El adiós a Mujica: las palabras calientes que dejó en San Luis

El expresidente uruguayo José «Pepe» Mujica murió este martes a los 89 años, según confirmó el mandatario Yamandú Orsi en su cuenta oficial de X. El símbolo de la izquierda latinoamericana atravesaba un delicado cuadro de salud a raíz de un cáncer con metástasis hepática, que había sido diagnosticado en 2024.

“Con profundo dolor comunicamos que falleció nuestro compañero Pepe Mujica. Presidente, militante, referente y conductor. Te vamos a extrañar mucho, viejo querido. Gracias por todo lo que nos diste y por tu profundo amor por tu pueblo”, escribió Orsi, acompañado por una imagen de luto.

Mujica fue guerrillero del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros, vivió más de una década en prisión bajo condiciones infrahumanas, se integró a la política democrática desde la amnistía de 1985 y alcanzó la Presidencia de Uruguay entre 2010 y 2015 como figura central del Frente Amplio.

Del penal a la presidencia

Vivió en la clandestinidad desde 1969 y participó en la histórica fuga de 111 presos políticos en 1971. Fue detenido durante la dictadura y permaneció encarcelado hasta el regreso de la democracia. Pasó 14 años preso, muchos de ellos en aislamiento total, experiencia que marcó su vida y su mirada política.

En 1995 se convirtió en el primer tupamaro en llegar al Congreso uruguayo. Diez años más tarde, fue designado ministro de Ganadería en el gobierno de Tabaré Vázquez, y luego ganó la presidencia en 2009, derrotando a Luis Lacalle Pou.

Un presidente distinto

Pepe Mujica vivió en su chacra del Rincón del Cerro, rechazó mudarse a la residencia presidencial y donaba la mayor parte de su salario. Fue llamado “el presidente más pobre del mundo” por medios internacionales y se transformó en un referente global del anticonsumo, la austeridad y la coherencia ideológica.

Su gobierno se destacó por la regulación del mercado de marihuana, el matrimonio igualitario, el acogimiento a refugiados sirios y su discurso de “sentido común progresista” que le valió respeto incluso entre adversarios.

En 2020 renunció al Senado y se retiró de la política activa. «En mi jardín hace décadas que no cultivo el odio. El odio nos destruye», dijo entonces.

Enfermedad y despedida

En abril de 2024, Mujica reveló que padecía un tumor en el esófago y que no se sometería a tratamientos invasivos. “Esta vez me parece que la parca viene con guadaña”, ironizó con su particular estilo.

Hace unos días, su esposa, Lucía Topolansky, había dicho que no pudo asistir a las elecciones departamentales del domingo por recomendación médica. Este martes, el desenlace fue comunicado por el presidente Orsi, su heredero político.

«Triunfar en la vida no es ganar, sino levantarse cada vez que uno cae», había dejado como legado. Su figura, entre la rebeldía revolucionaria y la moderación institucional, quedará como una de las más emblemáticas del siglo XXI en América Latina. (N.A)

Mujica en San Luis.

En octubre de 2022 «Pepe» Mujica estuvo en San Luis en donde recibió el Honoris Causa de la Universidad Nacional de San Luis. Aquella tarde brindó una charla ante una multitud que se reunió en el complejo El Ave Fénix, en Juana Koslay.

La que sigue es la crónica que publicó esta página en aquella oportunidad, con el título «Palabras calientes». 

 

Hay una muy bonita metáfora que habla de sabios de cuyas bocas las palabras salen congeladas, y que sólo con el paso del tiempo y ya descongeladas, es posible comprenderlas.

Ayer en cambio, parece que estuvimos frente a un sabio pero de palabras calientes, que queman de urgencia. Y esto, aún cuando su presencia entre nosotros sólo pueda ser dimensionada con justicia con el paso del tiempo, si es que lo logramos. Estuvimos cara a cara con Pepe Mujica.

Es que si uno intenta encontrar algún hecho de esta envergadura, tal vez haya que llegar hasta aquel frío martes 25 de junio de 1996, cuando la provincia de San Luis fue sede del encuentro de presidentes del Mercosur. En su imposibilidad de repetirse radica esa condición única, histórica.

Ese día, seis presidentes latinoamericanos estuvieron en San Luis: Julio María Sanguinetti, de Uruguay; Fernando Henrique Cardoso, de Brasil; Eduardo Frei Ruiz-Tagle, de Chile; Gonzalo Sánchez de Losada, de Bolivia; Juan Carlos Wasmosy, de Paraguay y el anfitrión Carlos Menem, junto al gobernador, Adolfo Rodríguez Saá.

Hemos estado por estas horas en presencia de un hecho histórico en algún sentido parecido, aunque se trate de un solo hombre, y no en estricta representación institucional. Esto fue otro tipo de celebración, un acontecimiento que alternó entre lo académico y lo social.

El entusiasmo que desbordó la capacidad del Auditorio y que obligó a trasladar el acto a la bella Juana Koslay sintetizó -tal vez sin pensarlo- esa idea de la que habla el rector Víctor Moriñigo, de sacar la universidad a la calle. Convivieron entonces dos actos: el académico y el popular, cada uno con sus formas, y no siempre coincidentes ni fáciles de manejar.

Con todo, tuvimos ante nuestros ojos a uno de esos que “arden de vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca se enciende” como escribió Galeano.

Sucede que Mujica es un humanista que pertenece a una categoría inigualable en términos de líderes latinoamericanos, sólo comparable, tal vez, a la figura ya legendaria de Fidel Castro.

Mujica es una parte viviente de la historia de Latinoamérica. Y su vida parece ir al compás del reloj biológico de este continente en el siglo pasado: hijo de inmigrantes, de familia campesina, alumno de escuela pública, joven guerrillero, preso durante casi 15 años, dirigente político y presidente de Uruguay.

Condensa como pocos el devenir de este continente a lo largo de los años, y no se nos ocurre el nombre de otro hombre político de la actualidad que pueda representar lo que simboliza Mujica. Acaso los años le reserven alguna posibilidad a Lula.

Su coherencia, su estoicismo y hasta esa imagen de abuelo sabio que proyecta funcionan como un libro sapiencial para las nuevas generaciones que lo veneran. “Es que hay carencia de abuelos” responde él en tono cómplice.

A sus 87 años, camina con su historia a cuestas y merece que se lo juzgue con la misma severidad con la que nos juzgamos a nosotros mismos. Hacerlo con otra vara sería injusto.

Ayer se fue ovacionado de San Luis. El público le reconoció su coherencia, y con cada aplauso pareció enrostrarle al resto de la dirigencia en el anfiteatro que el quiebre no es con la política, sino con ellos.

Es que no hay contradicción entre lo que Mujica dice y cómo vive, y eso es un valor que el mismo Mujica puso en el escenario con su ejemplo y con su palabra, al reclamarle a los políticos que sólo quieren ganar dinero y que no viven ni sufren lo que vive la sociedad.

Cuando entreveramos la política con el amor por la riqueza, la cagamos. Sencillamente la cagamos. A los que les guste mucho la guita que vayan a la industria, al comercio, al trabajo, que paguen impuestos, y que les vaya bien, pero no entreveremos una cosa con la otra”, dijo sin vueltas.

Tal vez ese haya sido uno de los pasajes más celebrados por un anfiteatro colmado que pareció con cada aplauso sermonear a la dirigencia local.

Y hubo más: “Tenemos que apostar hacia el futuro, a repúblicas verdaderamente republicanas, donde nadie es más que nadie, y que el grueso de los que representan la lucha política y las ideas viven como vive la mayoría de su pueblo y no como vive la minoría privilegiada… No se puede luchar por la igualdad y mientras tanto usufructuar a cara de perro la desigualdad”.

Lo dijo Mujica, y es imposible taparse los oídos cuando el 64,3% de los niños y niñas de San Luis viven en hogares pobres, según un informe elaborado por Unicef.

La invitación a no claudicar atravesó el tramo final de su clase magistral.

“No hay cambio caído desde el cielo si no hay gente que se rompa un poco el alma por la suerte de los demás… hay que tomar partido. Tendremos mejores gobiernos en la medida que seamos capaces de luchar por ser pueblos mejores, más comprometidos con el destino esencial de nuestro futuro”.

Claramente no es fácil procesar lo que significó para San Luis su viaje para recibir el Honoris Causa que le entregó la Universidad Nacional de San Luis. Apenas uno arriesga a pensar que ya puede constituirse por mucho en el hecho político del año.

Mientras lo pensamos, mejor que suenen sus últimas palabras en el Ave Fénix: “Un último consejo de este viejo destartalado: triunfar en la vida es levantarse y volver a empezar cada vez que uno cae, y volverle a decir, arriba, vamos con la vida. Gracias. Hasta siempre”.

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La Casa de San Luis en Buenos Aires no es patrimonio histórico provincial

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“En mayo de 1953 un estudiante de intercambio estadounidense preguntó a Winston Churchill como podía prepararse alguien para afrontar los retos del liderazgo. “Estudia historia, estudia historia…” fue la respuesta de Churchill. “En la historia están todos los secretos del arte de gobernar…” agregó. (Referencia de Henry Kissinger en su último libro “Liderazgo” – Editorial Debate – BsAS – 2022 – página 18”.

I.  ¿Patrimonio histórico provincial?

A pesar de la aprobación legislativa este martes pasado, y de su  segura promulgación en los próximos días por parte del Poder Ejecutivo,  aun se escuchan comentarios críticos sobre la decisión del Gobierno de la Provincia de vender el edificio donde funciona actualmente la Casa de San Luis en la ciudad de Buenos Aires.

Las críticas -lideradas por el ex Gobernador Alberto Rodríguez Saá-, se basan en la presunta condición de “monumento histórico” de la casona de la calle Azcuénaga.

Ante esta situación, considero necesario preguntar y luego responder si dicha condición de monumento histórico es auténtica, si ese edificio se identifica con nuestra historia provincial y en caso de serlo, se encuadrada en la legislación específica.

Respecto a la primera pregunta, nuestra respuesta es que es bien sabido que en ese edificio no ha tenido lugar ningún acontecimiento significativo de la historia de San Luis desde su misma adquisición en 1984 hasta la fecha.

Nos enfocaremos entonces en responder la segunda pregunta, sobre si se aplica a dicho edificio la legislación que regula los monumentos históricos en Argentina y en San Luis. Sobre el particular, en ambos ámbitos -Nación y Provincia-, existe una legislación específica al respecto.

A nivel nacional, se aplican las Leyes Nº 12.655 (1940)  y su reforma N° 27.103 (2015). En San Luis, la Ley Nº II-0526-2006.

Ambas leyes, junto con sus normas complementarias, establecen un régimen especial de “superintendencia inmediata sobre los monumentos, lugares y bienes históricos -nacionales, provinciales o municipales-, y demás bienes muebles e inmuebles protegidos o a proteger”.

A tales efectos, se crean comisiones integradas por expertos, quienes deben asesorar a las autoridades sobre “los méritos artísticos, arquitectónicos, industriales o arqueológicos de los monumentos, lugares o bienes bajo su análisis”.

Dichas leyes también establecen el procedimiento para declarar estos bienes como “históricos”, lo que implica que, una vez declarados, estarán bajo la superintendencia, custodia y conservación del Estado.

Por último, y respetando el derecho constitucional de propiedad de los titulares de esos bienes, la Ley Nacional garantiza a sus titulares que, en caso de que dicha «afectación» limite o afecte su derecho de propiedad, serán previamente indemnizados por el Estado, tal como lo reconoce la Constitución Nacional en su artículo 17 y el artículo 35 de la Constitución Provincial.

En el caso de la Provincia de San Luis, la citada ley, denominada “De Patrimonio Cultural” y con un régimen similar, circunscribe su aplicación a “todos aquellos bienes localizados en el territorio provincial” (art. 2°).

Esto significa que solo pueden ser declarados monumentos históricos provinciales los “localizados dentro del territorio de nuestra provincia”, y no aquellos fuera de ella, como es el caso de la Casa de San Luis en la Ciudad de Buenos Aires.

Ejemplos de convergencia histórico y legislación regulatoria específica en la provincia de San Luis fueron declarados como tales –y desde hace casi 90 años- los siguientes lugares o inmuebles: Edificio Ex Casa de Gobierno; Aguada de Pueyrredón, Campamento de las Chacras, Escuelita de San Francisco del Monte de Oro; Tumbas de Coronel Juan P. Pringles y del Gral. Juan Esteban Pedernera; Colegio Nacional de la Ciudad de San Luis, Iglesia Catedral de San Luis; Palacio Mollo; Iglesia de San José del Morro y Convento de Santo Domingo; Edificio “El Castillo de la Toma Vieja”, Departamento Pringles (Bien de interés histórico cultural Ley N°II-0753-2011), entre otros.

Monumento de Pedernera  y la Iglesia de San José del Morro.

II. ¿Patrimonio histórico nacional?

Dado que la Casa de San Luis en Buenos Aires no puede ser declarada monumento histórico provincial por estar localizada fuera del territorio provincial, ¿podría entonces ser declarada como monumento “nacional”?

Dos son los antecedentes similares, uno de ellos con resultado positivo y el otro negativo.

El positivo fue la conocida Escuelita de Sarmiento de San Francisco del Monte de Oro, y el negativo fue el intento frustrado en el año 2014 que el Congreso Nacional declarara como bien histórico–artístico del Patrimonio Cultural de la Nación los yacimientos rupestres ubicados en esta Provincia, como es el caso de la Gruta de Inti Huasi.

De intentar  ese camino nacional, por aplicación de dicha Ley , se deberían seguir los siguientes pasos: a) presentado su proyecto tanto al Poder Ejecutivo o al Congreso Nacional – si se aprueba en este último-, debe elevarse la petición a la “Comisión Nacional de Monumentos, de Lugares y de Bienes Históricos”, la cual, previa designación de un cuerpo de expertos, deberá emitir un dictamen escrito y no vinculante sobre “los méritos históricos, arquitectónicos…” del inmueble; b) de ser positivo el dictamen de los expertos, deberá luego ser refrendado por la Comisión Nacional; d) a continuación ese dictamen deberá elevarse al Poder Ejecutivo Nacional, quien mediante su correspondiente Decreto declare como “Monumento Histórico Nacional” a la Casa de San Luis en Buenos Aires.

Finaliza la citada Ley nacional disponiendo que el trámite solo se concluirá una vez que se cumpla lo previsto en su artículo 3º, que establece: “Si la conservación del lugar o monumento implicase una limitación al dominio, el Poder Ejecutivo indemnizará al propietario en su caso…».

Ese fue el caso de la Escuela de Sarmiento de San Francisco: primero el Gobierno Nacional en el año 1941 la declaro monumento histórico, y posteriormente en 1950 la Provincia de San Luis expropio el predio donde estaba construida. Lo hizo a través de la Ley Provincial Nº2217 del 23 de Agosto de 1950 asumiendo también la obligación de construir un templete para su protección y cuidado: Art. 1: Declarase de utilidad pública y sujeto a expropiación, por haber sido declarado un monumento histórico nacional, el inmueble donde se encuentra la vieja casa que sirviera de improvisada escuela al genial maestro Don Domingo Faustino SARMIENTO y donde dictara sus primeras clases para combatir el analfabetismo en nuestra provincia en el año 1826, ubicado en el pueblo de San Francisco del Monte de Oro; Art. 2º “El Poder Ejecutivo de la Provincia, una vez en posesión del inmueble a que se refiere el artículo 1º procederá a la mayor brevedad a construir un Templete para preservar de la acción destructora del tiempo, esa reliquia que ha sido incorporada al acervo histórico de la Republica.”

