No es sencillo hacer lecturas a largo plazo en el delicado contexto político, social y económico argentino; sin embargo, entre tanta incertidumbre hay una idea central que atraviesa los escenarios que se proyectan en Terrazas del Portezuelo por estos días.
Esa certeza es la necesidad de adelantar las elecciones provinciales, tal como se hizo en 2019, para evitar un arrastre desfavorable a los intereses del oficialismo puntano. Y atar la elección de Gobernador a las elecciones de intendente en las dos ciudades con mayor población: San Luis, en donde Sergio Tamayo buscará su reelección, y Villa Mercedes, en donde Maximiliano Frontera irá por su segundo mandato.
El adelantamiento a junio y la fragmentación opositora que dividió un caudal de 56 puntos, le permitió al oficialismo en 2019 retener la gobernación con sólo el 42 por ciento de los votos. Cuatro meses después perdía la elección a cargos nacionales y Juntos por el Cambio ganaba la presidencial también en San Luis.
Ese bosquejo, y con esos resultados a la vista, nos permite asegurar que estamos a catorce meses de la elección a Gobernador 2023 en San Luis.

Corre entonces un calendario político que no se mide igual para todos, ciudadanos y dirigentes. Falta mucho, cuando pensamos en la penuria económica que golpea a los hogares argentinos y puntanos con un 47,8% de pobres y una inflación superior al 15% en sólo tres meses; y no falta nada, cuando pensamos qué pese a todo, la atención pública se dispersará desde octubre con la llegada del mundial en noviembre, las fiestas de fin de año y el receso de vacaciones del verano 2023. Más luego corren los plazos de presentación de candidatos.
Será una elección muy polarizada, tanto o más que la de 2019, y funcionará como una bisagra del destino de San Luis en la próxima década.
Este domingo compartimos una mirada de la realidad en la que está cada uno de los espacios políticos que compitieron en 2021.
Avanzar columna vertebral de Unidos por San Luis, espacio que completan el Pro y el Partido Demócrata. Fue el ganador de las últimas dos elecciones, en setiembre y noviembre de 2021.

Está abocado a la captación y capacitación de nuevos dirigentes. La iniciativa bajo el formato de un seminario mensual llamado “Capacitarse para Gobernar” superó la expectativa inicial en relación a la cantidad de inscriptos: hay más de tres mil.
¿Qué le significa al espacio político esa iniciativa?. Primero la capacitación masiva siempre bienvenida a la hora de hablar de políticas públicas; en segundo lugar, la captación de posibles cuadros dirigenciales y futuros funcionarios si accedieran al gobierno, y en tercer lugar algo muy importante como es la autonomía para controlar las urnas. Será una gran cantidad de simpatizantes que aportarán su tarea para fiscalizar la elección, lo que le permite a ese espacio político cierta autonomía con relación a otros espacios políticos que ofrecían esa capacidad.
Su referente, Claudio Poggi busca ampliar el frente electoral de cara a la elección 2023 y ha empezado a mantener encuentros para dialogar con dirigentes de distintos partidos políticos en toda la provincia, “que verdaderamente quieran ganarle a Rodríguez Saá” repiten como un mantra en su entorno.
Por otro lado, trabaja para fortalecer el vínculo nacional con dirigentes de Juntos por el Cambio, porque también se requiere de un anclaje nacional.
Otros dirigentes como el intendente de La Punta, Martín Olivero también recorren la provincia y abren el abanico de diálogo con dirigentes e instituciones.
Son conscientes de que necesitan en cada localidad de la provincia en donde se juegue una intendencia, la convicción con la que trabaja Gastón Hissa, rival de Tamayo en la batalla electoral por la Municipalidad de San Luis en 2023.
Partido Justicialista, columna vertebral del frente oficialista “Fuerza San Luis”.

