Radicales: entre cogobernar o salir en el diario de la República

En un extenso pronunciamiento difundido tras la Convención Provincial de la UCR, Leonardo Rodríguez defendió el alineamiento mayoritario del partido con el gobierno de Claudio Poggi y cuestionó a sectores internos que, según sostuvo, siguen aferrados a una lógica de oposición permanente.
17 de mayo de 2026
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El intendente de Merlo y dirigente radical, Leonardo Rodríguez.

La reciente Convención Provincial de la Unión Cívica Radical de San Luis dejó expuestas con claridad las tensiones internas que atraviesan al partido. En ese contexto, el intendente de Merlo, como afiliado radical, Leo Rodríguez difundió un texto político en el que reivindica el rumbo adoptado por la conducción partidaria encabezada por Juan Álvarez Pinto y plantea que la UCR atraviesa “la posibilidad más importante en más de 40 años de democracia”.

Bajo el título “El radicalismo frente a una oportunidad histórica”, Rodríguez sostiene que hoy conviven “dos maneras profundamente distintas de entender el radicalismo y su rol en la provincia”. Por un lado, describe a un sector que —según su visión— se acostumbró “a la comodidad de la minoría” y a una lógica de supervivencia política basada en conservar pequeños espacios de representación.

En contraposición, reivindica a un radicalismo “con vocación de gobierno”, dispuesto a asumir responsabilidades dentro de la coalición oficialista que gobierna San Luis junto a Claudio Poggi. Para Rodríguez, la decisión mayoritaria de acompañar a la conducción partidaria no responde a una cuestión circunstancial sino a la comprensión de que el partido atraviesa una instancia decisiva para ampliar su influencia política e institucional.

A continuación el texto completo que publicó Rodríguez:

(Lectura de domingo si sos radical y sino, también)
El radicalismo frente a una oportunidad histórica
La Convención Provincial de la Unión Cívica Radical de San Luis realizada ayer sábado y algunas actitudes de dirigentes que vengo observando en las últimas semanas, me llevan a escribir una pequeña reflexión, la cuál quiero compartir con ustedes. Lo hago con mucho cariño a mi partido histórico pero tratando de contextualizarlo a los tiempos que corren y mirando hacia adelante. Siempre hacia adelante.
A simple vista entiendo que conviven al menos dos maneras profundamente distintas de entender el radicalismo y su rol en la provincia.
Por un lado, persiste un modelo de partido acostumbrado a la comodidad de la minoría, a la lógica de la supervivencia política, a conformarse con pequeños espacios de poder que apenas alcanzan para sostener estructuras o conservar alguna representación legislativa aislada, un concejal por acá o un diputado por allá. Un radicalismo que durante años pareció resignarse a ser un actor secundario de la política provincial, sin verdadera vocación de transformar la realidad ni de construir mayorías. Un partido con dirigentes que han sabido ser excelentes opositores a los Rodríguez Saa, por ejemplo. Buenos opositores. Muy. Que les cuesta no serlo por qué, claro, nunca habíamos sido oficialismo. Está en su génesis.
Pero también existe otro radicalismo. Un radicalismo que entiende que la sociedad cambió, que San Luis cambió y que nuestro partido no puede seguir mirando el poder desde afuera. Un radicalismo que tiene vocación de gobierno, que quiere crecer, asumir responsabilidades y convertirse en protagonista de una nueva etapa política para la provincia.
Ese es el radicalismo que hoy decidió acompañar mayoritariamente la conducción partidaria encabezada por Juan Alvarez Pinto. Y no lo hizo por una cuestión personal ni circunstancial, sino porque entiende que estamos frente a una oportunidad histórica.
Después de décadas siendo un partido que muchas veces quedó atrapado en derrotas electorales (supimos perder y también hacer perder sin ganar nosotros) y discusiones internas interminables, hoy la UCR integra una coalición de gobierno que conduce la provincia junto al gobernador Claudio Poggi. Y eso implica una enorme responsabilidad política e institucional. Le guste a quien le guste todos los días en vez de levantarnos a criticar o a redactar una carta documento a ver si podemos salir en el Diario de la República, nos levantamos a pensar cómo cambiarle la realidad a los vecinos con los recursos que tenemos en un contexto complejo. Aún que sea a compartir un mate con el que lo necesita. A escuchar. A proponer una idea para la gestión del intendente, del concejal que sueña con ser intendente de su pueblo, del Ministro o, por qué no, del gobernador. Ser solidario y empático con el otro. Por qué tener más responsabilidades no significa perder el espíritu militante que los radicales tenemos.
Gobernar en coalición exige madurez. Exige construir confianza. Exige entender que el crecimiento político no se logra desde la especulación ni desde el permanente conflicto interno, sino demostrando capacidad, trabajo, seriedad y vocación de gestión.
Quienes creemos en esta nueva etapa sabemos que el radicalismo tiene muchísimo para aportar. Tenemos intendentes, legisladores, concejales y dirigentes con capacidad para asumir más responsabilidades dentro del gobierno provincial. Depende de nosotros mismos. Ese crecimiento solo será posible si seguimos construyendo credibilidad dentro de la coalición y frente a la sociedad.
Por eso resulta difícil no observar con preocupación algunos posicionamientos surgidos antes, durante y después de la Convención. Sobre todo cuando muchas de las críticas provienen de dirigentes que hasta hace pocos días integraban el propio gobierno provincial y que, tras su salida de funciones públicas, eligieron desconocer una decisión adoptada democráticamente por la mayoría de los convencionales radicales de toda la provincia.
La democracia partidaria implica aceptar los resultados cuando se gana y también cuando no se logra imponer una posición. Y la Convención fue contundente.
Hoy San Luis necesita una UCR moderna, protagonista y con decisión de crecer. No una fuerza política atrapada en nostalgias, miedos o lógicas del pasado. La sociedad no espera de nosotros peleas eternas ni debates estériles; espera dirigentes capaces de construir soluciones, gestionar y transformar.
Tenemos la posibilidad más importante en más de 40 años de democracia y en más de un siglo de historia partidaria: animarnos a cogobernar de verdad, asumir responsabilidades y consolidar un radicalismo competitivo, influyente y preparado para conducir.
No queremos volver atrás. No queremos regresar a un radicalismo reducido a la resignación electoral o a la comodidad de la crítica por la crítica misma. Queremos un partido que crezca, que se anime, que se prepare y que sea protagonista de la transformación de San Luis.
El futuro del radicalismo no está en el miedo. Está en la vocación de poder, en la construcción de confianza y en la decisión de ser parte activa de una nueva etapa para la provincia. El que se quiera sumar, es bienvenido.
Leo Rodríguez – afiliado radical

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