El Castillo en La Toma Vieja.

III. Conclusión

De transitarse este último camino, es decir buscando que el Gobierno Nacional declare como monumento histórico al edificio de la Casa de San Luis en Buenos Aires, la casona de la calle Azcuénaga solo cambiaría de propietario, pasando de un eventual interesado privado a ser adquirido directamente por el Gobierno Nacional. En este último supuesto, la Provincia de San Luis obtendría de otro adquirente –el gobierno nacional-  los mismos fondos buscados –o tal vez mucho menos como casi siempre sucede- para su posterior inversión en la reconstrucción del Hospital Público de Villa Mercedes.

Hacer eso sería como volver al mismo punto de partida. Un recorrido de 360 grados….

¿Querrá hacerlo el Presidente Milei?

Según dice: “No hay plata”.

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La venta de la Casa de San Luis en Buenos Aires y la mentira de la «puntanidad»

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«En la actualidad (…) nos preocupa la forma en que el culto a la persona de Stalin ha ido creciendo, el culto en que una etapa concreta empezó a convertirse en la fuente de toda una serie de tergiversaciones graves…».

Discurso del Secretario General del Partido Comunista Ruso Nikita Jrushchov ante los delegados al XX Congreso el 24 de Febrero de 1956 dando comienzo así al proceso de “des-stalinizacion” en Rusia…”.

Jrushchov llegó a considerar patológico el endiosamiento de Stalin.

 

Introducción:

Desde el 1 de abril pasado, cuando el Gobernador de la Provincia, Claudio Poggi, anunciaba ante la Asamblea Legislativa que una de sus propuestas de gobierno para el año 2024 era “la venta del actual edificio de la Casa de San Luis en Buenos Aires, y con esos recursos reconstruir el Hospital Público de Villa Mercedes…”, inmediatamente se alzaron voces criticando la medida, algunas de ellas argumentando que tal decisión afectaba la “puntanidad”.

Desde luego, y como aclaración previa, toda decisión gubernamental sobre el uso y destino de los fondos públicos es de naturaleza política y, como tal, está sujeta no sólo al análisis de su legalidad sino también a la ponderación subjetiva o discrecional de quien la toma. Analizarla y debatirla públicamente, tanto positiva como críticamente, es absolutamente legítimo. El debate de ideas es una de las características esenciales del sistema democrático, basado en el pluralismo y en su compañero inseparable, la libertad de expresión.

En el caso en análisis –la venta del edificio público de la Casa de San Luis en Buenos Aires–, su debate es legítimo y hasta necesario. Desde aquel anuncio gubernamental hasta su tratamiento legislativo la semana pasada en la Cámara de Diputados, se han expuesto todo tipo de argumentos, tanto a favor como en contra:

Que “San Luis necesita un edificio de esa importancia y jerarquía para su representación en la capital del país”, que “no es necesario; lo que realmente importa no es tanto el edificio sino la calidad del servicio de asistencia social que se presta a los puntanos en tránsito en esa ciudad”; que “mantenerlo implica la preservación de un bien espiritual para San Luis…”;  o que “la venta generará fondos significativos para la reconstrucción del Hospital Público de Villa Mercedes, que es una prioridad para la gente en estos tiempos de crisis que viven los puntanos.”

Todos estos argumentos son legítimos, con los que se puede coincidir o discrepar.

Quien esto escribe coincide con tal decisión gubernamental basado en el argumento que «el gasto público debe ser prioritariamente social, y más en en estos tiempos de crisis». Para decirlo en un lenguaje simple: «si no hay plata y no podemos mandar nuestros hijos a estudiar, no nos queda otra salida -junto a la austeridad del gasto en general- que vender las joyas de la abuela». Necesario e inevitable…

Pero, dado que los puntanos vivimos en un sistema democrático, las decisiones gubernamentales se toman en base al mecanismo de las mayorías. El 11 de junio de 2023, la opinión electoral fue clara al respecto, al igual que la votación afirmativa (24 a 17) de la Cámara de Diputados el miércoles 12 de junio al tratar la “Ley de autorización de venta”. Nadie debería ignorarlo, a riesgo de apartarse del principio democrático.

 

Los argumentos en contra:

Sin embargo, quiero centrar mi reflexión en dos de los argumentos críticos a tal decisión –la venta del edificio–, basados ambos en que la misma “afectaría la identidad puntana”.

El primero de ellos vincula a ese edificio como una de las causas que favoreció la importante radicación de industrias durante los años 80 y 90. Que, a poco de su compra en octubre de 1984, su existencia fomento o posibilitó el éxito de tal política. Asi se lo explica.

Sobre el  particular debemos decir que todos los puntanos sabemos que eso no fue verdad. Que la mayoría de las decisiones de radicarse esas empresas en la provincia no fueron “acordadas” dentro de esas “cuatro paredes”, sino todo lo contrario. Lo fueron bien lejos de ellas, en estudios de asesores privados, en cercanías de locales comerciales de “marroquinería” y de “mesas de dinero con filiales en la Republica del Uruguay…”.

El otro argumento,  esgrimido por sus críticos, es que su mantenimiento dentro del patrimonio estatal, significaría “la preservación de un bien espiritual…” y que su venta, “afectaría la puntanidad…”.

Sobre este segundo argumento debemos decir que, en los últimos años, la llamada “puntanidad” ha sido un relato político y ficcional del anterior gobierno, utilizado para construir ideológicamente su legitimidad histórica “desde arriba”. Esta construcción facciosa ha distorsionado la historia de San Luis, magnificado ciertos periodos constitucionales –los propios– y mantenido otros en la sombra, como el gobierno de Elías Adre (1973-76) o los de los gobiernos no justicialistas, por citar algunos ejemplos.

Ha sido una construcción discursiva mistificadora, buscando una dominación hegemónica y su correlato el disciplinamiento social e inspirada en el culto a la personalidad de sus gobernantes y la idea que solo ese gobierno nos podía llevar a un destino de grandeza.

Antecedentes y claros ejemplos de ese proyecto de dominación se encuentran fáciles en la historia de la Rusia de Stalin…

En el caso del San Luis de los últimos años, la honestidad intelectual y democrática ha brillado por su ausencia. Intentar vincular, en este caso, un edificio público –por más bello que algunos lo consideren– a la historia principal de la Provincia de San Luis es falso y superficial. No resiste el menor análisis. Es como si se pudiera comparar la Casa de San Luis, en términos de identidad histórica provincial, con la “Casa de Tucumán” donde se declaró nuestra independencia, o con el actual edificio del Museo de la Ciudad de Santa Fe donde se dictó nuestra Constitución Nacional de 1853.

Esa falsa historia de San Luis olvida –y ofende– que los soldados puntanos de la independencia dieron su vida para construir una Nación, y no una provincia separada o supuestamente “superior” al resto de sus hermanas. La epopeya sanmartiniana fue construida entre provincianos hermanos, y no entre supuestas “supremacías” localistas, como se desprende ideológicamente del relato de la supuesta “puntanidad”.

Ejemplo vigente al día de la fecha de tales delirios localistas se puede leer en los diarios afines del anterior oficialismo cuando descalifica a los legisladores puntanos por su lugar de nacimiento.- Racismo provincial le llamamos sus críticos.

El histórico edificio de la ex Casa de Gobierno de San Luis.

Nuestros verdaderos edificios históricos:

Sí merecen nuestro reconocimiento, protección y cuidado aquellos edificios –tanto públicos como privados– donde ha ocurrido gran parte de nuestra historia provincial, como la ex Casa de Gobierno en calle 9 de Julio (más de 100 años de protagonismo en la vida cívica), la Escuelita de Sarmiento de San Francisco del Monte de Oro, el edificio de la antigua Legislatura en calle San Martín (anterior Cabildo), la Iglesia Catedral, la Iglesia del Morro que visitara en Julio de 1823 el entonces sacerdote italiano Giavanni María Mastai Ferreti, años después el papa Pio IX (o Pio Nono) en su camino de Buenos Aires a Chile; las ruinas de la Iglesia de Paso del Rey (la construcción más antigua existente hoy en San Luis), el Convento de Santo Domingo, entre otros.

También edificios privados como la Casa de la familia Pringles, de calle 9 de Julio y Colón; o la de Adaro en calle General Paz y Ayacucho, ambas en esta Ciudad de San Luis; la primera donde nació  y vivió nuestro héroe máximo, o la segunda donde estuvo alojada, a su regreso enferma de Buenos Aires, la esposa del General San Martín, Doña Remedios de Escalada. Todos ellos merecen nuestro reconocimiento y cuidado. Son edificios donde paso nuestra principal historia, no el edificio de la actual Casa de San Luis en Buenos Aires que la carece absolutamente.

La Iglesia de Paso del Rey y la casa de la familia Pringles, construcciones históricas.

 

Una reflexión democrática:


Para concluir estas simples reflexiones ciudadanas, está claro que la nueva administración se basa en una legitimidad bien distinta de la anterior. Distinta y distante de aquella falsa, facciosa e ideológica “puntanidad”.

Desmontar la simbología de la anterior administración –como proponía Nikita Jrushchov para la Unión Soviética de los años 60– constituye también un incuestionable derecho democrático del actual gobierno.

No sólo es una cuestión de prioridades en el gasto público, sino también la necesidad política de hablar con la verdad y de distinguirse en lo “simbólico democrático”.

Por Juan Jose Laborda Ibarra, ex legislador provincial.

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Crónicas de una despedida: Parte XII

«El Traspaso de los atributos del mando en la Argentina: Pequeñas y  grandes historias…

“Mire Kovadloff, yo le quiero dar la banda presidencial a un civil. Eso es todo lo que quiero. Con eso me doy por cumplido…”: (Confesiones descarnadas del Presidente Raúl Alfonsín al filósofo Santiago Kovadloff en sus cenas mensuales en la Residencia de Olivos, cuyo organizador era el actor Luis Brandoni. Citada por el periodista Jorge Liotti en su Libro “La Ultima Encrucijada – Los dilemas de la Democracia Argentina” Editorial Espejo de la Argentina – Planeta – BsAs.- 2023, página 68).

 

El traspaso presidencial de Alfonsín a Menem.

I. Introducción.

Los atributos presidenciales exteriorizan la dignidad de la Primera Magistratura de la Nación. Son símbolos que representan al Presidente de la República ante sus ciudadanos y se rigen principalmente por los usos y costumbres. El único atributo que ha sido regulado en una norma jurídica es la “Banda Presidencial Argentina”, mediante el Decreto Ley Nº10.302 del año 1944, donde se instituyó también a la Bandera Nacional, el Escudo y el Himno como símbolos patrios. Y en su artículo 4º se legisló sobre la Banda Presidencial disponiendo: «La banda que distingue al Jefe del Estado, autorizada por la Asamblea Constituyente en la reforma de estatuto provisorio del Gobierno del 26 de enero de 1814 y alcanzada por la distinción del 25 de febrero de 1818, ostentará los mismos colores, en igual posición y el sol de la Bandera Oficial. Esta insignia terminará en una borla sin otro emblema. Tanto el sol como la borla serán confeccionados con hilos, con baño de oro, de óptima calidad y máxima inalterabilidad en el tiempo«.

Tradicionalmente se ha sostenido que eran únicamente tres los atributos: la Banda Presidencial, el Bastón de Mando y la Marcha militar Ituzaingó. Sin embargo, la costumbre le ha agregado dos más: el Estandarte o Bandera de presencia presidencial y el tan conocido «Sillón de Rivadavia».

 

Gervasio Antonio de Posadas.

II. Nuestras tradiciones españolas.

Desde Felipe V hasta el actual Felipe VI, todos los monarcas españoles lucieron bandas sobre sus pechos: celestes, azules o albicelestes y esa costumbre paso a la América española.

El primer registro, en nuestra historia, sobre el uso de bandas data del 26 de Enero de 1814, cuando la Asamblea General Constituyente del Año XIII creo el cargo de «Director Supremo de las Provincias Unidas», estableciéndose que: «Llevará una banda bicolor, blanca al centro, y azul a los costados, terminada en una borla de oro, como distintivo de su elevada representación». Es la primera vez que se legisló sobre nuestros colores, los que debía lucir, en su pecho, el primer mandatario del naciente Estado. Quien primero la uso fue el Director Gervasio Antonio de Posadas.-

El primer Presidente Constitucional argentino en usarla fue Domingo Faustino Sarmiento en 1868. Desde entonces todos la han usado hasta el actual Presidente Alberto Fernández. La ceremonia de su colocación, salvo pocas excepciones, se llevó a cabo siempre en la Casa Rosada

Cada presidente recibe una banda y un bastón nuevos, que suelen conservar como recuerdo de su paso por la Primera Magistratura del Estado una vez que cesan en sus mandatos.

En la Provincia de San Luis también ha sido una vieja costumbre de los Gobernadores el uso del bastón y la banda gubernamental, como también la ceremonia en la cual el primer magistrado saliente le hace entrega de tales atributos al entrante. Esta tradición estuvo vigente ininterrumpidamente hasta que el actual Gobernador impulso la sanción de la Ley NºV-0944-2016 que elimino del protocolo oficial los atributos del bastón y la banda al cargo de gobernador.- Sus argumentos: una puerilidad insostenible: “usar esos atributos separan al gobernante de su pueblo, lo hacen sentirse superior, viola el principio de igualdad, lo que resulta inaceptable…”.

Sería de desear que con el próximo cambio de gobierno se pueda derogar esta caprichosa e hipócrita ley que ha intentado romper con una larga y pacífica tradición gubernamental.

 

Cámpora al asumir la presidencia.

III. La asunción de Cámpora y el «alfiler» de Lanusse.

“Mire Coronel, aunque no sepa si salimos vivos de ésta, y a mí en este momento no me entra un alfiler en el culo, mi obligación legal y moral es entregarle el bastón y la banda al nuevo presidente democrático”. (Confesión del Coronel C.A.L.I., entonces Jefe de la Casa Militar, al autor de esta nota)

El General Alejandro Agustín Lanusse, el último presidente militar de la llamada Revolución Argentina,  se encontraba ese 25 de Mayo de 1973 desde temprano en su despacho de la Casa Rosada. A esa hora la fórmula presidencial electa el 11 de Marzo e integrada por Héctor J. Campora y Vicente Solano Lima estaban jurando como tales ante la Asamblea Legislativa reunida en el edificio del Congreso Nacional.

Minutos después se harían presente en el Salón Blanco de la Casa de Gobierno para completar la ceremonia de la asunción del mando, momento en que los  integrantes de la Junta Militar le entregarían al nuevo Presidente los atributos del mando: la banda y el bastón presidencial. En ese momento la Plaza de Mayo  y el Salón Blanco de la Casa Rosada explotaban de militantes y adherentes al nuevo gobierno democrático.

