Setenta años después de los fusilamientos de José León Suárez, el caso que Rodolfo Walsh inmortalizó en Operación Masacre volvió a ocupar un lugar central en la agenda pública. El inicio del juicio por la verdad que se desarrolla en San Martín, Buenos Aires no sólo representa un intento de reparación histórica para las víctimas y sus familias, sino que también despertó el interés de medios nacionales e internacionales que siguieron de cerca el comienzo de las audiencias.
Entre ellos se encuentra el diario español El País, que dedicó una extensa cobertura al proceso judicial y destacó que la Justicia argentina busca “arrojar luz sobre uno de los hechos más oscuros” ocurridos durante la denominada Revolución Libertadora, el gobierno de facto que derrocó a Juan Domingo Perón en 1955.
La periodista Mar Centenera recordó que la investigación de Walsh nació a partir de una frase que se volvió célebre en la historia del periodismo argentino: “Hay un fusilado que vive”. Ese sobreviviente era Juan Carlos Livraga, cuya declaración fue una de las primeras pruebas escuchadas en el juicio iniciado esta semana.

Según reconstruyó El País—a partir del relato del propio libro de Walsh— la noche del 9 de junio de 1956 doce hombres fueron detenidos en una vivienda donde seguían una pelea de boxeo. Horas más tarde fueron trasladados a un descampado de José León Suárez y sometidos a un fusilamiento clandestino. Cinco murieron y siete lograron sobrevivir. Aquellos hechos ocurrieron antes de la entrada en vigencia de la ley marcial impuesta por el régimen, circunstancia que convirtió a las ejecuciones en ilegales.
La cobertura del medio español también puso el foco en el carácter singular del proceso actual. Al haber fallecido todos los responsables directos de los crímenes, el juicio no busca condenas penales sino reconstruir los hechos y establecer una verdad judicial que permita una reparación simbólica para las víctimas y sus descendientes.
En la misma línea, elDiarioAR destacó el valor histórico del proceso y subrayó que se trata del primer juicio federal centrado específicamente en los fusilamientos de José León Suárez. El medio argentino señaló que la acusación plantea que el Estado, representado entonces por la Revolución Libertadora encabezada por Pedro Eugenio Aramburu e Isaac Rojas, cometió delitos de lesa humanidad.
La publicación también resaltó la presencia de Juan Carlos Livraga, conocido desde hace décadas como “el fusilado que vive”. A sus 94 años, y radicado en California, envió un testimonio escrito que fue leído ante el tribunal. En él reconstruyó los momentos previos y posteriores al fusilamiento, incluyendo el disparo que le atravesó el rostro y las circunstancias que le permitieron sobrevivir.
En su testimonio, Livraga recordó que uno de los policías que los fueron a buscar aquella noche les preguntó: «¿dónde está Tanco?, porque creían que allí estaba el general Raúl Tanco, «uno de los ideólogos —junto al general Juan José Valle— del frustrado golpe contra el régimen de Pedro Eugenio Aramburu».
Tanto El País como elDiarioAR coincidieron en destacar los testimonios de familiares de las víctimas, quienes reclamaron que los hechos sean reconocidos formalmente como crímenes de lesa humanidad y que la historia de los fusilamientos forme parte de la memoria colectiva de las nuevas generaciones.
Setenta años después, el caso que Walsh transformó en una obra pionera de la no ficción vuelve a interpelar a la sociedad argentina. Esta vez no a través de una investigación periodística clandestina, sino desde una sala judicial que busca establecer una verdad histórica largamente postergada y que, por su relevancia, ha vuelto a captar la atención de medios de distintas partes del mundo.