Despilfarro y corrupción

Dos ideas-palabras retumbaron en los oídos de los puntanos esta semana. Despilfarro y corrupción.
Ambas salieron de la boca de dirigentes que expresaron su preocupación por la situación económica, institucional y social por la que atraviesa la provincia de San Luis, como consecuencia directa de las acciones -o inacciones- del Gobierno de Terrazas.
Uno de esos dirigentes fue el diputado nacional Claudio Poggi, quien encabezó el miércoles pasado una reunión con los legisladores provinciales de su espacio, y anunció un seguimiento estricto de las finanzas públicas dado que por tercer año consecutivo las cuentas están en rojo y hay déficit fiscal.
“Hay fondos públicos que se gastan mal, que son superfluos, innecesarios, improductivos, gastos que no llegan a la gente en un contexto de pobreza tremenda que tenemos en San Luis” dijo, y brindó algunos ejemplos:

Los vuelos del Gobernador en avión privado.

“Un viaje en avión privado que hace el gobernador a Buenos Aires cada diez días cuesta 10 mil dólares. En 30 viajes que hace en el año son 300 mil dólares. Se van 100 millones de pesos en vuelos particulares del gobernador. Un viaje en avión de línea cuesta 100 dólares, por ejemplo».

Los funcionarios que están de más.

“Hay 500 funcionarios de más que ganan entre 200 y 300 mil pesos cada uno más las cargas patronales. Son 500 mil pesos de costo por cada funcionario que está de más cada mes. Hay tres mil millones de pesos al año en funcionarios que están de más”.

El despilfarro de los fondos públicos.

“No hay un autocontrol y encima hay un descontrol en distintas áreas del Gobierno en el uso de los fondos públicos y eso significa usar mal cada uno de los impuestos de los sanluiseños”.

Pero quizá el párrafo más grave fue la advertencia de que no es posible sostener este nivel de gasto sin sufrir consecuencias en poco tiempo. “Si el Gobierno sigue gastando así, va a tener que pedir un préstamo para pagar los sueldos”, advirtió Poggi.

La otra palabra que se escuchó esta semana en San Luis y luego de muchos años fue la palabra corrupción. Hacía mucho tiempo que no se escuchaba esa acusación en un discurso político público en San Luis. Como si de tanto decirla hubiese perdido su significado.
La pronunciaron los dirigentes de Todos Unidos en un comunicado en el que denunciaron a los “Fiscales de la dedocracia”.

Ese episodió se constituyó en un capítulo degradante de las instituciones que sigue su curso: ya asumió un lote de ellos sin que hubiesen pasado por el examen de la Comisión de Evaluación del Consejo de la Magistratura.

Tejido de corrupción en el Poder de San Luis.

“…Qué fuerte para nuestra Provincia, para nuestros ciudadanos, para el laburante que desprevenido y en su lucha diaria por subsistir, ve cómo se teje de corrupción el Poder en San Luis. Qué mal que nos hace tener este tipo de funcionarios y este tipo de conductas” dice ese comunicado de Todos Unidos.

Vínculos sospechosos.

“Funcionarios del Gabinete, amigos de los estudios jurídicos, compromisos vaya a saber de qué índole, tiñen de negro las nuevas designaciones de uno de los poderes del Estado” denuncia el comunicado, más allá de lo desafortunado de la figura idiomática utilizada para expresar la sospecha de esos favores.

La síntesis del eje de la discusión política de la semana -despilfarro y corrupción-, impactó de lleno en Terrazas del Portezuelo, de allí el intento, a través de las apariciones públicas de algunos funcionarios, de salir a defender la salud de las cuentas públicas de la provincia y demonizar a sus rivales políticos.

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