estaba democratizando mediante elecciones universales y directas, por lo que su sector iba perdiendo el monopolio de las designaciones tan característico de las intervenciones de los rectores militares. Siendo el principal referente de los alumnos pinochetistas y guzmanianos, nunca pudo sin embargo ganar una elección de federación universitaria, aunque sí llegó a ser representante estudiantil en el Consejo Superior de la universidad. 

En 1988, en el marco del plebiscito del 5 de octubre en que se votó la continuidad del dictador por ocho años más, Kast apareció en la franja televisiva en favor del «Sí». En 1991, ya en democracia, cuando Kast era uno de los principales líderes de la juventud de la UDI, una fracción del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR) que continuaba desarrollando acciones armadas asesinó a Jaime Guzmán, quien era en ese entonces senador. Tras la muerte de su líder, la dirección del partido permaneció en manos de un grupo de dirigentes cercanos a Guzmán y algo mayores que Kast, que era uno de los últimos dirigentes formados directamente por el histórico líder. 

El salto de Kast a la política parlamentaria se produjo en 2002, cuando fue electo diputado. Desde su banca, tomó como bandera de lucha valores del conservadurismo católico, como la defensa del derecho preferente de los padres en la educación de los hijos (lo que se traducía en resistencia a la educación sexual en las escuelas), el rechazo al matrimonio y las uniones civiles entre personas del mismo sexo, así como la oposición al aborto y a los métodos anticonceptivos de emergencia. 

En esta línea, en marzo de 2007 lideró la presentación de un recurso al Tribunal Constitucional en el que demandaba que se dictara la inconstitucionalidad de una normativa sanitaria que autorizaba la posibilidad de recibir asesoramiento médico en materia de anticonceptivos a partir de los 14 años y sin necesidad de consentimiento de los padres, así como la circulación del método anticonceptivo conocido como «pastilla del día después». 

Mientras buena parte de la derecha se fue desmarcando de esta iniciativa, dada su impopularidad en amplios sectores de la población, Kast insistió en ella y se transformó en vocero de todas las causas morales de derecha. Él mismo, en su vida personal, se mostraba como un católico conservador, reconociendo que en su matrimonio no usaba métodos anticonceptivos salvo «el natural», lo que se evidenciaba en su numerosa familia de nueve hijos.  

De todos modos, no era solo la obsesión moral lo que distinguía el liderazgo de Kast de una derecha que, por pragmatismo, evitaba dar ciertas batallas que le habían sido propias en el pasado. Kast fue representando, también, a la derecha más rígida en la defensa de los principios neoliberales y de la herencia pinochetista, sosteniendo la tesis de que cualquier «exceso» de agentes del Estado en las violaciones de los derechos humanos no podía empañar la radical transformación económica bajo el gobierno militar. Por otro lado, mientras algunos de sus compañeros de partido asumían posiciones de una «derecha social», más dispuesta a discutir temas tributarios y de gasto fiscal con relativa independencia de las recetas neoliberales, Kast apelaba a los principios del partido anclados a las viejas perspectivas de los Chicago boys.

Paralelamente, en la interna del partido, el liderazgo de Kast en la primera década del siglo XXI representó, fundamentalmente, la renovación generacional de la conducción. En 2008 y 2011 se realizaron elecciones para integrar la directiva de una UDI que hasta entonces solía renovar su conducción por acuerdos cupulares y no vía procesos electorales competitivos. Kast se presentó las dos veces y las preferencias se dividieron fundamentalmente por una cuestión generacional: los menores de 40 años votaron mayoritariamente por él, mientras los viejos militantes lo hicieron abrumadoramente por su contrincante en ambas oportunidades, Juan Antonio Coloma, quien resultó vencedor. Si bien en las dos elecciones internas nadie podía afirmar que Kast fuera un joven (tenía 42 en la primera y 44 en la segunda), él hizo campaña apelando a la renovación generacional. Aunque derrotado, la competición le sirvió para diferenciarse del resto de los dirigentes de la UDI. Proponía volver a los orígenes guzmanianos, rechazando lo que interpretaba como una claudicación ideológica en nombre del pragmatismo electoral. 

Su fracaso en imponer su visión en el partido lo llevó a abandonarlo en  2016: «no podía permanecer indiferente cuando sentí que la UDI a la que yo entré comenzó a alejarse de su proyecto fundador, de su base fundamental, y que lentamente se transformó en algo muy distinto, dominada por un afán de ser el partido más grande a cualquier costo», declaró entonces.

Tras su renuncia a la UDI, Kast compitió por la Presidencia como independiente en 2017 y consiguió 8% de los votos. En 2018, lanzó el Movimiento Acción Republicana y en 2019 fundó el Partido Republicano. La Declaración de Principios de este último no distaba mucho de la redactada por la UDI de 1983. Al igual que en aquel documento fundacional escrito por Guzmán, se menciona como núcleo básico de la sociedad a «la familia fundada en el matrimonio entre un hombre y una mujer»; se plantea la defensa de la vida desde la concepción, se manifiesta el apego a la verdad y el bien en tanto elementos objetivos «que responden al orden natural de las cosas»; se declara la «defensa de la libre iniciativa privada en materia económica», así como la búsqueda de la justicia social en los marcos de un Estado subsidiario respecto del mercado. Como una idea fuerza que se repetirá en las campañas presidenciales, se sostiene que «[n]uestra acción política está encaminada a hablar con la verdad y el sentido común».

En su segunda candidatura presidencial en 2021, Kast se presentó como restaurador del orden subvertido durante el estallido social de octubre de 2019, evento que el candidato republicano denunció como mera violencia izquierdista y delincuencial. Por otro lado, tras los años de pandemia y la subsiguiente crisis económica, su mensaje se orientó al crecimiento económico, la estabilidad, la «mano dura» contra la delincuencia y lo que llamó el «freno a la inmigración descontrolada». Pasó a la segunda vuelta superando al candidato de la alianza de la derecha tradicional y en el balotaje obtuvo 44% de los votos, pero fue derrotado por el candidato de la izquierda emergente Gabriel Boric. 

Tras la derrota de 2021, el Partido Republicano se consolidó con una importante presencia parlamentaria y un inusitado apoyo en las elecciones de consejeros constitucionales en 2023, durante el segundo proceso constituyente abierto tras el triunfo del Rechazo en septiembre de 2022. Este último éxito, sin embargo, no le bastó para imponer su propuesta de Constitución que también fue rechazada, cerrándose el debate constitucional que había abierto el estallido de 2019. 

La candidatura de Kast para las elecciones de 2025 lo tiene hoy en día como uno de los favoritos en las encuestas, ya que estaría superando a la candidata de la derecha tradicional, Evelyn Matthei. De mantenerse esta tendencia, podría enfrentar en segunda vuelta a la ganadora de la primaria del oficialismo, la militante comunista Jeannette Jara, quien en julio pasado ha recibido también el apoyo de la Democracia Cristiana, agrupación que, a diferencia del Partido Socialista, no forma parte del gobierno de Gabriel Boric. 

El Kast de 2025 no es muy diferente del de 2021: su discurso sigue apelando a un conservadurismo que llama de «sentido común», la «mano dura», el control migratorio y el predominio del libre mercado en todas las áreas de la economía y los servicios. 

Si bien la defensa del pinochetismo no es recurrente en su retórica, jamás ha renegado de la dictadura y mantiene la valoración positiva del golpe de Estado de 1973 y del régimen dictatorial. Hoy lo favorecen dos cuestiones en su disputa dentro de las derechas. Primero, que Matthei ha tendido a buscar al votante duro más que al moderado, y llegó a decir que las muertes durante la primera etapa de la dictadura habían sido «inevitables» por una situación de guerra y urgencia ante la amenaza comunista. Segundo, que hoy Kast no es percibido como el candidato más extremo. 

El diputado y ex-youtuber Johannes Kaiser, que fue electo por el Partido Republicano y renunció más tarde para formar el Partido Nacional Libertario, ha declarado la intención de mantener su candidatura presidencial. Reconocido por un largo historial de declaraciones machistas y reivindicación del terrorismo de Estado entre 1973 y 1989 -llegó a afirmar que apoyaría un nuevo golpe de Estado en caso de ser necesario-, Kaiser deja a Kast como un líder menos estridente y ultra. Su hermano, Axel Kaiser, es un referente de la extrema derecha regional. En su último libro, afirma que conceptos como la justicia social, la equidad y la inclusión actúan como «parásitos mentales» en la cabeza de los progresistas. Directivo de la Fundación Faro que lidera el argentino Agustín Laje, Axel Kaiser ha estrechado los vínculos con el gobierno de Milei.

El Kast de 2025 ya no es una irrupción novedosa y tiene garantizado el apoyo del resto de la derecha en caso de pasar al balotaje, tal como ocurrió en 2021. En ese entonces moderó muy poco su discurso, renunciando solo a las medidas que hacían más ruido en la derecha tradicional, como su intención de eliminar el Ministerio de la Mujer. Desde entonces hasta la fecha, la derecha tradicional se ha distinguido poco de los Republicanos, valorando, en general, a sus mismos referentes internacionales, y con ello, reproduciendo buena parte de su discursividad. 

En general, la derecha radical de Kast ha combinado los elementos fundacionales de la derecha inspirada en los Chicago boys y en las ideas de Guzmán, con algunos de los contenidos más comunes de las derechas radicales globales. En ese sentido, mantiene un nacionalismo crítico del multilateralismo, apela al populismo penal, propone medidas efectistas para el control migratorio (construir una zanja en la frontera), rechaza los feminismos y la agenda de derechos de la diversidad sexual que señala como «ideología de género» o wokismo, retorna al discurso anticomunista de la Guerra Fría y apela a cierto discurso antiintelectual como retórica antielite, que apunta a la supuesta izquierda mundial (como candidato, en 2021, propuso cerrar la sede chilena de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, FLACSO). 

Sin la estridencia de Milei, pero con un estilo pasivo-agresivo en el debate público, se apoya en una red de seguidores virtuales que celebran sus intervenciones como combates. Esto ha generado molestia en la derecha tradicional, que resiente las formas de guerra digital desplegadas por sus centenares de cuentas de X, Instagram y TikTok. En lo que se ha visto como un error de campaña, la candidata Evelyn Matthei ha emplazado a los seguidores del republicano acusándolos de esparcir noticias falsas y videos editados para cuestionar sus facultades mentales, en el marco de lo que denominó una «campaña asquerosa». En una de sus últimas declaraciones en ese sentido, reclamó que «dejen de decir que tengo Alzheimer», en referencia a un video alterado. Kast se ha desentendido y Matthei ha puesto en duda su respaldo personal al republicano en caso de que sea él quien pase a segunda vuelta. El resto de los dirigentes de derecha se han apurado a decir que, si la alternativa es la ex-ministra de Trabajo Jeannette Jara, harán lo posible porque no gobierne una militante del Partido Comunista (PC). Las eleciones de noviembre podrían oponer, en efecto, a un candidato de derecha radical con una militante del PC, aunque enfrentada a la dirección de su partido.

Hoy Kast tiene amplias probabilidades de ser elegido en una segunda vuelta si suma, como es probable, el apoyo de la derecha más moderada. Su invitación al electorado es similar a la que hizo en 2021, cuando con música juvenil lo convocaba a «atreverse» votando por él, pero dejando en claro que ese atrevimiento no era riesgoso, sino, por el contrario, la vía para tener paz, certidumbre, crecimiento y el retorno a las certezas de todo lo «verdadero», del «sentido común». Joven y viejo a la vez, nuevo y antiguo, como la derecha radical chilena que hoy sigue a Trump para reivindicar a Pinochet.     

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Poggi planteó que el Frente Ahora San Luis no debería participar de las elecciones nacionales

El gobernador Claudio Poggi expresó su postura contraria a que el frente electoral provincial “Ahora San Luis” participe de las elecciones nacionales de diputados.

Sus declaraciones fueron hechas mientras desarrolla su habitual agenda de trabajo de los días jueves en Villa Mercedes. “No creo conveniente la participación del Frente en esta contienda. Lo estamos conversando con los presidentes de los partidos que lo integran”, adelantó.

Esta página advirtió hace horas la inminente definición que tomaría Poggi en relación a las elecciones de octubre y luego de haberse alzado con una contundente victoria de 21 puntos de diferencia sobre el PJ en los comicios de mayo pasado.

Poggi explicó que el frente fue concebido como un espacio de unidad provincial, integrado por partidos con distintas ideologías, con el objetivo común de “cuidar San Luis” y asegurar la gobernabilidad tanto en el Ejecutivo como en los municipios.

“El 11 de mayo, el pueblo nos dio un voto de confianza porque entendió que esta forma de unirnos era la mejor manera de salir de la tragedia social que dejó el gobierno anterior y que tuvimos que empezar a remontar”, sostuvo.

El mandatario puntualizó que las elecciones nacionales tienen otra lógica, marcada por el debate sobre “Milei sí, Milei no”, lo que a su entender está completamente desligado de la razón de ser del frente. “

«En mi opinión, y lo estamos conversando con los presidentes de los demás partidos, es que no tiene sentido y que no es conveniente la participación electoral del Frente Provincial Ahora San Luis. Cada partido político integrante decidirá cuál es lo que más le conviene a cada espacio político, pero como frente yo considero que no es conveniente» concluyó.

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Octubre en la mira: qué hacer con “Ahora San Luis”

Con el calendario electoral avanzando y octubre en el horizonte, el frente “Ahora San Luis”, que lidera Claudio Poggi y que se impuso en las urnas hace sólo dos meses por 21 puntos de diferencia sobre el partido Justicialista, se enfrenta a una encrucijada política.

Armado con fines provinciales para competir en las elecciones de mayo pasado, el espacio liderado por el gobernador Claudio Poggi debe ahora definir si participará o no en los comicios nacionales y, de hacerlo, bajo qué estrategia.

El principal desafío surge a partir de que dentro del frente conviven dirigentes con posturas nacionales muy distintas.

Mientras algunos miran con simpatía una posible alianza con La Libertad Avanza –entre ellos algunos dirigentes del propio espacio libertario-, otros expresan reparos o rechazos a la idea de compartir un movimiento electoral con el partido del presidente Milei.

La posibilidad de construir un acuerdo con La Libertad Avanza fue mencionada en las últimas semanas por referentes libertarios a nivel nacional, pero la idea no convence a todos los socios de “Ahora San Luis”.

El dilema no es menor. En un escenario nacional que se perfila altamente polarizado —entre el respaldo o el rechazo a la figura presidencial de Milei—, competir con un frente de carácter exclusivamente provincial podría volverse inocuo, o quedar completamente desfasado del clima político del país.

En ese contexto, Poggi se encuentra ante una decisión tan compleja como estratégica. El tiempo apremia – el 7 de agosto vence el plazo para solicitar el reconocimiento de alianzas- y el Gobernador deberá definir en los próximos días qué rumbo tomará su frente político.

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El escenario económico que ven gerentes de bancos locales

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Las últimas semanas de julio estuvieron marcadas por una gran inestabilidad en el mercado financiero argentino. Según el informe más reciente de la consultora ALPHA, la eliminación de las “Lefis” —una herramienta que usaban los bancos para manejar el dinero a muy corto plazo— dejó un vacío que desordenó el mercado y generó subas importantes en las tasas de interés.

Este cambio, sumado a la menor oferta de dólares por parte del sector agroexportador y una mayor demanda de divisas típicas en años electorales, hizo que el dólar subiera en promedio un 6% durante julio. A pesar de esto, desde ALPHA no esperan una disparada brusca, sino una presión constante que se mantendrá dentro de ciertos márgenes, sin necesidad de que el Banco Central venda dólares.

En cuanto a las tasas de interés, se encuentran en niveles muy altos. Esto se debe a que los bancos no tienen todavía un mecanismo claro para ubicar el exceso de dinero, lo que provoca subas repentinas en las tasas a un día. La expectativa es que estas tasas bajen un poco tras la próxima licitación del Tesoro, pero seguirán siendo elevadas mientras haya presión sobre el dólar.

Otro dato que destaca el informe es que la inflación mensual sigue cerca del 2%, incluso con el dólar en alza. Además, el riesgo país, que mide la confianza internacional en la economía argentina, no logra bajar como esperaba el Gobierno. Esto se debe, en parte, a la incertidumbre política en medio de la campaña electoral.

En el sistema bancario, hay señales mixtas: por un lado, los bancos mejoraron su rentabilidad y están prestando más, pero por otro, la calidad de los créditos a personas (como los préstamos personales y el uso de tarjetas) está empeorando, lo que indica que muchas personas tienen dificultades para pagar.

Finalmente, ALPHA resume el panorama de los próximos meses como un escenario con un dólar presionado pero contenido, tasas altas para desalentar la compra de divisas, inflación algo superior al 1,8% mensual, y un riesgo país que podría seguir elevado hasta después de las elecciones.

¿Qué eran las Lefis y por qué importaban?

Las Lefis (Letras de Regulación Monetaria) eran instrumentos que el Banco Central ofrecía a los bancos para absorber o inyectar dinero en el sistema financiero. Funcionaban como una especie de «depósito seguro» donde los bancos colocaban su dinero a muy corto plazo (generalmente un día), recibiendo a cambio una tasa mínima garantizada.

Esto permitía que los bancos no se quedaran con dinero ocioso y que pudieran manejar mejor sus necesidades diarias de efectivo, como si fuera una red de contención frente a desequilibrios temporales de liquidez.

¿Por qué eran importantes?
Porque ayudaban a mantener el orden en el mercado de dinero de corto plazo. Cuando los bancos tenían exceso de fondos, podían colocarlos en Lefis y ganar un interés sin riesgo. Y cuando necesitaban fondos, los retiraban. De esa manera, se evitaban grandes saltos en las tasas de interés.

Al eliminarlas, el Banco Central buscó tener un control más claro sobre la cantidad de dinero circulando, pero dejó a los bancos sin una herramienta clave para manejar su liquidez diaria. Eso generó una fuerte volatilidad en las tasas, desajustes en el mercado y, como consecuencia, presión sobre el dólar.

Ahora el desafío es encontrar un nuevo mecanismo que cumpla ese rol, pero sin volver al esquema anterior, que limitaba la política monetaria del BCRA.

Los cubanos votan, otra vez, con los pies

Por Andrés Pertierra.

Doctorando en Historia Latinoamericana y del Caribe en la Universidad de Wisconsin-Madison, con especialización en historia de Cuba.

El 1 de abril de 1980, seis cubanos que buscaban asilo estrellaron un autobús urbano contra las puertas de la embajada de Perú en La Habana. El equipo de seguridad cubano de la embajada intentó detener la furgoneta, pero no lo consiguió, y mató involuntariamente a uno de los suyos en el fuego cruzado. El gobierno peruano se negó a devolver a los refugiados al gobierno cubano. Fidel Castro trató de forzarlos retirando a los agentes de seguridad, pero esto se revelaría un grave error de cálculo: miles de personas más se abalanzaron sobre la legación diplomática para solicitar asilo, y esto convirtió lo que inicialmente era un escándalo menor en un gran acontecimiento internacional. Tras un prolongado asedio, el gobierno cubano resolvió la situación permitiéndoles a los descontentos salir por el puerto de Mariel. Transportados por una improvisada flota privada de barcos, en su mayoría procedentes de Florida, unos 125.000 cubanos abandonaron la isla en los meses siguientes. Ahora estamos viviendo otro éxodo, comparado con el cual el Mariel parece una pálida sombra. Durante años, la población de Cuba se había estancado en poco más de 11 millones, pero en la última media década, entre uno y dos millones de personas han abandonado el país como emigrantes. Sumado al envejecimiento de la población, apenas quedan en la isla unos ocho millones de personas (según cálculos del académico cubano Juan Carlos Albizu-Campos), en contraste con la cifra oficial de 9,7 millones.

Estos guarismos son abrumadores para cualquier país que no esté en estado de guerra. Y a diferencia del éxodo del Mariel, este no ha sido acompañado de protestas organizadas por el gobierno para insultar a los que se van como «lúmpenes», «gusanos» o «escoria»; más bien, las autoridades los ha alentado, facilitando la entrada sin visado a Nicaragua, asegurándose de que quienes tienen dinero puedan irse. La emigración es ahora una válvula de escape que libera parte de la rabia y la desesperación que detonaron en las protestas masivas en 2021, con repetidos estallidos cada año desde entonces.

Mientras persistan estos sentimientos, el gobierno no puede permitirse cerrar la válvula. Y no se vislumbra un final. El acuerdo implícito de la era de Raúl Castro según el cual el Partido Comunista mantendría su monopolio del poder a cambio de crecimiento económico está muerto y enterrado, y con él, la esperanza de que las cosas mejoren en el corto plazo.

Cuando llegué a La Habana en febrero de 2024, lo tuve mucho más fácil que en viajes anteriores. Pasé por la aduana sin apenas preguntas; la enorme sala por la que suelen pasar colas interminables de turistas y otros visitantes estaba vacía, salvo por los pasajeros de mi vuelo. Aun así, la recogida de equipajes tardó casi una hora, porque todos los pasajeros llevaban varias maletas de más, todas ellas llenas hasta reventar. Un compañero de vuelo, frustrado por el retraso, me explicó la razón: «Hay hambre». Gran parte del equipaje estaba lleno de comida y medicinas. Mientras esperaba mis maletas, noté un gran anuncio de una empresa aparentemente privada que entrega diversos productos internacionales, que se pueden comprar por internet, en direcciones de la isla, lo que supone una ruptura con el monopolio estatal de la publicidad en la terminal del aeropuerto. Aun así, al salir del aeropuerto por calles notablemente vacías (un síntoma de la escasez de gasolina, con el país luchando por pagar importaciones energéticas de cualquier tipo), vi viejos carteles políticos en vallas metálicas con eslóganes sobre la Revolución. Mucho ha cambiado, pero algunas cosas siguen igual. Mi padre, emigrante cubano, me contó de niño que visitó Cuba en los peores años del colapso económico postsoviético de la década de 1990, una época que Fidel Castro denominó «Periodo Especial en Tiempos de Paz», reconociendo que la escasez solo rivalizaba con la de los tiempos de guerra. Cuando mi padre y su primo llegaron, caminaron unas cuantas manzanas alrededor de su hotel e inmediatamente después volvieron a sus habitaciones y durmieron hasta el día siguiente, abatidos por lo mal que estaban las cosas. Nunca entendí del todo ese sentimiento hasta mis visitas en 2022 y de nuevo este último año.

El aire salado del mar en La Habana sopla desde el Caribe y devora con avidez cualquier cosa expuesta a él, corroyendo el metal como si fuera ácido. El famoso Malecón de la ciudad está salpicado de edificios en estado de derrumbe parcial o total tras décadas de abandono, huracanes e inundaciones periódicas. Adentrándose en la propia ciudad, hay casas enteras que apenas se mantienen en pie gracias a improvisados soportes de madera junto a solares vacíos con ruinas dispersas, saqueadas hace tiempo en busca de materiales de construcción que la mayoría de los cubanos no puede permitirse comprar en los almacenes estatales. En un momento dado, el Estado intentó convertir los solares vacíos en pequeños parques, como el que hay en la intersección de la calle 23 y el Paseo, pero cada vez más quedan como simples montones de escombros. La Habana parece una ciudad sitiada. La efervescente ciudad de mediados de los años 2010 parece estar a muchas décadas de distancia. Atrás han quedado las fachadas recién pintadas y la expansión como hongos de pequeños negocios tras las limitadas reformas de mercado de Raúl Castro; algunos negocios sobreviven, pero se han reducido drásticamente. El único tipo de empresa que parece haber proliferado son las tiendas que venden alimentos importados, permitidas desde que el Estado cedió su monopolio sobre las importaciones de comida en 2020. Los cubanos de clase trabajadora se quejan de que las raciones estatales de productos como leche en polvo o pollo llegan tarde o no llegan, pero la tienda de la esquina tiene toda la comida que se pueda desear.

El Malecón, antaño un popular punto de encuentro, parece prácticamente abandonado la mayoría de los días. Y con el aumento de la delincuencia, las noches se han vuelto más peligrosas. A mí mismo me robaron y estrangularon una noche en el Malecón delante de media docena de testigos, a solo una cuadra del edificio del Ministerio de Asuntos Exteriores; cuando logré rastrear el lugar exacto donde se habían llevado mi teléfono robado, en Centro Habana, la policía me informó que era básicamente una zona inaccesible para ellos. Un funcionario del Ministerio del Interior mencionó delante de mí que están teniendo problemas de personal porque «todo el mundo quiere irse».