El clima de euforia los desbordaba a todos. Sus canticos militantes se caracterizaban también por los insultos al gobierno militar que se retiraba: “Se van, se van y nunca volverán…” brotaban de sus gargantas. El fervor militante escalaba y hacía temer que se produjeran graves incidentes y que por ello serio riesgo a la integridad física de las autoridades militares salientes. Era tal la concurrencia  que la fórmula presidencial de Campora y Solano Lima debió llegar en helicóptero a la Casa de Gobierno. Hacerlo en vehículo había sido imposible.

Cerca de mediodía la muchedumbre había empezado a derribar los anillos de seguridad que rodeaban la Casa Rosada y que protegían a las máximas autoridades allí presentes. La preocupación iba en aumento. Arribado Cámpora y Solano Lima a la Casa de Gobierno, Lanusse y su gobierno debió salir del despacho presidencial para recibirlos y dirigirse juntos al Salón Blanco para la ceremonia final.

En ese clima los allegados a Lanusse comenzaron a temer por su seguridad física y se lo hicieron saber. Le preguntaron “General, ¿qué hacemos?” La respuesta fue firme y directa: cumplir con nuestras obligaciones institucionales…. Todo sucedió rápido y sin peligro. Terminada la ceremonia y mientras Cámpora y Solano Lima salían al balcón a saludar a la militancia que coreaba sus nombres en la Plaza de Mayo, y mientras los otros dos Comandantes de la  Aeronáutica y de Marina Brigadier Carlos Alberto Rey y Almirante Carlos Guido Natal Coda salían presurosos en helicóptero, el General Lanusse volvió a ordenarle al Jefe de la Casa Militar en tono marcial: “salimos de acá como entramos esta mañana: caminando primero y en auto después… aunque a mí no me entre un alfiler en el culo».

Sentido del deber y coraje personal….

 

 

IV. La asunción de Alfonsín: una lapicera sin tinta.

“Pero Escribano, así estamos empezando muy mal…”  le dijo jocosamente el Presidente Raúl Alfonsín al Escribano General de Gobierno Natalio Pedro Etchegaray al momento de asumir el 10 de Diciembre de 1983. Alfonsín había intentado firmar el acta de su asunción y la lapicera provista por el Escribano no había funcionado. Al parecer se le había secado la tinta. A Etchegaray en ese momento todos los colores se le subieron al rostro. No supo que decir… Alcanzo a reaccionar buscando inmediatamente una lapicera de reemplazo y el rito protocolar de la firma del acta se pudo cumplir normalmente.- Años después mientras leía el acta de asunción del nuevo presidente, que sucedía al mismo Raúl Alfonsín, el riojano Carlos Saúl Menem, Natalio Etchegaray encontró en un pensamiento intimo la repuesta a aquella queja de Alfonsín: “lo importante no es tanto “como empezar”, sino “como terminar…”. Pero de su boca ninguna palabra salió. Quedo en su interior…” (Relato del Escribano Natalio Pedro Etchegaray al autor de esta nota.).

 

Federico Pinedo le entrega el bastón al Presidente Mauricio Macri.

V. La asunción de Macri en 2015: «Que se lo entregue y la coloque otro…»

Fede: ¿Podemos juntarnos en un rato en mi despacho? Vienen los enviados de la Presidente para acordar la ceremonia del traspaso del mando…” le propuso los primeros días de diciembre de 2015 el entonces Vice presidente de la Nación Amado Boudou al Senador Federico Pinedo. Minutos después de ese llamado se reunían en su despacho el Secretario General de la Presidencia Eduardo “Wado” de Pedro y el Ministro de Seguridad Sergio Berni como representantes de la Presidente Cristina Fernández de Kirchner. De parte del Presidente electo Mauricio Macri se encontraban su amigo y pariente político Fernando de Andreis y el Senador Federico Pinedo. De Pedro fue terminante: “Cristina decidió no entregarle personalmente los atributos a Macri. Hacerlo sería para ella una claudicación política. Quiere dejarle sobre la mesa de la Presidencia el bastón y la banda y retirarse del Congreso. Que después entre Macri y que sea otro funcionario el que le coloque la banda y le entregue el bastón…”

¿Cómo continuó ese episodio bastante irregular y bochornoso? El Presidente electo Macri rechazó la insólita propuesta y el día siguiente presento ante la Jueza Electoral Nacional Dra. María Servíni de Cubría un recurso judicial solicitando se aclare el momento en que finalizaba el mandato de CFK, petición esta que fue acogida por la jueza, quien resolvió, previa vista el Fiscal Electoral Jorge Di Lello,  que el mandato constitucional de Cristina Fernández de Kirchner finalizaba a la medianoche del 9 de Diciembre, y que el vacío entre ese mandato terminado y el inicio del nuevo periodo a contar de la toma efectiva de posesión del nuevo Presidente debía ser cubierto por aplicación de la Ley de Acefalia, es decir, por la Presidencia Provisional del Senado: durante las doce horas siguientes, de la cero hora del día 10 de Diciembre hasta las 12 hs, el ejercicio la primera magistratura nacional correspondió al Senador Federico Pinedo. Este pasaría a la historia argentina por la brevedad de su mandato. –

El humor político no estuvo ausente de ese episodio presidencial: la cuenta oficial de House of Cards, la exitosa serie de Netflix protagonizada por Frank Underwood, en la piel del actor Kevin Spacey, tomó nota del «paso de Pinedo por el poder…». “Tu presidencia fue la más perfecta en la historia de la democracia…”, le expresaron a Pinedo en la red social Twitter en vísperas del estreno de su cuarta temporada. Divertido, Pinedo le respondió directamente al personaje de la ficción: “Gracias Frank. Tenemos diferencias de metodología política. Trabajaremos juntos por la paz y la prosperidad de nuestros pueblos”.

En su visita a Argentina en 2016 el Presidente norteamericano Barak Obama al saludarlo se lo recordaría con humor: “Oí que usted hizo un gran gobierno y que la gente estaba muy contenta…”.

VI. Conclusión.

La ceremonia de la entrega de los atributos del mando, no solo entre Presidentes que se suceden, sino también entre Gobernadores de Provincia, constituye una manifestación inequívoca de uno de los aspectos esenciales de nuestro sistema democrático: la alternancia pacífica y respetuosa en el ejercicio del poder. Poder presenciarla como testigos en este tiempo, luego de largas décadas de interrupciones militares debería constituir una verdadera fiesta cívica para nosotros como lo han sido siempre las celebraciones de nuestras fechas patrias.

 

Esta melodía marcial constituye, junto con la Banda Presidencial y el Bastón de Mando, uno de los tres atributos inherentes al cargo de Presidente de la Nación Argentina. Utilizada por primera vez el 25 de mayo de 1827, se la ejecuta en todos los actos oficiales donde está presente el Jefe de Estado argentino.

Crónicas de una despedida: Parte XI

Las miserias de un playboy frustrado: El amor antes que la salud de los puntanos…

“Hicimos una campaña muy interesante durante tres años. Llevamos las chicas a correr tours a EE.UU. y después al Giro de Italia… La Provincia de San Luis puso todo para el ciclismo y nosotras hicimos ruido. (Después) Los políticos no lo entendieron. Derivaron los presupuestos de deporte a salud y nos quedamos sin equipo…” (Declaraciones de la ex modelo Delfina Frers al Diario La Nación acerca de sus “amorosos” años como ciclista en San Luis. Edición del Lunes 11 de septiembre de 2023).

Las declaraciones de Frers sobre su paso por San Luis.

 

I. Introducción.

El reciente reconocimiento público de que Delfina Frers recibió financiamiento de fondos provinciales para sus aventuras ciclísticas en el extranjero no hace más que continuar un patrón de despilfarro que ya conocimos en el Gobierno de Alberto Rodríguez Saa a través de la Ley de Cine. En ese caso, los principales beneficiarios también eran relaciones afectivas del gobernador, como Leonor Benedetto y Esther Goris.

Bajo la máscara de la promoción provincial, se ocultaban enormes negocios lucrativos. Un ejemplo notorio fue el empresario Jorge “Corcho” Rodríguez, quien prometió, pero nunca cumplió, traer a San Luis a las mas importantes estrellas de Hollywood. En el fomento internacional del ciclismo puntano, vemos la misma fórmula: millonarios fondos públicos fluyendo hacia las parejas del actual gobernador, sin la debida rendición de cuentas.

El caso de Delfina Frers tiene sus propias particularidades y anécdotas.

El artículo publicado por La Nación.

 

II. El Comienzo de la Historia.

“Hola. Somos corredoras de autos. Si el Gobierno nos ayuda económicamente, podemos incluso con nuestro vehículo representar a la Provincia de San Luis. Hasta haríamos un muy bien equipo…” le dijo la rubia al funcionario puntano.

“¿Y vos que le respondiste?” lo interpeló más tarde el Jefe al enterarse del ofrecimiento. “Les  respondí que lo pensaría y que después me comunicaría con ellas. Me dieron sus teléfonos…” respondió el funcionario. “Entonces llámalas ya mismo e invítalas esta noche a cenar…” le ordenó.

Esa misma noche dos vehículos se detenían en la playa de estacionamiento de un coqueto y exclusivo restó ubicado en la zona norte de Buenos Aires. Del auto de alta gama se bajaron los dos amigos. Del Fiat Duna modelo 80, bajaron ellas. A la media noche, y después de una cena gourmet, bien regada a luz de las velas, ambos vehículos se retiraron por caminos distintos y destinos presuntos. Los pasajeros se habían intercambiado (según relato de uno de esos cuatro protagonistas al autor de la nota).

Como en la historia del rey Luis XV y Madame Pompadour, una vez más la concupiscencia en el ejercicio del poder se aliaba  con el amor pago para beneficio recíproco.

 

 III. El admirador puntano del playboy  Porfirio Rubirosa.

En los años 60, todos leíamos a Ian Fleming y veíamos sus películas, las de James Bond. Sabíamos que sus historias se inspiraban en el playboy dominicano Porfirio Rubirosa. Nos sentíamos como él. Todos teníamos su misma ambición, ninguno su mismo “talento”…

Porfirio Rubirosa (1909/1965), de origen dominicano fue un famoso playboy, quien por su estilo de vida en el jet set internacional y sus legendarias proezas sexuales con las más bellas actrices de Hollywood de los años 50, sirvió de inspiración al escritor inglés Ian Fleming para su personaje novelesco y cinematográfico James Bond. Gran apasionado al polo y a las carreras de autos, ambos costosos deportes, los realizaba a costa de sus esposas millonarias. También fue militar y diplomático, llegándose a ser acusado como espía para su país.

Porfirio Rubirosa y dos de sus aficiones: el polo y los autos de carrera,

Conquistó y desposó a varias mujeres, entre ellas algunas de la alta sociedad europea y americana. Llegó a contraer nupcias con la primogénita del dictador Trujillo llamada Flor de Oro entre otras. Se lo vinculo sentimentalmente también con famosas actrices como Dolores del Río, Marilyn Monroe, Ava Gardner, Rita Hayworth, Joan Crawford, Verónica Lake, Kim Novak, Judy Garland y Zsa Zsa Gabor.

Entre sus “talentos” más famosos existe una conocida leyenda difundida nada menos por el afamado y exclusivo restaurant Maxims de Paris, que denominó con su nombre al artefacto de moler la pimienta de mesa o pimentero.

Descartada entonces la posibilidad práctica de imitar al gran Porfirio y al personaje cinematográfico James Bond, no pocos jóvenes puntanos de aquella época soñaron algún día al menos parecérsele en algo.

Uno de ellos intentó años después hacerlo desde el poder provincial. Son conocidas las anécdotas en su adolescencia donde el éxito galante de sus amigos le provocaban no pocas frustraciones. Sería el poder político conquistado en los años posteriores el medio para compensar aquellas tristes experiencias juveniles. Y lo haría no con el talento de Porfirio, sino con los dineros públicos de los puntanos. Las presas de su cacería no serían otras que las bellezas de su añorada juventud.

Con el tiempo, aquellas bellezas dejaron de satisfacerlo. Fue entonces cuando decidió lanzarse al escenario nacional e internacional. Los recursos económicos estaban. Ideó entonces ambiciosos proyectos culturales para atraer a sus nuevas presas. El dinero público fue su carnada. Primero fue el cine, después lo fueron los deportes.

 

IV. Como en la novela «La Fiesta del Chivo».

Cuenta el escritor peruano Mario Vagas Llosa en su novela “La Fiesta del Chivo” (Santillana Ediciones. España. 2000) una desopilante anécdota acerca de las correrías que en Hollywood tenían Porfirio Rubirosa y su cuñado Ramfis Trujillo, hijo del entonces dictador dominicano.

“A mediados de los años 50, mientras el hijo de Trujillo se capacitaba militarmente en la Academia americana de Fort Leavenworth, aprovechaba los fines de semana para ir a divertirse a la bulliciosa Hollywood, donde con su amigo y cuñado Porfirio Rubirosa protagonizaban millonarias juergas con renombradas actrices y que eran comentadas con delirio por la prensa de la farándula y el chisme. La columnista más célebre de Los Ángeles Louella Parsons revelo que el hijo de Trujillo había regalado un Cadillac último modelo a Kim Novak y un abrigo de visón a Zsa Zsa Gabor. Un congresista demócrata calculo, en sesión de la Cámara de Representantes que aquellos regalos costaban el equivalente a la ayuda militar anual que el Gobierno de Washington concedía graciosamente al Estado dominicano y pregunto si esa era la mejor manera de ayudar a los países pobres a defenderse del comunismo y de gastarse el dinero del pueblo americano. Imposible fue evitar el escándalo. La Academia militar, a través del Departamento de Estado, le hizo saber al Generalísimo que su hijo no tenía la más remota posibilidad de aprobar el curso y que iba a ser expulsado, así que convenía más lo retiraran discretamente de ella” (Páginas 151/52).

Zsa Zsa Gabor junto a Rubirosa en una velada.

Para evitar la deshonra de su hijo, escribe Mario Vargas Llosa, el dictador Rafael Leónidas Trujillo lo hizo nombrar Jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas dominicanas, hasta organizarle incluso un gran recibimiento a su regreso de EEUU.

“En el desfile militar organizado en el Puerto de la Ciudad, sobre la entrada del Rio Ozama, el yate presidencial Angelita que lo traía de regreso desde Miami demoraba su atraque. Advertido el Generalísimo de la demora subió el mismo al yate en busca de su hijo. Que sorpresa, que decepción, que confusión se apoderaron del Jefe al entrar el yate y descubrir el estado calamitoso, de nulidad babosa en que la orgia viajera había dejado al pobrecito de Ramfis. Apenas se tenía de pie, incapaz de articular una frase. Su lengua floja e indócil emitía gruñidos en vez de palabras…. El desfile militar fue cancelado y la jura como nuevo Jefe militar también…” (página 156).

 

V. San Luis: ¿Ver y Callar?.

“Hemos guardado un silencio bastante parecido a la estupidez…”. (Proclama insurreccional de la Junta Tuitiva en la Ciudad de La Paz de 1809 citada por Eduardo Galeano como prefacio en su clásico libro “Las venas abiertas de América Latina”).

¿Los ciudadanos de San Luis estábamos al tanto de las millonarias sumas de dinero público que Alberto Rodríguez Saá ha invertido en sus relaciones afectivas a lo largo de estos años?. ¿Cómo se diferencia esto de los derroches en las juergas de Rubirosa y Trujillo?. Somos testigos silenciosos de una relación amorosa y triangular en la cima del poder, donde uno busca satisfacer su libido juvenil frustrada, otro se beneficia con los dineros públicos, y el tercero, el pueblo, sufre la carga de impuestos mal utilizados.

