Del fervor al pavor hay 10 puntos

28 de agosto de 2021

Tres visiones conviven entre la dirigencia radical en plena interna y en modo cuenta regresiva al 12 de setiembre, primer filtro y mojón en la carrera electoral.

Fervor. La expectativa de los dirigentes más optimistas, aquellos que compiten en una precandidatura a diputado nacional, los lleva a proyectar un resultado electoral que les permitiría obtener en noviembre una banca en el Congreso. Eso los lleva a imaginarse con alrededor de 20 puntos. Saben que no es fácil pero las propias candidaturas “obligan” a pensarlo como posible.

Moderación. Una segunda mirada, menos optimista, los aleja del sueño de retener la banca de Diputado Nacional que hoy ocupa José Riccardo. Es el grupo dirigencial que opina que no alcanzará para ese objetivo pero que el porcentaje de votos superior a los dos dígitos dejará al radicalismo de pie de cara a las elecciones generales de noviembre -imaginando la mejor predisposición y disciplina partidaria para garantizar que el que pierde acompaña-; y en condiciones de negociar con cierta prestancia futuros acuerdos políticos. Sin nosotros no se gana, condicionan.

Pavor. Hay un tercer grupo dirigencial que admite que también es posible no llegar a los 10 puntos y hundirse en el lote residual. Sería una debacle, reconocen por lo bajo. Ese pronóstico equivaldría a pensar en un reordenamiento partidario total, hacia un horizonte mucho más lejano que el 2023 gane quien gane.

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