Una gira, una candidata, una visita y una cena

Todos los detalles de una intensa semana política en San Luis.
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Villarruel en San Luis. La visita política de la semana.

Venimos de un gobierno que construyó parques acuáticos en localidades en las que la principal preocupación de los vecinos es la falta de agua potable.

Dejamos atrás un gobierno que dejó que los chicos se durmieran en la escuela por hambre, porque no habían cenado según las oportunas denuncias de los gremios docentes, mientras compró para la UPRO de Buena Esperanza una cocina más lujosa que la de Master Cheff.

Ese gobierno, fue el que luego de perder las elecciones del 11 de junio licitó a las apuradas 78 obras públicas por más de 83 mil millones de pesos para pagar anticipos financieros por más de 16 mil millones. Dejó un total de 180 obras paralizadas por falta de fondos y sin su previsión presupuestaria para el 2024.

Ese es el gobierno que se fue.

Tal vez sea necesario recordar estos datos para entender porqué es importante la gira por el interior provincial que esta semana retomó el gobernador Claudio Poggi con parte de su gabinete. Esta vez la región elegida fue el departamento Chacabuco y el Valle del Conlara.

Prioridades. Esa es la palabra que mejor aplica a esa actividad y a esta necesidad de reconstruir el vínculo cara a cara entre los ciudadanos y los gobernantes y que surge de este tipo de recorridos.

La oportunidad de enfrentar las demandas de cada localidad en vivo y en directo.

Algo de eso se vio en Naschel, Tilisarao y Concarán con visitas a establecimientos educativos, emprendimientos productivos, obras públicas en ejecución y encuentros institucionales.

Sabrá su gabinete que la próxima vez que visiten esas localidades las demandan deberán estar resueltas. Porque se trata de escuchar pero también de solucionar.

Poggi recibe cartas. Prioriza el contacto cara a cara con los vecinos.

Dicho esto, es interesante revisar la costura política de ese departamento que visitó Poggi.

Tres de los cuatros legisladores de Chacabuco hoy votan en contra de las iniciativas del gobierno. Son quienes llegaron por Unión por San Luis: Marina Garro, Marcos Gatica y Rodrigo Cabaña. La cuarta diputada es Marta Coniglio, de Cambia San Luis.

Y el representante departamental en el Senado también es opositor. Se trata de Hugo Olguín, un dirigente muy vinculado a quien fuera candidato a gobernador de Unión por San Luis, Jorge “Gato” Fernández.

A su vez, los tres intendentes de las localidades que visitó la comitiva encabezada por el Gobernador llegaron al sillón municipal desde espacios políticos que enfrentaron electoralmente al actual oficialismo provincial.

Valeria Kuhn, intendenta de Naschel, está distanciada con los referentes de su partido el Movipro: Daniel Elías, y particularmente con Miguel Bertola, primer concejal de esa localidad.

En Concarán, Marcelo Gil llegó a la intendencia acompañando la candidatura de “Gato” Fernández, como Jorge Olguín lo hizo en Tilisarao.

Debutantes en sus funciones tuvieron una suerte que le fue ajena a otros intendentes en los últimos ocho años: un gobernador los visitó en sus propios pueblos y abrieron el diálogo.

El intendente Olguín junto a Poggi y autoridades de la Escuela N° 251. «Fue muy positiva su visita» dijo el jefe comunal.

*

Digámoslo de un tirón. Zabala Chacur quiere ser gobernadora en 2027.

A diez meses de la histórica derrota electoral del 11 de junio, el PJ de San Luis parece un fuego artificial que acaba de explotar en el cielo de noche: después del estruendo los disparos salen en todas las direcciones posibles.

La falta de una autocrítica profunda y sincera, y la sospecha de que tampoco la habrá en el futuro cercano, ofrece una diversidad de opiniones proporcional a la cantidad de dirigentes que hablan.

Mientras los intendentes de Villa Mercedes, Maxi Frontera y de Juana Koslay, Toti Videla -los dos dirigentes con mayor capital político, con territorio, y de raíz peronista- reclaman una renovación total de autoridades en elecciones internas a padrón abierto o cerrado, otros reclaman por reflexión y organización, como en el caso de Daniel Sosa; otros hacen silencio, y otros ya muestran los dientes por las próximas candidaturas.

Zabala Chacur, en sus días como Jefa de Gabinete.

La diputada nacional, Natalia Zabala Chacur, que llegó a esa banca en 2021 luego de la candidatura testimonial de María José Zanglá que renunció a 13 días de haber asumido, fue quien abrió el juego de las postulaciones.

