Reabrió sus puertas una casa que guarda la memoria viva de San Luis

Dos históricos espacios culturales de la ciudad de San Luis volvieron a recibir al público luego de las obras de recuperación y refuncionalización de sus edificios. El gobernador Claudio Poggi encabezó la reapertura. El Museo será además uno de los puntos del Pasaporte Sanmartiniano.
Poggi recorre las salas del Museo, nuevamente abierto a la comunidad.

Después de varios años sin atención al público, el Museo “Dora Ochoa de Masramón” y la Biblioteca Provincial “Juan Crisóstomo Lafinur” volvieron a abrir sus puertas. El acto de reapertura, que presidió el gobernador Claudio Poggi permitió recuperar para los vecinos dos espacios estrechamente ligados a la historia, la cultura y la memoria de San Luis.

Los edificios atravesaron un proceso de revalorización y refuncionalización que incluyó la renovación de cielorrasos, trabajos de carpintería, reparación de pisos y puertas y la restauración del patio interno. Las intervenciones buscaron preservar las características arquitectónicas originales de los inmuebles.

Las obras habían sido adjudicadas a fines de 2021 y tenían inicialmente un plazo de ejecución de diez meses. Sin embargo, los trabajos sufrieron sucesivas demoras y posteriormente se extendió el plazo hasta enero de 2024.

La reapertura marca además el comienzo de una nueva etapa para ambas instituciones, que retomarán sus actividades abiertas a la comunidad.

Una de las novedades será la incorporación del Museo «Dora Ochoa de Masramón» al circuito del Pasaporte Sanmartiniano. Allí se conserva el Estandarte de Chacabuco, entregado por José de San Martín al pueblo puntano como reconocimiento por su participación en la gesta libertadora.

San Luis cuenta con 16 de los 83 sitios que integran ese recorrido histórico y turístico.

La Biblioteca «Juan Crisóstomo Lafinur», en tanto, continuará extendiendo sus actividades hacia distintas localidades a través de la Bibliomóvil que llega a 27 localidades.

La jornada de reapertura incluyó una presentación del Ensamble de Jazz de la Escuela de Música de la Universidad de La Punta. Finalmente, Poggi recorrió las salas del museo, donde nuevamente quedaron a disposición del público pinturas, esculturas, piezas históricas y otras expresiones del patrimonio cultural puntano.

Laborda Ibarra.

Juanjo Laborda Ibarra: «Acá se guarda la memoria viva de San Luis»

La reapertura del Museo y de la Biblioteca permitió también volver sobre la historia del edificio que alberga a ambas instituciones y de un sector del centro de la ciudad estrechamente vinculado con la vida política de San Luis. El escribano general de Gobierno, Juan José Laborda Ibarra, trazó durante el acto un recorrido que enlazó antiguas casas de gobernadores, episodios institucionales y algunas de las figuras centrales de la cultura puntana.

Laborda Ibarra recordó que el inmueble perteneció al exgobernador Alberto Arancibia Rodríguez y forma parte de un singular corredor histórico: en un radio de apenas cien metros tuvieron sus residencias siete gobernadores de la provincia. A partir de ese dato, reconstruyó una trama que va desde Juan Pascual Pringles y los hermanos Justo y Mauricio Daract hasta la reforma constitucional impulsada desde esa misma casa en 1927, para luego detenerse en los legados de Dora Ochoa de Masramón y Juan Crisóstomo Lafinur y en el valor de preservar esos espacios como parte de la memoria viva de San Luis.

Este fue su discurso:

— Es un verdadero motivo de alegría que nos encontremos hoy acá para celebrar algo muy esperado, la reapertura de dos espacios que son el corazón de nuestra cultura y de nuestra propia historia. El Museo Dora Ochoa de Masramón y la biblioteca Juan Crisóstomo Lafinur. Ambos vuelven a cobrar vida en una casa que tiene una larga carga histórica, ubicada en un rincón fundamental de la historia política de la provincia.

Esta casa, que perteneció al exgobernador Alberto Arancibia Rodríguez, es parte de lo que conocemos como el corredor de las casas de los gobernadores.

Si miramos a nuestro alrededor, en apenas cien metros hacia el sur, hacia el norte y hacia el este, acá vivieron siete gobernadores de la provincia.

Empecemos por el primero, nuestro héroe máximo, Juan Pascual Pringles, que fue gobernador interino durante 60 días en las crisis de las guerras civiles de 1829. Vivía en 9 de junio y Colón.

Acá, mitad de cuadra, a 50 metros, los dos hermanos Daract, Justo y Mauricio, gobernadores de 1855, 56, 65.

Enfrente, Juan Barbeito, donde dice el Concejo Deliberante.

Un poco más allá, en Colón al 600, el gobernador Jacinto Videla, 1891.

Si vamos por Ayacucho, Ayacucho y General Paz, el gobernador Esteban Adaro, descendiente de su abuelo, que fue compañero de Pringles y que alojó a Remedios Escalada de San Martín cuando volvía enferma desde Mendoza hacia Buenos Aires. Ahí está la placa.

Y esta, la casa de un exgobernador, Alberto Arancibia Rodríguez.

