29 de noviembre de 2023

Crónicas de una despedida: Parte XII

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«El Traspaso de los atributos del mando en la Argentina: Pequeñas y  grandes historias…

“Mire Kovadloff, yo le quiero dar la banda presidencial a un civil. Eso es todo lo que quiero. Con eso me doy por cumplido…”: (Confesiones descarnadas del Presidente Raúl Alfonsín al filósofo Santiago Kovadloff en sus cenas mensuales en la Residencia de Olivos, cuyo organizador era el actor Luis Brandoni. Citada por el periodista Jorge Liotti en su Libro “La Ultima Encrucijada – Los dilemas de la Democracia Argentina” Editorial Espejo de la Argentina – Planeta – BsAs.- 2023, página 68).

 

El traspaso presidencial de Alfonsín a Menem.

I. Introducción.

Los atributos presidenciales exteriorizan la dignidad de la Primera Magistratura de la Nación. Son símbolos que representan al Presidente de la República ante sus ciudadanos y se rigen principalmente por los usos y costumbres. El único atributo que ha sido regulado en una norma jurídica es la “Banda Presidencial Argentina”, mediante el Decreto Ley Nº10.302 del año 1944, donde se instituyó también a la Bandera Nacional, el Escudo y el Himno como símbolos patrios. Y en su artículo 4º se legisló sobre la Banda Presidencial disponiendo: «La banda que distingue al Jefe del Estado, autorizada por la Asamblea Constituyente en la reforma de estatuto provisorio del Gobierno del 26 de enero de 1814 y alcanzada por la distinción del 25 de febrero de 1818, ostentará los mismos colores, en igual posición y el sol de la Bandera Oficial. Esta insignia terminará en una borla sin otro emblema. Tanto el sol como la borla serán confeccionados con hilos, con baño de oro, de óptima calidad y máxima inalterabilidad en el tiempo«.

Tradicionalmente se ha sostenido que eran únicamente tres los atributos: la Banda Presidencial, el Bastón de Mando y la Marcha militar Ituzaingó. Sin embargo, la costumbre le ha agregado dos más: el Estandarte o Bandera de presencia presidencial y el tan conocido «Sillón de Rivadavia».

 

Gervasio Antonio de Posadas.

II. Nuestras tradiciones españolas.

Desde Felipe V hasta el actual Felipe VI, todos los monarcas españoles lucieron bandas sobre sus pechos: celestes, azules o albicelestes y esa costumbre paso a la América española.

El primer registro, en nuestra historia, sobre el uso de bandas data del 26 de Enero de 1814, cuando la Asamblea General Constituyente del Año XIII creo el cargo de «Director Supremo de las Provincias Unidas», estableciéndose que: «Llevará una banda bicolor, blanca al centro, y azul a los costados, terminada en una borla de oro, como distintivo de su elevada representación». Es la primera vez que se legisló sobre nuestros colores, los que debía lucir, en su pecho, el primer mandatario del naciente Estado. Quien primero la uso fue el Director Gervasio Antonio de Posadas.-

El primer Presidente Constitucional argentino en usarla fue Domingo Faustino Sarmiento en 1868. Desde entonces todos la han usado hasta el actual Presidente Alberto Fernández. La ceremonia de su colocación, salvo pocas excepciones, se llevó a cabo siempre en la Casa Rosada

Cada presidente recibe una banda y un bastón nuevos, que suelen conservar como recuerdo de su paso por la Primera Magistratura del Estado una vez que cesan en sus mandatos.

En la Provincia de San Luis también ha sido una vieja costumbre de los Gobernadores el uso del bastón y la banda gubernamental, como también la ceremonia en la cual el primer magistrado saliente le hace entrega de tales atributos al entrante. Esta tradición estuvo vigente ininterrumpidamente hasta que el actual Gobernador impulso la sanción de la Ley NºV-0944-2016 que elimino del protocolo oficial los atributos del bastón y la banda al cargo de gobernador.- Sus argumentos: una puerilidad insostenible: “usar esos atributos separan al gobernante de su pueblo, lo hacen sentirse superior, viola el principio de igualdad, lo que resulta inaceptable…”.