Antes de la Revolución, mi abuelo era contable de Shell, cuya oficina estaba a solo unas manzanas del Capitolio de La Habana. Cuando asistí a la universidad en Cuba hace una década, gran parte del edificio de oficinas estaba en avanzado estado de deterioro, a pesar de estar ubicado en una zona turística. Recientemente, la estructura ha sido restaurada con un nuevo esplendor, pero ahora alberga tiendas de artículos exclusivos que habrían sido difíciles de imaginar en la Cuba de Fidel Castro: perfumes de lujo, ropa de diseño y montones de carteras. Esta Cuba capitalista había desaparecido poco a poco durante la década de 1960, culminando en la Ofensiva Revolucionaria de 1968, tras la cual incluso pequeños comercios como peluquerías o puestos de lustrabotas pasaron a funcionar como empresas estatales. Durante la Guerra Fría, el sector estatal representaba, a todos los efectos, la totalidad de la economía legal, y el sector privado solo resurgió parcialmente en la década de 1990, como resultado de limitadas y a regañadientes reformas de mercado que Fidel Castro permitió ante la crisis económica. Cuando comencé mis estudios universitarios en 2008, gran parte de La Habana «moría» todos los días alrededor de las 5 de la tarde, con pocas excepciones como restaurantes (algunos privados), gasolineras y farmacias. Cuando me marché en 2013, en cada manzana de La Habana había uno u otro pequeño negocio abierto hasta bien entrada la noche, algunos con luces brillantes, música a todo volumen y menús relucientes, en contraste con los sombríos, espartanos y a menudo bastante sucios establecimientos estatales. Aunque la agricultura permanecía en gran medida sin reformarse –una de las principales razones de que los alimentos sean tan caros y la productividad rural tan baja– y las empresas solo podían ser bastante pequeñas y dedicarse a determinadas actividades, las reformas representaron un cambio radical. Contemplando el antiguo despacho de mi abuelo, me pregunté qué habría pensado él de la penetración del capitalismo en Cuba tanto tiempo después de haber huido por su giro al socialismo. Un cubano sobre cuya opinión no tuve que especular fue un trabajador con el que hablé y que vio cómo nacionalizaban el taller de reparación de coches de su familia durante la Ofensiva Revolucionaria. «Oiga, vino la Revolución y se llevó el taller porque era por el bien del país, y nosotros lo cedimos. Bien. Pero ahora la propiedad privada vuelve a ser aceptada y el gobierno reconoce que no tenían que nacionalizarlo todo. ¿Nos van a devolver algo?».

Las masivas protestas de julio de 2021 sacudieron Cuba hasta sus cimientos y desencadenaron una ola represiva que no se veía desde los primeros años de la Revolución. El sucesor designado por Raúl Castro, Miguel Díaz-Canel, apareció en televisión vestido con uniforme militar, lo que suponía un gran cambio con respecto a su vestimenta civil habitual (a diferencia de Fidel Castro, que vivía vestido de militar), para decir que «se ha dado la orden de combate»: «todos los revolucionarios, a la calle». Además de las imágenes y los videos de las fuerzas de seguridad golpeando a los manifestantes, que en ocasiones respondían lanzando piedras a la policía, hubo evidencias de que los partidarios del gobierno se armaron con palos y cualquier otra cosa que encontraban. En una Cuba en la que la represión había sido casi quirúrgica hasta 2021, el uso de la represión masiva supuso un cambio histórico, y eclipsó incluso los «actos de repudio» durante el Mariel. De manera poco sorprendente, el Estado y sus partidarios consideraron que las protestas eran un complot orquestado desde el exterior, que se valió de las redes sociales para atizar el descontento. Pero también reconocieron los efectos de la crisis económica causada por la combinación de los cierres por la pandemia de covid-19 y las fuertes sanciones del primer gobierno de Donald Trump, que Joe Biden nunca levantó por completo. Señalaron cómo muchos de los manifestantes surgieron de zonas marginadas. Centro Habana, el barrio más densamente poblado del país, tiene una larga tradición de disturbios populares, el más famoso de los cuales fue el maleconazo de 1994, cuando miles de personas salieron de los barrios populares hacia el Malecón, protestando contra los apagones, la escasez y el propio sistema político. Pero las protestas de 2021 comenzaron fuera de La Habana y se extendieron a todo el país. Incluyeron levantamientos en los barrios de chabolas de la capital (llamados llega y pon, por los emigrantes que «llegaban y ponían» allí sus improvisadas chabolas de metal). Estas favelas cubanas incluyen lugares como la Isla del Polvo de Marianao y barrios en el corazón de la ciudad como El Fanguito. En las llega y pon, las poblaciones indigentes sobreviven en gran medida al margen de los programas sociales estatales. Muchos no pueden acceder a las raciones ni a otros subsidios del Estado porque sus lugares de residencia legal se encuentran fuera de la capital, lo que los hace aún más vulnerables a las crisis económicas. El gobierno trató de proporcionar más servicios y reparar la infraestructura de estos barrios después de 2021, pero en medio de la actual crisis económica la mayor parte de estas iniciativas se han paralizado.

Con los sucesores de Fidel –primero su hermano Raúl y ahora Díaz-Canel–, el gobierno cubano hizo un trato implícito con la población: las reformas económicas avanzarían, dando a la gente vías legales más viables para sobrevivir en la isla, pero solo mediante cambios controlados desde arriba. Las consultas periódicas permitían a los cubanos sentirse parte del proceso de cambio, pero el poder y la autoridad últimos residían en el Estado unipartidista. Aunque al principio la gente se mostró escéptica ante las lentas y desiguales reformas económicas, estas resultaron lo bastante significativas como para que, por primera vez en décadas, una parte considerable –aunque todavía minoritaria– de la fuerza laboral se integrara en el sector no estatal. En 2021, ese acuerdo –una vida económica mejor a cambio de la continuidad del monopolio del poder del partido-Estado– no era más que un recuerdo. La avalancha de subvenciones procedentes de Venezuela, financiadas con las exportaciones de petróleo, empezó a agotarse a mediados de la década de 2010. Sectores como el turismo ayudaron a amortiguar el impacto durante un tiempo, pero la estrategia de máxima presión de Trump pronto paralizó la industria. Entre las medidas de Washington estuvieron la activación del Título iii de la Ley Helms-Burton (que permite demandar a quienes utilicen propiedades nacionalizadas, como instalaciones portuarias u hoteles, bajo la acusación de tráfico de bienes robados) y la reinserción de la isla en la lista de Estados patrocinadores del terrorismo. Durante todo este tiempo, el Estado había conservado el monopolio de las importaciones y exportaciones, y sin los ingresos del turismo, perdió una fuente esencial de divisas.

Las consecuencias de las sanciones de Trump frustraron profundamente a los cubanos, pero debido a que el gobierno llevaba décadas culpando al embargo de todos los problemas económicos –incluso cuando este no era el factor principal–, la población responsabilizó mayormente al Partido por la crisis actual. El valor real del peso cubano se desplomó: el tipo de cambio oficial cayó en picada de 25 pesos por dólar a 125, mientras que en el mercado paralelo el dólar alcanzaba los 300 pesos, lo que aniquilaba en los hechos los ahorros en moneda local. El Estado ha iniciado en los últimos meses un proceso de dolarización parcial, obligando a pagar en divisas en determinados comercios y la gasolina de alta gama, en una aceptación a regañadientes de su incapacidad para bajar la inflación.

El cierre del país como consecuencia de la pandemia de covid-19 asfixió de la noche a la mañana lo que quedaba del sector turístico, al tiempo que llevó al borde del abismo al ya debilitado sector sanitario. Incluso cuando viví en Cuba a finales de la década de 2000 y principios de 2010, los médicos cobraban cada vez más «en especies» por sus servicios (muchos esperaban «regalos», a menos que tuvieras contactos) para compensar unos salarios en gran medida simbólicos, y las condiciones sanitarias de los hospitales se deterioraban rápidamente. Un conocido de unos amigos murió de hepatitis c por una aguja mal esterilizada durante un procedimiento rutinario. La incapacidad crónica del Estado para producir o importar medicinas suficientes –incluso básicos como el paracetamol– ha obligado a la gente a depender de familiares en el exterior, sin los cuales podrían enfrentar discapacidades o incluso la muerte.

A pesar del éxito inicial en la contención del covid-19, en los primeros meses de 2021 el virus se propagó sin control, diseminándose rápidamente entre la población de la isla, aún no vacunada. Entre las crecientes frustraciones económicas, el colapso del sistema sanitario y los apagones masivos debidos a la escasez de combustible, todo ello combinado con el calor del verano, no es de extrañar que en julio de 2021 la gente estuviera harta.

Actualmente no se ofrece ninguna solución para abordar la ruptura del acuerdo implícito entre el gobierno cubano y su pueblo. Los eslóganes más épicos del pasado, como «Venceremos» o «Patria o muerte», han sido sustituidos cada vez más por el más modesto «Mejor es posible». Cada vez menos gente parece creerlo. Cuando pregunté a varios cubanos sobre el futuro, algunos expresaron sus frustraciones con una franqueza sorprendente para un Estado policial. Respondieron sistemáticamente que se sentían impotentes y admitieron que «tenemos miedo». Dado que las respuestas policiales a las protestas durante y después de 2021 han implicado largas penas de prisión y, en ocasiones, la movilización de los boinas negras –una rama de las fuerzas especiales del Ministerio del Interior–, este temor no es difícil de entender. Como en el marco clásico del economista alemán Albert O. Hirschman, agotadas las opciones de «voz» (protesta) y en ausencia de «lealtad» al régimen, cada vez más cubanos recurren a la opción restante: la salida.

En los tres años anteriores a septiembre de 2024, unos 850.000 cubanos llegaron a Estados Unidos. Durante la última media década, el trío formado por Cuba, Venezuela y Nicaragua ha superado en ocasiones a las fuentes históricas de la mayor parte de la inmigración latinoamericana a eeuu, incluido México. Tras las protestas de 2021, el gobierno cubano negoció un acuerdo con la dictadura de Daniel Ortega que permite a los cubanos viajar a Nicaragua sin visado (La Habana ya había abolido años atrás su «visado de salida» de estilo soviético).

Aunque muchos de estos emigrantes acaban llegando a eeuu, algunos están empezando de nuevo sus vidas en otros lugares de América Latina o en la pujante comunidad cubana de España. El retorno a la Presidencia de Trump introduce, a la vez, cierta incertidumbre en este panorama, mientras que simultáneamente refuerza la trayectoria actual de la isla. La incertidumbre viene de la tensión dentro de la coalición maga [Make America Great Again] entre las tendencias xenofóbicas y aislacionistas, a menudo compartidas por grupos inmigrantes conservadores, y el deseo de varios grupos (cubanos, iraníes, vietnamitas, venezolanos y otros) de ver excepciones para personas de su nacionalidad y políticas agresivas hacia los gobiernos de sus países de origen. tv y Radio Martí, por ejemplo, iban a ser totalmente desmanteladas durante el apogeo del Departamento de Eficiencia Gubernamental (doge, por sus siglas en inglés), pero luego se les permitió seguir existiendo por razones políticas.

Con sus políticas agresivamente antiinmigrantes y la eliminación de permisos de permanencia temporal (parole) creado por Biden como vía de inmigración legal para cubanos, venezolanos y nicaragüenses, aumentan las dificultades de la larga odisea por tierra desde Centroamérica hasta el Río Bravo. En tiempos «normales» para la isla, quizás este tipo de medidas contribuiría a frenar el éxodo. Pero en el actual contexto, el empuje del colapso total de la economía y la infraestructura en Cuba es demasiado fuerte. Puede que disminuya en algo la huida de cubanos, pero cabe sospechar que para muchos será solo un cambio temporal de destino. En Cuba la meta dejó, hace tiempo, de ser solo eeuu: ahora impera el «pa’ donde sea».

Algunos incluso han saltado a los titulares internacionales al unirse a los rusos en su invasión de Ucrania, a cambio de la ciudadanía. Un cubano mayor que conocí en un vuelo de La Habana a Colombia me dijo que viajaba a Bogotá para tomar allí un vuelo a Nicaragua, porque todos los vuelos directos a Managua estaban completos. Cuando le pregunté si eso significaba que pensaba ir a pie desde Nicaragua hasta eeuu, me dijo que sí y se quedó mirando al frente, ensimismado. No solo se marchan los cubanos más pobres. Los ministerios se enfrentan a problemas de reclutamiento: una jueza llamada Melody González Pedraza, que tras las protestas de 2021 había condenado a manifestantes a penas de cárcel, llegó a eeuu el año pasado y solicitó asilo –el cual le fue negado–. En octubre de 2024, Cuba bullía con la noticia de que un viceministro del gobierno, Juan Carlos Santana Novoa, se había dirigido a eeuu para solicitar asilo mientras se encontraba en un viaje oficial en México; al parecer, llegó a eeuu cuando todavía estaba en funciones. Aunque no es nada nuevo que los cubanos descontentos abandonen la isla por diversas razones, incluso después de largas carreras al servicio del gobierno, la magnitud de las antiguas figuras del Estado que huyen ahora del país o se retiran al sur de Florida no se había visto al menos desde el Periodo Especial de la década de 1990.

Lo que suceda a continuación es difícil de predecir. El apoyo popular al gobierno parece estar en su punto más bajo, con la salvedad de que Cuba no dispone de datos públicos sobre encuestas. Pero mientras la policía, los militares y otros miembros del gobierno no se fracturen ante las protestas, su control del poder seguirá firme. No parece probable que las condiciones económicas mejoren pronto, lo que significa que el gobierno no haría bien en intentar limitar el éxodo que está despoblando la isla. Sin embargo, ¿cuánta gente puede perder un país –especialmente trabajadores jóvenes, sanos y formados– antes de colapsar?

Mientras que una reforma de mercado en el campo podría haber estimulado el tipo de mejoras de productividad vistos en China y Vietnam en la década de 1980, la Cuba rural está ahora cada vez más deshabitada, llena de pueblos casi fantasmas poblados por ancianos y carentes incluso de animales de carga. La ayuda exterior de Rusia, China, México y Venezuela ha contribuido a salvar al país del colapso total, pero ninguno de los amigos de Cuba está dispuesto a ofrecer las subvenciones masivas necesarias para volver a poner en pie la economía. E incluso con más dinero, la infraestructura energética del país, en ruinas y causante de apagones crónicos, tardaría años en sustituirse. Mientras tanto, es difícil gestionar una economía sin electricidad. El gobierno apuesta ahora a los paneles solares. Ha permitido a las empresas, estatales y privadas, importarlos sin impuestos como forma de tratar de paliar la crisis. No obstante, el éxito de ese proyecto todavía es una pregunta abierta, ya que tomará bastante tiempo –durante el cual el país seguirá económicamente paralizado– y, por otro lado, el problema de raíz en Cuba nunca ha sido falta de recursos sino la mala gestión y la corrupción generalizada en todos los niveles. En febrero pasado se informó del robo de tornillos de los paneles solares en parques fotovoltaicos para venderlos en el mercado negro, y la fiscalía amenazó con procesar a los responsables por el delito de sabotaje.

El mensaje nacionalista que sostuvo al gobierno por décadas también está perdiendo su efecto. A finales de la Guerra Fría, Cuba, al igual que sus aliados de Europa del Este, había desechado la idea de superar al mundo capitalista, pero la imagen de un Estado soberano, moralmente superior y orgulloso al menos ayudó a aliviar el dolor económico. Hoy, los otrora alabados sistemas de educación y sanidad del país no solo están deteriorados, sino que son cada vez más disfuncionales, y la emigración masiva de cubanos se ha convertido en una vergüenza nacional.

Hace una década, hablar demasiado alto contra el gobierno en público podía acarrear problemas; hoy, en las colas para adquirir productos racionados y cada vez más caros, se puede oír a la gente callar a gritos a quienes intentan defender a las autoridades. Aunque la amenaza de represión ha disuadido el resurgimiento de las protestas masivas, estas críticas públicas demuestran el alcance del descontento popular. El resquebrajamiento del orgullo nacional es especialmente evidente entre los jóvenes. Un académico ha llegado a afirmar abiertamente en la televisión cubana que sus estudiantes universitarios consideran que haber nacido en Cuba es la mayor desgracia que les ha podido ocurrir. Los programas de justicia social y modernización económica prometidos por la Revolución yacen en ruinas, lo que deja la isla cada vez más poblada por aquellos demasiado viejos, demasiado pobres o demasiado enfermos para salir, y por los fantasmas de un sueño que hace tiempo que se ha convertido en pesadilla.

Puede que los cubanos no puedan votar por el cambio en la isla, pero pueden votar con los pies. En ese frente, los resultados son inapelables.

Nota: una versión anterior de este artículo, en inglés, se publicó en Dissent, primavera de 2025, con el título «The Cuban Exodus». Traducción: Pablo Stefanoni.

Las claves de lo que explicó Poggi ante legisladores e intendentes

Con el objetivo de mitigar los efectos de la crisis económica nacional y proteger los derechos de los sectores más vulnerables, el Gobierno de San Luis anticipó la presentación de dos proyectos de ley que serán enviados a la Legislatura provincial.

Las iniciativas apuntan a sostener el empleo público, garantizar el pago de salarios y planes sociales, y asegurar el acceso a la vivienda mediante la continuidad de los planes habitacionales.

Así se los hizo saber el gobernador Claudio Poggi a los intendentes y legisladores que formaron parte de la mesa de trabajo en Casa de Gobierno, luego de la reunión de gabinete ampliado en la que el primer mandatario anticipó la confección de esas iniciativas.

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La primera de las iniciativas propone prorrogar la Ley de Emergencia Pública en Materia Económica, Financiera, Administrativa y Social. Esta normativa, que ya está en vigencia, ha permitido al Estado provincial afrontar el complejo escenario económico sin recurrir al despido de personal ni al recorte de programas sociales. La prórroga propuesta extendería su vigencia hasta el 31 de diciembre de 2025.

Según se explicó oficialmente, esta medida permite “preservar la paz social” y continuar con el cumplimiento de las obligaciones esenciales del Estado, entre ellas el pago de salarios, jubilaciones y beneficios sociales como el Plan de Inclusión. El proyecto también contempla herramientas administrativas para optimizar el uso de los recursos públicos ante la incertidumbre macroeconómica.

La información brindada por Agencia de Noticias consigna que «la iniciativa incluye la afectación de fondos para la constitución de una Reserva Salarial y Social, equivalente a dos nóminas salariales y dos liquidaciones de planes sociales, destinada a garantizar el pago de dichos conceptos ante eventuales situaciones transitorias de iliquidez».

«La medida se fundamenta en la disminución sostenida de los recursos por coparticipación federal y demás transferencias automáticas nacionales, que en 2025 se ubicarán en la peor marca de la última década, siendo los más bajos respecto del nivel habitual y normal de los últimos diez años» señalaron.

Prórroga de la Ley de Emergencia Económica

La Provincia quiere extender esta ley hasta diciembre de 2025. ¿Para qué sirve?
– Para asegurar el pago de sueldos y planes sociales.
– Para evitar despidos.
– Para tener margen de maniobra en un contexto nacional muy inestable.

Una vista de la reunión del Gobernador Poggi con intendentes.

La segunda iniciativa enviada por el Ejecutivo establece la declaración de emergencia habitacional en todo el territorio provincial. El objetivo es crear un marco normativo que garantice la continuidad ininterrumpida de la política habitacional como una política de Estado, independientemente del contexto político o económico.

El Gobierno busca dar una respuesta estructural a una demanda creciente que se ha agravado por el encarecimiento del crédito y la paralización de las obras nacionales. “San Luis tiene una fuerte tradición en materia de vivienda, y el acceso a un techo digno es un derecho que el Estado debe seguir garantizando”, argumentan desde el gabinete.

El ministro de Desarrollo Humano, Gustavo Bertolini señaló que 66.504 grupos familiares conformados por un total de 190.761 personas completaron el formulario de inscripción al plan de viviendas. Esto significa un tercio de la población provincial con necesidades habitacionales, luego del parate de 8 años en la construcción de viviendas durante el gobierno de Alberto Rodríguez Saá.

Entre los fundamentos del proyecto se destaca que la demanda habitacional actual es “tremenda” y que, de no actuar con herramientas legales y presupuestarias específicas, el Estado provincial podría ver comprometida su capacidad de respuesta en los próximos meses.

Emergencia Habitacional
El otro proyecto declara la emergencia habitacional en toda la provincia. ¿Qué busca?
– Que los planes de vivienda continúen, pase lo que pase.
– Que el acceso a una casa digna siga siendo un derecho, no un lujo.
– Que la política habitacional se convierta en política de Estado.

Ambos proyectos reflejan una estrategia integral para sostener las funciones esenciales del Estado provincial en un contexto de alta volatilidad económica y reducción de transferencias nacionales. La prioridad del Gobierno es, según indicaron fuentes oficiales, cuidar el empleo, proteger a los sectores más vulnerables y mantener el rumbo de una política de vivienda que ha sido históricamente reconocida en la provincia.
El Gobierno provincial busca de esta manera garantizar el empleo, cuidar a los sectores más vulnerables y no frenar el plan de viviendas, a pesar del mal momento económico.

***

Poggi afianza su hoja de ruta con dos leyes de emergencia: garantía salarial y soluciones habitacionales como prioridad

En un contexto nacional atravesado por el ajuste, la caída de la coparticipación y la recaudación, pero también por una herencia de desfinanciamiento que dejó la gestión de Rodríguez Saá, el Gobierno de San Luis busca blindar su política social y económica con el envío de dos proyectos de ley que marcarán el pulso en este momento de su gestión: una nueva Ley de Emergencia Económica y una Ley de Emergencia Habitacional.

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El anuncio se conoció este martes, tras una reunión ampliada de Gabinete encabezada por el gobernador Claudio Poggi en Casa de Gobierno, donde se delinearon los ejes de ambas iniciativas legislativas que llegarán a la Legislatura en los próximos días.

Un fondo anticrisis para garantizar salarios

El primero de los proyectos propone prorrogar la actual Ley de Emergencia Económica, incorporando un instrumento clave: la creación de un fondo de garantía que asegure el pago de sueldos estatales y beneficios del Plan de Inclusión Social, aun ante eventuales retrasos en las transferencias nacionales.

“Cuando el Gobernador asumió, las reservas estaban en cero y los números en rojo. Se venían decisiones que iban a dinamitar el Estado”, advirtió el ministro de Gobierno, Gonzalo Amondarain. En ese marco, subrayó que el fondo permitirá cubrir dos meses de salarios sin depender de ingresos externos. “Es una garantía legal para que el Estado no se detenga”, puntualizó.

Vivienda como política de Estado

El segundo proyecto declara la Emergencia Habitacional y establece por ley que el 50% de los gastos de capital se destinarán exclusivamente a políticas habitacionales. El objetivo es claro: garantizar soluciones para todos los inscriptos en el plan “Tenemos Futuro”.

De acuerdo al relevamiento preliminar, un tercio de la población puntana enfrenta problemas habitacionales. “El déficit es el resultado de ocho años sin inversión sostenida en viviendas. Ahora queremos reparar eso desde una política estructural”, explicó Amondarain.

Previsibilidad en tiempos difíciles

Las medidas apuntan no solo a sostener el empleo y contener la demanda social, sino también a ordenar las finanzas con prioridades definidas por ley. En tiempos de incertidumbre, el Gobierno busca reforzar la institucionalidad con respuestas concretas.

Ambos proyectos serán claves para leer el rumbo político de la gestión Poggi en este segundo semestre: previsión presupuestaria, blindaje salarial y acceso a la vivienda como ejes de una estrategia que apunta a cumplir la palabra, responder a las necesidades prioritarias de la sociedad, todo sin perder el control de las cuentas.

TuBi para todos los parajes

Durante la misma reunión, también se anticipó la inminente ampliación del Plan TuBi a más de 80 escuelas rurales. A diferencia de las escuelas urbanas —donde sólo acceden los alumnos de quinto año—, en los parajes todos los estudiantes del nivel secundario recibirán su bicicleta. “Se diseñaron dos talles para adaptarse a las diferentes edades. Todos van a tener su TuBi”, señaló el funcionario.

Cuando Isabel Martínez de Perón estuvo en San Luis

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(30 de noviembre – 01 de diciembre de 1965)

Villa Mercedes
Isabelita, con 34 años de edad, realizó una visita con un profundo contenido político a la provincia de San Luis, procedente de la vecina provincia de La Pampa. Arribó primero a la ciudad de Villa Mercedes, acompañada por algunos diputados provinciales y el secretario del bloque de diputados nacionales, Julio Antún.