La ex jefa de Gabinete de Alberto Rodríguez Saá habló de su deseo de ser reelecta como diputada nacional y adelantó que aspira a ser candidata a gobernadora en 2027.

Así lo aseguró en una entrevista que le dio al periodista Fito Carranza, en su programa radial “No es lo mismo”.

“Tengo aspiraciones políticas para el 2025 y para el 2027 también. Y con los cargos, por supuesto, el más alto que se pueda en ambos casos. No voy a estar ocultando, jugando a las escondidas o escondiéndome una carta. Por supuesto que me gustaría ir por la reelección en el cargo de diputada nacional dentro de las elecciones próximas y, por qué no, la gobernación en dos mil veintisiete. Por supuesto que sí, pero esto necesitamos madurarlo en el espacio político que me representa y que represento” dijo.

Casi en simultáneo, desde otro micrófono otro dirigente le reclamaba a Alberto Rodríguez Saá que pida perdón.

El que hablaba era Federico Tula Barale, entrevistado en el programa “Intimo” de Alberto Trombetta.

“Yo aprendí en la vida que el odio, el resentimiento y el rencor no te llevan en ningún lado. Si vos me decís, con Alberto, ¿qué sentimientos tenés? ninguno, ninguno. Yo deseo que en esta tercera edad que vive, que esté bien, que esté en paz, que esté en armonía, pero en el fondo uno lo mira y dice, tenés que pedirle perdón a muchísima gente, a muchísima gente, a muchísima gente” reclamó Tula.

Tula Barale le reclamó a Rodríguez Saá que pida perdón.

Y fue por más: “La lealtad no la podés manejar como obediencia debida, porque después tenés los diputados que empiezan a pensar solos, tenés a intendentes a los que le planteaste inclusive una municipalidad paralela -en alusión a Maxi Frontera– y después pedís lealtad. Si la lealtad nunca la diste, si todo fue un instrumento a tu voluntad, no pidas lealtad. Lo mejor que podés hacer como ser humano, llegando al final de tu vida, es liberar la tropa, retirarte, tratando de recuperar un poco de todos los honores y dejar de lado esa situación de pasar a ser el mariscal de la derrota, de la derrota de San Luis, del modelo San Luis”. «Él se encargó de destruir todo eso” dijo Tula Barale.

Entre otras voces, a comienzos de marzo pasado, Daniel Sosa rescató en cambio la figura del actual diputado nacional Ernesto “Pipi” Alí como un dirigente con las condiciones adecuadas para conducir los desafíos de reconstrucción que tiene el peronismo local luego de la derrota del 11 de junio de 2023.

Por su formación dirigencial Sosa también cree que es necesario recuperar esa práctica de enseñanza, con un consejo de dirigentes mayores de 60 años que asesoren, pero con jóvenes en las primeras líneas del partido.

Otros dos detalles quedaron de esa declaración del dirigente del Movimiento Evita: su rechazo a la posibilidad de que Adolfo Rodríguez Saá retornase a la sede de Caídos en Malvinas, y su reclamo contra Cristian Niño por no responder siquiera a los pedidos para sentarse en una mesa a dialogar.

Precisamente en Alí es en quien Alberto Rodríguez Saá tiene puesta sus fichas para la conducción del PJ; sabe también que para coronar esa jugada debe mantener cerrado el tablero del juego político: no hay lugar para internas y es clave mantener bajo control a los congresales.

Del ex gobernador se encargó el diputado nacional, Carlos D´Alessandro. Dijo que, como Cristina (Kirchner) son el pasado. Que están ajenos a la realidad y que la sociedad les dijo basta.

Esa declaración llegó luego de la aprobación del proyecto de la Ley de Bases y fue levantada por el diario digital El Chorrillero. “Ambos son el pasado. Quedó expresado en las urnas en San Luis el 11 de junio y en el país el 19 de noviembre” expresó D´Alessandro.

Y agregó: “La población dijo hace muy poco basta a la política tradicional que nos viene gobernando en los últimos 20 años. Le dijo basta a este kirchnerismo absurdo al cual se sumó Rodríguez Saá y que lo llevó a la derrota”.

A esta altura convengamos que a Alberto Rodríguez Saá le faltan páginas en su diario, o que le sobra rencor. O ambas cosas.