El Partido Justicialista, brazo político del Gobierno, está sumido en el mismo desorden que se aprecia en Terrazas del Portezuelo.
Como nunca antes sucedió, en 2021 sufrió dos derrotas electorales en menos de tres meses, lo que significó que por primera vez su representación fuera minoritaria en la Cámara de Diputados de la Nación. Sólo dos de cinco diputados nacionales son del oficialismo: Carlos Ponce y Natalia Zabala Chacur.
Su presidenta, la histórica María Angélica Torrontegui viene acusando el desgaste en voz baja de una gran cantidad de dirigentes que cuestionan su conducción.
Su último armado -y la continuidad en el tiempo- se estructuró sin reuniones, sin capacitaciones, sin recorrido provincial, dejando fuera de toda participación a dirigentes gremiales, dirigentes políticos y espacios aliados, en una mesa política que integraron la propia Torrontegui, el ministro de Gobierno, Fabián Filomena y Angela Gutiérrez de Gatto. Claramente las alianzas que logró sellar esa mesa no aportaron votos distintos a la masa histórica cada vez más desgranada.
Un dato revela la precariedad del ejercicio de conducción de Torrontegui: el propio Gobernador -tal como está página comentó en ediciones anteriores- no le devuelve los llamados telefónicos. Y ella sabe por qué.
Ese es el nivel de cortocircuito entre el Gobernador y la presidenta del partido político que gobierna.
Hace muchos años que el Partido Justicialista no aporta cuadros políticos al Gabinete. Basta con revisar quiénes son hoy los funcionarios.
El Partido Justicialista puntano contiene en su interior -a cambio de buenos contratos en Terrazas del Portezuelo- a todo el kirchnerismo que se adjudicaba vinculación nacional, como Luis Macagno, los hermanos Spíndola, Ivana y Daniela Serrano, Sonia Delarco y Gastón Témoli.
En los tiempos de despegue ideológico que se avecinan y en el marco de una paridad brutal esos dirigentes podrían aportarle desde afuera un caudal de votos extra, recogiendo adhesiones de un núcleo duro K puntano, pero resulta que actúan una suerte de kirchnerismo vergonzante, y parecen más cómodos con un buen contrato dentro de Terrazas que levantando la bandera kirchnerista en los barrios puntanos.
El vicegobernador, Eduardo Mones Ruiz les dio una ruidosa cachetada -también a esa conducción- y no ha habido hasta el momento ninguna respuesta orgánica partidaria. Sólo se han expresado algunos dirigentes en forma individual.
Esa contraofensiva contra Mones Ruiz no debiera desconocer que el vicegobernador apadrina a varios congresales dentro de la estructura del PJ; tampoco que podrían terminar acorralándolo hasta que decidiese formar alguna línea interna en el departamento Pedernera, y que su nombre es sinónimo de tranquilidad administrativa. Sus manos y su lapicera son las que firman todos los expedientes administrativos en los que debe excusarse el Gobernador, como por ejemplo las partidas publicitarias para los medios de su propiedad.
Unión Cívica Radical. El radicalismo no logra salir del terremoto político que vivió en 2021 cuando experimentó su peor elección en la historia: 5,04 puntos.

Qué costo tiene mirar para otro lado cuando todos saben que sus dirigentes y afiliados acompañaron mayoritariamente la propuesta de Unidos por San Luis y no la propia. Un interrogante para su conducción que expulsó dirigentes pero esos trámites parecen inconclusos.
Las durísimas acusaciones que cruzaron Guillermo Belgrano Rawson, con el presidente del partido Jorge Lucero y Federico Cacace en las cámaras de Canal 13, desnudaron mucho más que una circunstancial interna partidaria.
Los abrazos de los candidatos radicales hasta confundirse con los candidatos del oficialismo no fueron gratis. Lo reflejaron las urnas.
Hoy la Unión Cívica Radical sólo tiene cuatro diputados en ejercicio legislativo- Víctor Sosa, Luis Guillet, Ariel Barroso y Ricardo Gimenez-, y no logró ingresar ni un nuevo diputado.
Otras dos apostillas reflejan la debilidad en que quedó la UCR puntana. La primera, el histórico dirigente Walter Ceballos días pasados anunció su intención de postularse a Gobernador. Esa declaración fue prácticamente ignorada en el círculo rojo político.
La segunda, José Riccado, quien después de la derrota de las elecciones de setiembre y noviembre 2021 dijo que aspiraba a la gobernación puntana, no logró armar siquiera un frente para enfrentar a Víctor Moriñigo en el rectado de la UNSL.
La UCR está descapitalizada políticamente y la gran mayoría de sus hombres han visto menguadas sus posibilidades.
Frente de Izquierda y de Trabajadores. Quedó en cuarto lugar cosechando las adhesiones de casi dos puntos del electorado.

Su máxima referente en San Luis, Johana Gómez, le dijo a DePolítica que está vinculándose con los nuevos contactos que se sumaron en la última campaña, fortaleciéndose, pensando lo que viene, pensado en la elección de 2023 para poder llevar candidaturas locales, lo que es un gran desafío para el espacio.
Se los escucha activos en varios temas coyunturales. “Hemos intervenido en el encuentro Plurinacional de mujeres, trabajando para fortalecer nuestros derechos, instancias muy importantes para organizar lo que nos falta. Estamos interviniendo en la lucha de docentes que se han sentido agraviados por el Gobierno de la provincia al intentar modificar su estatuto, tratando de fortalecer esa lucha, porque es un ataque a la educación provincial y también nacional” dice Gómez.
“Nosotros sabemos cómo llegan los chicos a las escuelas, llegan con hambre, muchas veces no pueden terminar sus trayectos escolares y el Estado está ausente”.
Todos Unidos. Quedó en quinto lugar en la elección de noviembre obteniendo el 1,34% de los votos.

