Un gesto pequeño que es un gran gesto

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Tuvieron que pasar 426 años, al menos en la ciudad de San Luis, para que la Iglesia puntana, reconocida por su conservadurismo abriera las puertas de su templo sin preguntar quién golpea.

Verdaderamente se trata de un gesto mínimo, sin embargo, es absolutamente disruptivo y muy esperanzador en la conducta de una institución que necesita abrazar a todos.

Por decisión del nuevo obispo de la diócesis puntana, Miguel Barba, la lectura de las intenciones durante la conmemoración por el aniversario de la fundación de la ciudad de San Luis estuvo a cargo de una persona transexual. Y no fue todo: las canciones del coro fueron acompañadas por guitarras –al estilo de los salesianos- y hubo aplausos por primera vez en varios años en la Catedral, rescató la agencia Télam en su reporte.

¿Es una nueva etapa en la diócesis de San Luis? Aún es temprano para asegurarlo, pero estos primeros pasos son alentadores.

La profesora a cargo de la lectura de las intenciones, Francia Gabriela López pidió orar por la casa común y aseguro que este «hecho histórico es muy esperanzador porque nos permitirá construir una iglesia como seres humanos, donde las opciones de vida de las familias diversas encontraban muchos obstáculos para vivir su vida espiritual».
López definió el mensaje del Obispo Barba como muy territorial, con la mirada puesta en los pobres. «Necesitamos poder bautizar a nuestros hijos, contar con la palabra de los pastores ante la muerte y no continuar haciendo pagar a las niñeces las decisiones de las que no son parte».