La paradoja Rodríguez Saá

Una paradoja envuelve la figura política de Adolfo Rodríguez Saá.

Cinco veces gobernador de San Luis y artífice de los años de administración gubernamental que le valieron a la provincia un reconocimiento nacional por el status logrado, lo que se vio reflejado en todos los indicadores de políticas públicas ejecutadas, fue expulsado del Partido Justicialista, en marzo del 2019, con la presencia de la Policía.

Su nombre fue prohibido en la liturgia peronista puntana y perseguido quien hiciera su sola mención. Aún hoy no se lo puede nombrar. 

Sobre su figura, el Gobierno puso en marcha un acelerado proceso de olvido, que mezcla el inexorable paso del tiempo con la irrupción forzada en la escena pública de jóvenes que apenas tenían ocho años cuando Rodríguez Saá dejó la gobernación puntana rumbo a la semana presidencial de diciembre de 2001.

Ya ni en las paredes de la casa peronista puntana ha quedado una foto de Adolfo Rodríguez Saá.

Sin embargo, en el escenario del peronismo argentino, Adolfo Rodríguez Saá cosecha el reconocimiento dirigencial que en San Luis se le niega.

Hace apenas cuestión de días fue ovacionado en el Auditorio “Angel Bustelo”, en la ciudad de Mendoza, en un multitudinario encuentro justicialista denominado “Peronismo Futuro”.

Esa cumbre intentó transmitir un mensaje de unidad en tiempos de internas y conflicto en el Frente de Todos a nivel nacional y en el medio de una delicada situación social.

Kicillof, Massa, de Pedro, Uñac, Mayans, Katopodis, Corpacci, Yasky, y Fernández Sagasti son sólo algunos de los nombres de los dirigentes que -los dos primeros en forma virtual- compartieron escenario con el puntano, lo que permite dimensionar el calibre del encuentro.

Adolfo Rodríguez Saá enfocó su discurso en recrear la mística peronista y hacer un ejercicio de revisión histórica sobre los procesos de endeudamiento argentinos.

También habló de su gestión como gobernador de San Luis: habló del pleno empleo, de una administración sin deuda, de la política de viviendas que permitió que más de la mitad de los ciudadanos vivan hoy en casas hechas por el Estado, también de los inicios de la Autopista de la Información y de la fundación de la ciudad de La Punta. Habló de otro San Luis.

Todos esos logros de su gestión fueron ovacionados por el peronismo nacional cruzando el Arco de Desaguadero.

Afuera, reconocido; en el peronismo de San Luis, proscripto.

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