Abril de 2023. El último discurso de Rodríguez Saá en la Legislatura.

“Los mañosos del poder”, una murga en un corso a contramano de la historia

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Colaboración para DePolítica.

El inconsciente según Freud se manifiesta, entre otras cosas, mediante los actos fallidos y el chiste.

Pocos recuerdan ya que cuando Alberto Rodríguez Saá llegó al poder venía repleto de un cándido espíritu innovador. Tan es así que inicialmente volcaba sus conocimientos en arte a la gráfica de la provincia. Primero diseño la bandera del Plan de Inclusión con la que institucionalizaba su plan contra la pobreza. Al poco tiempo se despachó con un logo lleno de líneas geométricas, estilo zapatillas deportivas chinas, que convivió un par de años junto al clásico escudo provincial. Por último, pretendió simbolizar a la provincia, con la imagen de un zorro que guiñaba un ojo.

Este logotipo que en sí mismo era un chiste no tuvo gracia para nadie y resulto ser un acto fallido que lo obligó al poco tiempo a descolgar toda la cartelería que había contratado en la provincia para su promoción. Hoy constatamos que ese zorro ha perdido el pelo, pero no las mañas.

La despedida del poder de Alberto Rodríguez Saá, con toda su batería de trapisondas para dificultar la transición de una gestión a otra, tiene todo el patetismo de un corso a contramano de la historia.

Primero negándose a reconocer una derrota contundente por parte de Claudio Poggi en las pasadas elecciones del 11 de junio por la gobernación de la provincia.

Segundo, por este intento de organizar un estado paralelo en donde acovachar a una tropa que no tiene destino político.

En el miércoles pasado, 26 de julio, se crearon 53 nuevos cargos con sueldos exorbitantes para cumplir funciones en la legislatura de San Luis. Además se impulsó la iniciativa de reformular el estatuto de la UPRO (Universidad Provincial de Oficios), donde se faculta al ejecutivo provincial a determinar una ampliación de partida por seis veces el presupuesto actual y a designar al nuevo rector por cuatro años. El próximo 1 de agosto buscará anunciar a Enrique Ponce como Defensor del Pueblo, figura vacante desde el año 2004.

Se sabe que estas modificaciones son sólo el inicio de un número mayor de estamentos provinciales que buscaría descentralizar (según otras versiones privatizar) a los efectos de poder disponer de una caja permanente de dinero y donde preservar del desamparo del emprendedurismo a algunos de sus funcionarios.

¿Cuál es el argumento que esgrime el aún gobernador para disponer, a cuatro meses de abandonar el poder, estos cambios estructurales? Le preocupa y duele lo que viene, junto al agravante de una ciudadanía que, según su opinión, no está sólidamente instruida para defenderse.

Evidentemente un caso de manual que refleja los engaños propios que urde en la conciencia un espíritu cansado y herido.

¿Quiénes forman parte de esta gesta lamentable? ¿De esta danza de los acomodos? La lista la encabeza el gobernador y su hijo, le siguen los funcionarios amigotes de primera línea, legisladores de un peronismo totalmente devaluado y algunos políticos borocotizados. Entre todos estos surgirán los nombres que se distribuirán los lugares tácticos de resistencia en los cuales se mantendrá una guardia permanente hasta el momento de la catástrofe anunciada. Eso sí, mientras tanto ninguno dejará de percibir un sueldo menor a $800.000.

Hoy los sanluiseños asistimos a esa etapa de la historia que bien señalaba Marx al inicio de su libro “El 18 Brumario de Luis Bonaparte”: “La historia ocurre primero como tragedia y después como farsa”.

Estamos en la etapa cómica. En el corso. Oscilando entre la lástima y la risotada. La de los memes: ¿Dígame Alberto, está Poggi con nosotros en este cuarto? ¿Quiénes vienen del futuro a hacernos daño?

Es una etapa preocupante y merece la responsabilidad de todos, una vez más, para velar por el futuro de la provincia y participar activamente desde el lugar que sea para defender el cambio que hemos elegido y nos merecemos. Los sanluiseños hemos demostrado la determinación necesaria en las urnas para permitir en esta hora de la historia que nos avasallen nuevamente y pretendan ningunear nuestra decisión.

A “Los mañosos del poder” les cuesta soltar sus privilegios y asumir que son prescindibles como funcionarios, mientras tanto ejercitan sus últimos pasos al ritmo de la desvergüenza y el resentimiento.

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