La historia nos enseña que cuando se mezcla la lujuria en el poder con el amor pago, el costo lo paga siempre el contribuyente. Sólo una ciudadanía informada y vigilante puede prevenir que estos hechos vergonzosos se repitan en San Luis.

Rodríguez Saá, Frers, en un gazebo con champagne y agua para disfrutar del ciclismo.

Crónicas de una despedida: Parte X

San Luis con dos gobernadores paralelos: La crisis de 1897….

“¿Gobierno paralelo? No…. Yo soy el único  gobernador de San Luis…”. (Respuesta de Alberto Rodríguez Saa al periodista Hernán Pacheco en relación a la acusación que se le hace de estar promoviendo un gobierno paralelo para después del próximo 10 de diciembre).

“Mi contribución a la crisis de los dos gobiernos municipales en la Ciudad de San Luis será pasarles el listado de todos los psicólogos y psiquiatras que me han atendido en estos años… Ustedes están todos locos….!!! (Consejo irónico del periodista Juan Castro –hoy fallecido-, al autor de esta nota en oportunidad de entrevistarlo en su programa de radio en el año 2004 con motivo del conflicto por el doble municipio puntano).

 

I. A modo de introducción.

Ni la respuesta evasiva del actual gobernador se correspondía con la pregunta del periodista Hernán Pacheco, ni lo puntanos estábamos todos locos como creía Juan Castro en aquel reportaje radial del año 2004.

En verdad a Rodríguez Saá le preguntaban sobre el uso de los recursos públicos para después de finalizado su mandato, y el conflicto que provocó en el año 2003 contra el entonces Intendente de la Ciudad de San Luis Carlos Ponce –creando dos municipios simultáneos- no había sido causado por un problema de salud mental de los puntanos.

Las verdaderas causas de ambos conflictos, tanto el del 2003 como el que intenta plantear hoy Rodríguez Saá, se fundan en su manera personal y salvaje de luchar por el poder. También en su falta de respeto por la voluntad popular expresada libremente en las urnas y el desprecio que siempre tuvo por la Constitución y las leyes. “Las elecciones y la Constitución valen cuando el que gana y gobierna soy yo…” piensa y actúa en consecuencia.

Intentar crear dos gobiernos paralelos en la Provincia, como antes en el Municipio de la Ciudad de San Luis confirma esa afirmación.

 

II. El antecedente del San Luis de 1897.

“Paz y administración…” (Consigna del programa de Gobierno del General Julio Argentino Roca al asumir como Presidente de la Nación en 1880).

El 6 de Enero del año 1897 asumía en la entonces Casa de Gobierno -ubicada en la hoy calle 25 de Mayo casi esquina Rivadavia- el nuevo Gobernador de San Luis profesor Adeodato Isidro Berrondo. Había vencido en las elecciones al opositor Dr. Baldomero Llerena.

Berrondo representaba al partido cuyo líder nacional era el General Roca (PAN) y Llerena a una coalición opositora integrada por cívicos y radicales puntanos. Fueron sus primeros ministros, de Gobierno el Dr. Jacinto Videla y de Hacienda el Dr. Víctor S. Guiñazu.

Berrondo era docente -había sido Director de la Escuela Normal-, pero acreditaba experiencia política como legislador provincial y también como Ministro del anterior Gobernador Mauricio Orellano (1888/91). Sus dos ministros exhibían títulos de abogados, Videla de la Universidad de Buenos Aires y Guiñazú de la de Santiago de Chile. Videla había sido gobernador de San Luis durante los años 1891 a 1893 y Senador Nacional 1884 a 1888; Guiñazú, Diputado Nacional por San Luis por el periodo 1892 a 1896.

Los tres provenían del ala más liberal del roquismo, al que Gilberto Sosa Loyola en su libro “La Tradición Jurídica de San Luis” (Inst. Joaquín V. González. BsAs. 1944,.  Páginas 28/29), califica como “liberalismo institucional” o “liberalismo religioso”.

De ese pensamiento político fueron las Leyes N°1420 de educación laica libre y gratuita; la Ley N°2393 de matrimonio civil, etc.-.

Víctor S. Guiñazu se había recibido de Abogado en la Universidad de Chile con la tesis “Separación de la Iglesia del Estado” y publicada como libro en 1889 que “causó sensación en nuestro medio en que campeaban aun las ideas avanzadas en materia legislativa del Dr. Daract y de Carlos Juan Rodríguez…”, dice Sosa Loyola.

Todo hacia presumir que sería –como buenos roquistas los tres- un gobierno de “paz y administración”.

 

 III. Y estalló el conflicto.

Pero nada de eso sucedió. Hubo administración, pero no hubo paz en la gestión de Berrondo.

A pocos días de asumir, un conflicto planteado entre el Diputado Miguel B. Pastor con el Ministro Videla provocó la renuncia de este último. Pastor como abogado acusaba al Ministro Videla de permitir que parientes suyos se valiesen de ese cargo para influir en la tramitación de una importante sucesión de campos al Norte de San Luis.

La reacción de Videla no se hizo esperar y terminó señalando como autor de esa acusación en su contra a su colega Guiñazó.

Lo que empezó como un conflicto personal y privado fue escalando periodísticamente hasta desatar un escándalo político que estalló en la propia legislatura provincial. Los diarios de la época “La Reforma”, conservador y del lado de Videla, y “El Pueblo”, radical y con Guiñazú, hicieron de voceros de los protagonistas.  Frente a semejante conflicto –y que ya fracturaba al mismo partido gobernante el PAN puntano-, el 27 de febrero el gobernador Berrondo les pidió la renuncia a ambos, unificando los dos ministerios y  designando como único ministro reemplazante al Dr. Adolfo Irrazabal.

El diario El Pueblo y su cobertura de la destitución de Berrondo, y la asunción de Guiñazú.

Guiñazú resistió durante varias semanas la decisión del gobernador. Creía que era injusta y que buscaba tapar escándalos de los gobiernos anteriores donde Videla era protagonista. Lanzó no sólo duras acusaciones de corrupción política contra el mismo Videla, sino también contra el Gobernador Berrondo y su jefe político, el omnipotente Senador Nacional Eriberto Mendoza y cuñado del Gobernador.

Rápido en reflejos Guiñazú operó sobre la Legislatura Provincial donde tenía gran influencia. Con el voto de los diputados afines el 27 de abril la Legislatura suspendió al Gobernador, formándole no sólo juicio político a éste sino también designando como nuevo Gobernador interino al mismo Guiñazú.

“Berrondo rechazó la decisión legislativa, convocó a las fuerzas armadas y comunicó al Gobierno Nacional que se intentaba derrocarlo…” dice Reynaldo A. Pastor en su libro “San Luis. Su gloriosa y callada gesta”. Buenos Aires. 1970. Página 303).

Ante la reacción del Gobernador de resistir su destitución, ordenó la inmediata detención de su adversario. Guiñazú huyó hacia la Ciudad de Villa Mercedes donde intentó instalar ahí la sede de su gobierno y preparar la resistencia junto al Jefe de Policía de aquella Ciudad Cleofe Domínguez. Inmediatamente comenzó a ejercer su gobierno de origen “legislativo” dictando toda clase de decretos.

La Provincia de San Luis había empezado así a tener dos gobernadores paralelos. Ese “modelo” muchos años después haría “escuela”.

“Después de esta enérgica decisión de la Legislatura tomada el 27 de abril de 1897, sobrevinieron acontecimientos de suma gravedad, como fueron la detención y encarcelamiento de numerosos ciudadanos, los actos de violencia que se llevaron en San Luis y en Villa Mercedes, la movilización de las guardias nacionales, medidas ordenadas simultáneamente por el gobernador depuesto como por el gobernador nombrado por la legislatura, es decir Berrondo con su despacho en la Casa de Gobierno de la Ciudad de San Luis y Víctor S. Guiñazú con su despacho constituido en la ciudad  de Villa Mercedes..” (Reynaldo A. Pastor en su trabajo “Historia de la Provincia de San Luis y sus pueblos – Desde 1862 a 1930 “ – Academia Nacional de la Historia-Historia Argentina Contemporánea- Editorial El Ateneo. BsAs.Volumen IV. 1967. Págs. 564/5).

 

IV.- El gobernador huye vestido de mujer.

“Guiñazú pudo eludir la persecución policial vestido de mujer y habiéndose ayudado por mi  abuela Isabel Aberastain de Pastor…” (Recuerdo familiar de Reynaldo A. Pastor citado en su libro “San Luis. Su gloriosa y callada gesta”. BsAs. 1970. Página 366).-

Advertido el Gobierno de Berrondo que Guiñazú había instalado su gobierno “ilegítimo” en la Ciudad de Villa Mercedes, envió al nuevo Ministro Irrazabal junto a 130 hombres a detenerlo. Lo evitó por la ayuda ingeniosa de esa señora…

Mientras todo eso sucedía el Gobierno del Presidente de la Nación José Evaristo Uriburu con la firma del Ministro del Interior Norberto Quirno Costa envió al Congreso Nacional un proyecto de ley de Intervención a la Provincia de San Luis con la finalidad de apoyar el Gobernador Berrondo.

Con fecha  3 de Mayo se designó interventor al Dr. Ernesto Bosch quien llegó acompañado con el Coronel Alejandro Montes de Oca y como Secretarios a los Dres. Federico Ibarguren y Carlos Aldao.

Llegado a San Luis el Interventor Bosch y luego de analizar la situación general de la Provincia decidió respaldar al Gobernador Berrondo y descalificar la decisión de la Legislatura sanluiseña por carecer de facultades para tomar dichas medidas. También repuso el Interventor a los diputados provinciales que habían sido destituidos por oponerse a la designación de Guiñazó como Gobernador interino mientras se sustanciaba el Juicio Político a Berrondo.

Con fecha 12 de Junio, el Presidente Uriburu aprobó mediante Decreto la actuación del Interventor Bosch, llegando a afirmarse en los fundamentos del decreto que “…el Interventor desconoció la autoridad que se atribuía don Víctor Guiñazú, investido con el cargo de gobernador interino, por cuanto ni la Constitución de la provincia ni la Ley de Enjuiciamiento atribuyen al Poder Legislativo el derecho de hacer tal nombramiento con motivo de la iniciación de Juicio Político al gobernador titular…”.

Retirado de la provincia el Interventor Federal el 12 de junio de 1897, don Adeodato Berrondo quedó en pleno ejercicio de sus poderes constitucionales y pudo así, tres años después, completar su mandato constitucional y entregarlo pacíficamente a su sucesor Narciso G. Gutiérrez (1900/1903).

Guiñazú había sido Gobernador durante tres meses. Él y sus seguidores, vencidos por la Intervención Federal, decidieron igualmente continuar su lucha política contra el «mendocismo». El 13 de junio de 1904 serían protagonistas de una revolución que derrocaría a los Mendoza (Jerónimo) tras 26 años de gobierno familiar.

 

V. Conclusión.

La historia de San Luis está marcada por conflictos políticos, luchas salvajes por el poder y tensiones entre líderes. Los eventos de 1897 ilustran cómo las disputas políticas pueden llegar a niveles extremos y poner en riesgo la estabilidad de una provincia. En última instancia, la intervención del Gobierno Nacional y la defensa de la constitucionalidad prevalecieron sobre la crisis política en San Luis. Estos eventos históricos nos recuerdan la importancia de respetar la voluntad popular y las instituciones democráticas en cualquier sistema político.

El presidente José Evaristo Uriburu y el interventor Ernesto Bosch.

 

Crónicas de una despedida: Parte IX

Los nuevos proyectos de Alberto Rodríguez Saá: La prohibición a mis sucesores

 

«Después de mí, el diluvio…» (“Aprés moi, le deluge.” Expresión atribuida a Luis XV penúltimo rey francés antes de la Revolución de 1789 en la que expresaba lo poco que le importaba lo que ocurriera después de sus días)

 

I. Los gobernantes megalómanos.

La literatura universal ejemplifica en los últimos reyes franceses –los llamados “Luises”- a los gobernantes que padecieron en el ejercicio de sus cargos graves delirios mesiánicos y/o megalómanos. Esos reyes se creían que eran el centro mismo del universo y que el resto de la humanidad solo debía girar en torno suyo.

Luis XIV con su expresión “el estado soy yo”, Luis XV con “después de mí, el diluvio”, y también su sucesor y eslabón final de esa cadena el mismo Luis XVI. Este último debió pagar con su propia cabeza todos los desvaríos de sus antecesores. La guillotina fue el agente cobrador.

La expresión de Luis XV “Después de mí …” ha sido considerada como un verdadero ejemplo de egoísmo político irresponsable, donde no importa lo que suceda en un país mientras su líder no pierda la silla y los privilegios; y llegado el caso que ello fatalmente suceda, intentar transformar, tras su retiro, en tierra arrasada todo lo que queda.

“Irme?, sí, pero llevándome antes el mantel, y también la vajilla… Que nada sano les quede a quienes vengan en mi reemplazo…”.

Sobre estas ideas afrancesadas y muy megalómanas el actual gobernador de San Luis, Alberto Rodríguez Saá está preparando su retiro definitivo de la política.

 

II. Lo que me fue permitido les será prohibido a quienes me sucedan.

Como ya había hecho con la eliminación de la Residencia Oficial de los Gobernadores de Puente Blanco, con la banda y el bastón gubernamental, entre otros actos, Alberto Rodríguez Saá está impulsando en estos últimos días distintos proyectos de ley proponiendo la modificación y/o supresión de instituciones que él mismo usufructuó hasta el cansancio y que sirvieron de marco legal a sus abusos de poder.

Ejemplo de ello son el futuro proyecto de eliminación de los gastos reservados para el próximo gobernador; el cambio del régimen de coparticipación municipal que sometía a todos los intendentes provinciales; la reactivación de la Defensoría del Pueblo luego de 20 años de vacancia de su titular; la ampliación de cargos jerárquicos en el poder legislativo para refugiar ahí a sus más íntimos colaboradores; el reconocimiento –por él siempre negado- de la antigüedad a amplios sectores de la administración pública, y tanto otros que seguramente se irán conociendo en los próximos días.

Todos estos proyectos están vinculados ideológica y moralmente con el modo de ejercicio del poder que le imprimió Alberto Rodríguez Saá a su gestión. La idea básica que hoy impulsa a estos nuevos proyectos sería: lo que me fue permitido durante todo mi gobierno quiero que les sea expresamente prohibido a quienes me sucedan…

 

III. Como en la película «La caída».

Al igual que en la famosa escena de la película “La Caída – Los últimos días de Hitler” (2004) del director alemán Oliver Hirschbiegel, y con la misma gestualidad de su protagonista principal, Alberto Rodríguez Saá se reunió días pasados con sus colaboradores más cercanos para tratar los nuevos proyectos de ley a sancionarse antes del fin de su gobierno.

En su nuevo domicilio particular –también llamada Casa N°114, en la que se alude a la cantidad de viviendas adquiridas desde su llegada al poder en 1983- el gobernador actual les exigió le presentaran en ese momento proyectos que cumplieran esa finalidad central: “dejar la provincia como tierra arrasada y que ningún sucesor pueda imitar su forma de ejercer el poder como él lo hizo en estos últimos 40 años”.

