Crónicas de una despedida: parte IV

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La derrota de Alberto Rodríguez Saá como el segundo nocaut de Nino Benvenuti

 

“Segundos afuera …!!!”

(Tradicional orden en voz alta del árbitro de box al inicio de cada round dirigido a los colaboradores de los boxeadores –también llamados “segundos”- para que se retiren del perímetro del ringside y así iniciar la lucha…)

 

I. El box como metáfora de la vida

Es sabido que un gran escritor como Julio Cortázar fue gran admirador del box como de sus protagonistas. Su afición llego a tanto que escribió dos estupendos cuentos dedicados a ese deporte: uno titulado “El Torito” (1956) acerca de Justo Suárez “a” “El Torito de Mataderos”, y el otro “La Noche de Mantequilla” (1977) referido al cubano-mexicano José Ángel “Mantequilla” Nápoles.

En ambos relatos, Julio Cortázar traza con fina maestría la parábola sobre la mayoría de los boxeadores, quienes, muchos de ellos nacidos en la miseria, logran con mucho sacrificio llegar al éxito, para posteriormente caer en la decadencia, la pobreza y el olvido.

En esa misma parábola, tanto en el box como en la vida tienen un lugar “estelar” sus acompañantes, los llamados “amigos del campeón». Personajes estos que, no por secundarios, dejan de cumplir un papel determinante en la trayectoria deportiva –y de vida- del boxeador. No sólo son los que viven de él, sino también los que lo aconsejan mal –la mayoría-; y los que bien, intentando que no caigan al abismo –los menos-.

Eso sucede también en la vida. Vale aquella conocida advertencia que dice “quien mal anda, mal acaba…”, o aquella otra “dime con quién andas, y te diré quién eres…”.

 

II. El caso de Nino Benvenuti contra Carlos Monzón.

Es conocido el caso de aquel gran boxeador italiano y campeón del mundo de la categoría mediano Giovanni “Nino” Benvenuti.

Nacido en Italia en 1938, a la edad de 22 años obtuvo la Medalla de Oro en su categoría en las Olimpiadas de Roma en 1960. Pocos años después obtendría la corona mundial al derrotar al americano Emile Griffith.

A partir de ahí su trayectoria tanto deportiva como personal alcanzaría el máximo reconocimiento mundial hasta el extremo de dedicar parte de su vida posterior  a actividades muy poco deportivas, como fue transformarse en un auténtico “play boy” y actor de cine.

Rodeado de las más bellas actrices y de la vida glamorosa de Hollywood fue abandonando lentamente el rigor de sus entrenamientos boxísticos hasta que, un 7 de Noviembre de 1970, en la misma Roma, le apareció en su carrera un joven boxeador argentino llamado Carlos Monzón, lleno de “hambre de gloria” (y de alimento para su pobre familia también…).

Convencido Nino Benvenuti que ese muchacho argentino no superaría, como los anteriores desafiantes, la categoría de un mero “sparring” fue confiado a la pelea encontrándose esa noche de noviembre de 1970 con una verdadera sorpresa. El punteo permanente del argentino durante toda la pelea de su extenso brazo izquierdo –que no le permitía acercársele al rival- y una derecha tan potente como un cañón destruyeron al campeón.

Al minuto cincuenta y siete (01,57’) del round 12° un derechazo formidable al mentón del italiano lo derrumbó definitivamente en una esquina del ring…

No sólo habían sido la ferocidad y la potencia de Monzón lo que noqueó a Benvenuti, sino también el irresponsable abandono del gimnasio sustituido desde hace varios años por una vida glamorosa y relajada.

El campeón ya no tenía más “hambre”, ahora sólo le gustaba la vida distendida…  ¡Y así le fue!.

Soberbios como su pupilo, aquella noche los “segundos” de Benvenuti subieron al ring para increpar al árbitro de la pelea. No podían aceptar la derrota. La culpa la tenía el árbitro que había dirigido mal la pelea… No vieron la realidad, cuando el sentido común –el abandono del gimnasio- ya se los advertía. Sus “segundos” actuaron como malos amigos suyos.

Derrotado aquella noche en Roma, su orgullo herido lo impulsó a buscar la revancha. Monzón se la concedió para unos pocos meses más tarde.

El 8 de mayo de 1971, los contrincantes se volvieron a encontrar en el Estadio Luis II de la Ciudad de Mónaco. Pero esta vez, la pelea apenas duro sólo tres rounds, no doce como la primera. Al minuto cinco segundos (01,05’) nuevamente la derecha poderosa del argentino derrumbó al italiano, pero con una diferencia con respecto a la anterior pelea: esta vez los colaboradores o “segundos” no necesitaron esperar que Monzón finalizara la destrucción, e inmediatamente lanzaron la toalla al medio del ring -mensaje que en el lenguaje boxístico significa el abandono definitivo del combate-, y que Benvenutti enojado rechazó pateándola en el piso.

Estos “segundos” actuaron esta vez como buenos amigos. Lo hicieron para evitar una derrota más mortificante y poder dejarle en pie a Benvenutti lo último de su dignidad.

Dos derrotas en pocos meses. La primera, con enojo de sus «segundos»; la segunda, el rincón le tira la toalla y evita una paliza mayor.

 

III. La próxima «revancha» de Alberto Rodríguez Saá.

Esta metáfora boxística de Nino Benvenuti perfectamente le puede ser aplicada metafóricamente al actual gobernador Alberto Rodríguez Saá.

“Grogui” desde el pasado domingo 11 de junio sigue sin aceptar la derrota electoral, hasta el extremo que no puede ni mencionar el nombre de su “Monzón”, su vencedor Claudio Poggi.

Atontado por efecto del derechazo electoral, Alberto se bambolea confundido por toda la alfombra del ring. Dice que abandona la política, para afirmar después que se queda para controlar al próximo gobierno… Anuncia que se suma al espacio político del cordobés Juan Schiaretti para semanas después fotografiarse con Sergio Massa… Proclama la próxima victoria electoral para luego desaparecer y dejar a sus seguidores en la mayor de las soledades… Reaparece en el desfile del Día de la Independencia en la Ciudad de Villa Mercedes  y errático confunde a las tropas militares del desfile llevándose su mano derecha a la sien como si él también fuera un militar… Evidentemente nadie le ha dicho que ese no es el saludo que hace en tal ocasión un civil… Que busque las fotos del Presidente Raúl Alfonsín y aprenderá…

Ansioso de revancha como Benvenuti, Alberto Rodríguez Saa ha pedido el desquite para el próximo 13 de agosto en la elecciones PASO. En iguales condiciones “físicas” (arrastrando una derrota anterior, con candidatos nacionales que no son representativos del peronismo y defendiendo el peor gobierno nacional desde la recuperación de la democracia), no se le avizoran chances de éxito al Benvenuti puntano.

Todo es confusión en el rincón de este boxeador… Como en el segundo nocaut de Benvenuti, el PJ puntano se prepara para la segundo derrota electoral en apenas dos meses…

Como en la revancha de Mónaco de 1971, deberían sus “segundos” del rincón ir preparándole la toalla al Gobernador, para evitar así un daño mayor y rescatarle algo de la dignidad de campeón perdida.

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