Isabelita en Villa Mercedes, acompañada del diputado Guerci y el Sr. Ochoa Ortiz. (Diario Impulso, Villa Mercedes).

Inmediatamente se dirigió a la casa de la exdiputada provincial del PJ, Lys de Almada. Más tarde, una delegación de bienvenida la recibió en el local de la CGT.
Las palabras de bienvenida estuvieron a cargo del Dr. Eduardo Estrada, la Sra. Zamira de Valenzuela, el Sr. Oraldo Brito y la Sra. Antonia Ponce.

Una gran cantidad de público alentaba el encuentro desde fuera del edificio. Isabel agradeció el reconocimiento y agregó en su exposición: “Que el general Perón regresara al país, agregando que, para evitar un fracaso como el Operativo Retorno, lo hará solo y solo, cuando se
produzca el arribo…” (1).

También acompañaron a la comisión de bienvenida el secretario de la CGT Héctor Pereyra, el tesorero Antonio Mansilla, José Mario Reynoso (Unión Popular), Víctor Novillo por las 62 Organizaciones, N. Agrugue (APS), H. de Mena y Feliza Suárez, así como José Manuel Sánchez (Unión Popular). Seguidamente, se reunió con los diputados Alfredo Villegas y Roberto Negre, y con los Sres. César Cruceño y Tomás Paradora, además del exdiputado Felipe Fernández.

“El exdiputado acusó a los dirigentes justicialistas Dr. Eduardo Estrada, Juan B. Ochoa Ortiz y a los dirigentes gremiales Oraldo Britos, de haber desviado la línea peronista en las pasadas elecciones del 14 de marzo de ese mismo año…” (2).

San Luis
En la ciudad de San Luis, una multitud esperó a Isabelita en el Puente Blanco, aproximadamente a las 22 hs, acompañándola luego al Hotel de Turismo, donde el intendente de la ciudad, Humberto Estévez, le hizo entrega de la llave de la ciudad y del decreto correspondiente.

Entre los presentes se encontraban el Dr. Llorente Ruiz (PJ), el Dr. Torres Morales (APS), Domingo Simón (Unión Popular), concejales gremialistas y miembros de la regional de la CGT.

Al otro día, la Sra. de Perón asistió a la Iglesia Catedral, a misa de 8, participando luego en ceremonias de bautismo.
Al mediodía visitó la Municipalidad capitalina, saludando desde el balcón a quienes se acercaron con inmensa alegría por su visita.

Foto gentileza: Señora Telma Fernández.

Por la tarde, mantuvo una importante reunión con los dirigentes antes mencionados, también del interior, y con la presencia de los Sres. Emiliano Agúndez Molina, Eduardo Estrada, Nicomedes Muñoz, Oraldo Brito, Felipe Britos y Elías Adre, entonces diputado provincial.
Luego de la corta visita de dos días, se trasladó hacia la provincia de La Rioja. Ocho años después, se convertiría en la primera mujer en ocupar la presidencia de la Nación.

Fuentes:

Diario Impulso. (2 de diciembre de 1965).
Diario Impulso. (2 de diciembre de 1965, Pág 2).
(Archivo Histórico de la Provincia de San Luis).

La rebelión institucional de las provincias contra la Rosada

Por Andrés Vallone

(Diputado Nacional Mandato Cumplido)

En una jornada cargada de simbolismo político y tensión institucional, el Senado de la Nación volvió a ocupar el centro del tablero con un mensaje claro al presidente Javier Milei: las provincias no están dispuestas a seguir financiando el ajuste sin garantías ni devolución. En una votación aplastante —56 votos a favor contra un único rechazo— se aprobó en tiempo récord un paquete de leyes que obliga al Poder Ejecutivo a distribuir recursos claves retenidos por la Nación: Aportes del Tesoro Nacional (ATN), fondos fiduciarios y una parte sustancial del impuesto a los Combustibles.

Pero lo que se votó fue mucho más que una cuestión contable. Se trató de un acto de rebeldía institucional, protagonizado por una mayoría opositora inéditamente cohesionada, y que refleja un nuevo mapa de poder: los gobernadores —más allá del signo político— comienzan a actuar en bloque frente a un Gobierno nacional que los ahoga financieramente y los trata como enemigos. Que el único voto en contra haya sido el del senador cordobés Luis Juez no hace más que confirmar la soledad política del oficialismo en la Cámara alta.

Una sesión bajo disputa y la sombra del reglamento

El episodio también expuso una fractura profunda en el funcionamiento legislativo. La sesión fue convocada sin la firma de la presidenta del Senado, Victoria Villarruel, lo que motivó el retiro del bloque oficialista y una posterior deslegitimación del encuentro por parte del Ejecutivo. Sin embargo, la historia del Senado muestra que no es la primera vez que se convoca una sesión sin acuerdo con el oficialismo de turno. Desde la reforma constitucional de 1994, el reglamento interno ha sido utilizado por distintas fuerzas políticas para forzar debates y exponer crisis.

Basta recordar el 2008, cuando el kirchnerismo convocó sesiones con quórum ajustado para tratar la polémica resolución 125; o en 2017, cuando el peronismo disidente usó el reglamento para intentar frenar las reformas del macrismo. El Senado, lejos de ser una caja de resonancia del Ejecutivo, ha sido históricamente una trinchera donde el federalismo —a veces con ruido, otras con diplomacia— se planta ante los avances del centralismo.

Un grito federal disfrazado de técnica legislativa

Lo que ocurrió en esta sesión no fue simplemente una disputa procedimental. Es una respuesta política al modelo de Milei: un Presidente que se jacta del superávit fiscal mientras las provincias se endeudan, paralizan obras, suspenden servicios y no pueden pagar sueldos sin ayuda nacional. La narrativa libertaria del “Estado como enemigo” choca de frente con un país estructurado sobre una coparticipación que, aunque imperfecta, fue durante décadas el único pegamento real entre Nación y provincias.

Hoy, Milei acumula recursos en manos de la Tesorería Nacional y ejecuta un ajuste brutal que impacta de manera desigual, favoreciendo a la Capital y perjudicando al interior productivo. El Senado —como representación institucional de las provincias— empieza a decir basta. Y lo hace con herramientas legales, pero también con un claro mensaje político: el federalismo no puede ser moneda de cambio del equilibrio fiscal.

¿Y ahora qué?

Aunque el Gobierno ya advirtió que considera inválida la sesión y probablemente intente frenar el avance de los proyectos en Diputados o judicializarlos, lo cierto es que el Senado activó una alarma que el oficialismo no puede ignorar. La política no desapareció; simplemente se corrió de lugar. Ya no está en los ministerios, está en las provincias y en el Congreso.

Si Milei sigue apostando a gobernar por decreto y redes sociales, sin articular con los gobernadores ni reconocer la lógica institucional argentina, el conflicto no hará más que escalar. Y el Senado, esa vieja institución a menudo subestimada, puede convertirse en el escenario central donde se dispute el futuro del equilibrio de poder en la Argentina.

***

Procesaron al ex presidente Alberto Fernández en la causa Seguros

El ex presidente argentino Alberto Fernández fue procesado este jueves por el delito de “negociaciones incompatibles con el ejercicio de la función pública”, en el marco de una investigación judicial que involucra a otros 33 imputados y gira en torno a una presunta red de corrupción en la contratación de seguros por parte del Estado. La medida incluye un embargo sobre sus bienes por 14.000 millones de pesos, equivalente a más de 10 millones de euros.

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Según determinó el juez federal Sebastián Casanello, el ex mandatario —quien gobernó el país entre 2019 y 2023— habría favorecido de manera directa a un intermediario de su confianza, Héctor Martínez Sosa, al imponerlo como bróker exclusivo en las operaciones de seguros estatales con Nación Seguros, la aseguradora del Banco Nación. Martínez Sosa es además esposo de María Cantero, la secretaria privada de Fernández en la Casa Rosada.

La maniobra tuvo su origen en un decreto firmado por Fernández al inicio de su mandato, mediante el cual se obligaba a todos los organismos públicos a contratar sus seguros con Nación Seguros. Esta decisión habría generado un mercado cautivo que benefició directamente al entorno presidencial.

El juez consideró acreditado que Martínez Sosa no sólo formaba parte del círculo íntimo del ex jefe de Estado, sino que había sido su principal cliente cuando Fernández ejercía como abogado y lobista entre 2010 y 2019. La Justicia también analiza si hubo otras irregularidades derivadas, como el hallazgo de fotos de la entonces primera dama, Fabiola Yáñez, con indicios de violencia de género, en una causa paralela en la que Fernández también está imputado.

De confirmarse estas acusaciones en juicio, Fernández se convertiría en el tercer dirigente peronista de alto rango condenado por corrupción en los últimos gobiernos: su vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner cumple prisión domiciliaria por defraudación al Estado, mientras que el ex vicepresidente Amado Boudou fue condenado por negociaciones incompatibles con su función pública durante la presidencia de la misma Fernández de Kirchner.

 

De Mayo a Julio: conflictos, traiciones y el sueño de la Independencia

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El proceso que condujo a la declaración de la independencia el 9 de julio de 1816 fue mucho más que un acto solemne. Fue el resultado de seis años de tensiones políticas, derrotas militares, levantamientos internos y debates ideológicos profundos que pusieron en jaque la unidad del territorio y la viabilidad del nuevo Estado.

Las revueltas previas.

Tras el estallido revolucionario del 25 de mayo de 1810, los primeros gobiernos patrios enfrentaron rápidamente la complejidad de imponer un nuevo orden.

El gobierno provisional de la Junta Grande, dominada por sectores conservadores, se debilitó tras la derrota de Huaqui en 1811. Fue entonces que, con el respaldo de los seguidores de Mariano Moreno, se instauró el Primer Triunvirato, cuyas medidas más radicales —como la disolución de la Junta— despertaron reacciones violentas, entre ellas, la sublevación de los Patricios y una conspiración encabezada por Martín de Álzaga, héroe de la Reconquista en las invasiones inglesas.

Mientras tanto, Manuel Belgrano lograba en septiembre de 1812 una victoria clave en Tucumán y comenzaba a consolidarse la idea de una nueva identidad: poco antes había enarbolado por primera vez la bandera celeste y blanca.

En simultáneo, Buenos Aires enviaba tropas a sitiar Montevideo, último bastión realista en el Río de la Plata, e irrumpían figuras clave como el joven José de San Martín, recién llegado de Europa, quien junto con Alvear y otros militares formó la Logia Lautaro, de inspiración independentista.

En octubre de ese mismo año, la presión de estos sectores forzó la caída del Primer Triunvirato acusado de debilidad, y el surgimiento del Segundo. Este nuevo gobierno fue legitimado por los triunfos en San Lorenzo y Salta en 1813 y dio lugar a la Asamblea del Año XIII que, si bien no declaró formalmente la independencia, adoptó medidas fundamentales como la abolición de la Inquisición, la eliminación de los títulos nobiliarios y la aprobación del Himno Nacional.

Pero el entusiasmo inicial se fue diluyendo ante los fracasos militares en Vilcapugio y Ayohuma, en el Alto Perú y las tensiones entre Buenos Aires y las provincias.

En este clima se creó la figura del Director Supremo de las Provincias Unidas –Gervasio Antonio de Posadas- y se abrió una grieta ideológica entre Alvear, partidario de buscar el apoyo de Inglaterra, y San Martín, quien pensaba una ofensiva continental que pasaría por Chile y culminaría en Lima, para terminar con el poder español en América.

Las maniobras diplomáticas de Alvear para conseguir ese apoyo británico generaron una rebelión de las provincias, y su renuncia abrió paso a una nueva etapa, junto a la disolución de la Asamblea.

Rondeau asumió el mando –estaba al frente del Ejército del Alto Perú-, pero fue derrotado en Sipe-Sipe, y la situación se tornó desesperante: los realistas recuperaban posiciones en América y la unidad interna parecía imposible. Desde entonces, el actual norte sólo sería defendido por las montoneras gauchas. Más, Fernando VII había vuelto a su trono en 1814 en España, y se temía que en cualquier momento reanudara la ofensiva para recuperar sus colonias en América.

En este contexto se convocó al Congreso de Tucumán, que inició sus sesiones el 24 de marzo de 1816. Como se verá en la imagen a continuación, sólo un puñado de las actuales provincias formaban parte de aquella nación en ciernes; otras aún no habían nacido como provincia o no mandaron o no les aceptaron congresales por sus diferencias políticas.

La hora de la verdad.

Con representantes de ese territorio antes señalado -un puñado de las actuales provincias y del Alto Perú, hoy Bolivia-, el Congreso abordó primero la elección de un nuevo Director Supremo: fue designado Juan Martín de Pueyrredón, que en el Congreso representaría a la provincia de San Luis. Luego comenzaron los debates sobre la forma de gobierno.

Mientras algunos proponían una monarquía constitucional encabezada por un príncipe europeo, Manuel Belgrano propuso —en una recordada sesión secreta del 6 de julio— que se eligiera un descendiente de los incas como rey, para reparar las injusticias históricas hacia los pueblos originarios.

Belgrano acababa de volver de Europa de una fallida misión en la que intentó que las potencias reconocieran la “independencia” de estas tierras. La idea de esa monarquía inca sedujo a los representantes alto-peruanos que imaginaron a Cuzco como capital del reino, y la total adhesión de los pueblos indígenas.

La demora de la declaración de la independencia ponía nervioso al gobernador intendente de Cuyo, José de San Martín, que esperaba ese pronunciamiento para avanzar con su plan continental.

Sin acuerdo sobre el modelo político –republicanos versus monárquicos-, el Congreso finalmente priorizó un gesto firme hacia el exterior. El 9 de julio, bajo la presidencia de Narciso Laprida, a pedido del diputado por Jujuy Sánchez de Bustamante se trató el “proyecto de deliberación sobre la libertad e independencia del país”. La propuesta fue aprobada por aclamación. La firma del Acta proclamó ante el mundo la voluntad de romper definitivamente los lazos con España.

Poco después, y ante los rumores de posibles pactos con potencias extranjeras, -San Martín sospechaba que había gestiones secretas de algunos congresales para entregar las provincias a Portugal o Inglaterra- el diputado por Buenos Aires Pedro Medrano logró que se agregara a la fórmula de juramento la frase “y de toda dominación extranjera”.

La declaración fue acompañada por otro documento que afirmaba: “Fin de la Revolución, principio del Orden”, en un intento de mostrar moderación ante las monarquías europeas que se irritaban ante la sola palabra “revolución” y el recuerdo de Napoléon.

A 209 años de aquel acto fundacional, la historia recuerda que la independencia no fue fruto de un día ni de un acuerdo fácil. Fue el resultado de disputas, sueños, traiciones y decisiones que marcaron el nacimiento de una nueva nación que aún tendría mucho camino por delante para consolidarse definitivamente como estado moderno.

Artículo elaborado a partir de textos autoría de Felipe Pigna y Mariano Fain.

Fingir demencia, o el regalo de Demócrito

Por Andrés Gattinoni.

Es profesor y doctor en Historia por la Universidad de Buenos Aires (UBA) y magíster en Sociología de la Cultura y Análisis Cultural por el Instituto de Altos Estudios Sociales de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM). Su tema de investigación es la melancolía en Europa durante la temprana modernidad, desde una perspectiva que combina la historia cultural, conceptual y de las emociones.

 

Si estuviera en la tierra, Demócrito se reiría
Horacio, Epístolas II, I, 194

Cuenta un antiguo relato apócrifo que los habitantes de la ciudad griega de Abdera escribieron una carta a Hipócrates para que acudiera a tratar a Demócrito. Según creían, había enfermado a causa de su gran sabiduría y se había vuelto loco, porque se reía de todas las cosas y decía que la vida no tenía valor. Luego de procurarse un barco y las plantas curativas necesarias, el médico partió desde Cos hacia Abdera. Al llegar, se encontró al filósofo en su casa, en la ladera de una colina, pálido, demacrado, sentado bajo un plátano frondoso, rodeado de papeles y cadáveres de animales. Estaba escribiendo un tratado sobre la locura.

Demócrito le contó que diseccionaba los animales en busca de la bilis que causaba demencia. Hipócrates lo felicitó y le dijo que desearía tener tiempo para dedicarse a ese tipo de investigaciones, frente a lo cual el paciente se echó a reír a carcajadas. El médico, perplejo, le preguntó de qué se reía, ¿acaso no distinguía entre el bien y el mal? Demócrito le dio una respuesta, pero antes le advirtió que su risa era el mejor cargamento que el médico podría llevarse de vuelta a casa, como una cura para sus pacientes y su patria. El filósofo, en fin, se reía de toda la humanidad: de su incapacidad para reconocer sus límites, para evitar desperdiciar su vida en cosas sin valor o para ajustar sus deseos a la realidad. No era que Demócrito se hubiera vuelto loco y por eso reía, sino que todo el mundo estaba loco y la risa era la única respuesta razonable1. Aunque la historia es ficticia, fue muy influyente y, por siglos, el regalo de Demócrito a Hipócrates derramó su efecto sanador en tiempos de crisis e incertidumbre.

Hoy pareciera que el mundo se volvió loco otra vez. Carencias económicas en nombre de la prosperidad, guerras largas y crueles bajo las banderas de la paz y la civilización, gobiernos autoritarios que hacen cosplay de fascismo en nombre de la libertad, escepticismo científico en boca de tech bros. Mientras tanto, palabras de odio y acciones odiosas recaen, de nuevo, en chivos expiatorios a quienes se carga con pecados inventados para justificar la austeridad y la restricción de derechos. Y frente a esa realidad alienante y angustiante, para seguir adelante, «fingimos demencia».

Ya tuvimos esta conversación. En 1621, mientras los descubrimientos científicos y geográficos conmovían certezas milenarias y buena parte de Europa se desgarraba en la Guerra de los Treinta Años (1618-1648), Robert Burton, un humanista y clérigo de Oxford, diagnosticaba una epidemia de melancolía. Burton adoptó el pseudónimo de Demócrito Junior para escribir una Anatomía de la melancolía. Allí advertía: «pronto percibirás que todo el mundo está loco, está melancólico, delira»2. De modo parecido al Demócrito antiguo, decía que el mundo era «domicilium insanorum» [una casa de locos]3. Más adelante, describía el siguiente panorama de los tumultos de su tiempo:

Si se me permite, pondré brevemente ante vuestros ojos un océano estupendo, vasto e infinito de locura y estulticia; un mar lleno de monstruos aterradores, formas toscas, olas rugientes, tempestades y calmas engañosas, mares tranquilos, desdichas horribles, comedias y tragedias tales, tan absurdas y ridículas, más para compadecerse o burlarse, o quizás para ser creídas, pero que a diario vemos aún practicadas en nuestros días, ejemplos nuevos, nova novitia, nuevos objetos de desdicha y locura de este tipo aún son representadas ante nosotros, en el exterior, aquí, en medio de nosotros, en nuestro seno4.

Este fragmento aparecía en la sección de la Anatomía dedicada a la «melancolía religiosa», una expresión que el autor inventó para tratar de dar sentido a la desmesura y la sinrazón que se había apoderado del continente europeo durante un siglo de violencia confesional. Cuando Burton murió en 1640, Inglaterra estaba a punto de conocer de primera mano la barbarie fratricida de las guerras de religión. Durante las décadas revolucionarias de 1640 y 1650, las querellas entre presbiterianos, congregacionalistas y episcopales alimentarían el enfrentamiento militar entre realistas y parlamentarios ingleses y escoceses, así como la rebelión y la represión de la población católica irlandesa. En esos años en que el mundo parecía trastornado, se multiplicaron los testimonios que describían a Inglaterra como una «casa de locos» y la comparaban con el manicomio inglés por antonomasia, el Hospital St. Mary of Bethlehem de Londres, más conocido como «Bedlam». En 1642, un propagandista realista llamado John Taylor observaba «That all is metamorphosised, chopped and changed / For like as on the poles, the world is whorled / So is this Land the Bedlam of the world» [Que todo está metamorfoseado, cortado y cambiado / Pues como en los polos, el mundo está retorcido / Así es esta tierra el Bedlam del mundo]5. Una década más tarde, William Erbery, antiguo capellán del ejército parlamentario, decepcionado con la forma que había adoptado la república inglesa, decía que «esta es la Isla del Gran Bedlam»6.

Burton escribió su Anatomía como un servicio a la humanidad en un tiempo tempestuoso, pero también para evadirse, mantenerse ocupado y así, curar su propia enfermedad. Después de todo, la máxima con la que concluye su obra, con una perspicacia terapéutica aún vigente, era «be not solitary, be not idle» [no estés solo, no estés ocioso]7.

La expresión «fingir demencia» se popularizó, sobre todo en redes sociales, en los últimos años. Hay quienes la entienden como una banalización de trastornos mentales o neurológicos, especialmente cruel en una época en la cual, en países como Argentina, a los efectos psicosociales de la crisis se suma la desarticulación de equipos y políticas públicas de salud mental. Pero creo que en el uso más habitual no se trata, más que en la superficie, de una referencia a la enfermedad mental, sino de una búsqueda de aislarse de una realidad agobiante y hostil, haciendo algo que produzca placer o, simplemente, continuando con la propia vida como si no pasara nada.

En este último sentido, se parece un poco a aquel eslogan que acuñó el gobierno británico a comienzos de la Segunda Guerra Mundial y que en los últimos años se multiplicó y reversionó hasta el hartazgo en camisetas, tazas y carteles: «Keep calm and carry on» [Mantén la calma y sigue adelante]. Sin embargo, hay una distancia entre este adagio, que expresa el ideal del estoicismo británico victoriano, y «fingir demencia». En esta última expresión hay un lugar para el placer en medio del sufrimiento, un placer saludable y regenerador y, quizás, también una renuncia a tener todo bajo control.

A riesgo de sobreinterpretación, propongo, aunque más no sea como otra forma de evasión y de no estar ocioso, leer esta expresión en relación con la herencia de Demócrito, de su risa saludable –ese placer regenerador– y su locura filosófica.

La idea de que la risa es sanadora, y en particular de que es capaz de curar trastornos mentales como la melancolía, tiene una larga historia, estrechamente vinculada al relato de Hipócrates y Demócrito. Por ejemplo, en 1579, Laurent Joubert, un médico francés, publicó un Tratado de la risa, donde describía las bondades terapéuticas de la hilaridad y dedicaba un capítulo al hecho de que «algunos melancólicos ríen y otros lloran»8. El libro incluía como apéndice una traducción directa del griego de la Epístola Damageto, aquella que narraba el encuentro entre Hipócrates y Demócrito, a cargo de Jean Guichard, cuñado de Joubert que, al igual que él, era el médico del futuro rey Enrique iv. Según el crítico ruso Mijaíl Bajtín, la Epístola circulaba desde algún tiempo antes en la Facultad de Medicina de Montpellier, donde Joubert y Guichard eran profesores. Allí la habría conocido también François Rabelais, el autor de la serie de novelas satíricas sobre los gigantes Gargantúa y Pantagruel publicadas entre 1532 y 1564, quien seguramente habría reparado en la imagen grotesca de Demócrito rodeado de animales destripados y en las virtudes terapéuticas de la risa. Bajtín veía ese efecto sanador como parte de la capacidad regeneradora característica del tipo de risa que predominaba en la cultura carnavalesca europea de la Baja Edad Media y el Renacimiento9. Pero la creencia en la acción curativa de la hilaridad se prolongó mucho más en el tiempo. El tema aparecía también, desde luego, en la Anatomía de la melancolía, que hablaba sobre el carácter sanador de la risa y la alegría, pero que además estaba enmarcada por un maravilloso prefacio satírico titulado «Demócrito Junior al lector».

Había distintas maneras en que se creía que la risa podía curar la melancolía. Los médicos y otros estudiosos que seguían la teoría de los cuatro humores10 a menudo ofrecían explicaciones acerca del efecto purgante (real o metafórico) que tenían las carcajadas para expulsar los humores nocivos y restablecer el equilibrio natural. Por ejemplo, en el siglo xviel humanista valenciano Juan Luis Vives decía que «la alegría moderada, o hilaridad, y el gozo con su calor purga la sangre, fortalece la salud, induce un colorido brillante, hermoso, agradable»11. Casi 200 años más tarde, cuando las explicaciones humorales de la melancolía ya no tenían credibilidad entre los médicos profesionales, el doctor William Stukeley afirmó que, a menudo, un ataque de risa podía curar el spleen (un tipo de melancolía), debido a que la convulsión de las ramas diafragmáticas y frénicas favorecía la purificación de la sangre en el bazo12.