Tras una breve deliberación en la sala de situación y sólo observados desde las paredes por las pinturas de su autoría –las que según el reconocido “marchand” Jorge Rial en su libro “Yo el Peor de Todos” están actualmente en alza en el mercado de arte internacional-, sus colaboradores, con la autonomía intelectual que siempre los ha caracterizado, le fueron acercando distintas y variadas ideas sobre el tema, sugiriendo también sean presentadas todas unidas bajo la forma de una sola “Ley Ómnibus”.

El autor de esta nota pudo acceder a algunas de ellas y dada la importancia institucional de las mismas las resume a continuación:

1°) Conflicto de poderes:

En caso de plantearse conflictos de poderes en el próximo, el gobernador que así actúe será inmediatamente sometido a juicio político

Expulsión de legisladores opositores en 1986 y Escrache a los jueces del STJ.

 

2°) Viajes al exterior:

Se prohibirán los viajes al exterior de funcionarios acompañados de parientes y amigos, sean estos por motivos turísticos o deportivos; como también se prohibirá anunciar conferencias en universidades del exterior que terminan después siendo desmentidas por sus autoridades universitarias.

Viaje a Lima y Desmentida de la Universidad del País Vasco en Diario La Nación.

 

3°) Subsidios a amigas:

No se podrá subsidiar con dineros públicos aficiones deportivas o artísticas de personas ligadas afectivamente con algún funcionario (mientras dure la relación).

Leonor Benedetto-Cine y Delfina Frers-Ciclismo.

 

4°) Reformas a inmuebles propios:

Las empresas constructoras de obra pública no podrán con el mismo presupuesto oficial  remodelar simultáneamente los edificios de propiedad de funcionarios. Su violación acarreará también la inmediata exclusión del Registro de constructores del Estado.

Hotel El Volcán y Palacio Mollo.

 

5°) Funerales de Estado:

Se sancionará con pena de excomunión toda iniciativa de sepultar en jardines gubernamentales a los amigos fallecidos, como también el intento de disfrazar como auténticos los supuestos restos mortuorios de patriotas provinciales fallecidos en el exterior.

Funeral de Luis Lusquiños y Supuesto funeral de Juan C. Lafinur.

 

6°) Dedicación exclusiva a la función:

Ningún funcionario podrá distraer tiempo alguno de sus funciones alegando inclinaciones artísticas. Si a ello se le agrega su “mal gusto”, a la separación del funcionario se le agregaran importantes multas. La defensa del “buen gusto” popular será uno de los objetivos a promocionar por los futuros gobiernos.

Alberto pintor y actor.

 

7°) Inversiones en el exterior:

De descubrirse inversiones inmobiliarias en el exterior –por ejemplo en “balnearios chic”-, las mismas serán inmediatamente confiscadas y con su producido se destinarán fondos a financiar comedores escolares de la provincia.

Mansión Xilium-Punta del Este, Uruguay- hoy vendida.

 

Reflexión final.

Poco importa en definitiva cuáles son las verdaderas intenciones de estos proyectos trasnochados de Alberto Rodríguez Saá, o si serán o no sancionados el día de mañana por sus actuales legisladores. Lo que importa como reflexión final es que quedará en la memoria de los puntanos la certeza que su paso por la función pública lo mostró como alguien a quien sólo le importó saciar su ilimitada sed de poder y de riqueza mal habida, y que los hechos bochornosos que protagonizó durante todos estos años, dentro y fuera de la provincia, tuvieron seguramente como raíz o causa principal su profundo desprecio a la inteligencia, el decoro público y a la moral media de sus comprovincianos.

Crónicas de una despedida: Parte VIII

Un hipócrita sultán en las tierras del Gobernador Pedernera.

 

I.- Los atributos del mando:

“El bastón de mando y la banda celeste y blanca resultan una innecesaria distinción pomposa que intenta hacer ver al gobernante en un aparente plano de superioridad respecto al común de los ciudadanos, lo que resulta hoy inaceptable…” (Fundamentos del Proyecto que enviara el Gobernador Alberto Rodríguez Saá a la Legislatura Provincial y sancionado como Ley NºV-0944-2016).

Ya es casi una certeza que el actual gobernador Alberto Rodríguez Saá abandonará su cargo a la medianoche del 9 de diciembre próximo sin entregarle los atributos del mando al gobernador electo Claudio Poggi, como es una pacífica tradición en todas las democracias del mundo.

Dicha ceremonia protocolar suele consistir en la realización de dos actos: el primero, el juramento del nuevo Gobernador ante la Asamblea Legislativa, y el segundo, horas después, su asunción formal en la misma Casa de Gobierno, donde el mandatario saliente hace entrega al entrante de los atributos del poder, la banda y el bastón gubernamental.

Evidentemente Alberto Rodríguez Saá con esta insólita decisión ha decidido imitar, no solo a Cristina Fernández de Kirchner en 2015 con Mauricio Macri, sino también a Donald Trump y al mismo Jair Bolsonaro con los presidentes que los sucedieron, Joe Biden e Ignacio Lula da Silva.

Para tratar de entender –nunca justificar- lo que pasa por la cabeza del actual gobernador con esta conducta habrá que rastrear y encontrar una decisión similar y en la misma línea de pensamiento, como es la actual Ley Provincial NºV-0944-16 -de su autoría intelectual- por la cual se eliminó en esta provincia la banda y el bastón del Gobernador.

En los fundamentos de esa ley Rodríguez Saá sostuvo que en San Luis había que “suprimir el uso de honores y títulos, ya que es necesario que el Gobernador, mientras más se parezca a un ciudadano común es mucho mejor…”.

¿Son realmente sinceras estas afirmaciones del actual Gobernador?. ¿El uso protocolar de la banda y el bastón gubernamental trasforman a quien las ostenta en un ciudadano superior a sus gobernados?. ¿Alberto Rodríguez Saá en sus 16 años de gobernador se comportó como un ciudadano igual que cualquier otro, según dice su ley?.

Para responder verazmente dichos interrogantes hemos creído necesario recurrir a los antecedentes existentes sobre el tema, no sólo nacionales e internacionales, sino también a los de nuestra rica historia provincial.

 

2- La historia de la banda y el bastón del gobernante.

«La Patria se hace visible en sus símbolos…”. (De los viejos Programas de Enseñanza Primaria de Primer Grado Superior)

En nuestro Archivo Provincial se conserva una curiosa fotografía del año 1939 en la que se muestra al entonces Gobernador Toribio Mendoza (1938-1942) de pie en su despacho de Casa de Gobierno de calle 9 de Julio acompañado por quien sería después su sucesor Reynaldo A. Pastor (1942 hasta el golpe de 1943). Ambos políticos son “observados” -desde la historia y desde la pared del fondo-  por un retrato del también ex Gobernador (1859-1860) y ex Presidente de la Confederación Argentina (1861), el General Juan Esteban Pedernera. Los tres de rigurosa etiqueta.

En esa foto se puede observar la nueva banda del gobernador Mendoza, con los colores celeste y blanco de la bandera nacional y en el medio de su pecho el Escudo Provincial de reciente creación. Días antes y a instancia suya la Legislatura Provincial había sancionado la Ley Nº1680 de creación del escudo puntano. Los máximos símbolos provinciales de entonces en el pecho del primer mandatario provincial.

Desde entonces y de manera pacífica todos los traspasos de mando entre gobernadores, incluidos de gobierno militares a democráticos, se hicieron respetando esa sana costumbre. Los cambios de gobierno se expresaban simbólicamente con la entrega de la banda y el bastón entre los mandatarios.

Es que nadie puede desconocer que desde el mismo momento en que empezó a construirse la Nación Argentina a principios del siglo XIX fueron muchas las iniciativas de los primeros gobiernos de que la Patria fuera visibilizada también a través de sus símbolos nacionales a crearse: la bandera, el escudo, nuestro himno, etc. Todos ellos fueron pensados primero y elaborados después para dejar en claro al resto de los países del mundo que “sobre la faz de la tierra se levantaba una nueva y gloriosa nación…”. Años después siguieron por el mismo camino las provincias argentinas.

Es conocida la anécdota del Presidente Domingo F. Sarmiento de adquirir una especie de “carroza real”, sólo para intentar darle brillo en ciertas ceremonias protocolares a la autoridad presidencial. ¿Por eso se podría afirmar que Sarmiento por ello se sentía distinto a su pueblo?. ¿Decir eso de alguien que al dejar su cargo ni siquiera poseía vivienda propia, habiendo sido sus amigos más cercanos quienes hicieron una colecta pública para adquirírsela después?.

Esos símbolos y/o formas protocolares nada tienen de amaneramiento, frivolidad ni tratamiento privilegiado alguno. Todas expresan el necesario respeto que hay que tener hacia nuestras más importantes instituciones, nunca hacia las personas que circunstancialmente ocupan esos cargos.

 

3.- La investidura del gobernante: mucho más que una formalidad “pomposa”.

“No, no, no… Estás en una ceremonia oficial y te debes comportar como debes. Hoy es un día que Francia recuerda la liberación de la invasión nazi y también a los miles de franceses que murieron por esa causa… O me llamas Señor Presidente o me llamas Señor…”. Con un tono mucho menos coloquial y gesto serio el adolescente le respondió: “Sí señor Presidente…!!! (Reprimenda pública del Presidente de Francia Emnanuel Macron a un adolescente francés que lo saludó jocosamente en medio de una ceremonia oficial el 18/06/2018).

En el ejemplo del Presidente francés Emmanuel Macron, lo que le reclama y exige a ese adolescente no es el respeto a su persona, sino al cargo que expresa la institucionalidad máxima de ese país, el de Presidente de Francia en una fecha patria.

Por eso creer o confundir que el tratamiento protocolar a determinadas personas constituye un “privilegio que desnivela al gobernante frente al ciudadano común” demuestra, o una gran ignorancia impropia de un funcionario, o lo que es peor, un acto de hipocresía que disfraza ahora sí un verdadero privilegio como el que intentaremos desenmascarar en esta nota de opinión.

 

4.- La ejemplaridad del Gobernador Pedernera.

“El Gobernador Pedernera al escuchar en su despacho donde una docente puntana le reclamaba la falta de pago de sus sueldos durante muchos meses, dio la orden al Tesorero para que desde ese momento en su gobierno debían invertirse las prioridades del gasto público… La Orden fue: primero cobrarán los empleados de menor escala de la administración y desde ahí para arriba… El ultimo que cobraría –y si alcanzaba el dinero- sería el Gobernador de la Provincia:” (Anécdota que relata su biógrafo Horacio Velázquez en su libro “Vida de un Héroe” llamada también “La Ley Inversa del Gasto Publico”).

Los fundamentos de Alberto Rodríguez Saá para justificar la actual ley de supresión de la banda y bastón gubernamental no pueden ser analizados aisladamente de sus 16 años como Gobernador. Al contrario, deben ser comparados con lo que ha sido su conducta pública y privada durante sus cuatro mandatos.

Vaya para ello el siguiente ejemplo: durante el último ejercicio fiscal vencido correspondiente al año 2022, Alberto Rodríguez Saá tuvo gastos reservados, discrecionales y secretos por la suma total de Trescientos treinta y ocho millones, doscientos noventa y cinco mil cuatrocientos treinta pesos ($ 338.295.430). (Ver Rubro Asistencia General para la Gobernación, Inciso 3, Servicios no Personales” Cuentas de Inversión Año 2022), lo que equivalen por ajuste inflacionario del 120% aproximadamente a más de Setecientos cuarenta y cuatro millones doscientos cuarenta y nueve mil, novecientos cuarenta y seis pesos ($ 744.249.946) es decir a un poco más de Sesenta millones pesos ($ 60.000.000) mensuales o su equivalente a Cien mil dólares estadounidenses valor blue (U$S 100.000.).

Verlo viajar recurrentemente en vuelos privados para ver partidos de futbol, acompañado de hijos y amigos, dentro y fuera del país, todo pagado con esos dineros públicos, demuestra acabadamente que Alberto Rodríguez Saá nunca se ha comportado como un ciudadano común. ¡Sólo ha sido un hipócrita Sultán en las tierras del ejemplar Gobernador Juan Esteban Pedernera!

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Crónicas de una despedida: Parte VII

La marcha del Basta: Alberto Rodríguez Saa y las luces de Chapadmalal

 

I. La temeridad de Alberto en el 2001.

“Algunos gobernantes esconden detrás de sus actos temerarios, una enorme cobardía cívica…”

Dos reconocidos periodistas argentinos de investigación, como son Miguel Bonasso («El Palacio y la calle – Crónicas de insurgentes y conspiradores» – Editorial Planeta – 2002) y Ceferino Reato («Doce noches – 2001: El fracaso de la Alianza. El Golpe Peronista – El Origen del Kirchnerismo» – Editorial Sudamericana – BsAs – 2015), relatan en sus libros la sorprendente vertiginosidad y desmesura que tuvo en los siete días (y siete noches) la presidencia de Adolfo Rodríguez Saá. Igual opinión tienen los amigos y funcionarios puntanos que, como testigos privilegiados de los hechos, ocuparon niveles de responsabilidad en ese efímero gobierno.

Tras la caída del Presidente Fernando de la Rúa en diciembre de 2001, los gobernadores peronistas de entonces, reunidos en la Villa de Merlo de San Luis, debieron enfrentar como principal partido opositor la sucesión de un gobierno que se les caía encima como consecuencia de una crisis política y económica verdaderamente inédita. Según la ley de acefalia de entonces debían designar de entre ellos un Presidente reemplazante. Junto a esto, la violencia social y policial ya se enseñoreaba por las calles de las principales ciudades del país.

Tras varios conciliábulos y consultas a dirigentes nacionales del PJ, los gobernadores peronistas ofrecieron la presidencia de la Nación al puntano Adolfo Rodríguez Saá. Como dato curioso, el mandato ofrecido tenía una particularidad: una cuota de poder muy restringida: debía asumir y convocar inmediatamente a elecciones presidenciales en un plazo no mayor de noventa días corridos: en los primeros días de marzo de 2002. Otros gobernadores habían rechazado ese mismo ofrecimiento por considerarlo una caricatura de poder.

“Noventa días, noventa horas, noventa minutos…” dicen que dijo Adolfo ante el ofrecimiento que le hicieron sus pares, según cuenta en base a testigos directos de la reunión Ceferino Reato en su libro citado.

A pesar de ello, Adolfo Rodríguez Saá aceptó la propuesta y fue designado Presidente el domingo 23 de diciembre por la Asamblea Legislativa.

En ese momento, las imágenes televisivas mostraban su emoción y su sonrisa gardeliana… Los jefes provinciales que lo habían designado veían en él a alguien con experiencia de gestión que podría sacar al país del “ojo de la tormenta y llevar el barco a buen puerto…” Adolfo había llegado a ese “lugar” –según él- por mérito propio. Sentía que había llegado a cumplir el sueño de todo político argentino. El máximo cargo institucional del país. La Presidencia de la Argentina.

Ahora había que gobernar. Ese mismo día comenzó a reunirse con políticos y economistas para elaborar un urgente plan de gobierno y enfrentar los graves problemas que padecía el país.

