Bocas cosidas

25 de junio de 2022

Las críticas de la vicepresidenta, Cristina Kircher al manejo que el Gobierno y los dirigentes hacen de los planes sociales puso en modo ebullición a esos referentes, entre ellos a la Mesa Nacional del Movimiento Evita que respondió con un comunicado titulado “La única verdad es la realidad”.

“La política tradicional entiende la participación política de los más humildes desde dos lugares igual de estigmatizantes: víctimas, que deben recibir asistencia inmediata del Estado como único ejecutor posible o victimario, en forma de puntero político que es culpable de reproducir la pobreza. Punteros y planeros son dos expresiones que intentan denigrar la organización política y productiva de nuestros barrios populares…”, señala el comunicado.

Veinticuatro horas antes, Cristina había dicho que había demasiados planes. “El Estado nacional debe recuperar el control y la auditoría de los planes, que no pueden seguir tercerizadas… Eso no es peronismo. No es depender de un dirigente barrial para que me dé el alta o la baja. Y sobre todo las mujeres, que son las más explotadas, las más basureadas. Si Evita los viera. ¡Mamita!”.

Esas críticas fueron consideradas como injustas por el propio Presidente, Alberto Fernández quien defendió el rol de los movimientos sociales durante la gestión de la pandemia. “Estuvieron al lado nuestro ayudando a contener a los sectores vulnerables, llevando solidaridad y compromiso donde no existía… Sigamos firmes en nuestras convicciones, que nada nos confunda, que nuestras diferencias no nos hagan decir cosas injustas y que estemos muy unidos”.

La respuesta de la conducción del Movimiento Evita advirtió la existencia de una campaña de estigmatización contra las organizaciones populares y reclamó la construcción de un espacio político, social y cultural que discuta el modelo de país.

“Bienvenido el debate al Frente de Todos, porque lo único que debe preocuparnos es cómo construimos un proyecto de país con justicia social. Sin la economía popular eso es totalmente imposible. Por eso vamos a convocar a todos los movimientos populares a construir un espacio político, social y cultural que discuta el modelo de país para enfrentar la concentración económica y superar los problemas estructurales que tiene la Argentina”.

El único dirigente puntano que opinó sobre este nuevo conflicto en el Frente de Todos fue Daniel Sosa, máximo representante del Evita en San Luis.

El resto de los dirigentes puntanos que se definían defensores de los gobiernos k y de la memoria de Néstor Kirchner se guardaron a silencio, otra vez.

Sonia del Arco, Luis “Piri” Macagno, Daniela e Ivana Serrano, Daniel y Roberto González Espíndola, Gastón Témoli, Cristian Niño. Todos ellos quedaron con la boca cosida desde que fueron nombrados en diferentes cargos en Terrazas del Portezuelo.

Ese silencio alimenta la recriminación de numerosos dirigentes del peronismo puntano que se preguntan cuál es su aporte al gran armado electoral oficialista.

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