Basta encontrarse con un ejemplar de gentileza para mancharse los dedos con tanto resentimiento -añejo, porque ¿quién podría juntar tanto en tan poco tiempo?-, y confirmarlo.

Ya sin mayoría legislativa, sin el respaldo de los intendentes locales, y con un tribunal de disciplina partidario que cuestiona y le niega los pedidos de sanciones a otros dirigentes, habló en un video, para pedir autocrítica del peronismo nacional, pero evitó toda mención sobre la situación de abandono en la que está el partido en San Luis.

En el promocional de ese video aparece junto a Josefina Aldana, presidenta del partido Es Posible, espacio que -mientras Rodríguez Saá estuvo en el gobierno-  financió con envíos mensuales de dinero a Milagros Sala.

Esas declaraciones de Rodríguez Saá pasaron desapercibidas en el peronismo nacional, y la escasa repercusión que ese material tuvo en las redes sociales de su propio diario confirma que está andado con la reserva del tanque. Todo destino le queda demasiado lejos.

Rodríguez Saá y Aldana, presidenta de Es Posible.

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La visita a San Luis de la vicepresidenta de la Nación, Victoria Villarruel se constituyó en el hecho político de la semana. Fueron siete días marcados por dos hechos destacados a nivel nacional.

El primero: la aprobación en Diputados del llamado proyecto Ley de Bases. Carlos D´Alessandro, Karina Bachey y Alberto Arancibia votaron a favor. Ernesto Alí y Natalia Zabala Chacur, en contra.

El segundo: según datos de estudios de opinión pública y análisis estadístico que circulan también entre dirigentes de San Luis, como es el RADAR Indice de Riesgo Político – CP Estrategia y Comunicación Política – 3trespuntoszero-, la inflación se desinfla, lo cual genera una percepción de que esa problemática, que lidera el ranking de los problemas de los argentinos, empieza a solucionarse aunque toma vuelo la suba de tarifas; y que, aun cuando predominan las emociones negativas, la esperanza empieza a crecer. Punto para Milei.

En ese contexto, la presidenta provisional del Senado y compañera de fórmula del presidente Javier Milei bajó a San Luis de la mano del senador Bartolomé Abdala y desarrolló una intensa agenda de trabajo sin desconectarse de los hechos que suceden en Buenos Aires, epicentro de las decisiones de la política nacional.

No fue la que pasó una semana cualquiera para Villarruel y los dirigentes del espacio libertario. Luego de la aprobación en Diputados de la llamada Ley de Bases, el Gobierno enfrenta un paro de transporte este lunes, el segundo paro nacional el jueves 9 de mayo, todo en la previa de la presentación el 22 de mayo en el Luna Park de “Capitalismo, socialismo y la trampa Neoclásica”, el nuevo libro del presidente Javier Milei, y tres días antes del encuentro con gobernadores para la firma del Pacto de Mayo, el 25 en la ciudad de Córdoba.

De jean, camisa blanca, y abrigada con una gruesa campera negra, la Vicepresidenta llegó sonriendo en el atardecer del jueves al edificio de Terrazas del Portezuelo en donde la recibió el gobernador Claudio Poggi quien le entregó el decreto que la declaró “Huésped de Honor”.

Villarruel recibe el decreto que la declara «Huésped de Honor».

Fue una charla de alrededor de una hora, una suerte de presentación formal de las actividades que realizaría en San Luis y que incluyó -además de ese encuentro- visitas a las festividades religiosas del Cristo de la Quebrada y de Renca, una recorrida por el museo ‘Casa de los Gobernadores’ de esa localidad del departamento Chacabuco, un contacto con la prensa, y una cena en la casa del ex presidente de la Nación, Adolfo Rodríguez Saá, en Potrero de los Funes.

Este viaje se gestó alrededor del 10 de abril cuando Abdala le comentó a Villarruel que en San Luis habría un fin de semana largo al coincidir la celebración del día del Trabajador y las tradicionales celebraciones populares religiosas en Villa de la Quebrada y Renca.

Villarruel no lo dudó un minuto. Me hago una escapada a San Luis, dijo. Así fue que se trabajó a contrarreloj para su viaje. La Vicepresidenta viajó en avión hasta Mendoza y luego vía terrestre para llegar a esta provincia.

Su presencia en San Luis -ella se define como militante de «la memoria completa»- irritó a las autoridades de la APDH. Así lo hicieron saber a través de un comunicado titulado “Rechazamos la utilización de las fiestas religiosas por parte de la Vicepresidenta Victoria Villarruel y el Senador Bartolomé Abdala”.