Sin embargo, su hermano Alberto Rodríguez Saa –verdadero jefe y monje negro de esa “hermandad”- tenía otros planes. Distintos y opuestos a los de su hermano presidente.

Mientras Adolfo pensaba en cómo gobernar, Alberto sólo pensaba en como perpetuarse en el poder. Sólo en eso. Como hizo toda su vida.

En un ejercicio de suprema temeridad -y no consiente de la naturaleza autodestructiva de lo que estaba planificando- Alberto decidió que había que quedarse en el poder hasta diciembre de 2003. Hasta la finalización del mandato constitucional de De la Rúa, como primera etapa. Que no habría elecciones en marzo de 2002, ignorando de esa manera el acuerdo pactado.

Los gobernadores peronistas, al enterarse y verse así engañados, encabezados por Eduardo Duhalde, José Manuel de la Sota y en cierta medida por Néstor Kirchner, le hicieron llegar su rechazo y gran descontento.

Mientras tanto Alberto decidió continuar moviendo sus piezas. Cito para el día siguiente en la Residencia Presidencial de Chapadmalal a los gobernadores para tratar un solo tema: su “maravilloso” Plan de Gobierno (hasta el 2003).

Frente a esa nueva jugada, los gobernadores le respondieron. A  modo de advertencia, primero le mostraron los dientes. Para después, redoblarle la apuesta: ese mismo día le hicieron renunciar todo los ministros que le respondían, y a continuación le “apagaron las luces de Chapadmalal”, demostrándole así que no estaba lidiando con amateurs de la política.

Alberto, tuvo ahora que enfrentarse con la verdadera magnitud de sus adversarios y temeroso de las consecuencias para su persona huyó rápida y directamente desde Chapadmalal hacia San Luis. En vuelo directo. Sin escalas. Su temeridad ante los gobernadores había sido desenmascarada como una verdadera perfidia, y su reacción como una gran cobardía política. Como consecuencia lógica de todo ello su hermano Adolfo debió renunciar también a la tan soñada Presidencia de la Nación.

Todo sucedió muy vertiginosamente. En apenas siete días y siete noches. No en mil y una.

30 de diciembre. La manifestación en la puerta de la residencia presidencial de Chapadmalal.

 

II. Su nueva temeridad: El gobierno paralelo.

“La historia no se repite, pero rima..” (frase atribuida a Mark Twain)

Alberto Rodríguez Saá, quien aún se autopercibe como  un eximio ajedrecista, parece estar llevando adelante ahora un nuevo plan temerario, un nuevo movimiento de piezas, al continuar negando su reciente derrota electoral e intentar vaciar las cuentas públicas al futuro gobierno de Claudio Poggi.

¿Realmente cree que este gobierno paralelo encontrará en Poggi y en la opinión pública de San Luis un comportamiento diferente al que tuvieron con él los gobernadores peronistas de 2001?

Es un grave error si realmente piensa así.

La marcha popular de ayer a la tarde y las palabras del gobernador electo Claudio Poggi indican que no se le tolerara esta nueva aventura. Alberto Rodríguez Saá tiene que saber que desde ahora deberá enfrentarse  con un nuevo freno a su irresponsable temeridad.

Que se le aproxima muy pronto otro “apagón y huída”, como aquella del 2001 en Chapadmalal.

Como el cuento infantil del “El Rey desnudo”: el actual gobernador no es ningún temerario, solo está vestido de su cobardía cívica. El pueblo de San Luis como el niño de la fábula, se lo señaló ayer.

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Crónicas de una despedida: Parte VI

Ante los aprietes de Alberto Rodríguez Saá: El ejemplo de Raúl Alfonsín.

 

“… Se puede someter a consulta popular de los electores, cualquier cuestión que por su importancia se considere merecedora de requerir la opinión popular…” (Arts. 98 y 99 de la Constitución Provincial.

 

I. El ejemplo de Raúl Alfonsín

A pocos días de haber sido electo Presidente de la Nación, en medio del clima festivo por el retorno de la democracia a Argentina, el doctor Raúl Alfonsín se reunió con sus colaboradores más cercanos para ir precisando la estrategia de su futuro programa de gobierno.

Corrían los primeros días el mes de noviembre de 1983 y en apenas 40 días debía asumir.

Había en su agenda temas muy difíciles y había que resolverlos con éxito. La mayoría del pueblo argentino había depositado en él las esperanzas de comenzar a resolver sus dramas cotidianos más urgentes: la verdad y justicia sobre el tema de las heridas por la violencia de los años setenta y en especial las provocadas por el terrorismo de estado; la permanente crisis económica y sus perversas manifestaciones de pobreza, desigualdad, inflación y deuda externa, entre otros.

Pero había un tema en especial que desvelaba a Alfonsín. Era el conflicto abierto con la República de Chile por su diferendo limítrofe por el Canal de Beagle.

Sabía que por convicción y responsabilidad gubernamental había que evitar que el conflicto escalara y pudiera llevarnos a un conflicto bélico.

Argentina se había visto perjudicada en la mediación con la corona británica y sólo la oportuna mediación de Juan Pablo II había evitado la guerra con Chile en diciembre de 1978.

Alfonsín sabía que durante su gobierno había  que terminar con el conflicto. Percibía que aceptar el laudo arbitral podía enervar a los sectores más nacionalistas de la opinión pública y también el de las Fuerzas Armadas. La decisión de resolverlo debía ser política y para ello necesitaba realizar acuerdos con la oposición.

En frente tenía al Partido Justicialista que aún no se reponía de la derrota electoral y seguramente quería cobrarse la revancha. El tema del Beagle podía ser una buena oportunidad para ello. El peronismo lo acorralaba desde sus mayorías parlamentarias.

El tema era muy delicado. Argentina no tenía opciones salvo el acuerdo pacífico con Chile y la principal fuerza de la oposición expresaba que lo impediría con sus mayorías en el parlamento.

¿Cómo salir de la encerrona que le planteaba Vicente Leónides Saadi como jefe del PJ? ¡Alfonsín debía saltar el cerco…!

Inolvidable. El debate entre el canciller radical Dante Caputo y el senador peronista Vicente Saadi. Fue el 14 de noviembre de 1984.

¿Qué hizo entonces Alfonsín? No se dejó acorralar…

Hizo lo que hace un verdadero estadista. Como Winston Churchill durante los bombardeos a Londres en la Segunda Guerra Mundial.  Sacó de adentro lo que tiene todo estadista: inteligencia, táctica y estrategia. Esta última no era otra que la paz y la convivencia civilizada con los países limítrofes. La táctica era interponer entre su gobierno y la oposición obstructiva, a la opinión pública.

Como aconsejaba Jorge Luis Borges cuando decía que “de los laberintos solo se sale por arriba…”.

Saltó el cerco del PJ convocando a una consulta popular no vinculante para el día 25 de noviembre de 1984, para que fuera el propio pueblo argentino quien decidiera por el SI o por el NO para concluir el diferendo limítrofe con Chile.

Y el pueblo argentino se expresó. El resultado fue contundente: el 82,60  % fue por el SI y de respaldo a la política del Presidente, es decir a favor de la paz; y el 17,40 % por el NO, con apenas 01,60 % entre votos en blanco y anulados. Había participado el 70,09% de los argentinos.

En San Luis el SI fue mayor aun: 89,43 %. El NO el 10,57 %.

Con semejante veredicto popular, el derrotado Partido Justicialista se vio obligado a facilitar en el Parlamento la aprobación de los acuerdos con Chile, terminando su anterior actitud obstruccionista. –

La inteligencia «churchilliana» de Alfonsín había salvado la paz con Chile y ahora sí podía avanzar en el resto de su programa de gobierno.

II. El acorralamiento que intenta hacer Rodríguez Saá.

Salvando las distancias entre el conflicto limítrofe con Chile y los intentos desestabilizadores que hoy lleva adelante Alberto Rodríguez Saá contra el futuro gobierno democrático de Claudio Poggi, de aquel ejemplo alfonsinista se pueden extraer enseñanzas y también soluciones.

La Constitución Provincial de 1986 incorporó como mecanismo de participación democrática a la consulta popular. “…Cuando la cuestión por su importancia se considere merecedora de requerir la opinión popular…” dice el art. 98, al igual que el 99 y 100.

Si coincidimos que el conflicto político y presupuestario que lleva adelante Rodríguez Saá, pone en peligro la futura paz social de San Luis colocando al futuro gobierno en la imposibilidad de afrontar sus obligaciones dinerarias no bien asuma, ¿no podría utilizarse ese mismo mecanismo democrático para consultarle a la opinión pública de San Luis?.

Asumido el gobierno el próximo 10 de diciembre mediante el dictado de un Decreto nuevo el Gobernador puede requerir la consulta al pueblo conforme lo previsto en el art. 99 de la Constitución Provincial, donde se le pregunte por el SI o por el NO a la nulidad o ratificación de todos los actos extorsivos que está impulsando hoy Alberto Rodríguez Saá.

Llegada esa iniciativa a la Legislatura Provincial, ¿habrá algún legislador que se anime a oponerse?. Sería inimaginable… Significaría su propio suicidio político. No podría caminar por las calles…  Eso es lo que les recomendó el entonces Senador Nacional Vicente Leónidas Saadi a los legisladores nacionales del PJ aquella noche de noviembre de 1984 al conocer el contundente resultado de la consulta de Alfonsín.

¿Qué opción elegirá el pueblo?, ¿por la paz social o por la continuidad del conflicto? ¡¡¡Que sea el pueblo de San Luis el que apruebe o rechace lo que hoy está haciendo el actual Gobierno…!!!.

Como ciudadano de San Luis y comprometido con la democracia constitucional sugiero que los equipos políticos de Claudio Poggi estudien este camino.

Alberto Rodríguez Saa actúa hoy creyendo que de este laberinto extorsivo que lleva adelante no hay salida para Poggi.

Opinamos que está cometiendo un grave error de cálculo. Esta viejo, soberbio, sordo y más solo que nunca…

El 11 de Junio pasado el pueblo de San Luis ya se lo manifestó.

Sera necesario entonces que –mediante una consulta popular- se lo diga de nuevo y de manera definitiva. No sólo a él, sino también a los funcionarios y legisladores  obsecuentes que hoy lo acompañan en este verdadero atentado a la paz social de San Luis.

Esta crisis que intentan provocar sí tiene salida: es la participación democrática del pueblo de San Luis. Es el cumplimiento de la misma Constitución Provincial.

La paz social de San Luis exige que los ciudadanos opinemos. Su defensa constituye un valor innegociable para nosotros…

Como lo fue en 1984 por el conflicto con Chile.

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Crónicas de una despedida: parte V

La complicada transición en San Luis: El antecedente de los Gobernadores Pablo Lucero y Justo Daract en 1854…

«En mayo de 1953, un estudiante de intercambio estadounidense preguntó a Winston Churchill cómo podía prepararse alguien para afrontar los retos del liderazgo. “Estudia historia. Estudia historia…”, fue la respuesta de Churchill. “En la historia están todos los secretos del arte de gobernar…».

(Referencia de Henry Kissinger en su último libro «Liderazgo-Seis estudios sobre estrategia mundial» – Editorial Debate – BsAs. – 2022 – Página 18).

 

I. La complicada transición entre Alberto Rodríguez Saá y  Claudio Poggi:

Desde que se conocieron los resultados electorales del pasado 11 de junio, claramente adversos para el actual gobernador, no fue difícil imaginar que los próximos seis meses de transición hasta la entrega formal del Gobierno, el 10 de Diciembre, iban a ser complicados; no sólo por la personalidad de Alberto Rodríguez Saá, sino también porque para el próximo gobierno será un imperativo moral revisar no pocos actos de la actual administración, acostumbrada desde hace mucho tiempo a usar y abusar del poder –especialmente de los dineros públicos-.

Todo hace pensar que, este periodo especial que en cualquier país suele ser un verdadero ejemplo de convivencia democrática, en San Luis será lo contrario.

Un ejemplo de transición adulta es la que cuenta en sus Memorias el ex presidente de EE.UU., Barack Obama cuando alude a los acuerdos a que llegó con el gobierno saliente de George Bush al encarar, antes de su asunción y de común acuerdo, una serie de importantes reformas al sistema financiero americano, como fue el rescate de los bancos como consecuencia de la crisis de las hipotecas del año 2008.

«Sabía que había ciertos límites inevitables en la sinceridad de un presidente frente a su sucesor…» escribe Barack Obama. «La buena noticia, Barack – le dijo Bush –, es que cuando asumas el cargo, te habremos evitado la parte más dura. Vas a poder arrancar haciendo borrón y cuenta nueva… (…) Fue un gesto muy valiente de tu parte…» – le respondió agradecido el presidente entrante. («Una tierra Prometida» – Barak Obama – Editorial Debate – Bs As – 2020- página 250).

En San Luis, Alberto Rodríguez Saá ha decidido tomar otros ejemplos, no precisamente como el que relata el ex Presidente Obama, sino los que vergonzosamente protagonizaron tanto Cristina Fernández de Kirchner –al no entregarle los atributos presidenciales a Mauricio Macri en Diciembre de 2015-, o años después Donald Trump frente a su sucesor Joe Biden, o Jair Bolsonaro con Ignacio Lula de Silva, llegando al extremo de alentar ambos la toma por asalto de los edificios gubernamentales, el Capitolio y el Planalto.

Pablo Lucero y Justo Daract, gobernadores de San Luis.

II. Antecedentes puntanos: El conflicto entre los gobernadores Pablo Lucero (saliente) y Justo Daract (entrante) en 1854.

Siguiendo el recordado consejo de Winston Churchill, quien invitaba a los jóvenes políticos a estudiar siempre la historia podemos encontrar en la de San Luis, claros ejemplos que pueden servir para entender, ilustrar y en su caso iluminar la génesis y la resolución de procesos conflictivos como el que actualmente se está gestando entre el Gobernador saliente y el entrante.

«Negros nubarrones se ciernen sobre el horizonte institucional de San Luis…» se podría decir parafraseando a nuestra Asamblea de Mayo de 1810…

Historiadores puntanos como Urbano J. Núñez («Historia de San Luis»), Reynaldo A. Pastor («San Luis. Su gloriosa y callada gesta»), Juan W. Gez (Historia de San Luis” y “La Tradición Puntana”) y Camilo Domínguez («Perfiles Sanluiseños»), relatan un episodio de grave conflictividad en el traspaso del poder que hubo entre los gobernadores puntanos, el General Pablo Lucero (1841/1854) con su sucesor Justo Daract (1854/1855).

Tras la batalla de Caseros (03/02/1852) y derrotado el Gobernador de Buenos Aires don Juan Manuel de Rosas por el General Justo José de Urquiza, el gobernador puntano de entonces, el rosista Pablo Lucero decidió producir un cambio de rumbo a su gobierno. Entabló inmediata comunicación con el vencedor Urquiza y participó como firmante del Acuerdo de San Nicolás (31/05/1852) con el objetivo de sancionar la demorada Constitución Nacional y así organizar de manera definitiva el país.

Regresado luego a la Provincia declaró una especie de amnistía a sus anteriores adversarios políticos, acorde a los nuevos tiempos políticos que se vivían.

Vencido su mandato en noviembre de 1854, la entonces legislatura puntana («Honorable Sala de Representantes») eligió como sucesor el día 8 de ese mismo mes al reconocido comerciante don Justo Daract.