Otra manera en que la risa era sanadora, que resulta más familiar y se conecta más directamente con la expresión «fingir demencia», se relaciona con la diversión. La diversión es entretenimiento, es placer, pero también es «recreación». En la Edad Media, según enseña Glending Olson, el verbo latino recreare remitía a restituir la salud física y mental necesaria para volver a actividades más trascendentes. Por entonces ya circulaba la idea de que la literatura podía tener ese efecto recreativo13.

La diversión también es desviar la atención de aquello que nos duele o nos molesta. En 1725, el médico y poeta inglés Richard Blackmore decía que lo característico de la melancolía era producir un flujo continuo de pensamientos sobre un objeto triste y la incapacidad de transferir la atención a otra cosa14. De hecho, ya la medicina antigua había señalado que el entretenimiento era una forma de rectificar las perturbaciones del alma que, según una clasificación que la tradición atribuyó a Claudio Galeno Nicon de Pérgamo, más conocido como Galeno, eran una de las seis cosas no naturales (res non naturales) que determinaban la salud del cuerpo (junto con el aire, la dieta, el ejercicio, el sueño y la ingestión y excreción).

Esta concepción terapéutica de la risa tuvo (y continúa teniendo) una larga vigencia en la cultura occidental. Entre los siglos xvi y xviiien Inglaterra se editaron numerosas colecciones de baladas, poemas y cuentos cómicos que se vendían como «antídotos para la melancolía» o «píldoras para purgar la melancolía». No porque fueran pensadas como recursos terapéuticos genuinos, sino porque se sustentaban en la creencia común de que la diversión y la alegría contribuían al bienestar mental. El poema introductorio de una de las más famosas de estas colecciones, An Antidote Against Melancholy (1661), comenzaba diciendo con ecos carnavalescos: «There’s no Purge ‘gainst Melancholy; / But with Bacchus to be Jolly» [No hay mejor purga contra la melancolía / que con Baco15 estar contento]16.

Los rastros del valor terapéutico de la diversión y la risa también aparecen en Don Quijote de la Mancha (1605), de Miguel de Cervantes. Como es bien conocido, el protagonista enloquece por leer demasiadas novelas de caballería. Pues bien, cerca del final de la primera parte, el Caballero de la Triste Figura le recomienda al canónigo precisamente ese tipo de literatura: «lea estos libros, y verá cómo le destierran la melancolía que tuviere y le mejoran la condición, si a caso la tiene mala»17. La lectura de este pasaje, como de tantos otros en la sátira cervantina, probablemente tuviera el efecto que el autor recomendaba en el prólogo: «Procurad que, leyendo vuestra historia, el melancólico se mueva a risa, el risueño la acreciente, el simple no se enfade, el discreto se admire de la invención, el grave no la desprecie, ni el prudente deje de alabarla»18.

El tema en común entre ambas citas es, nuevamente, el efecto recreativo de la literatura y la capacidad de la lectura para curar la melancolía. Esta sería una preocupación también de Burton en su Anatomía, publicada unos pocos años después que el Quijote. De hecho, diversos autores han señalado que el humanista de Oxford escribió su obra con un estilo muy particular destinado a curar no solo su propia melancolía sino también la de sus lectores19. Del mismo modo, hay autores contemporáneos que destacan las virtudes terapéuticas de la novela de Cervantes20. Interesa aquí especialmente la interpretación del antropólogo mexicano Roger Bartra, quien propuso que hay que entender la melancolía de Don Quijote como uno más de los tantos ejercicios de mimesis y simulación que caracterizan la obra. Es decir que el Caballero de la Triste Figura haría una imitación de la melancolía que permitiría incluso sanar la enfermedad real21. En otras palabras: fingir melancolía para curarla.

Algo así se puede encontrar en otra novela más tardía, escrita a la luz del Quijote y la Anatomía. En The Life and Opinions of Tristram Shandy [Vida y opiniones del caballero Tristram Shandy] (1759), Laurence Sterne inventó la noción de «shandeísmo», una suerte de necedad benigna y saludable, que luego diría que le salvó la vida22. En una carta de junio de 1761, dijo que si Dios no le hubiera infundido ese espíritu «que no me permite pensar dos instantes sobre ningún problema serio, de otro modo me moriría –me moriría– aquí mismo»23.

Sterne era un experto en fingir demencia. Lo mismo se podría decir de Jonathan Swift, una generación antes. En la «Digresión acerca del origen, uso y mejoramiento de la locura en una república», en A Tale of a Tub [Cuento de una barrica] (1701), Swift elogió «el punto sublime y refinado de felicidad llamado la posesión de estar bien-engañado, el estado tranquilo y sereno de ser un loco entre canallas»24. Sin embargo, el escritor irlandés no abrazaba la estulticia para evadirse del mundo. Su sátira tenía compromisos políticos en una época de faccionalismo acentuado y también un imperativo ético. Como le dijo a su amigo, el médico y poeta John Arbuthnot en 1714: «nunca podría ver a la gente volverse loca sin decirle y advertirle suficientemente»25. Los personajes de Swift a menudo desempeñaban el papel de locos que, mediante su extravagancia, dejaban en evidencia la depravación radical de la sociedad de su época. Tal es el caso de Lemuel Gulliver, el protagonista de Los viajes de Gulliver, que con la máscara de la ingenuidad (gullible significa «ingenuo» en inglés) y el asombro ante las costumbres extraordinarias de los reinos que visitaba, desnudaba las miserias y vanidades de su Inglaterra natal. Otro ejemplo, más extremo, es el del supuesto autor de Una modesta proposición para evitar que los niños pobres sean una carga para sus padres o el país (1729), quien con toda seriedad ofrecía como solución a los problemas de Irlanda que los indigentes vendieran a sus hijos como alimento para los ricos.

Aquí es donde fingir demencia se conecta con la locura de Demócrito, que no era verdaderamente una enfermedad, sino una locura filosófica. Se trata de una contemplación, solitaria y misantrópica, de la sinrazón humana; una forma de extrañamiento, que observa críticamente nuestras flaquezas. En ese sentido, «fingir demencia» se puede comparar con la expresión inglesa «to play the fool» (hacerse el tonto o el loco), una práctica que remite al papel de los bufones en las cortes europeas y que tuvo también una vigencia notable en la literatura. En la comedia Twelfth Night [Noche de Reyes] (1602), William Shakespeare explicaba la complejidad de esta tarea:

Este muchacho es tan sabio como para hacerse el tonto y hacerlo bien exige cierto ingenio; debe observar el ánimo de quienes burla, la calidad de las personas y el tiempo, no, como el halcón, fijarse en cada pluma que cruza su ojo. Es una práctica tan laboriosa como el arte de un sabio: pues la locura que él muestra sabiamente es precisa; pero los sabios, enloqueciendo, mancillan mucho su ingenio26.

Quizás el ejemplo más sofisticado y erudito de este juego sea el Elogio de la locura, escrito por el humanista Erasmo de Rotterdam en 1509. La obra tenía un título en griego, Morias enkomion, que anticipaba que estaba dedicada a su buen amigo Tomás Moro. Era un juego de palabras entre el apellido del inglés y el sustantivo griego moria (μωρια): locura o estulticia. De modo que, a lo largo del libro, la Locura cantaba su propio encomio que era, a su vez, un elogio de Moro, a quien Erasmo comparaba con Demócrito27. Pero las referencias al filósofo de Abdera aparecían en otros dos pasajes, inspirados en la cita de Horacio que está en el epígrafe de este ensayo y que dan una idea de la percepción de una sinrazón exacerbada en los nuevos tiempos. Al describir las necedades de los políticos, la propia Moria dice: «Loquísimas son estas cosas, [tanto] que no alcanza un solo Demócrito para reírse de [todas] ellas». Y, un poco más adelante, hablando sobre la vida del vulgo: «por todas partes abunda en tantas formas de Locura y tantas nuevas inventa cada día, que ni mil Demócritos serían suficientes para tanta risa; dado que a estos mismos Demócritos siempre les sería necesario otro Demócrito»28. Burton, que era un gran lector de Erasmo y de Moro, diría que «nunca [hubo] tantos motivos de risa como ahora, nunca tantos tontos y locos»29. Y, luego de describir extensamente la locura religiosa de católicos y puritanos, la irracionalidad de la guerra y la generalización inusitada de los vicios y pecados, exclamaría: «En una palabra, ¡el mundo está trastornado! ¡O viveret Democritus! [¡Si Demócrito viviera de nuevo!]»30.

Otro personaje que destacaba el poder crítico de la locura fingida era Jaques el melancólico, de la comedia As You Like It [Como gustéis] (1599) de Shakespeare. En la primera escena de la obra, Jaques era presentado de modo similar a Demócrito, bajo un árbol, lamentándose junto a un ciervo herido. Luego, en otra escena donde diría, famosamente, que «todo el mundo es un escenario / y los hombres y mujeres meros actores»31, Jaques se encontraba con un bufón y elogiaba su locura. «¡Ah, quién fuera bufón!»32. Un poco más adelante, explicaba:Vestidme de color. Dadme licencia para decir lo que pienso, que yo purgaré nuestro mundo infectado hasta el final si tiene la paciencia de tomar mi medicina33.

En estos tiempos de bait y crueldad teatralizada, es difícil saber si el mundo se volvió loco o si es solo un escenario tomado por bufones que nos muestran la faz más siniestra del egoísmo y la codicia. En cualquier caso, es un espectáculo difícil de contemplar sin salir afectado, como con Medusa, que convertía en piedra a quien la mirara de frente. Ante esa realidad, surge a menudo el impulso de aislarse, desconectarse del mundo, hundir la cabeza y replegarse sobre uno mismo. Las exigencias del trabajo y ese aparato que tenemos en la mano, en el bolsillo o en la cartera nos ofrecen suficientes oportunidades para hacerlo. Keep calm and carry on. Pero corremos el riesgo de perder el hilo cada vez más delgado que nos conecta con los demás.

Fingir demencia puede ser un bálsamo, una evasión de los malos pensamientos, una forma de mantenernos ocupados: be not idle, como recomendaba Burton. Pero quizás también, al ofrecernos una perspectiva crítica, pueda ser como el escudo espejado de Perseo para derrotar a la Gorgona. Puede ser un desvío para ver la realidad con otros ojos, mejor preparados para reconocer los disfraces y las tramoyas. Acaso de esa manera podamos superar la necesidad de aislamiento: be not solitary. Y quizás así podamos comenzar la otra tarea, la más difícil, la de volver a imaginar un mundo más libre y más justo para todos. Un mundo donde seguir riendo, pero sin tener que apartar la mirada.

  • 1. Hipócrates: Pseudepigraphic Writings, ed. Wesley D. Smith, Brill, Leiden, 1990, cartas 10 a 21.
  • 2. R. Burton: The Anatomy of Melancholy [1621], New York Review of Books, Nueva York, 2001, p. 39. Todas las traducciones son mías. [Hay edición en español: Anatomía de la melancolía, Alianza, Madrid, 2015].
  • 3. Ibíd., p. 64.
  • 4. Ibíd., 3.4.I., p. 313.
  • 5. J. Taylor: Mad FashionsOd FashionsAll Out Fashions, or, The Emblems of these Distracted Times, Thomas Banks, Londres, 1642, s/n.
  • 6. W. Erbery: The Mad Mans Plea: or, A Sober Defence of Captaine Chillintons Church. Shewing the Destruction and Derision Ready to Fall on All the Baptized Churches, not Baptized with Fire, Whose Forms of Religion Shall Be Made Ridiculous Among Men, When the Power of Righteousness and Glorious Appearance of God in his People Shall Come to the Nation, Londres, 1653, p. 8.
  • 7. R. Burton: ob. cit., 3.4. II.VI, p. 432.
  • 8. L. Joubert: Traité du ris contenant son essance, ses causes et mervelheus effais, curieusemant recherchés, raisonés & observés, Nicolas Chesneau, París, 1579, p. 273.
  • 9. M. Bajtín: Rabelais and His World [1965], Indiana UP, Bloomington, 1984, pp. 67-68 y 360- 361. [Hay edición en español: La cultura popular en la Edad Media y el Renacimiento, Barral, Barcelona, 1974].
  • 10. La teoría o sistema de los cuatro humores fue una noción derivada de las ideas de Hipócrates que resultó muy influyente y, mucho tiempo más tarde, se convirtió en el corazón de la ortodoxia médica de Europa y el mundo árabe hasta fines del siglo XVII. Según esa teoría, el cuerpo humano está constituido por cuatro humores o sustancias fundamentales: la sangre, la flema, la bilis amarilla o cólera, y la bilis negra. Cada una implicaba una combinación de cualidades (frío/cálido y seco/húmedo) y se correspondía con una edad del hombre, una estación del año y uno de los cuatro elementos. En la medida en que esos humores se mantuvieran en una mezcla equilibrada (crasis), el cuerpo estaba sano, pero por algún motivo, cuando alguno de ellos aumentaba en cantidad, producía una enfermedad.
  • 11. J.L. Vives: De anima & vita libri tres. Eiusdem argumenti Viti Amerbachii de anima libri 4. Ex vltima autorum eorundem recognitione, Antonium Vicentium, Lyon, 1555, lib. III, p. 200.
  • 12. W. Stukeley: Of the Spleen. Its Description and History, Uses and Diseases, Particularly the Vapors, with their Remedy. Being a Lecture read at the Royal College of Physicians, London, 1722. To which is Added Some Anatomical Observations in the Dissection of an Elephant, impreso para el autor, Londres, 1723, p. 72.
  • 13. G. Olson: Literature as Recreation in the Later Middle Ages [1982], Cornell UP, Ithaca-Londres, 2019.
  • 14. R. Blackmore: A Treatise of the Spleen and Vapours: Or, Hypochondriacal and Hysterical Affections. With Three Discourses on the Nature and Cure of the Cholick, Melancholy, and Palsies, J. Pemberton, Londres, 1725, pp. 155-156.
  • 15. Dios del vino, la vid y la fertilidad.
  • 16. «To the Reader» en Anónimo: An Antidote Against Melancholy: Made Up in Pills. Compounded of Witty Ballads, Jovial Songs, and Merry Catches, Mer. Melancholicus [John Playford], Londres-Westminster, 1661.
  • 17. M. de Cervantes: Don Quijote de la Mancha [1605-1615], Real Academia Española / Penguin Random House, Barcelona, 2015, p. 511.
  • 18. Ibíd., p. 14.
  • 19. Martin Heusser: The Gilded Pill: A Study of the Reader-Writer Relationship in Robert Burton’s Anatomy of Melancholy, Stauffenburg, Tubinga, 1987; Mary Ann Lund: Melancholy, Medicine and Religion in Early Modern England: Reading The Anatomy of Melancholy, Cambridge UP, Nueva York, 2010.
  • 20. Françoise Davoine: Don Quijote, para combatir la melancolía, FCE, Buenos Aires, 2012.
  • 21. R. Bartra: Melancolía y cultura: las enfermedades del alma en la España del Siglo de Oro [2001], 2a ed., Anagrama, Barcelona, 2021.
  • 22. Michael V. DePorte: Nightmares and Hobbyhorses: Swift, Sterne, and Augustan Ideas of Madness, The Huntington Library, San Marino, 1974, caps. 3 y 4.
  • 23. L. Sterne: Letters of Laurence Sterne, Clarendon Press, Oxford, 1935, p. 139.
  • 24. J. Swift: «A Tale of a Tub» en Major Works, eds. Angus Ross y David Woolley, Oxford UP, Oxford, 2008, p. 145.
  • 25. J. Swift: The Correspondence of Jonathan Swift, D. D. II, ed. Francis Elrington Ball, G. Bell and Sons, Londres, 1911, pp. 190-191.
  • 26. W. Shakespeare: Twelfth Night, Cambridge UP, Cambridge, 2003, pp. 109-110.
  • 27. Erasmo de Rotterdam: Elogio de la locura, Colihue, Buenos Aires, 2013, p. 4.
  • 28. Ibíd., pp. 47 y 87.
  • 29. R. Burton: ob. cit., p. 52.
  • 30. Ibíd., p. 68.
  • 31. W. Shakespeare: As You Like It, eds. Louis B. Wright y Virginia A. Lamar, Washington Square Press, Nueva York, 1964, pp. 149-150.
  • 32. Ibíd., p. 43.
  • 33. Ibíd., pp. 60-63.

El federalismo exige reglas claras y transparencia para los ATN

Por Karim Alume.

Diputado nacional (MC)

El federalismo argentino atraviesa uno de sus momentos más difíciles en décadas. Lo vemos en la desigual distribución de oportunidades, en la recentralización de recursos y en el debilitamiento de las capacidades locales para sostener sus economías y atender las necesidades de su gente.

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Lo que más duele es constatar cómo, en nombre de un supuesto equilibrio fiscal, el Gobierno nacional retiene los Aportes del Tesoro Nacional (ATN) —fondos creados para asistir a las provincias en situaciones de emergencia— y los convierte en un instrumento de ajuste y disciplinamiento político. Así, se vacía al federalismo de contenido real y se lo degrada a un simple decorado institucional.

Siempre sostuve que no hay Nación sin provincias, ni desarrollo sin integración territorial. Por eso, durante mi mandato como diputado nacional presenté un proyecto de ley que busca reglamentar y transparentar el uso de los ATN, dotándolos de criterios objetivos, equitativos y solidarios. Porque no puede haber equilibrio fiscal a costa del vaciamiento de los presupuestos provinciales. Y no puede haber desarrollo nacional si no hay desarrollo federal.

El proyecto que impulsé propone, entre otras medidas:

  • la creación de un registro público de solicitudes y asignaciones de ATN, para que cualquier ciudadano pueda conocer cómo y por qué se distribuyen estos recursos;
  • la obligación de asignarlos en base a causas acreditadas y planes de saneamiento financiero en caso de desequilibrios;
  •  la rendición de cuentas documentada de su uso;
  • y la creación de una Comisión Bicameral para su seguimiento y control.

Además, establece que los fondos deben ser ejecutados en el ejercicio en que se recaudan, evitando su retención como mecanismo de ajuste o caja política. Porque los recursos son de las provincias, y en las provincias están las personas que los necesitan.

Argentina necesita consensos nacionales. Pero no cualquier consenso: el faro debe ser siempre el desarrollo y el federalismo. Solo así podremos construir una Nación integrada, con igualdad de oportunidades y con un Estado eficiente que respete a las provincias como pilares de su propia legitimidad.

El federalismo no es negociable. La transparencia, tampoco. Por eso debemos animarnos a reglamentar, ordenar y garantizar que cada peso recaudado cumpla con su propósito: fortalecer a las provincias para que ninguna quede atrás en el camino del desarrollo.

 

Este artículo fue publicado originalmente en Visión Desarrollista y puede ser leído aquí: El federalismo exige reglas claras y transparencia para los ATN

 

Cuarenta magistrados, cuatro horas de diálogo: la inédita reunión para avanzar en mejoras judiciales

En el marco del fortalecimiento de la institucionalidad, uno de los ejes centrales del gobierno provincial, el vicegobernador Ricardo Endeiza acompañó al gobernador Claudio Poggi en una reunión con más de cuarenta magistrados y funcionarios del Poder Judicial de San Luis. El encuentro, según explicó Endeiza, fue parte de una ronda de diálogo iniciada por el Ejecutivo con distintos actores del sistema judicial para identificar falencias y consensuar posibles reformas.

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“Fue un espacio inédito y enriquecedor donde se escucharon más de veinte voces, entre jueces, fiscales, defensores y secretarios de todos los fueros y circunscripciones judiciales”, señaló Endeiza en diálogo con los periodistas Gustavo Alosi y Alejandro Marone, en Radio Dimensión. “El objetivo fue claro: escuchar para construir un diagnóstico común, sin interferir ni bajar línea”.

Entre los temas abordados, se destacó la preocupación por la mora judicial —la demora excesiva en las resoluciones— y la lucha contra la inseguridad. “El ciudadano necesita respuestas rápidas. Un divorcio que tarda años, una declaratoria de herederos que se dilata, o una posesión veinteañal sin resolución, son síntomas de un sistema que hay que revisar”, afirmó.

La reunión en Casa de Gobierno surgió de la iniciativa de los magistrados.

Endeiza también remarcó que el gobernador Poggi ha recibido numerosos reclamos vinculados al funcionamiento de la justicia, lo que motivó la apertura de esta etapa de diálogo con todos los operadores del sistema judicial: colegios de abogados, cuerpos jurídicos del Estado, académicos y ahora, magistrados.

El vicegobernador subrayó que el Ejecutivo no pretende invadir competencias, sino generar mecanismos de colaboración: desde una mejor articulación entre la Policía y el Ministerio Público Fiscal, hasta propuestas legislativas que agilicen procesos y reduzcan las dilaciones. Incluso se analizó la posibilidad de reformas más profundas, como la revisión del sistema de selección y remoción de magistrados —Consejo de la Magistratura y Jurado de Enjuiciamiento—, lo cual requeriría una reforma constitucional.

“El gobernador planteó que 2026, al ser un año no electoral, podría ser el momento adecuado para impulsar el tratamiento de estas reformas”, anticipó Endeiza.

Durante la entrevista, el vicegobernador apeló también a su experiencia como abogado litigante y ex fiscal de Estado: “No me voy a resignar a que no tengamos una justicia de calidad. Queremos una justicia en serio, rápida y efectiva. Porque si la justicia no llega a tiempo, no es justicia”.

Por último, aseguró que este fue apenas el primer paso. “Habrá más reuniones, más instancias de debate, incluso sectoriales. Queremos construir desde el consenso, respetando la división de poderes, pero con un compromiso claro: que la justicia deje de ser una promesa esquiva para convertirse en una realidad concreta para los puntanos y puntanas”.

El cierre llegó con una cita poética que utilizó Endeiza para expresar sus deseos sobre el funcionamiento del servicio judicial.

«En la quietud de la medianoche, bajo la luz titilante de una vela, un corazón apasionado escribe una carta a la justicia, su amada esquiva…». Bueno, yo quiero que la justicia deje de ser esquiva, que sea efectiva. Yo quiero tener una justicia en serio, y que sea justicia rápida y pronta, porque la justicia cuando no llega en tiempo no es justicia» cerró.

***

Concarán homenajeó al exgobernador Elías Adre a 45 años de su fallecimiento

Este lunes 30 de junio, el salón municipal de Concarán fue escenario del homenaje al exgobernador de San Luis, Elías Adre, al cumplirse 45 años de su fallecimiento. El acto tuvo lugar en su localidad natal, tierra de reconocidas personalidades como Dora Ochoa de Masramón y Polo Godoy Rojo.

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Durante la ceremonia, Andrés Dobanton y Roberto Fernández —integrantes del Archivo Histórico Municipal— ofrecieron una reseña sobre la vida y obra del dirigente peronista, quien gobernó la provincia entre el 25 de mayo de 1973 y el 24 de marzo de 1976.

El historiador y docente Néstor Menéndez destaca que, a pesar del breve tiempo en el que estuvo al frente del Ejecutivo provincial, Adre dejó una huella imborrable en la infraestructura y el desarrollo de San Luis. Entre sus principales logros se encuentran la puesta en marcha de la Fábrica de Cemento del Gigante, la creación de los parques industriales de San Luis y Villa Mercedes, el establecimiento del Sistema Nacional Integrado de Salud (SNIS) en la provincia, y la inauguración de los policlínicos en ambas ciudades.

Además, fue el gobernador que firmó el Acta de Reparación Histórica que significaría un paso clave hacia la futura promoción industrial de San Luis, y dio inicio a las gestiones para la construcción del emblemático Hotel Potrero de los Funes.

En la fotografía que ilustra este artículo, tomada durante un acto de campaña en 1973, Adre aparece flanqueado por figuras de peso en el peronismo nacional: a su izquierda, Oraldo Britos; a su derecha, el entonces candidato presidencial Héctor Cámpora, Juan Manuel Abal Medina, José Ignacio Rucci y Lorenzo Miguel.

Con el golpe militar, Adre fue detenido y estuvo preso, primero en el predio del Ejército y luego en el penal de Magdalena, en Buenos Aires, en donde permaneció hasta que su deteriorada salud presagiaba el inminente final.

Entonces en abril de 1980 fue liberado, volvió a su pueblo natal con custodia policial, y luego fue derivado al Sanatorio Ramos Mejía, en donde moriría el 30 de junio de 1980.

Preso en Buenos Aires, le escribió una carta a su hijo Guillermo marcada por el dolor. Es la carta de un padre injustamente acusado que reafirma su inocencia, que le pide a su hijo luchar por el bien, sin odio, y cuidar a la familia con amor y honor. Una carta que es también un legado simbólico para sus nietos, con la esperanza de un reencuentro.