Sería de desear que con el próximo cambio de gobierno se pueda derogar esta caprichosa e hipócrita ley que ha intentado romper con una larga y pacífica tradición gubernamental.

 

Cámpora al asumir la presidencia.

III. La asunción de Cámpora y el «alfiler» de Lanusse.

“Mire Coronel, aunque no sepa si salimos vivos de ésta, y a mí en este momento no me entra un alfiler en el culo, mi obligación legal y moral es entregarle el bastón y la banda al nuevo presidente democrático”. (Confesión del Coronel C.A.L.I., entonces Jefe de la Casa Militar, al autor de esta nota)

El General Alejandro Agustín Lanusse, el último presidente militar de la llamada Revolución Argentina,  se encontraba ese 25 de Mayo de 1973 desde temprano en su despacho de la Casa Rosada. A esa hora la fórmula presidencial electa el 11 de Marzo e integrada por Héctor J. Campora y Vicente Solano Lima estaban jurando como tales ante la Asamblea Legislativa reunida en el edificio del Congreso Nacional.

Minutos después se harían presente en el Salón Blanco de la Casa de Gobierno para completar la ceremonia de la asunción del mando, momento en que los  integrantes de la Junta Militar le entregarían al nuevo Presidente los atributos del mando: la banda y el bastón presidencial. En ese momento la Plaza de Mayo  y el Salón Blanco de la Casa Rosada explotaban de militantes y adherentes al nuevo gobierno democrático.

El clima de euforia los desbordaba a todos. Sus canticos militantes se caracterizaban también por los insultos al gobierno militar que se retiraba: “Se van, se van y nunca volverán…” brotaban de sus gargantas. El fervor militante escalaba y hacía temer que se produjeran graves incidentes y que por ello serio riesgo a la integridad física de las autoridades militares salientes. Era tal la concurrencia  que la fórmula presidencial de Campora y Solano Lima debió llegar en helicóptero a la Casa de Gobierno. Hacerlo en vehículo había sido imposible.

Cerca de mediodía la muchedumbre había empezado a derribar los anillos de seguridad que rodeaban la Casa Rosada y que protegían a las máximas autoridades allí presentes. La preocupación iba en aumento. Arribado Cámpora y Solano Lima a la Casa de Gobierno, Lanusse y su gobierno debió salir del despacho presidencial para recibirlos y dirigirse juntos al Salón Blanco para la ceremonia final.

En ese clima los allegados a Lanusse comenzaron a temer por su seguridad física y se lo hicieron saber. Le preguntaron “General, ¿qué hacemos?” La respuesta fue firme y directa: cumplir con nuestras obligaciones institucionales…. Todo sucedió rápido y sin peligro. Terminada la ceremonia y mientras Cámpora y Solano Lima salían al balcón a saludar a la militancia que coreaba sus nombres en la Plaza de Mayo, y mientras los otros dos Comandantes de la  Aeronáutica y de Marina Brigadier Carlos Alberto Rey y Almirante Carlos Guido Natal Coda salían presurosos en helicóptero, el General Lanusse volvió a ordenarle al Jefe de la Casa Militar en tono marcial: “salimos de acá como entramos esta mañana: caminando primero y en auto después… aunque a mí no me entre un alfiler en el culo».

Sentido del deber y coraje personal….

 

 

IV. La asunción de Alfonsín: una lapicera sin tinta.

“Pero Escribano, así estamos empezando muy mal…”  le dijo jocosamente el Presidente Raúl Alfonsín al Escribano General de Gobierno Natalio Pedro Etchegaray al momento de asumir el 10 de Diciembre de 1983. Alfonsín había intentado firmar el acta de su asunción y la lapicera provista por el Escribano no había funcionado. Al parecer se le había secado la tinta. A Etchegaray en ese momento todos los colores se le subieron al rostro. No supo que decir… Alcanzo a reaccionar buscando inmediatamente una lapicera de reemplazo y el rito protocolar de la firma del acta se pudo cumplir normalmente.- Años después mientras leía el acta de asunción del nuevo presidente, que sucedía al mismo Raúl Alfonsín, el riojano Carlos Saúl Menem, Natalio Etchegaray encontró en un pensamiento intimo la repuesta a aquella queja de Alfonsín: “lo importante no es tanto “como empezar”, sino “como terminar…”. Pero de su boca ninguna palabra salió. Quedo en su interior…” (Relato del Escribano Natalio Pedro Etchegaray al autor de esta nota.).

