Una nueva brújula política

Vivimos los primeros treinta días de la primera construcción política independiente del poder que gobernó San Luis en los últimos 40 años.
13 de enero de 2024

Hacía muchos años que un gobernador no se metía en el bolsillo de su saco cartas de ciudadanos que, cara a cara, le plantean alguna necesidad, un pedido, un reclamo.

Esa imagen se volvió a vivir en San Luis en las últimas horas con la visita del gobernador Claudio Poggi a Villa Mercedes y sus primeros recorridos en la ciudad de San Luis.

Los mayores recordarán las miles de cartas que recibía Adolfo Rodríguez Saá en sus visitas al interior provincial, con todo tipo de pedidos. Entonces no había Facebook –esa red nació en febrero de 2004-, ni teléfonos inteligentes, ni las maneras digitales de expresarse que hoy conocemos.

No hubo cartas en el bolsillo de Alberto Rodríguez Saá porque nunca le gustó recorrer el interior provincial y mucho menos hacer un cara a cara con los vecinos. Concibió el ejercicio de poder desde otro lugar, desde la distancia y en soledad.

Esta imagen que hemos vuelvo a ver en los últimos días va en línea con la política que el gobernador Poggi ha prometido, esto es una presencia permanente en todo el territorio provincial, que incluye también a sus ministros y funcionarios para que resuelvan las necesidades de los vecinos de cada pueblo, y que promete alcanzar su punto máximo con una visita a una escuela distinta cada día.

La imagen de Poggi visitando en su casa del barrio Familia Obrera a Jonathan Berón, el chico de Villa Mercedes que fue alcanzado por un rayo y salvó su vida milagrosamente parece funcionar como una buena síntesis de esa búsqueda de conexión, de cercanía entre los ciudadanos y sus gobernantes.

Es Poggi en estado puro, dicen en su entorno. Un Poggi que pasó los primeros treinta días de su gestión intentando armar un cuadro de situación de una administración provincial que, sin transición, encontró fundida, y desde donde debe reconstruir un tejido social destruido a partir del abandono de las políticas de gobierno de la gestión que se fue.

Pobreza en niveles récord incluyendo hambre infantil, falta de trabajo, inseguridad flagrante, salud y educación en crisis, falta de viviendas, penetración de droga en todos los niveles sociales, todo coronado por denuncias de corrupción que vuelven a poner la lupa en el trabajo de la Justicia. Esa es la herencia que dejaron los que se aprovecharon del gobierno para hacer negocios, y nada más.

En estos treinta días de gobierno Poggi tuvo que saltar cinco o seis vallas que plantó Alberto Rodríguez Saá para impedir el normal funcionamiento de su gestión y a costa de un enorme daño producido a la sociedad.

Se trata de una serie de acciones que giran alrededor de dos grandes ejes.

El primero de esos ejes es salir del déficit fiscal.

El segundo, determinar las causales de ese déficit y cumplir con su obligación como gobernante llevando esas denuncias a la Justicia, en donde deberán ser investigadas.

Alrededor de esos dos ejes y en línea con las demandas sociales aparece entonces una serie de acciones puntuales como:

  • la necesidad de buscar un préstamo por 20 días para poder pagar los sueldos en un solo pago a raíz del déficit de una provincia fundida, tema que ahora le cae como un boomerang a los diputados que aún responden a Rodríguez Saá y sobre el que esta página habló en este artículo.
  • destrabar la llegada de Gendarmería a San Luis para que trabaje junto a la Policía provincial en el combate del delito, segunda prioridad para los vecinos de toda la provincia, en palabras del propio Poggi.
  • dejar sin efecto los nombramientos y cargos políticos con los que Rodríguez Saá intentó minar el Estado nombrando a funcionarios y sus familiares, amigos y dirigentes.
  • realizar un censo de trabajadores estatales y planes sociales que aportó un par de certezas: cuántos son los trabajadores que cobran del Estado, y el nivel de despilfarro de fondos públicos del anterior gobierno que pagó planes sociales a unos cien niños de entre 6 y 15 años, a 242 personas que vivían en otras provincias y a 12 muertos.
  • desarmar la sede partidaria en la que el exgobernador convirtió a la Universidad de La Punta.
  • resistir la presión con que AFA castiga a la totalidad de los clubes de San Luis por la intervención del San Luis FC tras una denuncia penal contra su presidenta por millonarias transferencias de fondos que hizo como secretaria de Deportes a un Ente que ella misma presidía, para desde allí girarlos al Club que también presidía.

Son apenas algunas de los obstáculos en los que la nueva gestión de gobierno tuvo que enfocarse en estos primeros treinta días, y cuyas resoluciones van permitiendo que Poggi se libere para poner en marcha su plan de gobierno y construcción política.

Eran parte del campo minado que dejó Rodríguez Saá, hoy recluido en su diario y desde cuyas páginas intenta sembrar caos social mientras le manda mensajes a la tropa que, o está sorda –no ha habido ni un pronunciamiento para bancarlo-, o no compra su diario –así lo revelan las estadísticas de circulación-, o por alguna otra causa política más profunda permanece en silencio.

Todo indica que por estos días veremos a Poggi recorrer la provincia como lo hizo en su gestión anterior, hablar con los intendentes y poner a los funcionarios cara a cara con los vecinos a resolver problemas, como parte de su plan de trabajo y también de construcción política.

Apenas va un mes de gobierno, es verdad. Más, hay otra manera de leer estos primeros días en términos de esa construcción: son los primeros treinta días, los primeros pasos, de la primera construcción política independiente del poder que gobernó San Luis en los últimos 40 años. Eso es impresionante.

Nada de lo que era es. La brújula política tiene un nuevo norte.

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