Esa carta fue leída en el acto que fue además un homenaje, un espacio de memoria y reconocimiento a una gestión transformadora que, pese a su brevedad, sentó las bases de muchas de las políticas estructurales que marcaron el rumbo de San Luis en las décadas siguientes.

Aquí la carta de don Elías a su hijo Guillermo:

Querido hijo, no sé si Dios me dará la felicidad de darte un abrazo antes que se disponga mi confinamiento. Tengo la certeza de que será largo, y el temor a no volver a disfrutar de la felicidad de estar de nuevo con ustedes hace que sienta la necesidad de escribirte. Que mi condición de padre y el enorme cariño que te tengo constituye mi mandato imperativo de conciencia. He sido víctima de la más canallesca confabulación que pudiera concebirse para destruir a un hombre. Y sus autores, tú ya los conoces. Han de tener tarde o temprano el castigo de Dios y de la historia. Nunca tuve secreto para vos y es por eso que sabes que soy inocente, y hasta el último aliento de mi vida seguiré gritando mi inocencia.

Pero no quiero que guardes en tu corazón odio ni resentimientos, que nada haga que salga del camino recto que te he indicado. Rechaza cualquier invitación que alguien pudiera hacerte para sumarte a esa banda de asesinos sin patria ni bandera.

Lucha, sí, con pasión, por la causa del pueblo y por una Argentina en paz y armonía. Y que la reivindicación del nombre de tu padre sea obsesiva prioridad en tu lucha.

Rodéate de gente de bien. Sé un buen padre y mejor esposo. Que tus hijos se críen en un hogar honorable y cristiano, como te criaron a ti. Incúlcales amar la familia, a los abuelos, tíos y primos, y si puedes la posibilidad de una carrera universitaria. Sigue tu trabajo al lado de tu tío Lalo, apóyalo y respétalo como si fuera tu padre, así fue él conmigo.

Quise dejar al último mis recomendaciones para mamá. Tienes la suerte de tener una madre maravillosa, llena de amor y sacrificio. Cuídala y protégela como un verdadero tesoro, llénala de amor y de cuidado y haz que se trate sus enfermedades con los mejores facultativos. Que los niños se creen junto a ella, que eso será su mejor medicina. Que Mariana disimule cualquier cosa y vuelque en ella su amor de hija.

Si Dios me da fuerzas para superar tanto dolor y algún día vuelvo junto a ustedes será el mejor premio que pudiera darme la vida, pero si así no fuera quiero que mi banda y bastón de gobernador sea mi legado personal a Mario Elías, como también el retrato grande en que estamos juntos, para que lo cuelgue en su pieza. Háblale siempre del abuelo para que no me olvide lo mismo a Mariana Cecilia.

A todos tus tíos, primos y los buenos amigos un gran abrazo. Mantente en contacto siempre con la familia, unidos y solidarios. Que Dios te bendiga junto a tu madre, tu esposa y tus hijos. Un gran abrazo de tu padre Elías.

***

El Camino de Santiago: crónica de un andar que ya no termina

Primera etapa: Sarria – Portomarín

El Camino desde Sarria a Portomarín —el corazón del Camino Francés— es una herida de tierra que serpentea entre aldeas antiguas, casas de piedra y techos de laja. Es un verde que hiere los ojos y nubes bajas que rozan la frente. Es el murmullo de acequias que rebalsan, como si Galicia quisiera desbordarse por completo.

Es olor a campo mojado, a leña viva, a establo. Es el eco de una bocina lejana, el canto rezagado de un gallo o el mugido ronco de una vaca sin prisa. Y son las voces. Tantas voces. Como si la vieja Torre de Babel hubiera caído sobre este sendero. Peregrinos errantes: coreanos, franceses, japoneses, colombianos. Todos comparten un café tibio, un zumo fresco, una tarta de Santiago en una mesa ajena que ya es propia. Un polaco sonríe. Un filipino recuerda. Y alguien menciona a Maradona, a Messi, a Borges, y la patria se cuela entre migas y sorbos.

El Camino es también el ritmo del cuerpo. Los jóvenes pisan fuerte, con esa certeza de que el tiempo no los alcanza. Otros, con pasos más hondos, saben que la vida se mide en latidos lentos y en miradas que no se apuran.

Y están los mojones, los monolitos que señalan el norte. Altares mínimos donde cada peregrino deja su piedra —carga, recuerdo o herida—, esa pequeña ofrenda que busca alivio. Hasta los demonios más diminutos caben allí, los que se nos cuelan como virus por la espalda del alma.

Las pendientes no frenan: tan solo invitan al respiro. Nos sostiene la memoria, el deseo, y ese lazo invisible entre Galicia y Argentina, tejido por barcos, cartas y exilios. Otro modo de entender la distancia. Otra forma de regresar.

Y el verde, otra vez. El agua, otra vez. El musgo aferrado a las piedras viejas, como si la vida insistiera en quedarse. Y entonces, el descenso. Una garganta de piedra y vértigo conduce a Portomarín. Y el cuerpo tiembla, pero avanza. Como si el Camino pidiera una última prueba antes de permitirnos el descanso.

Segunda etapa: Portomarín – Palas de Rei

Caminar cinco kilómetros por hora no es ir despacio. Es ir al ritmo del alma. Es dejar que los pies piensen y que los pensamientos se suelten. Es ver cómo el día nace en niebla, se despereza en luz, y se duerme en silencio.

Desde Portomarín, el Camino se alarga como una conversación sin apuro. Las pendientes se suavizan, pero el cansancio ya aprendió a no pedir permiso. Los pueblos brotan como pausas entre árboles, iglesias románicas y peregrinos que ya no son extraños.

«Camino y no me importa dónde voy, porque no voy por ir, sino por volver,» escribió Camilo José Cela, gallego errante, cronista del alma rural, Premio Nobel de Literatura en 1989.

Y eso es caminar el Camino: volver. A uno mismo. A lo esencial. A lo que no necesita nombre. Cada hora de marcha son cinco kilómetros de paisaje y memoria.

De saludos en lenguas diversas, de mochilas que chirrían, de ampollas que arden y no detienen. De árboles que parecen escuchar, de vacas que nos miran como quien ya lo ha visto todo. De nubes que bajan hasta tocarnos el pensamiento. “El que resiste, gana,” decía también Cela.

Y resistir no es solo llegar: es seguir andando cuando ya no se busca nada más que el andar. A cinco por hora, Galicia se despliega como un susurro. Y el Camino se vuelve una línea invisible que une los siglos con los segundos.

Tercera etapa: Palas de Rei – Arzúa

Estoy roto. Para qué esconderlo. El cuerpo cruje. Me duelen músculos que no sabía que existían. Arrastro la pierna izquierda como si colgara de otro. Los dedos del pie son todos el mismo dedo: hinchados, insensibles, inútiles. La etapa de hoy es un demonio con cara de bosque.

Subidas. Bajadas. Más subidas. Entre robles, pinos y eucaliptos que no dan tregua. El esfuerzo te apaga la mirada, te vacía. No sé cuántos arroyos crucé ni cuántas veces pensé en abandonar. Lanzar los bastones como flechas contra el cielo y dejar que la voluntad se fuge. Pero no lo hice. Algo –no sé qué– siempre me detuvo.

Y entonces aparecen ellos. Unos costarricenses me alientan. Mexicanos y españoles me empujan con sonrisas. Y dos mujeres madrileñas, de cabellos como hilos de plata, me regalan charla como si pasearan por la Gran Vía. Hablan y ríen. Saben que son mi combustible.

Las voces de otros países se suman, una torre de Babel caminante. Y comprendo que todos somos la misma piel, la misma ampolla, la misma sed. Me viene a la mente aquella frase de Cela: «El nacionalismo se cura viajando.»

Tal vez. Aunque estos dolores piden más que literatura: piden descanso, silencio… y seguir. Porque en el Camino no se vence. Se resiste. Y resistir es, simplemente, dar el siguiente paso.

Cuarta etapa: Arzúa – O Pino

El sol se asoma limpio y empuja la marcha con su promesa: Santiago ya no es un sueño, es un susurro que se oye cada vez más claro. Me despido de Arzúa, de sus temblores nocturnos y de sus quesos suaves como la bruma gallega. De los masajes que me devolvieron la vida. Atrás, queda también Melide, que me acogíó por unas horas en esta etapa que rompe piernas y que mostró sus garras.

Ahora, una calle empedrada me entrega al campo. El rumor de los ríos, el eco de capillas, ermitas, parroquias que bendicen el paso. Camino con la sospecha de los pequeños dolores, que como fantasmas apenas se anuncian, pero saben herir. Cada cinco kilómetros, una tregua. Los repechos son nuevos enemigos. Las bajadas, viejas trampas. El cuerpo se niega, pero sigue. La tierra negra, recién arada, parece tragar el cansancio sin protestar. Y los ojos descansan en los verdes, en los eucaliptos, en el mugido distante de alguna vaca.

Así vengo, a paso lento. Con pies que rebotan en piedra y laja. Con músculos que protestan, pero obedecen. Con la esperanza intacta, aunque tambalee. Me cruzo con catalanes, andaluces, colombianos. Caminamos juntos un tramo, hasta que el camino vuelve a su ley: uno en uno. El andar se hace íntimo. Reflexivo. Cada paso es una conversación con el cuerpo, cada repecho una oración.

Bastones repiquetean detrás, me alcanzan voces jóvenes que al decirme «Buen Camino» me reaniman como si fuera un ungüento milagroso. Un sello. Otro más. La credencial se engalana de memorias. Cinco horas y media. El cuerpo, exhausto.

Los pies, hinchados. La meta, cercana. Tan cerca que da miedo creerlo. Porque ya no queda casi nada, pero el alma sabe que este andar de días ya es parte de uno, y que cuando termine, quedará andando dentro para siempre.

Quinta etapa: O Pino – Santiago de Compostela

Cinco días, cien kilómetros, una sola promesa: llegar. Dejamos atrás el último albergue sin mirar atrás. A doscientos metros ya estamos otra vez en lo rural, como si Galicia nos despidiera con los mismos campos que nos dieron la bienvenida.

No hubo viento en estos días. Ni uno solo. Como si el mundo respirara en calma, para que nosotros pudiéramos caminar. El sol tibio, la lluvia ausente. Todo fue paso, esfuerzo y gratitud.

Hoy es la última etapa. Marcho lento. La pierna izquierda, sigue rebelde. Pero hay algo que empuja más que el cuerpo: la emoción. El recuerdo de los repechos en Arzúa, el barro de Portomarín, los aromas de eucalipto de O Pino, la charla plateada de dos madrileñas en Palas de Rei. El inicio titubeante en Sarria. Melide, su agua y las piedras.

Los paisajes cambian, pero el alma es la misma. Los sellos se suman. Las voces también. Jóvenes, viejos, holandeses, coreanos, argentinos. Todos somos la misma piel. Todos decimos “buen camino” y nos entendemos sin traductor.

Y entonces, el monolito: 10 kilómetros. Solo diez para llegar. El corazón se agita como si quedaran cien. El murmullo de la ciudad reemplaza los trinos del bosque. Las piernas duelen más que nunca, pero el alma ya llegó.

Asoma Santiago. Asoma la piedra antigua, la catedral. La plaza del Obradoiro es el umbral. Tiro los bastones. Dejo la mochila caer. Levanto los brazos. Respiro hondo. Y en ese instante de quietud y de silencios compartidos comprendo: este camino no termina en la plaza. Empieza en cada recuerdo que me llevo puesto después de 115 kilómetros.

 

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El paraíso fallido de Elisabeth

Los mapas.

Apenas unos años después de finalizada la guerra de la Triple Alianza, el coronel Francisco Wisner de Morgenstern – tomado prisionero en 1.868 en la batalla de Lomas Valentinas por los brasileños y liberado a causa de su origen extranjero- es designado en el cargo de Director de la Oficina de Inmigración de Paraguay. Sus amplias aptitudes, entre las que destacan, además de coronel, la de cartógrafo, historiador, arquitecto e ingeniero militar, -y algunos sospechan también pederasta-, le valieron la confianza de las juntas y presidentes que suceden a Solano López. Las cicatrices de las batallas, una esposa paraguaya de apellido Lugo y un hijo, lo han atado de por vida a una tierra que está diezmada. Paraguay ha sufrido una cruenta derrota. De sus habitantes, que se contabilizaban en un millón trescientos mil al inicio de la guerra, únicamente trescientos mil logran sobrevivir. De ese número sólo el 30% censan hombres. Pero el desenlace, además de devastador en el número de muertes y desequilibrio social, es conflictivo en el escenario regional. El Gran Chaco, conformado por Argentina, Bolivia, Brasil y Paraguay, continúa en permanente cambio lo que hace perentorio definir las nuevas fronteras. A esa tarea se encomienda febrilmente Morgensten. Durante más de un año atraviesa planicies pastosas, bosques espesos, humedales, esteros y la Cordillera del Ybytyruzú. Vuelve a contemplar que ese país dividido por el río que lo bautiza son dos tierras distintas. Húmedo al oriente y árido e indigenista al este. El resultado de la exploración le valen tanta admiración como la precisión y el detalle de sus dibujos. Los mapas se publican en Viena en 1.873 con el propósito de cautivar la atención de extranjeros dispuestos a repoblar el Paraguay. Una de esas impresiones llega a manos de Bernhard Förster, un apasionado profesor de secundaria alemán.

Mapa de Francisco Wisner de Morgenstern publicado en 1873.

El filósofo.

Nietszche despreciaba a Bernhard Förster, su cuñado. De hecho, cuando contrajo nupcias con su hermana Elisabeth, en 1885, declinó la invitación a la ceremonia. Lo separaba una profunda aversión al nacionalismo alemán y al antisemitismo del que Förster contrariamente se jactaba. Él, que era un espíritu libre, un apátrida, no toleraba ver a su hermana unida a un hombre que era cofundador de La Liga Popular Alemana y había firmado en 1.880 la “Petición Antisemita”, que llamaba a los judíos “parásitos del organismo alemán”. Una radicalización que le había válido perder su cargo en el Liceo. A Nietzsche la situación lo desasosegaba. A finales de 1885 le escribe a su madre: “Pero el asunto es peligroso, tenemos que tener cuidado; a mi parecer es imposible tratar con un agitador de esta índole”. La utopía de una raza aria pura había tomado fuerza en los escritos de varios pensadores de la época, entre ellos Richard Wagner, con quien Nietzsche había sostenido una amistad hasta la publicación por parte del compositor de “El judaísmo en la música”. Wagner, quien acusaba a los judíos de haber debilitado la música alemana, como a todas las otras áreas de la sociedad, alentaba a combatirlos abiertamente o fundar una nueva Alemania. La decisión dependía de un valiente. Los mapas de Morgenstern y la Atlántida rabiosa de Wagner sellaron el destino de Förster y su esposa. Entre 1881 y 1883 su cuñado había deambulado por el Paraguay recorriendo tierras estimulado por las licencias a extranjeros que ofrecía el país, por lo que no sorprendió a Nietzsche cuando al año siguiente el matrimonio junto a catorce familias zarpó con destino a erigir el paraíso soñado. Los pioneros arribaron a Paraguay en 1.886. Al año siguiente, a doscientos ochenta kilómetros al norte de Asunción, en una tierra virgen y hostil, Elisabeth era recibida a escopetazos, flores, pan y sal. Era el 23 de agosto de 1.887, a orillas del río Aguaraymi, nacía “Nueva Germania”.

Retrato de Bernhard Förster y de Bernhard Förster y Elizabeth Nietzsche.

El hotel.

Elisabeth siente hacer realidad el proyecto. Entusiasmada instala su piano, planta limoneros y palmeras e intenta convencer a su hermano de instalarse en la colonia. La profusa correspondencia entre ellos refleja que la distancia de principios con su cuñado no se reduce en la ausencia. En una carta fechada el 5 de junio de 1.887 Nietzsche escribe: “Dado que la empresa de Ustedes es una empresa antisemita –y ello me ha sido demostrado ad oculos- mi corazón no le tiene confianza. Ni siquiera tiene mi visto bueno, ni la acompañan mis mejores deseos. Si la obra de Dr. Förster resulta, me alegraré por ti y trataré de pensar lo menos posible en que eso significa el triunfo de un movimiento que menosprecio, pero si él no lo logra, entonces me alegraré de la derrota de un movimiento antisemita y tanto más lamentaré por ti que te hayas unido a semejante asunto por obligación y amor”. Las cartas se suceden hasta que a comienzos de 1.889 recibe un mensaje de su madre en el cual le comunica que su hermano ha sufrido un colapso mental. Nietzsche que había llegado a Turín en busca de buen clima para su frágil salud y sus migrañas constantes, una mañana al salir de la pensión presencia como un cochero maltrata un viejo caballo exhausto que ya no puede moverse. Se conmociona. El cuadro que relata el conserje de la pensión es el del filósofo abrazado al cuello del animal mientras llora y maldice perdido. Su amado “Fritz” atendido en un manicomio por médicos que no entienden que su enfermedad es producto del abuso de somníferos de hidrato de Cloral y no sífilis como diagnostican la angustia a la distancia. Además, se suman los reclamos en Nueva Germania. El presidente Bernardino Caballero había negociado con Förster que, si lograba atraer ciento cuarenta familias extranjeras, el gobierno de Paraguay cedería las vastas tierras del emplazamiento: doce leguas cuadradas. Confiado en su empresa, Förster estimuló por un precio mínimo la venta de parcelas a las familias que lo acompañaron y a quienes pretendieran arribar en el futuro. Las exigencias del matrimonio para quienes desearan sumarse eran propias de un imperio en potencia: “Refundar Alemania lejos de la contaminación judía, para la purificación y renacer de la raza aria, para la preservación de su cultura antisemita y para promover una alimentación basada en vegetales”. Pero al año y medio de la fundación el paraíso cruje. Las promesas de Förster a los colonos se llenan de excusas. El calor agobiante, la malaria, los insectos, el dinero mal administrado de las escasas cosechas que comercializa en exclusiva el matrimonio y la falta de documentos sobre la tierra pagada lo acorralan. Viaja a Asunción a solicitar una ayuda que no encuentra. Abatido después de las reuniones elige San Bernardino para descansar unos días y se hospeda en el edificio que lo alojó a su llegada. A cincuenta kilómetros de Asunción, edificado junto al lago Ypacaraí, el nuevo Hotel del Lago con su estilo barroco es el escenario perfecto para un ajuste de cuentas con su conciencia. Los colonos se han dejado seducir por las bellezas guaraníes que abundan, la dieta se ha diversificado a todo lo que pueda ser consumido y su apellido recorre Alemania (por el reclamo de los pioneros) asociado al de un vil estafador. Mezcla estricnina y morfina y el 3 de junio de 1.889 se suicida. Nunca se enterará de que el sueño protonazi alemán recién comienza y que años más tarde Hitler encomendará el envío de una lápida de granito y setenta kilos de tierra para volcar sobre su tumba en homenaje a un visionario.

Bernhard Förster junto a los primeros colonos en Nueva Germania.

El archivo.

“Debo pensar solamente en cómo salvar la obra y pagar las deudas”, escribe Elisabeth a su madre. Justifica a su esposo, -“la indignación y la preocupación acabaron con su vida, sus nervios se encontraban muy afectados por las permanentes preocupaciones”-, y se pone al frente de Nueva Germania. Su carácter enérgico le valen respeto y en un año resuelve lo que no pudo Förster. En Asunción negocia, consigue certificados y a finales de 1.890 viaja a Alemania. Traslada a Nietzsche junto a su madre en Weimar, pelea por su paraíso en el nuevo mundo y consigue dinero para la edificación de una capilla. Escribe un libro titulado “La enfermedad de Friedrich Nietzsche”, donde deja en claro su posición con respecto a la progresión de la enfermedad de su hermano con el objeto de limpiar su nombre. Siente profundamente que Nueva Germania continúa siendo su hogar y regresa, aunque el clima de recibimiento en la colonia ya no es el mismo. Sus habitantes tienen opiniones divididas acerca de su figura. Vende “Försterhof”, su amada casa, (en la que colgaba un letrero que decía “Sobre todos los obstáculos, mantén tu posición”) y antes de abandonar el Paraguay anuncia la que será su última tarea: “Otra gran causa ocupará desde ahora en adelante todo mi tiempo y todas mis fuerzas: el cuidado de mi único y amado hermano, el filósofo Nietzsche, el cuidado de su obra y la descripción de su vida y de sus pensamientos – por ello me veo obligada a despedirme de los asuntos de la colonia”. En 1.893 regresa definitivamente a Alemania. Su notable cualidad para la escritura la motivan a defender la imagen de su hermano públicamente y comienza una campaña de promoción de su figura y pensamiento. En su casa establece el Archivo Nietzsche. Se enorgullece de su rol de protectora,este cuidado es para mí la mejor obligación, la única felicidad de mi soledad”. Organiza tertulias donde selectos visitantes pueden pasear unos minutos por el comedor donde su hermano adormece en un sillón con la mirada absorta y eventualmente balbucea frases sin sentido hasta que en 1900 muere. Dedica todo su talento a una compilación caprichosa de textos inéditos y a una tergiversación de los escritos que resulta en la publicación del libro “La Voluntad de Poder”. Escribe tres volúmenes sobre la vida de su hermano en donde también cultiva una imagen apócrifa del filósofo: religioso, antisemita y patriota. Se afilia al nazismo en 1.930 y cuando Hitler llega al poder tres años después, con la filosofía de su hermano utilizada como herramienta de convalidación académica del movimiento, ella recibe un fuerte apoyo económico y reconocimiento público.

Elisabeth Förster-Nietzsche recibe a Adolf Hitler en el Archivo Nietzsche.

El presente.

Therese Elisabeth Alexandra Fórster-Nietzsche nunca perdió relación con Nueva Germania. En 1.901 festejó el redescubrimiento de la germinación artificial de la yerba mate. Cuando los jesuitas fueron expulsados en 1.767 se llevaron con ellos el secreto del cultivo en almácigos y sólo era posible la cosecha silvestre. Unos de los colonos, Federico Newmann, al observar que donde los pájaros se posaban y hacían sus necesidades crecía la yerba en mayor volumen prueba hacer germinar con éxito las semillas húmedas con ácido y carbón. La primera línea de yerba comercializada lleva su nombre y foto: “Yerba Maté Elisabeth Nietzsche”. A partir de ese momento la colonia vivirá una explosión de crecimiento hasta la década del veinte cuando el secreto de la producción industrial se multiplique a toda la región. Fallece en 1.935 orgullosa de su trabajo como albacea, y feliz porque la obra de Förster es reconocida temporalmente en Alemania y Paraguay donde el régimen nazi también ha penetrado. Hitler y su comitiva participan del funeral y le rinden honores. Hoy, a poco más de cien años, poco y nada queda de lo que imaginó. Del plagio y manipulación de los escritos e ideas de su hermano, los italianos Giorgio Colli y Mazzino Montinari, se encargaron de una revisión exhaustiva a partir de los manuscritos originales del filósofo poniendo orden en una nueva edición de sus obras completas. Nueva Germania lejos quedó de aquel imperio soñado al otro lado del mar. En la actualidad cuenta con alrededor de siete mil habitantes y sus pobladores que comparten por igual la cerveza y el tereré hablan tres idiomas en simultáneo: español, alemán y guaraní. Su figura y la de su marido todavía generan divisiones. El pasado 23 de agosto de 2.024, en otro aniversario de Nueva Germania, la intendenta decidió instalar, (entre una intensa resistencia y fuertes polémicas), una estatua del matrimonio en el ingreso a la localidad en reconocimiento a sus fundadores.

Nietzsche nunca defendió a los judíos porque no creía en Cristo y mucho menos pensaba que de ello pudiera desprenderse el concepto de “pueblo elegido”, pero tampoco simpatizaba con aquellos que en contrapartida se arrogaban el mismo derecho o destino. Su hermana formó parte siempre del segundo grupo. De su vieja casa en Nueva Germania no queda nada.

Monumento del matrimonio Förster- Nietzsche en el ingreso a Nueva Germania. Fotografía ABC Diario.

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Las claves del proyecto de Ley contra la mora judicial

El gobernador Claudio Poggi envió este martes a la Legislatura provincial un nuevo Proyecto de Ley que propone cambios sustanciales al Código Procesal Civil y Comercial de San Luis. El eje central de la iniciativa es garantizar que la Justicia se expida en un plazo razonable, para evitar demoras que afectan el acceso efectivo a derechos.