 

Federico Pinedo le entrega el bastón al Presidente Mauricio Macri.

V. La asunción de Macri en 2015: «Que se lo entregue y la coloque otro…»

Fede: ¿Podemos juntarnos en un rato en mi despacho? Vienen los enviados de la Presidente para acordar la ceremonia del traspaso del mando…” le propuso los primeros días de diciembre de 2015 el entonces Vice presidente de la Nación Amado Boudou al Senador Federico Pinedo. Minutos después de ese llamado se reunían en su despacho el Secretario General de la Presidencia Eduardo “Wado” de Pedro y el Ministro de Seguridad Sergio Berni como representantes de la Presidente Cristina Fernández de Kirchner. De parte del Presidente electo Mauricio Macri se encontraban su amigo y pariente político Fernando de Andreis y el Senador Federico Pinedo. De Pedro fue terminante: “Cristina decidió no entregarle personalmente los atributos a Macri. Hacerlo sería para ella una claudicación política. Quiere dejarle sobre la mesa de la Presidencia el bastón y la banda y retirarse del Congreso. Que después entre Macri y que sea otro funcionario el que le coloque la banda y le entregue el bastón…”

¿Cómo continuó ese episodio bastante irregular y bochornoso? El Presidente electo Macri rechazó la insólita propuesta y el día siguiente presento ante la Jueza Electoral Nacional Dra. María Servíni de Cubría un recurso judicial solicitando se aclare el momento en que finalizaba el mandato de CFK, petición esta que fue acogida por la jueza, quien resolvió, previa vista el Fiscal Electoral Jorge Di Lello,  que el mandato constitucional de Cristina Fernández de Kirchner finalizaba a la medianoche del 9 de Diciembre, y que el vacío entre ese mandato terminado y el inicio del nuevo periodo a contar de la toma efectiva de posesión del nuevo Presidente debía ser cubierto por aplicación de la Ley de Acefalia, es decir, por la Presidencia Provisional del Senado: durante las doce horas siguientes, de la cero hora del día 10 de Diciembre hasta las 12 hs, el ejercicio la primera magistratura nacional correspondió al Senador Federico Pinedo. Este pasaría a la historia argentina por la brevedad de su mandato. –

El humor político no estuvo ausente de ese episodio presidencial: la cuenta oficial de House of Cards, la exitosa serie de Netflix protagonizada por Frank Underwood, en la piel del actor Kevin Spacey, tomó nota del «paso de Pinedo por el poder…». “Tu presidencia fue la más perfecta en la historia de la democracia…”, le expresaron a Pinedo en la red social Twitter en vísperas del estreno de su cuarta temporada. Divertido, Pinedo le respondió directamente al personaje de la ficción: “Gracias Frank. Tenemos diferencias de metodología política. Trabajaremos juntos por la paz y la prosperidad de nuestros pueblos”.

En su visita a Argentina en 2016 el Presidente norteamericano Barak Obama al saludarlo se lo recordaría con humor: “Oí que usted hizo un gran gobierno y que la gente estaba muy contenta…”.

VI. Conclusión.

La ceremonia de la entrega de los atributos del mando, no solo entre Presidentes que se suceden, sino también entre Gobernadores de Provincia, constituye una manifestación inequívoca de uno de los aspectos esenciales de nuestro sistema democrático: la alternancia pacífica y respetuosa en el ejercicio del poder. Poder presenciarla como testigos en este tiempo, luego de largas décadas de interrupciones militares debería constituir una verdadera fiesta cívica para nosotros como lo han sido siempre las celebraciones de nuestras fechas patrias.

 

Esta melodía marcial constituye, junto con la Banda Presidencial y el Bastón de Mando, uno de los tres atributos inherentes al cargo de Presidente de la Nación Argentina. Utilizada por primera vez el 25 de mayo de 1827, se la ejecuta en todos los actos oficiales donde está presente el Jefe de Estado argentino.

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