El director de la Escuela Bernardino Rivadavia, Edgardo Escobar, desmintió públicamente una publicación difundida en redes sociales por el senador nacional por San Luis, Bartolomé Abdala, en la que el legislador denunciaba supuestas deficiencias en la calidad de los alimentos que reciben los alumnos de esa institución.
La escuela, ubicada sobre la calle Ayacucho en la zona céntrica de la ciudad de San Luis, forma parte del sistema del Programa Alimentario Nutricional Escolar (PANE), que provee raciones diarias para los estudiantes.
“No es verdad. Es falso. Nosotros seguimos las normas de manera muy estricta, tal como nos ordenan desde el Programa Alimentario Nutricional Nutricional Escolar. La mercadería es diaria y fresca, no tiene permanencia en la escuela, sino que se reciben las porciones exactas para que no haya remanente y los chicos estén bien alimentados”, explicó Escobar en declaraciones al diario Todo Un País.
El director también señaló que la publicación contenía un error básico respecto de la institución. “Ni siquiera nosotros somos colegio, como dice esa publicación, sino escuela”, remarcó.
Escobar explicó además que, cuando se trata de ciertos alimentos, el personal los fracciona antes de entregarlos a los alumnos debido a que las porciones originales son grandes para niños de primaria.
La polémica se originó a partir de un posteo del senador Abdala en sus redes sociales, donde denunció que los chicos de San Luis que reciben alimentos en las escuelas sufren “la incapacidad de gestión del gobernador Poggi”, y acompañó la publicación con la imagen de un pebete.
“Lo que hoy reciben los alumnos de primaria del Colegio Rivadavia —si esta es la realidad en el centro, resulta muy preocupante imaginar la situación en el interior— dista mucho de lo que se prometió: una feta de queso en un pan que no cumple con estándares mínimos de calidad ni con criterios nutricionales acordes a una política pública seria”, escribió el legislador.
En el mismo mensaje agregó que “no se trata de una foto aislada. Se trata de prioridades. Y cuando la prioridad no está puesta en los chicos, el problema es grave”.
Abdala sostuvo además que, “como sanluiseño y como senador nacional”, tiene “la obligación institucional de hacer públicas las denuncias” que le acercan vecinos de la provincia, y cuestionó la falta de diálogo con el gobierno provincial.
“Hubiera sido más productivo poder plantear estas situaciones en una mesa de diálogo, pero lamentablemente el gobernador ha optado por cerrarse y no generar espacios de intercambio con dirigentes provinciales”, escribió.
La publicación concluyó con un mensaje político más amplio: “Una provincia que no garantiza una alimentación escolar adecuada está fallando en lo más básico. Frente a esa falta de conducción, redoblo mi compromiso de seguir trabajando con firmeza por San Luis para construir juntos la provincia que nos merecemos”.
El senador cerró el posteo con su habitual consigna política: “Te quiero San Luis”.
El episodio reavivó cuestionamientos sobre el uso de las redes sociales por parte de dirigentes públicos para difundir denuncias sin verificación previa. En el caso de Abdala, el tema adquiere una dimensión institucional adicional: el legislador ocupa actualmente la presidencia provisional del Senado, lo que lo ubica en el tercer lugar de la línea de sucesión presidencial de la Argentina, detrás del presidente y la vicepresidenta. Esa posición implica, para muchos analistas políticos, un estándar mayor de prudencia al momento de difundir información pública.