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El texto, elaborado tras mantener reuniones con representantes del Colegio de Abogados y Procuradores de San Luis, Villa Mercedes y la tercera Circunscripción, así como con el Colegio Forense y otros actores del foro local, recoge una preocupación compartida: la morosidad judicial. En particular, se cuestionan los extensos plazos que actualmente tienen los jueces para dictar sentencias.

Claves para entender el Proyecto de Ley. Fundamentos.

Derecho al plazo razonable: Basado en garantías constitucionales y en tratados internacionales como la Convención Americana sobre Derechos Humanos (Pacto de San José de Costa Rica).

Celeridad procesal: Es un principio fundamental para evitar demoras injustificadas y garantizar el acceso a la justicia.

Consecuencias del retraso: La mora judicial puede generar responsabilidad internacional del Estado, como en los casos Cantos vs. Argentina y Baena Ricardo vs. Panamá.

Necesidad de reforma: El mal uso de herramientas como las “medidas para mejor proveer” y la demora en dictar sentencias motivaron el proyecto, con el respaldo de los colegios de abogados provinciales.

Objetivos de la Reforma
Establecer plazos claros y perentorios para dictar resoluciones judiciales.

Regular estrictamente las “medidas para mejor proveer”, limitando su uso, duración y finalidad.

Garantizar que los plazos corran automáticamente una vez firme el llamado de autos, sin necesidad de otro trámite.

Sancionar la mora injustificada como causal de remoción de magistrados.

Reasignar causas si se vencen los plazos, quitando la jurisdicción al juez que incumpla.

Modificaciones al Código Procesal Civil y Comercial de San Luis
Artículo 34 (Inc. 3): Plazos para dictar resoluciones
Providencias simples: dentro de 3 días.

Sentencias interlocutorias: 20 días (juez unipersonal) o 30 días (tribunal colegiado) desde que quede firme el llamado de autos.

Sentencias definitivas: 60 días (juez unipersonal) o 90 días (tribunal colegiado).

Llamado de autos: se considera firme a los 5 días de notificado, y a partir de ahí corre automáticamente el plazo.

Artículo 36 (Inc. 4): Medidas para mejor proveer
Solo pueden adoptarse una vez por instancia, deben estar fundadas y durar hasta 15 días hábiles, prorrogables solo una vez.

Suspenden plazos de sentencia, pero se reanudan automáticamente al cumplirse.

Mal uso de estas medidas (si dilatan injustificadamente) será causal de remoción del juez.

Artículo 167: Retardo de justicia
Si un juez no puede dictar sentencia a tiempo, debe avisar al Superior Tribunal 10 días antes del vencimiento del plazo.

Se puede conceder una prórroga única de 15 días.

Si no se cumple, el juez pierde automáticamente la jurisdicción, y el expediente debe ser reasignado.

La sentencia dictada fuera de plazo será nula.

Vigencia (Art. 4)
Aplica a los juicios iniciados tras su publicación, y también a los juicios en curso, excepto en actos procesales ya iniciados.

 

A continuación el texto del Proyecto.

FUNDAMENTOS

El derecho a obtener un pronunciamiento en un plazo razonable es inherente a las garantías del debido proceso y de la defensa en juicio. Además, es un derecho fundamental que se incorporó a nuestro ordenamiento con la reforma constitucional de 1994, en tanto el Art. 75 inc. 22 otorgó jerarquía constitucional a tratados internacionales, entre los que se encuentra la Convención Americana sobre Derechos Humanos (Pacto de San José de Costa Rica). Este instrumento, en su artículo 8º, apartado 1º, establece que “toda persona tiene derecho a ser oída, con las debidas garantías y dentro de un plazo razonable”.

De esta forma, se otorgó jerarquía constitucional a la norma que establece la necesidad de que las decisiones judiciales se dicten en un tiempo razonable, evitando demoras indebidas que puedan afectar el desarrollo del proceso.

La garantía del plazo razonable es esencial para asegurar la efectividad del derecho a la tutela judicial efectiva y para proteger a las personas de la incertidumbre y la prolongación indefinida de los procesos judiciales. Además, como se señala en la doctrina (Sagüés, Néstor P., Manual de derecho constitucional, 2° ed., Ed Astrea, 2012, p. 762) de los principios constitucionales de afianzar justicia, seguridad jurídica, defensa en juicio y del debido proceso, la Corte Suprema ha inferido el mandato de lograr una justicia rápida dentro del plazo de lo razonable; lo que significa que el proceso debe ser conducido con rapidez y con el fin de obtener una sentencia en tiempo propio.

Si un proceso se extiende por un tiempo excesivo, sin que existan razones justificadas, se considera que se ha vulnerado la garantía del plazo razonable. La violación de dicha garantía puede dar lugar a responsabilidad internacional del Estado, con la obligación de adoptar medidas de reparación para las víctimas. Así fueron resueltos los siguientes casos en la jurisprudencia de la Corte IDH: Caso Baena Ricardo y otros vs. Panamá (La Corte IDH condenó a Panamá por la violación del plazo razonable en un proceso laboral que se extendió por más de 10 años); Caso Cantos vs. Argentina (La Corte IDH determinó que Argentina había violado el plazo razonable en un proceso penal que duró más de 13 años).

La celeridad procesal es un principio y un derecho fundamental que busca evitar que los procesos judiciales se prolonguen indefinidamente, lo cual puede generar perjuicios para las partes involucradas. Este principio obliga al Estado a organizar y administrar la justicia de manera que los asuntos judiciales se resuelvan de forma oportuna y eficiente.

Se requiere del Estado un perfeccionamiento de sus instrumentos de acción, entre ellos la prestación judicial. El Poder Judicial como prestador de un servicio público debe garantizar el derecho de acceso a la justicia a través de un proceso moderno en sintonía con las exigencias de una sociedad compleja. La celeridad procesal es uno de los medios para aminorar los efectos nocivos de la perpetuación de la demanda en juicio. Un proceso breve, con reglas procedimentales bien definidas, cumple su función instrumental de medio de ejercicio de la ciudadanía y afirmación de la dignidad humana.

La celeridad procesal, o rapidez en los procesos judiciales, es un principio fundamental para garantizar el acceso a la justicia y proteger los derechos de las partes involucradas. Acortar los plazos procesales busca evitar la dilación indebida y asegurar una resolución pronta de los conflictos, haciendo que el proceso sea más eficiente y menos costoso. Implica que las causas deben resolverse en un plazo razonable, evitando dilaciones que puedan afectar el acceso a la justicia y la tutela efectiva de los derechos. Este principio busca que los procesos sean ágiles y eficaces, garantizando que las diligencias se realicen de manera rápida y sin retrasos injustificados.

La observancia del principio de celeridad es fundamental para la eficacia de la administración de justicia, ya que permite que las resoluciones judiciales sean expedidas oportunamente, evitando la denegación de justicia y garantizando el acceso a la tutela judicial efectiva. Además, la celeridad procesal puede contribuir a la economía procesal, evitando gastos innecesarios y la prolongación de los procesos.

La garantía del plazo razonable y el principio de celeridad irradian en el ordenamiento local en la Ley del Jurado de Enjuiciamiento N° VI-0478-2005, que determina que la morosidad en el ejercicio de la función de magistrados y funcionarios es una falta que puede dar lugar a remoción. La norma citada, en su artículo 22, II inc. g) establece entre las faltas la “morosidad en el ejercicio de sus funciones”, entre otras razones por “no dar cumplimiento a los plazos procesales establecidos por los Códigos de Procedimientos para dictar decretos simples; resoluciones; sentencias judiciales… El exceso de trabajo, las inasistencias no justificadas por el Superior Tribunal de Justicia, ni la falta de reclamo de parte, servirán como excusa para justificar la morosidad”.

Que de la reuniones llevadas a cabo con autoridades del Colegio de Abogados y Procuradores de San Luis, Colegio de Abogados y Procuradores de Villa Mercedes, Colegio de Abogados y Procuradores de la tercera Circunscripción y del Colegio Forense de la provincia de San Luis y colegiados del foro local ha surgido la preocupación por la morosidad detectada en la tramitación de los expedientes judiciales, especialmente en relación a los plazos que tienen los Magistrados para dictar proveídos, sentencias interlocutorias o sentencias definitivas, surgiendo propuestas -de modo prácticamente unánime- respecto de las necesarias modificaciones al texto del Código Procesal Civil y Comercial de la provincia de San Luis Ley N° VI-0150-2013. En tal sentido es oportuno traer a colación lo manifestado por el Colegio de Abogados de la Ciudad de San Luis que, por intermedio de su Presidente ha manifestado: “Me dirijo a Ud. con motivo de la reunión mantenida el pasado diez de junio, a los fines de arrimar las propuestas que estimamos resultan mayoritariamente aceptadas por los profesionales de la abogacía. En este sentido, me permito recordar que una de las medidas que obtuvo mayor consenso entre los partícipes en la mencionada reunión, fue la de limitar a los jueces el uso (de oficio) del instituto de las denominadas “medidas para mejor proveer”. Medidas que muchas veces se utilizan con fines dilatorios y consecuentemente, terminan retrasando los pronunciamientos judiciales… En este mismo orden de ideas, teniendo en cuenta que una de las mayores preocupaciones expresadas fue el incumplimiento de los plazos procesales, sugerimos que se disponga, mediante ley, que una vez dictado por el juez, el proveído de “autos para sentencia” y que el mismo haya quedado firme, el plazo para dictar sentencia comience a correr automáticamente, independientemente de la situación o estado digital del expediente …”.

Las denominadas medidas para mejor proveer son una de las herramientas con las que cuenta el juez para garantizar un mejor esclarecimiento de los hechos y la verdad material en los procesos judiciales. Sin embargo, actualmente la falta de parámetros claros y plazos definidos para su aplicación ha provocado que en muchos casos estas medidas sean utilizadas de forma extensiva, generando demoras injustificadas, afectando la celeridad procesal y la tutela efectiva de los derechos de las partes.

Asimismo, se configura una situación procesal que afecta la garantía del plazo razonable con las dilaciones verificadas en el inicio del cómputo del término para dictar sentencias interlocutorias o definitivas.

La presente propuesta de reforma de nuestro código de procedimientos en materia civil y comercial tiene por objeto regular las medidas para mejor proveer en el sistema judicial de la Provincia de San Luis, en atención a la mora procesal que genera la ausencia de una regulación clara y específica sobre dicha figura y establecer la inmediatez entre el llamamiento de autos firme y el inicio del cómputo del término para dictar resoluciones judiciales.

En este sentido, resulta imperioso establecer límites temporales, criterios objetivos para la adopción de las medidas y mecanismos de control judicial y de las partes para evitar abusos, garantizando así un equilibrio adecuado entre la búsqueda de la verdad y la necesidad de resolución ágil y justa de los procesos. Con ello se busca fomentar la transparencia, eficiencia y responsabilidad en el ejercicio de la función jurisdiccional, promoviendo un sistema judicial moderno y acorde a las necesidades actuales de nuestra provincia. Es decir, un sistema que garantice una justicia razonable y oportuna.

Estas circunstancias generan la necesidad de proponer modificaciones a los artículos 34, 36 y 167 del CODIGO PROCESAL CIVIL Y COMERCIAL DE LA PROVINCIA DE SAN LUIS, a fin de evitar dilaciones en los procesos que impiden prestar un servicio de justicia rápido y eficaz.

Por todo ello, solicito el tratamiento y aprobación del presente proyecto de Ley.

El Senado y La Cámara de Diputados de la Provincia de San Luis, sancionan con fuerza de Ley:

REFORMA DEL CÓDIGO PROCESAL CIVIL Y COMERCIAL DE LA PROVINCIA DE SAN LUIS LEY N° VI-0150-2013

ARTÍCULO 1°: Modificar el inc. 3 del Art. 34 del CODIGO PROCESAL CIVIL Y COMERCIAL DE LA PROVINCIA DE SAN LUIS el que quedará redactado de la siguiente forma:

“3. Dictar las resoluciones con sujeción a los siguientes plazos:

a) Las providencias simples, dentro de los tres (3) días de presentadas las peticiones por las partes o del vencimiento del plazo conforme a lo prescripto en el artículo 36 inciso 1, e inmediatamente, si debieran ser dictadas en una audiencia o revistieran carácter urgente.
b) Las sentencias interlocutorias, salvo disposición en contrario, dentro de los 20 ó 30 días de quedar firme el llamamiento de autos a resolver, según se trate de juez unipersonal o de tribunal colegiado, respectivamente.
Firme que se encuentre el llamamiento, sin más comenzará a correr el plazo para que el juez dicte la sentencia.

c) Las sentencias definitivas, salvo disposición en contrario, dentro de los 60 ó 90 días, según se trate de juez unipersonal o de tribunal colegiado. El plazo se computará en el primer caso, desde que el llamamiento de autos para sentencia quede firme, y en el segundo, desde la fecha del sorteo del expediente, que se debe realizar dentro de los cinco días de quedar en estado.
En los supuestos contemplados en los puntos b) y c), el llamamiento de autos quedará firme a los cinco (5) días de notificado el decreto que así lo ordena y el pase a resolver se efectivizará en forma automática, computándose desde ese momento los plazos establecidos, sin necesidad de trámite alguno”.

ARTICULO 2º: Modificar el inc.4 del Art. 36 del CODIGO PROCESAL CIVIL Y COMERCIAL DE LA PROVINCIA DE SAN LUIS el que quedará redactado de la siguiente forma:

“4) Ordenar las diligencias necesarias para esclarecer la verdad de los hechos controvertidos, respetando la igualdad de las partes y el derecho de defensa en juicio.

A ese efecto podrán:

a) Disponer, en cualquier momento, la comparencia personal de las partes para requerir las explicaciones que estimen necesarias al objeto del pleito;
b) Decidir en cualquier estado de la causa la comparencia de los peritos y testigos, para interrogarlos acerca de lo que creyeren necesario;
c) Mandar, con las formalidades prescriptas en este Código, que se agreguen documentos existentes en poder de las partes o de terceros, en los términos de los artículos 387 a 389.-
Las medidas para mejor proveer solo podrán adoptarse por única vez en el proceso en cada instancia, con el fin del esclarecimiento de los hechos controvertidos, deberán estar debidamente motivadas, fundando la necesidad y alcance. Su ejecución no podrá exceder de quince (15) días hábiles, prorrogable por única vez, y tendrá efecto suspensivo del procedimiento.

Si se encontraren corriendo los términos para dictar sentencia interlocutoria o definitiva, los plazos se suspenderán, reanudándose en forma automática y sin necesidad de resolución alguna una vez cumplida la medida ordenada por el juez o tribunal.

La adopción de medidas previstas en este inciso, que no guarden relación directa con la búsqueda de la verdad y provoquen dilaciones injustificadas, configurará causal de remoción conforme lo previsto en el artículo 22, apartado I) inciso l y apartado II) inciso g de la Ley Nº VI-0478-2005, LEY DEL JURADO DE ENJUICIAMIENTO”.-

ARTICULO 3°: Modificar el Art. 167 del CODIGO PROCESAL CIVIL Y COMERCIAL DE LA PROVINCIA DE SAN LUIS el que quedará redactado de la siguiente forma:

“ARTÍCULO 167: RETARDO DE JUSTICIA.-

Los jueces y tribunales que, por recargo de tareas u otras razones atendibles, no pudieren pronunciar las sentencias definitivas dentro de los plazos fijados por este Código deberán hacerlo saber al Superior Tribunal de Justicia, con anticipación de diez días al del vencimiento de aquellos. El Superior Tribunal, si considera admisible la causa invocada otorgará por única vez una prórroga de hasta 15 días, en cuyo plazo la sentencia debe dictarse, por el mismo juez o tribunal, o por otro del mismo fuero cuando circunstancias excepcionales así lo aconsejaren. En el caso de sentencias que deban ser dictadas por el Superior Tribunal, la ampliación será resuelta por el mismo tribunal por resolución fundada.

El juez o tribunal que no remitiese oportunamente la comunicación a que se refiere el párrafo anterior y no sentenciare dentro del plazo legal, o que habiéndolo efectuado no pronunciare el fallo dentro del plazo que se hubiere fijado, perderá automáticamente la jurisdicción para entender en el juicio y deberá remitir el expediente al Superior Tribunal para que éste determine el juez o tribunal que debe intervenir. Será nula la sentencia que se dicte con posterioridad. En los tribunales colegiados, el juez que hubiere incurrido en pérdida de jurisdicción, deberá pasar de inmediato el expediente a quien le sigue en orden de sorteo, en cuyo caso, aquellos se integrarán de conformidad a lo dispuesto por la ley de la materia. Las disposiciones de este artículo sólo afectan la jurisdicción del juez titular y no a la que se ejerza interinamente, en caso de vacancia o licencia del titular. Al hacerse cargo del juzgado, luego de un período de vacancia o licencia, aquel podrá solicitar una ampliación general de los plazos, proporcionada al número de causas pendientes”.-

ARTICULO 4º: VIGENCIA TEMPORAL. La presente Ley entrará en vigencia a partir de la fecha de su publicación en el Boletín Oficial y Judicial y será aplicable a todos los juicios que se iniciaren a partir de esa fecha y a los juicios pendientes, con excepción de los trámites, diligencias y plazos que hayan tenido principio de ejecución, los cuales se regirán por las disposiciones hasta entonces aplicables.

ARTICULO 5°: Comuníquese, regístrese y archívese.-

Qué dice el proyecto de ley que Poggi y Gobernadores elevaron a Nación

El gobernador de San Luis, Claudio Poggi, formó parte de una cumbre de mandatarios provinciales organizada en la sede del Consejo Federal de Inversiones (CFI), en la Ciudad de Buenos Aires.

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El evento reunió a gobernadores y representantes de las 24 jurisdicciones argentinas junto a funcionarios del Gobierno nacional, como el vicejefe de Gabinete del Interior Lisandro Catalán y el secretario de Hacienda Carlos Guberman.

Al concluir la reunión, se firmó un documento colectivo con un proyecto de ley que aborda los temas discutidos y será remitido al Gobierno nacional.

Poggi destacó en su red social X que el encuentro giró en torno a «la eliminación de dos fondos fiduciarios y un nuevo esquema de coparticipación del impuesto a los combustibles y de los ATN».

Los asistentes incluyeron a los gobernadores Raúl Jalil (Catamarca), Osvaldo Jaldo (Tucumán), Alberto Weretilneck (Río Negro), Alfredo Cornejo (Mendoza), Sergio Ziliotto (La Pampa), Axel Kicillof (Buenos Aires), Maximiliano Pullaro (Santa Fe), Rogelio Frigerio (Entre Ríos), Marcelo Orrego (San Juan), Ignacio Torres (Chubut), Gustavo Sáenz (Salta), Martín Llaryora (Córdoba), Hugo Passalacqua (Misiones), Gustavo Melella (Tierra del Fuego), Jorge Macri (CABA) y Claudio Poggi por San Luis, entre otros. También participaron vicegobernadores de Santa Cruz, Chaco, La Rioja y Neuquén.

Poggi en el encuentro en el CFI.

Contexto y relevancia

El CFI, fundado en 1959, es un organismo federal que promueve la inversión en proyectos provinciales de infraestructura, tecnología, servicios públicos y desarrollo local.

En este tipo de encuentros, los mandatarios apuntan a negociar réditos financieros y normativos que les permitan enfrentar desafíos concretos como el mantenimiento de rutas y servicios esenciales.

En esta ocasión, el foco estuvo en revisar y reformular la estructura de fondos fiduciarios, optimizar el reparto de ingresos vía coparticipación —especialmente el gravamen a los combustibles— y redefinir la distribución de los Aportes del Tesoro Nacional (ATN). El proyecto de ley consensuado será elevado a Nación, mientras los gobernadores buscan asegurar un tratamiento prioritario.

Lo que viene

El envío del proyecto al Gobierno nacional abre la puerta a una mesa de diálogo entre las provincias y la administración central. Será clave monitorear los próximos pasos: si se convoca a consultas técnicas, el calendario de presentación en el Congreso, y la respuesta final del Ejecutivo.

 Qué dice el proyecto de ley de los Gobernadores

Los abajo firmantes, Gobernadores de las provincias y Jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, proponemos un Proyecto de Ley mediante el cual se decide la eliminación de todos los fondos fiduciarios que se financian con el Impuesto a los Combustibles Líquidos (Ley 23.966) para que tanto Nación como las 24 jurisdicciones puedan destinar esos fondos según las prioridades que cada uno defina.

Por otra parte, en el marco de la crisis económica que afecta los ingresos tanto del Gobierno Nacional como de las Provincias, definimos que el Fondo de Aportes del Tesoro Nacional se distribuya entre Nación y provincias de acuerdo con la coparticipación primaria y secundaria de la Ley 23.548.

Ello, en la certeza que su sanción no afectará la sustentabilidad de las finanzas públicas nacionales y que, complementariamente, generará más federalismo a partir de la mayor equidad distributiva de recursos originados en todo el territorio nacional, propiciando mayor capacidad de respuesta tanto a Nación y Provincias de las demandas de la sociedad en el marco de la crisis.

Artículo 1°.- Sustitúyese el artículo 19 de la ley 23.966 y sus modificaciones por el siguiente:

“ARTICULO 19 — El producido del impuesto establecido en el Capítulo I de este Título y, para el caso de los productos indicados en los incisos a), b), c), d), e), f), g), h) e i) de la tabla obrante en el primer párrafo del artículo 11, el producido del impuesto establecido en el Capítulo II, se distribuirá de la siguiente manera:

a) Tesoro Nacional: 10,40%
b) Provincias: 58,36%
c) Sistema Único de Seguridad Social, para ser destinado a la atención de las obligaciones previsionales nacionales: 28,69%
d) Compensación Transporte Público – Decreto 652/2002: 2,55%.”

Artículo 2°.- Disuélvanse los siguientes Fondos Fiduciarios:

a) Fondo Fiduciario Sistema de Infraestructura del Transporte (FFSIT), creado por Decreto 976/2001.
b) Fondo Fiduciario de Infraestructura Hídrica (FFIH), creado por Decreto 1381/2001.

Artículo 3°.- Sustitúyese el artículo 5° de la Ley 23.548 por el siguiente:

“Artículo 5° — El Fondo de Aportes del Tesoro Nacional creado por el inciso d) del artículo 3 de la presente Ley se destinará a atender situaciones de emergencia y desequilibrios financieros y se asignará específicamente entre la Nación, las Provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en función de los artículos 3° y 4° de la Ley n° 23.548, con la incorporación del prorrateo que corresponda por aplicación del artículo 8 de la presente, para la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y la Provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur. Se distribuirá en forma automática y diaria según las previsiones del artículo 6° de la presente.”

Artículo 4°.- Comuníquese al Poder Ejecutivo.

Cuando los curas abrazaron la revolución ¿Qué fue la teología de la liberación y qué queda de ella?

Por José Zanca*

En el complejo y dinámico paisaje del pensamiento religioso latinoamericano del siglo XX, la teología de la liberación emergió como una corriente teológica singular y profundamente influyente. Nacida al calor de las transformaciones sociales, políticas y económicas del continente, y catalizada por los aires renovadores del Concilio Vaticano II, propuso una relectura radical del mensaje cristiano desde la perspectiva de los oprimidos y marginados. Su irrupción no solo sacudió los cimientos de la teología tradicional, sino que también generó intensos debates y confrontaciones dentro de la Iglesia católica y más allá. Los orígenes, el auge y las posteriores vicisitudes de esta corriente teológica están marcados por su compromiso con la justicia social, su diálogo con las ciencias sociales y su conflictiva relación con las jerarquías eclesiásticas. Sin embargo, en su recorrido, la teología de la liberación también enfrentó desafíos internos y críticas que llevaron a su diversificación y reconfiguración en las últimas décadas.de

Teología de la liberación: antecedentes y despliegue

La cultura católica es un producto paradójico de la modernidad y la secularización. Durante el siglo XIX, los Estados nacionales fundaron una esfera laica, autónoma de la fe religiosa, e indirectamente crearon una esfera religiosa diferenciada. En las últimas décadas del siglo XIX, los Estados en Europa y América comenzaron a controlar aspectos civiles como la educación, los cementerios y el registro de matrimonios y nacimientos, promoviendo una ciudadanía moderna. En algunos países, esto llevó a la separación entre Iglesia y Estado. Esta transformación del lugar de la religión en sociedades con observancia importante condujo a diversos resultados, como la guerra cristera en México, la laicización radical en Uruguay o separaciones más amigables entre Iglesia y Estado en Chile. En muchos casos la Iglesia católica aceptó un modus vivendi con el Estado moderno, manteniendo hasta la década de 1960 la aspiración de una sociedad integrada entre lo público y lo religioso, donde el poder político velara tanto por los cuerpos de los ciudadanos como por sus almas. Esto implicaba oponerse a la educación laica, al matrimonio civil, a la diversidad de cultos y a una esfera pública sin censura. Lo particular de la «era secular», según la definición de Charles Taylor, no radica en la desaparición de la religión, sino en que la creencia religiosa dejó de ser obligatoria. Esto implicaba que la Iglesia católica, para continuar ejerciendo su influencia, debía explorar otros medios, enfrentándose en la arena pública con sus adversarios (sectores liberales y de izquierda que promovían la profundización de la secularización) mediante las herramientas propias de la modernidad: la prensa, la edición de libros de acceso masivo, la radio e incluso el cine. En las primeras décadas del siglo XX, estos medios se convirtieron en figuras que podían defender a la Iglesia en un contexto claramente hostil.

