José Giraudo: «Claudio Poggi, un gobernador para la historia»


José Giraudo. Magister en Derecho Electoral

A veinte días de la asamblea legislativa que todos los 1º de abril da comienzo el período de sesiones ordinarias de San Luis, y luego de haber leído y escuchado muy diversas opiniones, sobre todo aquellas que señalaron, sorpresa al menos, por el hecho de que el gobernador basara todo su discurso en tan sólo dos temas: educación y reforma constitucional, escribo mi propia reflexión sobre lo sucedido.

Es cierto que la decisión de que todo su discurso gire en torno a sólo dos temas, sobre todo de un gobernador que activó numerosas políticas públicas, muchas abandonadas en el gobierno pasado, que podría haber enumerado ampliamente: emprendedurismo, viviendas, escrituras, normalidad en las cuentas fiscales sin recurrir a endeudamiento (San Luis y La Pampa son las únicas dos provincias de toda Argentina que no tienen deudas), etc. llamó la atención. Pero la explicación más acertada al respecto, a mi entender es que Claudio Poggi demostró en esa asamblea que quiere ser un gobernador para quedar en la historia.

Otto Von Bismark, unificador de Alemania, hace más de 200 años decía que “Un gobernante (político) piensa en la próxima elección, el estadista en la próxima generación”.

De la exposición de un estadista hemos sido testigos el 1º de abril en la inauguración del período de sesiones ordinarias del 2026. Más allá de las críticas, tan coyunturales como efímeras, que sectores interesados pueden haber derramado en estos 20 días, es para destacar que el gobernador, ajeno o conocedor de las posibles diatribas optó por dos claros ejes discursivos: La educación y la institucionalidad.

Es cierto que la decisión de que todo su discurso gire en torno a sólo dos temas, sobre todo de un gobernador que activó numerosas políticas públicas, muchas abandonadas en el gobierno pasado, que podría haber enumerado ampliamente: emprendedurismo, viviendas, escrituras, normalidad en las cuentas fiscales sin recurrir a endeudamiento (San Luis y La Pampa son las únicas dos provincias de toda Argentina que no tienen deudas), etc. llamó la atención. Pero la explicación más acertada al respecto, a mi entender es que Claudio Poggi demostró en esa asamblea que quiere ser un gobernador para quedar en la historia.

Todo lo expuesto en materia de educación, largo por cierto (más de dos horas de discurso), tenía un sentido muy específico dirigido no a la coyuntura, sino al futuro. Los países más desarrollados son los que mayores y mejores calidad de conocimientos tienen. Enumero todas y cada una de las acciones que, más allá de las relacionadas con infraestructura, implementa su gobierno al sólo efecto de mejorar la calidad educativa. Sin dudas los resultados de las innumerables políticas educativas desarrolladas y a desarrollar no se verán el próximo año, ni siquiera, tal vez cuando termine su mandato, pero sí se reflejarán en las próximas décadas cuando destacará, sin dudas, el número de estudiantes de San Luis que pasaron por el primario, secundario, terciario y universitario. Largo plazo. Próximas generaciones. Futuro.

A ello hay que sumarle el anuncio del envío del proyecto de ley que declare la necesidad de reforma de la constitución para fortalecer la institucionalidad. Nuevamente: largo plazo, próximas generaciones, futuro.

En la iniciativa podemos destacar una declaración sincera, libre de mezquindades y por demás transparente: Los gobernadores podrán serlo sólo por dos períodos y luego nunca más de por vida, comprometiéndose ante toda la ciudadanía a que su presente mandato (2023-2027) sea considerado el primero. Podría no haberlo hecho, pero lo hizo, y en una asamblea legislativa ante la mirada de toda la población. Altruismo y una vez más: largo plazo, próximas generaciones, futuro.

Se sabe que una constitución, sobre todo de las características rígidas como las latinoamericanas se sancionan con mucho consenso y diálogo y no suelen modificarse sino tras el paso de cuarenta o cincuenta años, tal vez más, conforme a las circunstancias de hecho que la realidad, cambiando incesantemente, van disponiendo. Piénsese que hace casi 40 años (año de sanción de la última constitución de San Luis) no existía WI-FI, Internet, Inteligencia Artificial, Celulares, etc. ¿Está adaptada nuestra Carta Magna para abordar los activos digitales? En fin, una vez más: largo plazo, próximas generaciones, futuro.

Otro disparador fue la eliminación de las elecciones de medio término. Todo un desafío hasta cultural si se quiere. Sabido es que países que llamamos del “primer mundo como Holanda, Inglaterra, España, Dinamarca, también en Latinoamérica Uruguay, Chile (salvo para senadores), Paraguay, por ejemplo, votan todos los cargos cada cuatro o cinco años según el caso. El resultado: más estabilidad, más institucionalidad, más previsibilidad del sistema, menor desconfianza y cansancio de la sociedad, mayor exigencia para el gobernante. Además de menores costos económicos y de esfuerzos humanos para entrar en una disputa cada dos años. Esto propone el gobernador Poggi. Otra vez: largo plazo, próximas generaciones, futuro.

Propone además “¡autolimitarse!” en sus facultades para designar jueces. ¿Quién hace eso? Profundizar el sistema acusatorio y deslindar responsabilidades a organismos independientes de jueces, defensores y fiscales. ¿Qué gobernante moderno hace eso? De nuevo: largo plazo, próximas generaciones, futuro.

Como es lógico, se pueden criticar muchas cosas de este gobierno, otras aplaudir (como las viviendas, el plan construyendo tu pueblo, escriturá tu casa, beca al mérito, deportes escolares, transportes, el emprendedurismo, el PANE – que aclaro es la institucionalización de un plan alimentario escolar, que no solo garantiza que la comida llegue a los niños, sino que fue el reemplazo de los viejos “merenderos electoralistas” que aunque parece muchos lo han olvidado, de nutricional no tenían nada y de corrupción estructural mucho – etc. Pero lo que no se puede negar es que Poggi, en el mensaje ante la asamblea, apostó a no ser un gobernante más que quede en el olvido en los próximos 20 o 30 años, sino que apostó a la historia, a ser un estadista, a no ser sólo una persona que armó una coalición, con mucho esfuerzo, primero electoral y luego de gobierno, sino quedar en la historia pensando y ejecutando políticas de largo plazo, para las próximas generaciones, y para el futuro. Poggi aspira a ser eso que Otto Von Bismark llamó: “estadistas”. Ojalá la sociedad lo comprenda y acompañe.

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