Dice Reynaldo Pastor en su libro «San Luis, Su gloriosa y callada gesta-1810-1967» (Bs As. 1970, páginas 245/247) «… Obligado a dejar el cargo (Pablo Lucero) que había desempeñado con el criterio feudal dominante en aquella época, se retiró en actitud airada al Morro escoltado por parte de las tropas que hasta entonces había comandado. Al hacerlo sin autorización ni conocimiento de su sucesor incurrió en una especie de desafío que el Gobernador Daract lo tomó con la serenidad y energía que le eran características…»

Juan W. Gez relata de la siguiente manera ese mismo incidente: «… vino a llamar seriamente la atención del gobierno la inesperada actitud del general Lucero, quien al retirarse al Morro, con su ex ministro Rodríguez y algunos oficiales, condujo 70 hombres de la tropa veterana, sin conocimiento del Gobernador. Inmediatamente que se supo el hecho se le mandó alcanzar con la orden de entregar esas fuerzas al Jefe del regimiento de Dragones, el teniente Coronel Iseas y se le exigieron las explicaciones correspondientes…». «La enérgica actitud del gobernador Daract vino a resolver las dificultades muy serias y a comentar su legítimo prestigio…». «No cabían dos jefes en el escenario provincial: uno en lo civil y otro en lo militar…». «El general Lucero no se resignaba a despojarse de toda autoridad, acostumbrado como estaba a ejercerla, sin trabas y durante tantos años…» (Juan W. Gez. Historia de San Luis, Bs As. 1916, Tomo I, páginas 105 y 106).

El ex gobernador Pablo Lucero sólo había entregado a su sucesor las formas del poder, pero había intentado llevarse consigo los fierros: es decir las tropas militares puntanas, el verdadero poder de entonces…

Con esa maniobra –llevarse consigo las milicias puntanas-, más que debilitarlo a Daract, Lucero dejaba en la más absoluta indefensión a la ciudad de San Luis, entonces línea de frontera en la guerra contra el indio ranquel y víctima recurrente de los malones..

Enterada de semejante acto «insurreccional», la misma Sala de Representantes de San Luis «envió una nota oficial al señor general Pablo Lucero, ordenándole regrese a esta capital, en donde deberá satisfacer de los antecedentes o motivos que le hayan inducido a observar tal conducta…» (Urbano J- Núñez – Historia de San Luis, Editorial Plus Ultra- BsAs. 19980 – página 412).

«Sin embargo, al enterarse (Daract) de que Lucero no había entregado su escolta, el gobernador provisorio volvió a escribir a Iseas (teniente coronel (…), proceda usted inmediatamente con toda la fuerza que se halla a cargo y como Jefe del Regimiento Dragones Auxiliares Nª4, a hacer cumplir en todas sus partes las órdenes del gobierno, hasta someter sus órdenes a toda costa la fuerza insurreccionada, (…), para hacer respetar las instituciones del país y disposiciones gubernativas…» (ob. citada, página 413).

No solo el Gobernador Justo Daract y la Honorable Sala de Representantes puntana actuaron con todo el rigor de la ley, sino que también dieron aviso de esta extraña situación al mismo General Urquiza, quien le advirtió también al insurrecto Pablo Lucero los serios riesgos institucionales y legales que su conducta ocasionaba…

¿Cuál fue la «sorprendente» respuesta de Lucero al Gobernador Daract? «La tropa de Dragones, mi querido, la he creado yo; me ha acompañado treinta años; junto conmigo han sufrido las miserias, la escasez y las fatigas más crueles en tiempos horribles y excepcionales…» dice Núñez (ob. citada. Página 415). Según Lucero, las fuerzas militares eran de su propiedad, «patrimonialismo militar», se la denominaría hoy…

Clara explicación a tal conducta la da Juan W. Gez «habiendo terminado (Lucero) su tercer periodo, trasmitió el mando a Justo Daract, no sin una profunda tristeza, pues no se podía resignar fácilmente a despojarse de todo poder, quien se había acostumbrado a tenerlo discrecionalmente durante tantos años…» («La Tradición Puntana», Bs As. Imprenta J. Weiss y Preucher, 1916, página 59).

Continúa diciendo Reynaldo Pastor en su libro citado, la participación esencial y como consejero del General Urquiza como Presidente de la Confederación Argentina, quien luego de haber convencido a Lucero para que depusiera su insurreccional conducta, felicitó al Gobernador Justo Daract por la actitud serena y firme que tuvo «…me es agradable reconocer en esta ocasión la prudencia y moderación con que Ud. ha obrado…» (…) Y continúa diciendo Pastor: «No hay duda que el ex Gobernador (Lucero) consultó el caso con el General Urquiza y de acuerdo con su consejo reconoció el error, sometiéndose a la autoridad del gobierno que era la autoridad de la ley…» (ob. citada, página 246).

Volviendo a estos tiempos presentes y observando la conducta del actual Gobernador Rodríguez Saá de desconocer sistemáticamente la autoridad democrática y constitucional del Gobernador Electo Claudio Poggi es legítimo preguntarse si ¿se necesitará –como fue el papel del General Urquiza en el conflicto entre los ex gobernadores puntanos Pablo Lucero y Justo Daract y la clara firmeza de este último- la mediación institucional de un tercero?.

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Crónicas de una despedida: parte IV

La derrota de Alberto Rodríguez Saá como el segundo nocaut de Nino Benvenuti

 

“Segundos afuera …!!!”

(Tradicional orden en voz alta del árbitro de box al inicio de cada round dirigido a los colaboradores de los boxeadores –también llamados “segundos”- para que se retiren del perímetro del ringside y así iniciar la lucha…)

 

I. El box como metáfora de la vida

Es sabido que un gran escritor como Julio Cortázar fue gran admirador del box como de sus protagonistas. Su afición llego a tanto que escribió dos estupendos cuentos dedicados a ese deporte: uno titulado “El Torito” (1956) acerca de Justo Suárez “a” “El Torito de Mataderos”, y el otro “La Noche de Mantequilla” (1977) referido al cubano-mexicano José Ángel “Mantequilla” Nápoles.

En ambos relatos, Julio Cortázar traza con fina maestría la parábola sobre la mayoría de los boxeadores, quienes, muchos de ellos nacidos en la miseria, logran con mucho sacrificio llegar al éxito, para posteriormente caer en la decadencia, la pobreza y el olvido.

En esa misma parábola, tanto en el box como en la vida tienen un lugar “estelar” sus acompañantes, los llamados “amigos del campeón». Personajes estos que, no por secundarios, dejan de cumplir un papel determinante en la trayectoria deportiva –y de vida- del boxeador. No sólo son los que viven de él, sino también los que lo aconsejan mal –la mayoría-; y los que bien, intentando que no caigan al abismo –los menos-.

Eso sucede también en la vida. Vale aquella conocida advertencia que dice “quien mal anda, mal acaba…”, o aquella otra “dime con quién andas, y te diré quién eres…”.

 

II. El caso de Nino Benvenuti contra Carlos Monzón.

Es conocido el caso de aquel gran boxeador italiano y campeón del mundo de la categoría mediano Giovanni “Nino” Benvenuti.

Nacido en Italia en 1938, a la edad de 22 años obtuvo la Medalla de Oro en su categoría en las Olimpiadas de Roma en 1960. Pocos años después obtendría la corona mundial al derrotar al americano Emile Griffith.

A partir de ahí su trayectoria tanto deportiva como personal alcanzaría el máximo reconocimiento mundial hasta el extremo de dedicar parte de su vida posterior  a actividades muy poco deportivas, como fue transformarse en un auténtico “play boy” y actor de cine.

Rodeado de las más bellas actrices y de la vida glamorosa de Hollywood fue abandonando lentamente el rigor de sus entrenamientos boxísticos hasta que, un 7 de Noviembre de 1970, en la misma Roma, le apareció en su carrera un joven boxeador argentino llamado Carlos Monzón, lleno de “hambre de gloria” (y de alimento para su pobre familia también…).

Convencido Nino Benvenuti que ese muchacho argentino no superaría, como los anteriores desafiantes, la categoría de un mero “sparring” fue confiado a la pelea encontrándose esa noche de noviembre de 1970 con una verdadera sorpresa. El punteo permanente del argentino durante toda la pelea de su extenso brazo izquierdo –que no le permitía acercársele al rival- y una derecha tan potente como un cañón destruyeron al campeón.

Al minuto cincuenta y siete (01,57’) del round 12° un derechazo formidable al mentón del italiano lo derrumbó definitivamente en una esquina del ring…

No sólo habían sido la ferocidad y la potencia de Monzón lo que noqueó a Benvenuti, sino también el irresponsable abandono del gimnasio sustituido desde hace varios años por una vida glamorosa y relajada.

El campeón ya no tenía más “hambre”, ahora sólo le gustaba la vida distendida…  ¡Y así le fue!.

Soberbios como su pupilo, aquella noche los “segundos” de Benvenuti subieron al ring para increpar al árbitro de la pelea. No podían aceptar la derrota. La culpa la tenía el árbitro que había dirigido mal la pelea… No vieron la realidad, cuando el sentido común –el abandono del gimnasio- ya se los advertía. Sus “segundos” actuaron como malos amigos suyos.

Derrotado aquella noche en Roma, su orgullo herido lo impulsó a buscar la revancha. Monzón se la concedió para unos pocos meses más tarde.

El 8 de mayo de 1971, los contrincantes se volvieron a encontrar en el Estadio Luis II de la Ciudad de Mónaco. Pero esta vez, la pelea apenas duro sólo tres rounds, no doce como la primera. Al minuto cinco segundos (01,05’) nuevamente la derecha poderosa del argentino derrumbó al italiano, pero con una diferencia con respecto a la anterior pelea: esta vez los colaboradores o “segundos” no necesitaron esperar que Monzón finalizara la destrucción, e inmediatamente lanzaron la toalla al medio del ring -mensaje que en el lenguaje boxístico significa el abandono definitivo del combate-, y que Benvenutti enojado rechazó pateándola en el piso.

Estos “segundos” actuaron esta vez como buenos amigos. Lo hicieron para evitar una derrota más mortificante y poder dejarle en pie a Benvenutti lo último de su dignidad.

Dos derrotas en pocos meses. La primera, con enojo de sus «segundos»; la segunda, el rincón le tira la toalla y evita una paliza mayor.

 

III. La próxima «revancha» de Alberto Rodríguez Saá.

Esta metáfora boxística de Nino Benvenuti perfectamente le puede ser aplicada metafóricamente al actual gobernador Alberto Rodríguez Saá.

“Grogui” desde el pasado domingo 11 de junio sigue sin aceptar la derrota electoral, hasta el extremo que no puede ni mencionar el nombre de su “Monzón”, su vencedor Claudio Poggi.

Atontado por efecto del derechazo electoral, Alberto se bambolea confundido por toda la alfombra del ring. Dice que abandona la política, para afirmar después que se queda para controlar al próximo gobierno… Anuncia que se suma al espacio político del cordobés Juan Schiaretti para semanas después fotografiarse con Sergio Massa… Proclama la próxima victoria electoral para luego desaparecer y dejar a sus seguidores en la mayor de las soledades… Reaparece en el desfile del Día de la Independencia en la Ciudad de Villa Mercedes  y errático confunde a las tropas militares del desfile llevándose su mano derecha a la sien como si él también fuera un militar… Evidentemente nadie le ha dicho que ese no es el saludo que hace en tal ocasión un civil… Que busque las fotos del Presidente Raúl Alfonsín y aprenderá…

Ansioso de revancha como Benvenuti, Alberto Rodríguez Saa ha pedido el desquite para el próximo 13 de agosto en la elecciones PASO. En iguales condiciones “físicas” (arrastrando una derrota anterior, con candidatos nacionales que no son representativos del peronismo y defendiendo el peor gobierno nacional desde la recuperación de la democracia), no se le avizoran chances de éxito al Benvenuti puntano.

Todo es confusión en el rincón de este boxeador… Como en el segundo nocaut de Benvenuti, el PJ puntano se prepara para la segundo derrota electoral en apenas dos meses…

Como en la revancha de Mónaco de 1971, deberían sus “segundos” del rincón ir preparándole la toalla al Gobernador, para evitar así un daño mayor y rescatarle algo de la dignidad de campeón perdida.

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Crónicas de una despedida: parte III

El Gobernador no tiene quien le escriba…

A raíz de las Cartas Documento que le enviara el Gobernador electo Claudio Poggi.

“En estos 18 días he recibido cartas de señores de un sector que ganó la gobernación de San Luis…” (Declaraciones de Alberto Rodríguez Saá en la sede del Partido Justicialista el viernes 30 de Junio pasado)

“¿Esos “señores” no tienen nombre, o se olvidaron colocarles el “remitente” a las cartas…?” (Declaraciones de un observador distraído al escucharlo…)

 

I. Relato de un náufrago.

“Hemos hecho todo lo posible por perder las elecciones, y al fin lo hemos conseguido…”. (Autocrítica del ex Presidente Español Felipe González en el Congreso Partidario del PSOE al perder las elecciones en 1996 ante José María Aznar).

Y al final, el gobernador habló.

Tras 18 días de atronador silencio y presionado seguramente por una parte importante de sus seguidores, Alberto Rodríguez Saá decidió dar la cara ante la derrota electoral del pasado 11 de Junio.

Sentado en una silla fija que disimula el peso de los años como “mandón provincial” intentó explicar en un nuevo relato lo sucedido, con la finalidad seguro de contener a sus seguidores y levantarles el ánimo, bastante alicaído por la derrota y el subsiguiente silencio gubernamental.

En un clima con muchos interrogantes y no poco “perfume a cala”, la tropa propia lo esperaba.

Muchos imaginaron que iniciaría su alocución con aquellas palabras que corresponde decir tras una elección en toda democracia: “el perdedor reconoce la derrota, felicita al ganador, le desea éxito en la futura gestión y se pone a su disposición para colaborar en la transición, todo para bien de la Provincia y de nuestra democracia…

Y aprovechar también para la siempre necesaria “autocrítica” partidaria: “que hicimos mal para que esta vez la mayoría del pueblo no nos acompañara con su voto…”.

Pero contra esas legítimas expectativas, nada de eso sucedió.

Encerrado en su tradicional burbuja de soberbia se dedicó a pontificar las virtudes de su liderazgo perpetuo, y a despreciar nuevamente a sus adversarios. Nada nuevo en él.

Como el escorpión de la fábula con la rana: “está en su naturaleza…!!!”.

De su relato se pueden extraer tres “consignas” centrales, algunas de ellas verdaderamente sorprendentes: 1°) sus adversarios –y ganadores por el voto popular- no tienen nombre; 2°) el pueblo de San Luis no votó a su candidato por que “no lo entendió” (sic); y 3°) “gobernaré hasta las 24 horas del mismo día 9 de Diciembre…”.

Vamos al análisis del relato de este verdadero náufrago perdido en la neblina, inspirado seguramente en la literatura de Gabriel García Márquez.

1°) Lo que no se nombra no existe…

El mundo (Macondo) era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo…”. Gabriel García Márquez, “Cien años de Soledad”

“Esos señores que forman parte del sector que gano la gobernación” (…), “ y que desde hace 18 días me mandan cartas, ahora les contestaré…”, les dijo Alberto Rodríguez Saá –muy suelto de cuerpo- a sus simpatizantes.