Los intelectuales, una entidad surgida a fines del siglo XIX que hablaba en nombre de la sociedad y cuestionaba la razón de Estado, tuvieron también su versión cristiana. Los intelectuales confesionales debían conciliar la obediencia a dos sistemas de valores no siempre compatibles: las autoridades religiosas, legítimas conductoras de la iglesia a la que servían, y sus propias ideas como autores, su independencia como intelectuales y su singularidad como sujetos. Esta tensión en la que se insertaron los intelectuales católicos persistió a lo largo del siglo XX. Escritores, publicistas, teólogos y novelistas fueron fundamentales para definir los contornos de la cultura católica; pero, al mismo tiempo, fueron vistos con recelo por las autoridades de los episcopados locales y de Roma, custodios de la «sana doctrina». En las décadas de 1930 y 1940, el catolicismo experimentó un reavivamiento en su organización y presencia pública. Surgieron organizaciones como Acción Católica en Europa y América Latina, que agruparon a jóvenes, trabajadores, campesinos y niños. Se publicaron revistas y diarios masivos, se lanzaron emisiones radiales y proyectos editoriales que consolidaron una cultura católica en la que circulaban y se discutían los documentos papales y la «doctrina social de la Iglesia». Aunque la meta era recuperar terreno en una sociedad secularizada, esto generó una opinión pública interna que pronto comenzó a cuestionar la autoridad eclesiástica, influenciada por debates políticos y eventos como la Guerra Civil Española y la Segunda Guerra Mundial, que también dividieron al campo católico.

Con la llegada de Juan XXIII al papado en 1958, comenzaron los cambios desde Roma. El «papa bueno» convocó un Concilio Ecuménico que reunió a representantes de todo el mundo. En la década de 1960 aún no existía un «catolicismo tercermundista» con una agenda propia, pero esto cambió durante y después del Concilio. Se formó el grupo «Jesús, la Iglesia y los pobres» para sensibilizar sobre la pobreza y promover un secretariado que abordara problemas mundiales, especialmente la pobreza y el Tercer Mundo, que atrajo a muchos obispos latinoamericanos liderados por Hélder Câmara y Manuel Larraín. El grupo influyó en debates y documentos finales mediante materiales, intervenciones en el aula conciliar y cartas a los papas Juan XXIII y Pablo VI, proponiendo acciones concretas contra la pobreza.

Los cambios que se estaban produciendo en la Iglesia católica eran una nueva forma de responder a las rápidas mutaciones en Occidente. Tanto en Europa como en América Latina, los procesos de industrialización acelerada habían creado grandes ciudades en las que el tradicional vínculo religioso parecía desvanecerse. La revolución tecnológica de la posguerra dio lugar a una época de optimismo sin límites. Desde el lanzamiento del satélite soviético Sputnik hasta la llegada de astronautas estadounidenses a la Luna, la ciencia y la tecnología parecían ofrecer soluciones neutrales y eficientes a los grandes problemas de la humanidad, como las enfermedades, el hambre y la superpoblación. Las vacunas, la producción masiva de alimentos y la píldora anticonceptiva formaban parte de una promesa en la que la influencia divina parecía irrelevante. Esto no significa que la población dejara de creer en Dios, pero sí que su fe se desarrollaba fuera del ámbito de las instituciones tradicionales.

Esta transformación en la cultura religiosa, generalmente englobada bajo el término «secularización», fue interpretada por muchos intelectuales cristianos como una llamada a revisar el mensaje de la Iglesia para poder llegar al hombre y la mujer modernos. Desde la década de 1930, una nueva corriente de humanismo cristiano empezó a tener eco en América Latina. Las obras de Jacques Maritain, Louis-Joseph Lebret y Emmanuel Mounier proyectaron una nueva utopía social: una sociedad políticamente laica pero fundada en los valores de la solidaridad cristiana. En los años 60 surgieron diversas «teologías radicales», es decir, reflexiones sobre el papel de Dios en la vida humana que abordaban preguntas profundas, criticando corrientes hegemónicas hasta ese momento, como el tomismo, y buscando un diálogo con importantes corrientes filosóficas del ámbito secular: el existencialismo y el marxismo. Surgió una nueva teología política, la teología de la muerte de Dios, la teología de la secularización, la teología de las realidades terrestres, teologías europeas que compartían un «giro antropocéntrico», centradas en la pregunta por el ser humano moderno y su posible relación con la divinidad.

Este cambio se había gestado en el catolicismo desde hacía tiempo. La Juventud Obrera Católica, fundada en Bélgica en 1924 por Joseph Cardijn, se caracterizó por un método novedoso para la acción social: «ver, juzgar, actuar». Este enfoque implicaba, ante la compleja realidad social de la Europa de posguerra, examinar las condiciones de vida antes de aplicar dogmas y analizar los pasos a seguir. Este pequeño cambio impactó profundamente en la cultura católica, pues en los años 60 este «ver» no solo significaba observar con la razón o la fe, sino emplear un instrumento novedoso de análisis: las ciencias sociales. Las universidades católicas incorporaron rápidamente la sociología y las ciencias políticas en sus programas académicos. En América Latina, los diseños de política pastoral recurrieron a encuestas de opinión como un nuevo instrumento de evangelización. Los fieles dejaron de ser sujetos pasivos, receptores de la liturgia, y sus opiniones pasaron a ser consideradas, al menos por los sectores progresistas de las iglesias católicas y evangélicas, cada vez más enfocadas en la problemática del ser humano moderno.

Cristalización, crisis y persecución

De manera superpuesta al Concilio Vaticano II, la Revolución Cubana de 1959 marcó una nueva perspectiva para pensar tanto la cuestión política como la cuestión social latinoamericana. La «hora cubana» había llegado y los católicos también vivieron el impacto de la revolución en su forma de entender la teología. No había, en el subcontinente, una tradición teológica de nombre propio. El Concilio había abierto un tiempo de fuerte conflictividad interna en la Iglesia católica. Obispos conservadores se enfrentaron a sacerdotes y laicos que intentaban llevar adelante las reformas conciliares y profundizarlas, adaptándolas a la realidad latinoamericana. Pero también en el cuerpo episcopal, la crítica al orden social apareció de manera cada vez más cruda en los documentos elaborados por grupos más o menos informales y en las declaraciones de distintos obispos, cuyos nombres empezaron a circular por la prensa, asombrando a las elites políticas y económicas que los etiquetaron como «obispos rojos». Helder Câmara, Leónidas Proaño, Manuel Larraín, Alberto Devoto, Enrique Angelelli, Eduardo Pironio… la Iglesia latinoamericana se ponía en movimiento.

En marzo de 1967, el papa Pablo VI publicó la encíclica Populorum progressio. Su impacto en América Latina fue trascendente, dado que fue leída como un decálogo de denuncias sobre la situación de pobreza e injusticia a la que se sometía a los países del Tercer Mundo. Si bien la solución que proponía el documento era la paz y el desarrollo, el tono de denuncia de las injusticias sociales y un pasaje que hablaba de la legitimidad del uso de la fuerza en «caso de tiranía evidente y prolongada» servirían para legitimar la acción de los cristianos revolucionarios. Un año antes, en 1966, había muerto en combate el colombiano Camilo Torres. El sacerdote había estudiado sociología en Lovaina y en 1965 se sumó al Ejército de Liberación Nacional (ELN). Camilo se convirtió en un ícono para la izquierda cristiana del continente, incluso para aquellos que no estaban dispuestos a tomar las armas pero se identificaban con su compromiso martirial. En 1967, un grupo de 18 obispos de América, Asia y África, a iniciativa de Helder Câmara, dio a conocer un documento con el propósito de aplicar en sus regiones la Populorum progressio. Allí se denunciaban los desequilibrios económicos mundiales que generaba el capitalismo y se advertía que «Dios no quiere que haya ricos que aprovechen los bienes de este mundo explotando a los pobres». En 1968, la segunda conferencia del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) en Medellín buscó adaptar las conclusiones del Concilio a la realidad latinoamericana. Este evento marcó un hito en la historia de la Iglesia en el continente debido a su enfoque transformador. El documento final exponía la profunda renovación del discurso eclesiástico, caracterizado por una nueva conciencia social, política y económica ante la pobreza y la injusticia, destacando la opción preferencial por los pobres. La teología de la liberación emergía en un marco de compromiso social y búsqueda de la liberación integral.

Un conjunto de obras aparecidas entre fines de la década de 1960 y principios de la de 1970 serían consideradas como fundadoras de esta línea que se convertiría en la gran innovación teológica a escala universal de la época. En 1969, el presbiteriano Rubem Alves publicó en Estados Unidos su tesis de doctorado con el título A Theology of Human Hope [Una teología de la esperanza humana], un preámbulo importante a la teología de la liberación. Entre los intelectuales católicos, fue el peruano Gustavo Gutiérrez quien redactaría una obra fundacional. Desde 1964 se venían desarrollando reuniones de teólogos católicos latinoamericanos en las que se había ido conformando una sociabilidad que poco a poco consolidaría una red de intelectuales liberacionistas. En 1968, Gutiérrez utilizó por primera vez la expresión «teología de la liberación» en una exposición a los miembros de la Oficina Nacional de Información Social (ONIS) reunidos en sesión en Chimbote (Perú). En 1971, publicaría en Lima Teología de la liberación. Perspectivas1, donde desarrollaría en forma completa no solo una nueva teología, sino lo que entendía era una nueva forma de hacer teología. Por supuesto, el libro se hacía eco de los sufrimientos de los desposeídos del subcontinente y era una convocatoria a los cristianos a involucrarse en el proceso de cambio, juzgando que el proyecto desarrollista ya estaba agotado. Sin embargo, lo que sin duda trasciende en esta obra es la idea de que la teología no debería servir ni como un debate sobre abstracciones celestiales ni como coartada para los poderosos. La teología podía sumarse de pleno derecho a otras ciencias que pudieran ser instrumentos para la crítica y la transformación social.

A partir de aquí, los encuentros de teólogos liberacionistas –a los que deberíamos sumar también los filósofos de la liberación, una corriente paralela pero diferenciada de los teólogos– y sus publicaciones adquieren un ritmo frenético. Un relevamiento de la revista francesa Foi et Développement de 1973 calculaba que ya existían más de 1.000 publicaciones sobre el tema. En 1969, Juan Luis Segundo publicó el primer volumen de su Teología abierta para el laico adulto; en 1970, Arturo Paoli publica Diálogo de la liberación; en ese mismo año, Eduardo Pironio escribe dos artículos en Criterio sobre la teología de la liberación; en 1972, el franciscano Leonardo Boff publica en portugués Jesus Cristo libertador, rápidamente traducido al español; y en 1973, Ignacio Ellacuría edita su Teología política en El Salvador2. Para 1976, ya había sido creada la Asociación Ecuménica de Teólogos del Tercer Mundo (EATWOT, por sus siglas en inglés), que realizó su primer congreso en África ese mismo año; Gutiérrez, el filósofo Enrique Dussel y el teólogo Hugo Assmann participaron en la nueva institución. Los vientos de cambio impactaron de manera similar en el campo evangélico.

En los años 60, muchas iglesias del protestantismo histórico vivieron un proceso de nacionalización y cortaron definitivamente los lazos que las unían a sus iglesias madres en Europa y EEUU. Y su teología se vio conmovida por el espíritu de época que recorría América Latina. El teólogo presbiteriano Richard Shaull, quien había recorrido Colombia, Brasil y Argentina, sostenía en 1962 que el protestantismo estaba siendo llamado a penetrar íntimamente «la psicología, cultura y vida de cada pueblo latinoamericano»3. En 1966, se preguntaba directamente qué podía hacer la teología por la revolución. Junto con José Míguez Bonino, Julio de Santa Ana y Rubem Alves serían los más importantes representantes de la teología de la liberación en su versión protestante. Sin embargo, y esta es otra característica de los años 60, las fronteras entre las teologías cristianas se estaban disolviendo.

¿En qué áreas fue innovadora la teología de la liberación? En principio, implicaba una vuelta de tuerca sobre la tradicional «doctrina social de la Iglesia» que, al menos desde el siglo XIX, buscaba ponerle un freno a la voracidad del mercado. En diálogo con las ciencias sociales, los liberacionistas hablaban ahora con las categorías del estructuralismo y, a veces, del marxismo. En particular, en el centro de la reflexión apareció la idea del oprimido, del explotado, una teología de las víctimas que, sin ser del todo novedosa si pensamos en la tradición judeocristiana, se politizaba en una región que ardía frente a la posibilidad de cambios rápidos y, en muchos casos, violentos. La exploración de los teólogos de la liberación se dirigía hacia una nueva cristología, es decir, a una reflexión central en el cristianismo sobre la figura de su fundador, y planteaba una eclesiología que cuestionaba el estrecho vínculo entre Iglesia y Estado que se remontaba a la época constantiniana y recorría la historia europea y americana. Finalmente, el liberacionismo propuso también una nueva espiritualidad y una nueva estética, con figuras rutilantes de la literatura de la década de 1970 como el sacerdote y poeta nicaragüense Ernesto Cardenal.

La teología de la liberación comenzó como un movimiento homogéneo, pero se diversificó con el tiempo. En la década de 1960, el «oprimido» era visto como un sujeto económicamente sometido, parecido al proletario marxista. En los años 70, el debate se centró en el sometimiento cultural de América Latina frente a EEUU y Europa. Este enfoque nativista defendía cierta pureza cultural y asociaba el imperialismo económico y cultural. La teología del pueblo, originada en Argentina, puso énfasis en la cultura y las creencias populares, diferenciándose de los liberacionistas cercanos al marxismo. Estos últimos veían las prácticas religiosas populares como conservadoras, como una deformación del mensaje revolucionario de Cristo, como formas más cercanas a la magia que a la fe; mientras que los teólogos del pueblo rechazaban el «vanguardismo» revolucionario de los sacerdotes liberacionistas y proponían un catolicismo que «aprendiera» del saber ancestral de los sectores populares.

La llegada de Karol Wojtyła al trono de Pedro marcó el inicio de un periodo de persecución contra los teólogos de la liberación, apoyada por los sectores conservadores. Juan Pablo II buscó reconstruir una forma de autoridad eclesiástica que, desde su perspectiva y la de quienes lo acompañaron, se había licuado en los años del Concilio Vaticano II y el posconcilio. La «reconstrucción de la unidad» era un eufemismo para limitar el pluralismo ideológico que se había instalado en el seno de la Iglesia: una vigorosa opinión pública que, si para los cánones del conservadurismo romano había cometido demasiados «excesos», lo que había intentado era una relación más adulta entre intelectuales confesionales y autoridad eclesial. Lo cierto es que, desde la III reunión del CELAM en Puebla de los Ángeles en 1978, el Papa intentó «poner en caja» a los liberacionistas, en especial, a quienes se habían atrevido a cruzar el Rubicón ideológico que la Iglesia había fijado en el siglo xix y se habían animado a establecer un diálogo con el marxismo. Más que el interlocutor –que en muchos casos prestó poca atención a los cristianos y vivía su propia crisis de identidad–, lo que afectaba a la estructura de autoridad romana era la autonomía que habían ganado los intelectuales en la Iglesia y el prestigio propio que habían adquirido figuras como Gustavo Gutiérrez, Leonardo Boff, Juan Luis Segundo, Ignacio Ellacuría, Enrique Dussel, Jon Sobrino, Paulo Freire… Sus libros tenían una respetable difusión, se publicaban en Europa, ellos tenían cargos en instituciones eclesiásticas, eran convocados como peritos, habían hecho crecer las cátedras en las universidades confesionales y se habían multiplicado las revistas que dirigían.

El cuestionamiento a la teología de la liberación no fue solo un conflicto entre Roma y América Latina. Los propios teólogos y obispos conservadores latinoamericanos fueron quienes llevaron a Roma –y antes difundieron en el continente– los cuestionamientos ideológicos a los liberacionistas. Desde 1972, a la cabeza del CELAM, el obispo de Bogotá Alfonso López Trujillo llevó adelante una sistemática persecución de la teología liberacionista. En 1974, López Trujillo organizó un encuentro opositor en la ciudad española de Toledo y ese mismo año publicó Liberación marxista y liberación cristiana4. En 1985, junto con otros antiliberacionistas (como el franciscano Boaventura Kloppenburg), firmaría el Manifiesto de los Andes, en una reunión convocada por la revista Communio, que editaba, entre otros, el entonces cardenal Joseph Ratzinger.

En 1983, Juan Pablo II, recién arribado a Managua, reprendió con su dedo índice a Ernesto Cardenal, el poeta, sacerdote de la teología de la liberación y ministro de Cultura sandinista. El sacerdote arrodillado esperando la bendición se convirtió en un duro mensaje de cómo pretendía el nuevo sucesor de Pedro que se ordenaran las relaciones entre la jerarquía y los intelectuales. Durante la década de 1980, la Congregación para la Doctrina de la Fe, dirigida por Ratzinger, emitió dos documentos críticos de la teología de la liberación: Libertatis nuntius (conocida como «la instrucción») en 1984 y Libertatis conscientia en 1986. Los textos, si bien cuestionaban lo que consideraban «peligros» de esta teología, advertían que no debían ser usados por quienes «se atrincheran en una actitud de neutralidad y de indiferencia ante los trágicos y urgentes problemas de la miseria y de la injusticia». Sin embargo, los grupos conservadores sostuvieron que se trataba de una clara condena al liberacionismo. Los teólogos de la liberación cuestionaron como falsedades muchas de las afirmaciones, pero –y esto es lo más importante– se defendieron en forma pública de las acusaciones, manteniendo un diálogo –no siempre cordial– con la autoridad romana.

Una condena global a la teología de la liberación habría generado una reacción también global, de muchos intelectuales cristianos latinoamericanos que, si bien no necesariamente se identificaban con ella, la veían como un positivo desarrollo autóctono. Pero en forma paralela a los documentos, se produjeron censuras personales. Es decir, en contra de la doctrina tradicional, se condenó a los pecadores más que el pecado. El brasileño Leonardo Boff sufrió primero un juicio canónico y luego una condena a dos años de silencio. La misma pena recibió en 1995 la teóloga brasileña Ivone Gebara por su postura frente al aborto. En 1989, la Confederación Latinoamericana y Caribeña de Religiosos (CLAR) vivió una crisis interna por la censura que el CELAM y el Vaticano querían aplicar al proyecto «Palabra y vida», a propósito del v Centenario de la Evangelización en América Latina. Otros teólogos liberacionistas fueron perseguidos mediante largos procesos, se publicaron advertencias episcopales sobre ciertas obras, más o menos sutiles formas de censura menos aceptables en tiempos posconciliares.

Si la reacción tradicional de los intelectuales cristianos frente a la censura romana había sido, antes del Concilio, el silencio o el travestismo de las ideas, lo que apareció luego de la advertencia de Ratzinger fue una inesperada solidaridad que mostraba el vigor que tenía la teología de la liberación dentro y fuera de América Latina y las redes que habían construido los liberacionistas. En 1984, los profesores católicos de la República Federal de Alemania firmaron una carta en apoyo a Gustavo Gutiérrez, ese mismo año la revista progresista Concilium se solidarizó con la teología de la liberación y en septiembre de 1989 un grupo de teólogos brasileños salió públicamente en su defensa. Boff argumentaba que, si Roma conociese la realidad del subcontinente latinoamericano, «habría tenido la oportunidad de captar la diferencia entre un abordaje teórico del tema y un abordaje práctico sobre la acción liberadora». Jon Sobrino fue terminante, afirmando que la instrucción desfiguraba seriamente la teología de la liberación: «parece no conocerla bien en lo que cita supuestamente de ella y no conocerla bien en aquello a lo que ni siquiera alude»5.

La caída del Muro de Berlín, en 1989, y la derrota electoral de los sandinistas en Nicaragua, en 1990, produjeron un reflujo general de la izquierda, y la teología de la liberación no fue una excepción. Paradójicamente, el fin de la Guerra Fría –con la finalización de las acciones de la izquierda revolucionaria en Centroamérica– permitió que se abriera una instancia de reconciliación entre Roma y los liberacionistas. La teología de la liberación volvió a un cauce académico, en un clima en el que cada vez más las utopías que proyectaba en las décadas de 1970 y 1980 fueron sustituidas por la idea de «resistencia» al neoliberalismo. Esa nueva agenda implicaba una autocrítica por parte de los liberacionistas. La teología de la liberación fue cuestionada por proponer un falso universalismo y por la dilución de lo específicamente teológico en lo político, crítica que también recayó en las ciencias sociales y su falta de autonomía en los años 70. En 2005, el sociólogo y filósofo de la religión Otto Maduro reconocía, en una reunión en la Universidad Católica de Porto Alegre, entre otros errores, que los liberacionistas no habían apreciado la diversidad del mundo de los pobres. Por otro lado, al haber sido una teología creada por «hombres célibes», había atendido muy poco a la subjetividad y la sexualidad y, sin duda, había marginado a las mujeres. Finalmente, la primigenia teología de la liberación había desatendido el problema del medio ambiente y apoyado acríticamente a los regímenes socialistas.

De las transformaciones operadas en la teología de la liberación en estas décadas, la más impactante es, sin duda, la crítica que abrió en su seno la aparición de una teología de la mujer, una teología feminista, una teología mujerista y una teología de las sexodisidencias. En la Europa del posconcilio, en especial en las iglesias reformadas, habían surgido algunas líneas teológicas que sumaban a las mujeres a una corriente emancipatoria global. Sin embargo, en América Latina, para la teología (y filosofía) de la liberación, las luchas feministas quedaban subsumidas en la liberación integral del ser humano. Inicialmente, los liberacionistas no manifestaron un interés particular por las cuestiones de género. Sin embargo, con el tiempo, se produjo un diálogo creciente entre ambas corrientes, impulsado en gran medida por las teólogas feministas que se identificaron explícitamente como teólogas feministas de la liberación, tanto en el Primer Mundo como en América Latina. Estas teólogas buscaron analizar la opresión de las mujeres en el contexto más amplio de la clase, la raza y la pertenencia al Tercer Mundo. Para ellas, la interrelacionalidad de la opresión era un hecho fundamental. La teología de la liberación latinoamericana había cuestionado el universalismo de la teología europea, reclamando la singularidad de un conocimiento situado. Sin embargo, su concepción de los «pobres» (como explotados económicos) había vuelto a homogeneizar a un actor bastante diverso. Las teólogas feministas de la liberación latinoamericanas, como María Pilar Aquino e Ivone Gebara, se situaron en un punto crucial de este diálogo, criticando la teología de la liberación por su androcentrismo y la falta de un análisis crítico de cómo se utilizaban conceptos como «mujeres» y «feminidad» para mantener estructuras patriarcales. Argumentaron que, aunque la teología de la liberación se preocupaba por la opresión de los pobres, a menudo pasaba por alto las experiencias específicas de las mujeres pobres, incluyendo cuestiones de ética sexual y derechos reproductivos.

En la década de 1980, las mujeres comenzaron a ganar espacio en la teología de la liberación. En 1985, se celebró en Buenos Aires una reunión latinoamericana sobre teología desde la perspectiva femenina, con figuras como la mencionada Ivone Gebara, Tereza Cavalcanti, Nelly Ritchie y María Clara Bingemer. El encuentro destacó que la experiencia vivida era fundamental para esta teología feminista, rechazando un lenguaje abstracto desconectado de la realidad. Las teólogas buscaban reinterpretar conceptos tradicionales desde la historia y experiencias de las mujeres, afirmando que la opresión y el machismo moldeaban la reflexión teológica. La perspectiva femenina aportaba visiones inéditas, cuestionaba categorías tradicionales y proponía nuevas formas de entender la fe cristiana. Criticaban la teología tradicional por ser androcéntrica y perpetuar la opresión, mientras que la teología femenina conectaba con la vida cotidiana de las mujeres, especialmente las pobres.