Señor gobernador, bajo este techo se tomaron importantes decisiones políticas del rumbo de San Luis. Desde acá, desde esta casa, en 1927, se impulsó la reforma parcial de nuestra constitución provincial, la tercera. Una reforma que cambió las cosas para siempre, porque trajo la modernización democrática de San Luis, del San Luis de entonces, la elección directa del gobernador por parte del pueblo, dejando de lado la elección indirecta propia de las constituciones en el siglo XIX, y la representación de las minorías en nuestra legislatura ausente hasta entonces.

Entonces, cuidar estos edificios, embellecerlos, abrirlos de par en par para la comunidad no es un simple acto de nostalgia, es hacerle justicia a nuestro pasado y actuar con inteligencia hacia el futuro.

Alguien dijo una vez que, cuando un edificio histórico se silencia, una parte de la ciudad también se calla. Pero cuando habla, es nuestra propia historia es la que alza la voz. Un gran ejemplo de esto es la casa museo del poeta Agüero en Merlo, que él siempre soñó como un lugar de encuentro para todas las artes. Ese mismo camino es el que empezamos a transitar nuevamente hoy. Y este acto de justicia es todavía más grande porque estas dos instituciones llevan los nombres de dos referentes puntanos inolvidables, Dora Ochoa de Masramón y Juan Crisóstomo Lafinur.

Si pensamos en el museo, fue creado como museo provincial en agosto de 1955, a instancia de don Pedro Humberto González, hoy fallecido; y con la denominación actual tras la muerte de Dora Ochoa de Masramón, en 1991, que fue en el año 92.

Ella, Dora Ochoa de Masramón, forma parte de ese grupo de mujeres puntadas excepcionales, como Berta Vidal de Batini, María Delia Gatica de Montiveros, Carolina Tobar García.

Todos sabemos lo valioso de su trabajo en antropología, en la arqueología y en nuestro folclore… Pero hoy quiero que la recordemos con esa imagen entrañable que tienen quienes la conocieron personalmente. Esta es la imagen que yo tengo, andando a lomo de mula por los caminos de San Luis, sentándose a escuchar las historias, las leyendas y las creencias de nuestra gente, y anotando todo en sus cuadernos para que no se perdiera de nuestra memoria.

Su tarea fue muy parecida a la de otra gran mujer, Berta Vidal de Batini, que también recorría los pueblos nuestros y, mate por medio, escuchaba con atención nuestra particular forma de hablar, el hablar de los puntanos.

Ese hablar tan nuestro, al que Antonio Esteban Agüero le cantó su bello poema “Digo la tonada”. Decía Agüero: “esta música nuestra, soterrada, ese perfil oral, este mágico son que nos describe, esa flor en nuestra voz, nuestra tonada”.

Por otro lado, nuestra querida biblioteca, Juan Crisóstomo Lafinur, ya tiene casi cien años. Nació allá en los años 30 por la iniciativa de un grupo de jóvenes con muchas ganas de hacer cultura, y pasó a ser de todos los puntanos como biblioteca pública en 1958, gracias a un decreto firmado por el entonces gobernador Alberto Domeniconi y refrendado por su ministro de Cultura, que era nada menos que el propio Antonio Esteban Agüero.

Hoy, esta biblioteca cuida tesoros increíbles de los intelectuales de nuestra tierra. Entre ellas, se destaca una verdadera joya de los libros personales, la gran biblioteca de Nicolás Jofre, un gran historiador y político puntano. Toda esa riqueza vuelve a estar hoy a disposición de cada uno de nosotros.

Estamos convencidos de que, a partir de hoy, los alumnos de nuestras escuelas van a poder venir a este lugar para conocer de dónde venimos. Y el equipo de trabajo del museo y la biblioteca, que tiene un compromiso y una gran calidez que me consta, va a estar acá para recibirlos y saber guiarlos.

Para terminar, déjenme compartirles un recuerdo muy lindo que tengo sobre el cuidado de nuestra historia comparable al que hoy celebramos.

Hace unos días, cuando se empezó a trabajar en la puesta en valor del edificio administrativo de Calle Ayacucho, me vino a la memoria un hecho para destacar. En ese mismo lugar, donde funcionaba la vieja dirección de Cultura, un 23 de agosto de 1972, Jorge Luis Borges visitó por primera vez la ciudad de San Luis. ¿Y saben a qué vino? Vino a dar una charla sobre Juan Crisóstomo Lafinur, su tío bisabuelo paterno.

Por eso, este edificio, este museo, esta biblioteca no son lugares para guardar cosas viejas. Acá se guarda la memoria viva de San Luis. Acá todos respiran nuestra historia y a nuestra cultura. Más que reinaugurar una casa, le estamos devolviendo a San Luis una parte de nuestra alma. Porque un pueblo que no cuida su patrimonio, no cuida su historia. Y un pueblo que olvida de dónde viene, camina a ciegas hacia su futuro.

Como decía Dora Ochoa de Juan Ramón, lo que no se cuida se olvida. Y hoy el pueblo de San Luis eligió no olvidar. Muchas gracias.

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