Infantil y antidemocrática manera de dirigirse a sus adversarios políticos.

¿Lo que no se nombra no existe?

¿Realmente no tienen nombres o no existe en esta Provincia el 54% de la población que votó a una fuerza política que encabeza Claudio Poggi?.

¿Entonces en San Luis solo existe el 46% que lo voto a él?

Interesante pensamiento.

El Gobernador presume de haberse recibido hace muchos años de abogado.  Por lo que dijo en esa reunión partidaria hace pensar que, o algunas materias de la carrera de abogacía las eludió, o bien sufre una pérdida de memoria en relación a los principios básicos del Derecho Civil.

Aun antes de nacer, la ley reconoce a toda persona humana ciertos “atributos”, entre ellos el del nombre.

Para Rodríguez Saá, sus adversarios carecen de esos “atributos” del derecho civil, convirtiéndolos –por su expresa voluntad-, en personas menos “humanas” que aquellas que si lo votan.

Salvando las distancias del caso, pero si para advertir lo que subyace en esos pensamientos tan poco democráticos, los historiadores de los regímenes totalitarios describen las distintas etapas que el pensamiento nazi impuso a los judíos en la Alemania de años 30, en relación  a su “deshumanización”: primero los “animalizaban” llamándolos “cerdos”; después los privaban de la libertad quitándoles hasta sus nombres y designándolos apenas con un número: “Prisionero Nº….”), y por último, los subían a un tren con destino hoy conocido: los campos de concentración).

De esas etapas, Alberto Rodríguez Saá sólo ha quitado el nombre a su adversario…

Dios nos proteja si se le ocurre continuar.

Seguramente su ideólogo Víctor Saá no estaría tan en desacuerdo.

El gobernador electo intimó a Rodríguez Saá por carta documento. Aún no reconoce la derrota ni convoca a iniciar la transición.

 

2. “El pueblo de San Luis no nos votó porque no nos entendió…”

Típica opinión de los malos perdedores de las elecciones. La culpa no es mía, sino del pueblo que es ignorante.

¿Propondrá para la próxima elección la implantación del “voto calificado”? o, ¿depurará el padrón de electores puntanos, sacando a los “no entendidos”?, ¿con quién lo hará? ¿con los expertos en elecciones de aquella farsesca «Mesa de Necochea»?.

Para continuar diciéndoles a sus seguidores que se preparen porque ganaran las próximas.

Escuchar este vaticinio nos recuerda aquella famosa ironía de Winston Churchill hacia los “náufragos perdidos” en la política: “el éxito consiste en ir de fracaso en fracaso sin perder nunca el entusiasmo…”

2015. Pinedo le entrega los atributos a Macri. Cristina Kirchner se negó a respetar la tradición institucional.

 

3. “Gobernaré hasta las 24 horas del próximo 9 de Diciembre…”

Si ello es así surge inevitablemente la siguiente pregunta: ¿quién le entregará el mando en la Asamblea Legislativa al nuevo Gobernador electo Claudio Poggi como corresponde a nuestra tradición democrática y constitucional?

Porque si Alberto Rodríguez Saá interpreta que será Gobernador hasta la media noche del mismo 9 de Diciembre, eso significaría que estaría imitando a Cristina Fernández de Kirchner cuando en aquella mañana del 10 de diciembre de 2015 desistió de entregarle los atributos del cargo al Presidente electo Mauricio Macri, haciéndolo en su lugar el Presidente Provisional del Senado, Federico Pinedo.

Ella contó en su libro “Sinceramente” que lo hizo “para evitar la rendición…” (sic).

¿Repetirá Alberto Rodríguez Saá esa misma conducta?.

¿Ante quien no querrá él rendirse?.
Espero no la imite.

De hacerlo, Alberto Rodríguez Saá cometería una grave inconducta antidemocrática y sobre todo, una gran cobardía cívica.

Pero de suceder, ¿no habría que ir buscando desde ahora para la asunción de Claudio Poggi un Federico Pinedo, versión puntana?

 

II. El otoño del patriarca.

Encerrado en su propio laberinto discursivo y su enorme frustración personal, Alberto Rodríguez Saá camina a paso redoblado en dirección a su otoño patriarcal.

Como en el cuento de Pulgarcito, camina solo hacia el bosque siguiendo las miguitas de pan de sus conductas disparatadas.

Como en la novela de Osvaldo Soriano: triste, solitario y final…

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Crónicas de una despedida: parte II

Alberto Rodríguez Saá: más cerca de Jair Bolsonaro que de Felipe González

 

“Eran las 20,45 del día de las elecciones y mis cómputos indicaban que a pesar de la escasa diferencia a favor de nuestros adversarios del Partido Popular el resultado era inmodificable… Así que lo llame por teléfono a José María Aznar y luego de felicitarlo le comuniqué que había triunfado y que debía comenzar a formar nuevo gobierno como lo establece la constitución española… Me respondió sorprendido diciéndome que esos números le eran aún provisorios… Y le dije: Mira José María, como Presidente del Gobierno soy el primer defensor de la democracia y el garante de la paz social en España. No se puede seguir con este clima de tensión política que genera esta incertidumbre. – Adelante entonces». 

Declaraciones del Ex Presidente español Felipe González al periodista Pablo Motos conductor del programa de TV “El Hormiguero” el 26/05/2021, citado por Sergio Del Molino en su libro “Un tal González” Editorial Alfaguara – Madrid 2023.

Felipe González «como Presidente del Gobierno soy el primer defensor de la democracia» y su sucesor, José María Aznar.

Han transcurrido ya quince días del domingo 11 de junio pasado cuando la oposición política de San Luis encabezada por Claudio Poggi ganó en elecciones de manera clara y limpia y aún hoy el Gobernador de la Provincia, Alberto Rodríguez Saá sigue sin aceptar la derrota como tampoco felicitar al triunfador.

Seguramente ese silencio “atronador” del principal derrotado no escapa a ningún observador de la realidad provincial.

¿Por qué no lo acepta?, se preguntan muchos.

¿Será porque no le avisaron del resultado electoral?; o ¿le avisaron y duda de la veracidad del escrutinio?; o ¿porque cree en los resultados, pero descalifica el valor de la votación, considerando que la mayoría del pueblo de San Luis se equivocó esta vez, como lo anunciara esa misma noche su vocero y monigote televisivo?.

Todas estas hipótesis pueden ser ciertas, pero lo que queda claro es que el silencio del Gobernador constituye una clara conducta de irresponsabilidad democrática.

Nada nuevo en él.

Ya tuvo conductas parecidas en comicios anteriores, como en el año 1986 desconociendo los resultados negativos de aquella elección legislativa de 1985; o como cuando fue a la caza del entonces Intendente de la ciudad de San Luis, Carlos Ponce  -tras la derrota de medio término en 2001- con una campaña destituyente denominada “Navidad sin Ponce”, y que no pudo “materializar” porque “se les cruzó en el camino” la designación de su hermano Adolfo (Rodríguez Saá) como Presidente de la Nación, obligándolo en consecuencia a cambiar de “rumbo”.

Los incidentes en la Legislatura en la portada del diario Puntal en 1985.

Lo que queda claro es que, entre este silencio atronador de no reconocer la derrota y aquellos desconocimientos anteriores a los resultados electorales negativos se muestra con claridad meridiana la figura de una persona con conductas y convicciones irrespetuosas de la voluntad popular, especialmente cuando ésta le es adversa.

Seguramente pesará aun en él y en su ideología más básica aquellas lecturas juveniles de su pariente Víctor Saá, el que en su ensayo “Psicología del Puntano” de 1936 –considerado y prologado por Alberto Rodríguez Saa en 1992 como la “obra cumbre del pensamiento puntano”-, expresaba su desprecio a todas las corrientes inmigratorias de San Luis y elevaba su linaje familiar a la categoría de “estirpe superior provincial”.

Verdadera “ideología” endogámica, familiar y disparatada con la que intentó teñir durante todos estos años la propaganda oficial bajo el título de la “puntanidad”.

¿Seguirá durante los próximos días el Gobernador encerrado en su caprichoso silencio, no reconociendo la derrota electoral ni felicitando al nuevo Gobernador elegido democráticamente en comicios trasparentes e incuestionables?.

¿Su irresponsabilidad democrática se reducirá solamente a su actual silencio, o también intentará –como hizo el ex presidente de Brasil, Jair Bolsonaro– empañar la ceremonia del cambio constitucional del próximo 10 de diciembre con actos de violencia?.

Bolsonaristas toman el edificio gubernamental Planalto, en Brasil, el 8 de enero pasado.

 

Todo puede suceder en este clima de desprecio antidemocrático que con su silencio promueve el Gobernador Rodríguez Saá.

Desde esta columna de opinión le sugerimos que imite su conducta a la que tuvo, en igual circunstancia, el español Felipe González y no la del brasilero Jair Bolsonaro quien no reconoció la derrota, se fue del país, no entregó el mando a su sucesor Lula y mandó a su gente a tomar el edificio gubernamental del Planalto.

Bastante le ha “dado” el pueblo de la provincia de San Luis a él durante estos 40 años para que, en tiempos de derrota como los actuales, le “retribuya” con esta conducta de ingratitud e irresponsabilidad democrática como la que hoy lleva adelante.

La democracia y la paz social de San Luis –como diría Felipe González– no lo merece.

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Crónicas de una despedida: parte I

Alberto Rodríguez Saá: De campeón de ajedrez a perdedor del Ta te ti… Una cruel ironía de la historia…

“Ta te ti: juego  infantil  donde  tras  movimientos sucesivos y alternados entre dos jugadores, gana aquel que logra colocar primero las tres fichas propias en línea recta sobre el tablero…”

Hace unos años, un antiguo político puntano solía describir el sistema electoral para Gobernador de San Luis de la siguiente manera: “las elecciones a Gobernador de San Luis nunca las pueden perder los oficialismos… Se parecen al juego infantil del Ta te ti: el jugador que inicia el juego desde el centro del tablero, técnicamente es imposible ser derrotado…”, y terminaba agregando: “…salvo que se distraiga o… ¡sea muy zonzo!”‘.

Esta afirmación, más propia del folclore político que de un verdadero demócrata, se basaba en el hecho de que desde el inicio de las experiencias electorales de San Luis a Gobernador, ningún oficialismo había perdido una elección, y que los “cambios de color político” en la provincia sólo se producían a través de golpes militares.

La fórmula electoral ganadora se basaba en dos factores: en primer lugar, el sistema electoral de simple mayoría, denominado “a simple pluralidad de sufragios”, y en segundo lugar, el uso -y abuso- del aparato estatal durante toda la campaña.

El primer factor, el sistema electoral que aún está vigente en nuestra Constitución Provincial, establece que se puede ganar con cualquier porcentaje de votos obtenidos, bastando con obtener un voto más que el segundo partido, independientemente del porcentaje que el primer partido obtenga sobre el resto del electorado. No se requiere obtener “la mitad más uno” de los votos, conocido como de “mayoría absoluta”.

El segundo factor mencionado es el volcamiento de todos los recursos del Estado a favor del candidato oficialista, sin ninguna limitación, conocido en la literatura política argentina como ‘la maquinaria’. La única excepción a esta “regla victoriosa” en San Luis fue la elección de 1922, cuando la unificación de toda la oposición conservadora logró derrotar al oficialismo radical de entonces a cargo del médico Carlos Alric, gobernador 1917/21.-

Las causas de la derrota oficialista fueron dos: la recurrente crisis del partido radical puntano en ese entonces y la unidad de la oposición conservadora. El Gobierno Nacional del Presidente Hipólito Yrigoyen había intentado resolver la crisis enviando intervenciones federales a la Provincia en tres ocasiones durante ese periodo (Celesia, Bellinghieri y Cubas). En las elecciones convocadas posteriormente, la oposición unida triunfó con la candidatura de León Guillet (1922/26).

Carlos Alric (1917/21) votando el día de su elección. Leon Guillet (1922/26).

Desde entonces, ningún oficialismo había perdido una elección a gobernador, hasta el pasado domingo 11. Después de 101 años, un nuevo oficialismo volvió a perder en San Luis una elección a Gobernador. Fue la segunda “excepción” a la regla del oficialismo “triunfador”.

Manteniendo el mismo sistema electoral, el oficialismo apostó a mantener la “regla del invicto”. La maquinaria electoral se mostró como siempre, totalmente impúdica. Se realizaron entregas indiscriminadas de créditos, anticipos de sueldos a toda la administración pública, adjudicaciones de viviendas, promesas de ascensos inmediatos y estabilidad en la carrera administrativa, así como repartos de bolsas de alimentos, chapas y todo tipo de materiales de construcción. Además, se llevó a cabo una abrumadora propaganda que saturaba las redes sociales, entre otros medios.

Todo esto se asociaba directamente a la imagen de los candidatos oficiales. Los niños puntanos decían: “Poco faltó para que al abrir las heladeras de nuestras casas, saliera de adentro el mismo ‘Gato».

Y como siempre, se utilizó también el miedo a la pérdida de empleos y planes sociales por parte de los beneficiarios. La coacción a los votantes fue total. Así, los principios de libertad y pureza del sufragio establecido en la Ley Sáenz Peña de 1911 y en nuestra Constitución Provincial en su artículo 93, quedaron en letra muerta.

Frente a este nuevo episodio electoral ‘excepcional’, es legítimo que nos preguntemos: ¿podemos analizar esta segunda derrota histórica del oficialismo utilizando la lógica del juego del Ta te ti, como decía aquel experimentado político puntano? Creemos que sí.

En estas elecciones, como ya se dijo, Alberto Rodríguez Saá cometió un error garrafal que era previsible: se distrajo o, en otras palabras, fue muy zonzo (el lector podrá juzgar cuál calificativo es el más adecuado).

¿Cuál fue ese error tan grave? Junto a su pésima y decadente gestión y al hartazgo social tras 40 años de gobierno familiar, sancionó la llamada Ley de Lemas para esta elección de Gobernador.

Esta ley electoral, con su estructura de sumatoria de distintas fracciones o partes, permitió e incluso facilitó la unidad de todo el arco opositor. Tras la candidatura de Claudio Poggi, se alinearon todos los sectores políticos opositores de la provincia. Como alguien ironizo, “… sólo faltaron los terraplanistas de Fabio Zerpa…”

Alberto Rodríguez Saá, como jefe político del oficialismo, olvidó el antiguo consejo de Nicolás Maquiavelo: “para gobernar, divide y reinarás”. Con esta Ley de Lemas, el gobernador convirtió su estrategia de supervivencia en: “todos unidos contra mí’, y así le fue.

Siguiendo la lógica del juego del Ta te ti, Rodríguez Saá dejó libre el ‘centro del tablero’, que inmediatamente ocupó Claudio Poggi en su siguiente movimiento. Una vez que el candidato opositor se apoderó del centro del juego de poder, el resultado de los comicios fue previsible.

Hoy, mirando desde la perspectiva de la historia electoral de San Luis, el resultado de esta elección parece una cruel ironía: “quien se promovía y se autopercibía como un campeón de ajedrez, Alberto Rodríguez Saá, perdió su poder debido a que olvidó las reglas básicas del Ta te ti.

La Caja de los Trebejos, sede del mundial de Ajedrez en 2005.

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