¿A quién le sirven las PAS?

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El radicalismo será el único partido que irá a elecciones internas.

Mientras todos los frentes y partidos han acordado sus listas por consenso, la Unión Cívica Radical de San Luis es el único que le dará sentido a la herramienta electoral que el Gobierno instrumentó en la provincia de San Luis en 2017, al modificar las PASO y transformarlas en PAS, pero que sin embargo el oficialismo provincial nunca utilizó.

Sólo el radicalismo tendrá ese extraño privilegio. Una interna para dirimir candidaturas nacionales, provinciales y municipales.

Indudablemente el dinero no es un problema para la dirigencia radical.

Si se piensa que se habilitarán unas mil doscientas mesas en toda la provincia es lógico pensar que se utilizarán mínimamente unos 1.200 fiscales.
Si en gastos para transporte, desayuno, almuerzo, merienda y otros conceptos se promedian unos mil pesos por cada uno de ellos, en total significa que se gastará sólo para esa fiscalización un millón doscientos mil pesos por lista.

Esa cifra además resulta exigua si se le agrega el gasto de campaña que tendrán que desembolsar los dirigentes que participen de la interna.
Además ese gasto se debe multiplicar según la cantidad de listas que se presenten, en tanto cada una debe llevar sus propios fiscales.
Hay que recordar que habrá distintas autoridades para la elección nacional que para la provincial y municipal. Distintas listas, distintas mesas, distintos cuartos oscuros.

Hacer política no es barato. Mucho menos hacer internas.

En realidad, esa cuenta también sacaron oportunamente los dirigentes de otros partidos que a fuerza de diálogo o verticalidad definieron sus candidaturas por consenso. La situación económica es apremiante. No todos se pueden permitir ese gasto de dinero.

¿Una muestra de la horizontalidad con la que siempre el radicalismo toma sus decisiones? Posiblemente.

¿Un enorme riesgo de que las flaquezas de algunos dirigentes queden a la vista y se termine atomizando aún más la estructura partidaria? Posiblemente también.

¿Una sentencia para el futuro político de derrotados? Seguramente, más aún en una elección que a fuerza de polarización puede convertir a la elección de noviembre en un gran ballotage, entre el primero y el segundo.