En los últimos 25 años, la crítica feminista a las nociones binarias y oposicionales masculino/femenino y el énfasis en la construcción social del género abrieron un espacio teórico para cuestionar las categorías rígidas de sexo y género también dentro de la teología liberacionista. La preocupación por la «liberación sexual» y la crítica a la ética sexual tradicional, basada en presupuestos androcéntricos, sugieren una inquietud por las experiencias y la autonomía de los cuerpos más allá de las normas heteropatriarcales. Una de las pioneras de la crítica fue la original teóloga argentina Marcella Althaus-Reid. Desde la década de 1990 (luego de radicarse en Escocia), se convirtió en una referente de la teología LGBTI+. En La teología indecente (2000), Althaus-Reid convocaba a hacer teología «sin ropa interior», luego de vivir la experiencia de recorrer Buenos Aires y sus olores buscando la «fragancia de la teología de la liberación en las mujeres: aroma de sexo y limones»6. Afirmaba que las mujeres estaban invisibilizadas en el liberacionismo, lo que venía a poner en duda el supuesto de que esta nueva teología partía de la praxis, en la que la reflexión teológica era el «acto segundo». No había una praxis u observación «objetiva». La crítica feminista mostraba las limitaciones significativas en su capacidad para abordar las experiencias y los intereses específicos de las mujeres, en especial las mujeres pobres, en el ámbito de la ética sexual. La finlandesa Elina Vuola sostiene que la ambigüedad y la falta de explicitación del concepto de praxis en la teología de la liberación, junto con una comprensión a menudo abstracta y homogénea de «los pobres», no toman en cuenta las dimensiones de género y reproducción, lo que dificulta la integración plena de una perspectiva feminista crítica.

La teología de la liberación en tiempos de Francisco

La llegada de Jorge Bergoglio al papado en 2013 abrió un sinnúmero de preguntas sobre cuál sería su actitud frente a la teología latinoamericana. En las décadas de 1970 y 1980, Francisco había sido crítico, más que de la teología, de los teólogos liberacionistas. Su repetida consigna «el todo es más que las partes y la mera suma de las partes» se aplicaba a los debates internos del catolicismo como una reprimenda a los teólogos que, con sus «veleidades autonómicas», estaban lacerando a una Iglesia católica que cada vez perdía más predicamento en América Latina.

Existe cierto acuerdo sobre la relación estrecha entre el universo de ideas de Francisco –expresado en sus diversas encíclicas y en comunicaciones más informales– y la teología del pueblo, desarrollada, entre otros, por los sacerdotes Rafael Tello, Lucio Gera, el jesuita Fernando Boasso y Juan Carlos Scannone. Desde 2013 hasta la fecha, se han multiplicado los trabajos que intentan caracterizar esta idiosincrática corriente7. Como mencionábamos, una de las diferencias es su rechazo al uso de categorías marxistas (como clase) debido a su carácter europeizante. Pero ¿es una teología que se opone al liberacionismo? ¿Es una teología peronista? ¿Es una forma de integrismo disfrazado de falso progresismo? ¿Es una forma de perpetuar la pobreza de América Latina mediante la glorificación del pobre (el pobrismo)? Scannone, que ejerció el liderazgo intelectual dentro de la Compañía de Jesús de Argentina –y fue uno de los pioneros, junto con Enrique Dussel, de la filosofía de la liberación–, siempre defendió la hipótesis de que la teología del pueblo era una rama de la teología de la liberación, que partía de la misma metodología, aunque no utilizara los mismos conceptos, ni se asomara al diálogo con el marxismo. Para Scannone, la centralidad que ocupaban las nociones de pueblo y cultura era una cuestión de énfasis: los oprimidos de América Latina eran también despojados culturales, amenazados con perder lo poco que los diferenciaba en aras del avance del mercado.

El Bergoglio que miraba con recelo a los teólogos de la liberación en los años 70 y 80, a medida que se afirmó en su trono, se mostró dispuesto a reconciliar a Roma con la teología latinoamericana. Claro que el cambio del contexto geopolítico tras el fin de la Guerra Fría había desempeñado un papel crucial en la disminución de la tensión entre el Vaticano y la teología de la liberación. El surgimiento de desafíos globales como el capitalismo neoliberal creó un nuevo escenario en el que las demandas de la teología de la liberación, como la opción preferencial por los pobres, podían abordarse con menor carga ideológica. Una serie de gestos de Francisco así lo confirmaron: su afectuoso vínculo con Gustavo Gutiérrez, la canonización del obispo salvadoreño Oscar Romero y el levantamiento de sanciones a sacerdotes vinculados a la teología de la liberación, como Miguel d’Escoto Brockmann y Ernesto Cardenal. Más allá de los gestos, Francisco incorporó selectivamente, durante su papado (2013-2025), algunas de sus principales preocupaciones, como la centralidad de los pobres y la crítica a las desigualdades económicas y a la «idolatría del dinero». Su encíclica Laudato si’ refleja la influencia del pensamiento ecológico que surgió dentro de la teología de la liberación en la década de 1990. Sin embargo, su aproximación es más pastoral y menos un compromiso intelectual profundo con las elaboraciones teóricas específicas del movimiento. Como ha señalado el teólogo noruego Ole Jakob Løland, la «solución» al conflicto entre Roma y la teología de la liberación se ha dado a través de una integración selectiva de símbolos y preocupaciones, facilitada por el nuevo contexto histórico, lo que permitió una reconciliación entre grupos previamente antagónicos dentro del catolicismo latinoamericano sin que Francisco se convirtiera en un teólogo de la liberación propiamente dicho.

Resulta evidente que la historia de la teología de la liberación es mucho más que un capítulo aislado en los anales del pensamiento cristiano. En términos de agenda política, su contenido fue evolucionando en forma paralela al del resto de los grupos progresistas y de izquierda latinoamericanos. A pesar de las críticas, las persecuciones y los cambios de contexto, la teología de la liberación sobrevivió en buena medida porque se convirtió en una forma de hacer teología que ponía a las víctimas en el locus theologicus. Estimuló debates que aún resuenan y creó una red de intelectuales que pudieron mostrarse sólidamente unidos frente a la autoridad religiosa.

La teología de la liberación se convirtió, en la práctica, en un sinónimo de teología latinoamericana. La reconciliación selectiva con Roma bajo el papado de Francisco no implicó la desaparición de las tensiones históricas, sino quizás una nueva forma de coexistencia en la que algunas de sus preocupaciones centrales, como la opción por los pobres y la crítica a la desigualdad, encontraron un eco renovado. En última instancia, la pregunta que persiste es si el legado de la teología de la liberación continuará inspirando formas de pensamiento y acción que confronten las injusticias sistémicas y promuevan una liberación integral.

* Doctor en Historia por la Universidad de San Andrés e investigador independiente de Investigaciones Socio Históricas Regionales / Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (ISHIR-Conicet) de Argentina. Ha publicado, entre otros libros, Los intelectuales católicos y el fin de la cristiandad (FCE, Buenos Aires, 2006) y Catolicismo y cultura de izquierda en la Argentina del siglo XX (Siglo XXI Editores, Buenos Aires, 2024).

 

 

  • 1. CEP, Lima, 1971.
  • 2. J.L. Segundo: Teología abierta para el laico adulto I, s./e., Buenos Aires, 1968; A. Paoli: Diálogo de la liberación, Carlos Lohlé, Buenos Aires, 1970; L. Boff: Jesus Cristo libertador, Vozes, Petrópolis, 1972; I. Ellacuría: Teología política, Secretariado Social Interdiocesano, San Salvador, 1973.
  • 3. «Vida y estructura de la iglesia en relación con su testimonio en la sociedad latinoamericana» en El Predicador Evangélico, 6/1962.
  • 4. Editorial Católica, Madrid, 1974.
  • 5. L. Boff, Pablo Richard Guzmán, Ronaldo Patricio Muñoz Gibbs, J. Sobrino y J. de Santa Ana: «Reacciones de los teólogos latinoamericanos a propósito de la Instrucción» en Revista Latinoamericana de Teología vol. 1 No 2, 31/8/1984.
  • 6. M. Althaus-Reid: La teología indecente. Perversiones teológicas en sexo, género y políticas, Bellaterra, Barcelona, 2005.
  • 7. Ver Emilce Cuda: «Teología y política en el discurso del papa Francisco. ¿Dónde está el pueblo?» en Nueva Sociedad No 248, 11-12/2013, disponible en www.nuso.org.

El gobierno impulsa una reforma judicial con consenso y foco operativo

El gobernador Claudio Poggi encabezó este martes una reunión en Casa de Gobierno con diputados y senadores —tanto en funciones como electos— para continuar el trabajo en la mesa de diálogo sobre una reforma judicial de carácter operativo.

Del encuentro también participaron el vicegobernador, Ricardo Endeiza, el ministro de Gobierno, Gonzalo Amondarian y la secretaria de Legal y Técnica, Fabiana Zárate. Además estuvieron presentes legisladores electos que asumirán el 10 de diciembre.

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La estrategia oficial parece apuntar a una serie de ajustes puntuales que, según explicaron fuentes legislativas, permitirían acelerar los tiempos judiciales, mejorar la prestación del servicio y dar respuestas con los recursos actualmente disponibles.

“Estamos pensando reformas que no sean una megareforma, sino que se centren en la agilidad operativa, la calidad del servicio y la viabilidad presupuestaria”, explicó la diputada María Eugenia Gallardo tras el encuentro.

El gobierno pone en el centro de la escena el diálogo interinstitucional como herramienta para construir consensos legislativos. En ese marco se destacan encuentros los colegios de abogados, actores clave en la aplicación cotidiana del sistema judicial.

El oficialismo considera que una justicia más eficiente es un pilar para garantizar seguridad jurídica, motorizar la inversión y dar sustento al desarrollo de políticas en educación, empleo e institucionalidad.

Desde el Ejecutivo ratificaron que se trabaja en una propuesta de mejora progresiva, con metas realistas y presupuestariamente sustentables, que será elevada a la Legislatura en el segundo semestre del año.

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Cristina, con domiciliaria y tobillera electrónica

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Por Nicolás Poggi.

Jefe de Política de Noticias Argentinas.

El Tribunal Oral en lo Criminal Federal 2 dispuso este martes la prisión domiciliaria para la ex presidenta Cristina Kirchner desde el día de la fecha y aceptó el domicilio de San José 1111, en el barrio de Constitución, para el cumplimiento de la pena por la causa Vialidad, con lo cual la ex mandataria no deberá presentarse este miércoles en Comodoro Py.

Según la resolución, a la que tuvo acceso la Agencia Noticias Argentinas, se ordenó a la Dirección de Asistencia a Personas BajoVigilancia Electrónica, de la Subsecretaría de Asuntos Penitenciarios del Ministerio de Seguridad, “la colocación de un dispositivo de vigilancia electrónico respecto de Cristina Elisabet Fernández de Kirchner” y se dejó sin efecto la citación para mañana que “fuera cursada a la condenada el pasado 10 de junio”.

También se le impusieron a la ex mandataria reglas de conducta como “permanecer en el domicilio fijado, obligación que no podrá quebrantar salvo en situaciones excepcionales de fuerza mayor que deberá justificar debidamente”, además de fijar que “por fuera de estos supuestos, deberá requerir y obtener la autorización previa del tribunal, sin excepción”.

Asimismo, “deberá abstenerse de adoptar comportamientos que puedan perturbar la tranquilidad del vecindario y/o alterar la convivencia pacífica de sus habitantes”.

Además, “en el plazo de 48 horas hábiles deberá presentar una nómina de las personas que integran su grupo familiar, custodia policial, profesionales médicos que la tratan asiduamente y abogados que la representan, quienes podrán acceder al domicilio donde cumplirá la pena de prisión sin necesidad de autorización judicial, debiendo requerirse y motivarse el eventual acceso de toda otra persona no incluida en ese listado”.

Se encomendó a su vez a la Dirección de Control y Asistencia de Ejecución Penal que “lleve adelante la supervisión de la ejecución de la prisión domiciliaria de Cristina Elisabet Fernández de Kirchner y eleve a esta sede los resultados de la supervisión cada tres (3) meses, período de tiempo al cabo del cual se evaluará el grado de acatamiento de las reglas impuestas”.

El TOF 2 notificó de la resolución al Ministerio Público Fiscal, a los defensores mediante cédulas electrónicas y a la ex presidenta a través de su asistencia técnica, además de hacerlo “en forma personal a través de la Comisaría de la Policía de la Ciudad de Buenos Aires con jurisdicción en el domicilio en cuestión”.

Los jueces hicieron referencia a que los abogados Carlos Alberto Beraldi y Ary Rubén Llernovoy habían solicitado la incorporación de la ex mandataria al “régimen de prisión domiciliaria”, en tanto citaron que el informe judicial sobre la propiedad concluyó que “la vivienda es apta para el cumplimiento de una eventual detención domiciliaria, sin observaciones negativas en cuanto al entorno, condiciones habitacionales ni aspectos personales o familiares”.

Los fiscales Diego S. Luciani Sergio N. Mola, sin embargo, habían solicitado al tribunal, sin éxito, que se rechazara el pedido de prisión domiciliaria.

La resolución está firmada por los jueces de cámara Jorge Gorini Rodrigo Giménez Uriburu, además del secretario Tomás Santiago Cisneros y el juez federal Andrés Fabián Basso.

La ex presidenta fue condenada a 6 años de prisión e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos por la causa Vialidad.

Murió Juan Manuel Abal Medina (padre), referente histórico del peronismo y mano derecha de Perón

Juan Manuel Abal Medina (padre), dirigente histórico del peronismo y uno de los hombres de mayor confianza de Juan Domingo Perónfalleció este domingo a los 80 años. Padecía una Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) y fue despedido este lunes en una ceremonia íntima en Recoleta.

Abal Medina fue secretario general del Movimiento Justicialista y jugó un rol fundamental en los años 70 al ser designado por Perón para organizar su regreso a la Argentina, luego de 17 años de proscripción y exilio.

Abogado, periodista y político, había comenzado su militancia en el nacionalismo católico, pero viró al peronismo hacia finales de los años 60. En la década siguiente, su tarea fue decisiva para consolidar el retorno de Perón, quien lo integró rápidamente a su círculo más íntimo.

En su familia, el apellido Abal Medina estuvo siempre ligado a la política: su hermano Fernando fue uno de los fundadores de Montoneros y fue asesinado, mientras que su hijo, Juan Manuel, ocupó la Jefatura de Gabinete durante el gobierno de Cristina Kirchner y fue candidato a legislador en las últimas elecciones porteñas.

Durante los años más álgidos del movimiento justicialista, Abal Medina (padre) se destacó por su capacidad de diálogo con sectores enfrentados dentro del peronismo, incluyendo la juventud militante y el ala más ortodoxa. Su figura fue reconocida como una voz moderada y de articulación política en tiempos turbulentos.

En 2022, recuperó notoriedad pública con la publicación del libro “Conocer a Perón” (Editorial Planeta), en el que relató en primera persona cómo se gestó el regreso del líder peronista. El libro fue declarado de interés público por la Legislatura porteña y se convirtió en un éxito de ventas y una pieza clave para comprender la historia reciente del país.

“Una de las virtudes que este libro recupera es el Perón del amor y la alegría”, expresó su hijo Juan Manuel durante la presentación del libro, que él mismo llevó adelante debido al delicado estado de salud de su padre.

La Legislatura de la Ciudad lo destacó como “una pieza única de historia política”, no solo por el testimonio directo, sino por el valor documental del texto. (N.A)

 

Poggi y Rocca unen visiones: “La educación es motor del progreso”

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El gobernador Claudio Poggi y Paolo Rocca, presidente del grupo industrial Techint, participaron de un encuentro conjunto en el que analizaron las políticas educativas impulsadas en la provincia y su vínculo con el desarrollo productivo.

También participaron la vicegobernadora de Santa Fe, Gisela Scaglia; el director del Área de Educación de la Universidad Torcuato Di Tella, Mariano Narodowski y la presidente de la Comisión de Diversidad, Equidad e Inclusión de UIA, Irini Wentinck.

Poggi reafirmó su convicción: “La educación está en el centro de nuestras políticas públicas. Un pueblo educado progresa”

Durante el evento, el gobernador repasó los avances más destacables:

  • Universalización de la sala de tres años: En 2024, se habilitaron 55 nuevas salas, superando la meta anual y elevando la escolarización del 30% al 47 % de los niños de esa edad, con el objetivo de alcanzar el 100 % en cuatro años

  • Programa de alfabetización inicial: Destinado a niños de 4 a 7 años, el plan “Queremos Aprender” mejoró significativamente la comprensión lectora, abordando el problema de más del 50 % de chicos que no comprendían lo que leían

  • Becas y estímulos educativos: Se reinstaló la Beca al Mérito, con casi 1 800 beneficiarios; la Beca Universal Superior (BUS) que otorga 600 USD a estudiantes de nivel superior; y las “estampillas escolares” para egresados del secundario

  • Conectividad y tecnología rural: El programa “Conectando Parajes” ya lleva computadoras e internet a 120 escuelas de zonas rurales

  • Alimentación escolar y transporte: El Plan Alimentario Nutricional Escolar (PANE) cubre desayuno y merienda al 100 % de alumnos y almuerzo al 50 %, mientras que el nuevo boleto estudiantil interurbano facilita el acceso de chicos que estudian fuera de sus localidades.

El encuentro también contó con la visión del sector privado: Paolo Rocca destacó la importancia de alinear la formación educativa con las demandas de la industria y la innovación tecnológica, subrayando el rol de las alianzas público–privadas para potenciar la empleabilidad de los jóvenes.

Rocca, mencionó las dificultades que se presentan en el sector productivo cuando deben incorporar recursos humanos a sus empresas, por la falta de capacitación, y en especial, por las deficiencias que presentan al momento de realizar las entrevistas laborales. Ante ese panorama, instó a trabajar fuerte entre Estado y el sector privado para revertir esta situación.

Poggi, por su parte, señaló que la estrategia educativa es parte de un plan integral que reúne educación, trabajo e inversión, con el propósito de promover el desarrollo sustentable de San Luis. Subrayó que visita escuelas “casi a diario” para reforzar el compromiso institucional y escucharlos, y que la gestión apuesta a un entorno socioeconómico que acompañe a las acciones pedagógicas

El acto fue un símbolo de cohesión institucional: gobierno y sector privado coincidieron en que el camino hacia un futuro más próspero para San Luis pasa por una educación de calidad, con foco en la primera infancia, la alfabetización, la conectividad rural y el apoyo económico a estudiantes, para crear una base sólida de capital humano capaz de impulsar la provincia.

Previo a la participación del Gobernador, durante la jornada se analizaron temas relacionados con la educación en América Latina, la necesidad de las trayectorias educativas en el desarrollo de empleos de calidad y la importancia de las prácticas profesionalizantes como un puente de la escuela a la industria.

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La reforma judicial: positivo encuentro entre Poggi y colegios profesionales

El gobernador Claudio Poggi, acompañado por el vicegobernador Ricardo Endeiza y la secretaria de Legal y Técnica, Fabiana Zárate, encabezó una reunión con los representantes de los Colegios de Abogados de San Luis, Villa Mercedes y la Tercera Circunscripción Judicial, así como del Colegio Forense provincial.

Durante el encuentro, celebrado este martes en Terrazas del Portezuelo, se abordó uno de los principales reclamos del sector: la excesiva duración de los procesos judiciales, que muchas veces se extienden durante diez, quince o incluso veinte años.

“La Justicia no está dando respuestas”, advirtió Zárate, al tiempo que enfatizó la decisión del gobernador de escuchar al sector profesional y de colaborar con soluciones legislativas e institucionales.

Desde los Colegios se planteó que los ciudadanos sufren la demora en procesos claves, como sucesiones, desalojos, posesiones y causas penales. En ese contexto, el diálogo se orientó a identificar herramientas procesales que, en vez de facilitar, entorpecen el acceso a la Justicia.

El encuentro se desarrolló en un marco de cordialidad institucional y dejó abierta la puerta a nuevas instancias de trabajo conjunto para avanzar en un sistema judicial más ágil, moderno y equitativo.

Según Agencia de Noticias, el presidente del Colegio de Abogados y Procuradores de San Luis, Gabriel Alessandro, señaló que pudieron «hablar de distintas problemáticas que presentamos los promocionales del derecho en la litigación o frente a los tribunales. Principalmente hablamos de lo que más aqueja a la ciudadanía y a los profesionales del derecho, la mora judicial, que se traduce en la demora en los procesos judiciales en llegar a una etapa resolutiva. Eso fue el eje de la discusión.

Por su parte, el tesorero del Colegio de Abogados de Villa Mercedes, Guillermo Carrio calificó a la reunión como «fue muy positiva y se trataron temas respecto a la morosidad del Poder Judicial. Nosotros, los abogados, hemos podido exponer la problemática diaria que sufren los colegiados con relación al servicio de justicia, que en definitiva lo sufre la población”.

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Cómo se resetea el peronismo tras la condena a Cristina

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La política argentina vivió un terremoto silencioso. La condena firme a Cristina Fernández de Kirchner no sólo marca el final de una era. También abre, por primera vez en dos décadas, una zona franca de disputa interna que reconfigurará al peronismo como lo conocimos. Y eso, aunque parezca una obviedad, no ocurrirá de la noche a la mañana, hay que esperar que baje la espuma.

La figura de Cristina ha funcionado, desde 2003, como una bisagra entre la nostalgia del peronismo histórico y las aspiraciones ideológicas de un progresismo nacional-popular. Pero también como un cerrojo. Durante los últimos años, todo intento de renovación, debate interno o surgimiento de nuevas conducciones fue bloqueado por un aparato verticalista, emocionalmente idealizado, donde disentir era sinónimo de traición.

Con Cristina detenida o legalmente inhabilitada, ese orden se rompe. Y con él, se habilita algo más importante: la posibilidad de pensar el peronismo sin pedir permiso.

El fin del dedo, el comienzo del barro.

En términos estructurales, la condena de Cristina pone en crisis al último liderazgo de masas del campo nacional. La jefatura se desintegra sin traspaso claro. Massa está dañado pero siempre esta, los gobernadores desarticulados, La Cámpora aún no decide si juega a la resistencia o al repliegue territorial. El viejo verticalismo choca con un presente sin conducción. Y eso es nuevo.

Lo que viene es el barro: una disputa de poder interna entre generaciones, sectores sociales y estructuras territoriales. Hay dirigentes jóvenes, intendentes, líderes piqueteros, sindicalistas y movimientos sociales que esperaban este momento con cautela. No porque desearan la caída de Cristina, sino porque sabían que solo así podrían salir del congelamiento.

¿La calle será la trinchera?

El gobierno de Javier Milei, con su proyecto de desguace del Estado y demonización del peronismo, funcionará como catalizador. La presión del ajuste, el deterioro del tejido social y la escalada represiva serán terreno fértil para que el peronismo vuelva a hacer lo que mejor sabe: disputar la calle.

Pero atención: no será una movilización romántica. Las organizaciones sociales, los sindicatos y los movimientos populares saben que enfrente hay un gobierno sin matices, que no duda en apelar a las fuerzas de seguridad ni en legislar a fuerza de decretos. La calle será un campo de resistencia, pero también de riesgo.

Aun así, es probable que esa tensión genere algo valioso: una nueva épica política. Una narrativa postkirchnerista que se pare en las cenizas del modelo anterior, pero que mire hacia adelante. No se tratará ya de defender a Cristina, sino de reconstruir una identidad en diálogo con las nuevas generaciones.

El reloj de la historia.

El peronismo no desaparecerá. Nunca lo hizo. Pero tampoco resucitará como si nada. Necesita reinventarse, resetearse. Dejar de pensar en 2003 y empezar a hablarle a un país del 2025 que vive en TikTok, se informa por Instagram y ya no compra los discursos del pasado.

Y eso implica responder preguntas incómodas: ¿Qué es hoy el peronismo? ¿Un partido, un movimiento, una marca electoral? ¿Puede construir futuro sin anclarse en el relato kirchnerista? ¿Quién encarnará ese futuro?

Por ahora, nadie tiene esas respuestas. Pero una cosa es segura: con Cristina afuera del juego, empieza una disputa de poder real. Y como siempre en el peronismo, el que llega primero no es el más lúcido, sino el que mejor resiste el barro.

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