“Sabemos que miles de promesantes de distintas provincias y de San Luis, se acercan para cumplir con las promesas realizadas, no conocemos que sea el caso de la Vicepresidenta, por lo que se pretende utilizar la masividad de la festividad, para “hacerse ver” dice un párrafo textual de ese documento.

Esa misma noche de su llegada a San Luis, la del jueves luego del encuentro con el Gobernador Poggi -a quien también la APDH definió como un buen alumno del presidente Milei-, Villarruel cenaría con el ex presidente Rodríguez Saá, encuentro cuyos detalles serán contados en este artículo.

Pero fue precisamente en Villa de la Quebrada, en donde Villarruel tuvo conceptos políticos a los que hay que prestarles mucha atención. Allí habló de “consonancia entre la gestión nacional y la provincial”.

“Hay mucha identidad en los valores y en los principios que estamos defendiendo” dijo, y marcó que su presencia en el interior de San Luis se debe leer como “un gesto del Gobierno nacional… de venir a las distintas provincias, recorrer sus pueblos y ciudades y mostrarles que los tenemos presentes”.

De hecho, adelantó que volverá a la provincia en el segundo semestre del año y que recorrerá otras localidades del interior. A esta altura es inevitable pensar que los dirigentes Libertarios armarán también en San Luis una fuerte oferta electoral para 2025 que, de mínima, podría dejar al peronismo en el tercer lugar si las variables se sostienen con la actual tendencia.

Fue en ese contacto con la prensa cuando la Vicepresidenta reconoció que el país vive un momento crítico: “Son muchos años con un signo político que manejó el poder y desvirtuó nuestros valores, nuestros principios, nuestras costumbres. Y recuperar lo que nos hizo argentinos y lo que nos hizo sentir orgullo de haber nacido en esta tierra va a llevar un tiempo, un tiempo difícil”, dijo.

La anfitriona intendenta de Renca, Romina Peralta celebró la presencia de Villarruel, de Poggi y del joven alcalde de Renca -Chile-, Claudio Castro Salas a propósito de los 260 años del Santuario de esa localidad. El chileno llegó con una representación de las siete iglesias de esa región trasandina y celebró en sus redes sociales el encuentro en tierra puntana.

El posteo del Alcalde de Renca, Chile, sobre su paso por San Luis.

A Peralta se la escuchó generosa en el reconocimiento. “Como siempre con la presencia del Gobernador, que siempre nos acompaña, año tras año, en todos los cargos que ha tenido y este año con una invitada de honor que es la Vicepresidenta, así que contentos y todos en el pueblo de Renca felices por esta presencia en nuestra localidad y recibiéndola en este espacio que es la Casa de los Gobernadores, en donde este año, el 25 de mayo se cumplen 150 años, así que contentos por todo, un año muy especial para Renca” dijo Peralta, recién casada.

Dato de color: se casó el pasado 12 de abril con Nicolás, un joven de Villa Dolores muy amigo de Ernesto “Pipi” Alí. Algunos dicen que fue él quien presentó a la pareja. Otros creen que Nicolás pronto hará su debut en la escena política. Malas lenguas.

La noche del jueves, Villarruel cenó en la casa del ex presidente Rodríguez Saá, anfitrión del encuentro junto a su esposa, Gisela Vartalitis. En esa mesa también estuvo el senador nacional Bartolomé Abdala y sus hijas.

Villarruel junto a Rodríguez Saá, su esposa Gisela Vartalitis y sus hijos Jerónimo y Joaquín Venturini.

En la foto que trascendió se la ve a Villarruel con una botella de agua en la mano. Se trata de una botella de Ouro Water, un emprendimiento familiar que lleva adelante Jerónimo Venturini.

Se los vio muy a gusto, hablaron de temas generales, hubo un poco de actualidad política, pero nada que le quitara a ese momento el sentido con el que se pensó: la idea era agasajar a Villarruel por lo que su presencia, como Vicepresidenta de la Nación, representa.

También hay que decir que, dado el carácter de raza política de algunos de los 17 comensales que se sentaron en esa mesa, las especulaciones por eventuales armados y candidaturas ya alimentan imaginaciones varias.

¿Qué cenaron?: Una sopa de zapallo con crema abrió el menú de la noche que tuvo de plato principal bondiola de cerdo con salsa de ciruelas. De postre, unas sabrosas peras al vinotinto, todo preparado por la esposa de Rodríguez Saá.

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