Sus señales son confusas.
Su referente, Adolfo Rodríguez Saá -tal como lo señaló esta página a comienzos de año- está más en Buenos Aires que en San Luis, políticamente hablando.
Los movimientos públicos post elección de los dirigentes de ese espacio han sido confusos. Como en el Partido Justicialista no parece haber una expresión orgánica, sino acciones dirigenciales sueltas.
Por ejemplo, mientras la dirigente Alicia Arrieta le pide públicamente las llaves del Partido Justicialista a su presidenta, María Angélica Torrontegui, la presidenta de Todos Unidos, Lucrecia Soria dicen que son dirigentes sueltos los que piden ese retorno a la casa matriz, y no el espacio en su totalidad.
Arrieta, quien días pasados se mostró vistiendo remeras con la consigna Adolfo 2023 en Buenos Aries, grabando videos junto a Wado de Pedro y junto a Máximo Kirchner en plena marcha de una columna de La Cámpora, fue la organizadora de un encuentro para pedir el retorno de Adolfo Rodríguez Saá y dirigentes como Mario Raúl Merlo al Partido justicialista.
Unas cincuenta personas se ven en el video que circuló, entre ellos los dirigentes Berta Arena, Carmelo Mirábile, Alfonso Verges y Cristian Gil. No estuvieron en cambio otros referentes de ese espacio como Amado Neme, Daniel Orlando, Andrés Vallone, Delfor Sergene, Alfredo Barzola, ni la propia Lucrecia Soria.
Dirigentes de ese espacio, le aseguraron a DePolitica que están hablando entre sí, que habrá reuniones la próxima semana y que están hablando con distintos partidos. En verdad, algunos de esos espacios ya tienen acuerdos con Avanzar.
Todo esto a sólo cuatro meses de cuando el propio Adolfo Rodríguez Saá dijo a la salida de una visita a la Universidad Nacional de San Luis, que quienes hablaban de un inminente reencuentro político con su hermano Alberto, eran quienes buscaban el beneficio personal de un cargo.
Frente Nuevo, donde conviven las diferencias.

Un particular estilo de armado político le dio vida al Frente Nuevo en las elecciones pasadas. Sus dos referentes, Daniel Sosa y José Giraudo han mantenido su independencia de criterios para lo que fue esa primera experiencia electoral repartiendo territorios de trabajo.
A Daniel Sosa hay que reconocerle que no hace política sólo en tiempos electorales. Es un dirigente muy coherente con su pensamiento y siguió trabajando post elección. No detuvo su recorrido y su trabajo social y político se mantiene muy activo como a lo largo de todo el año.
Estuvo en el norte de la provincia organizando un multitudinario encuentro de la Juventud peronista, también en Villa Mercedes, y en la última semana mantuvo reuniones en el norte provincial y compartió una cena con dirigentes del Movimiento Evita en la zona de Las Chacras.
Por su parte, José Giraudo, es tal vez de quien menos se sabe. No obstante, esta página puede asegurar que mantiene reuniones en su quinta en Villa Mercedes con dirigentes y referentes de partidos políticos que no tienen nada que ver con el oficialismo. Ambos están en movimiento.
NOS una promisoria primer experiencia.

El espacio que lidera Martín Olivera tiene como particularidad el hecho de estar integrado por personas que hicieron en 2021 su primera experiencia política.
“Esos ciudadanos se encontraron que en este espacio se resisten archivos y se defienden valores básicos perdidos en la sociedad” señala su referente.
“La idea es crecer en todos los departamentos de la provincia y si es posible tener nuestro propio candidato a Gobernador. Y si no lo logramos, volveremos a competir en las categorías de concejales, intendente en San Luis, La Punta…El partido ya logró su consolidación departamental en Pueyrredón” le dijo Olivera a DePolítica. Actualmente sesionan comisiones de trabajo para debatir sobre economía, salud, medio ambiente, seguridad y educación apuntando a trasladar una acción directa en los barrios a partir de la colaboración privada.
“En esta corriente de nuevos valores que expresa esta nueva derecha como es NOS, debemos cuidar la familia, la educación, el trabajo, el mérito, el esfuerzo y la vida por sobre todas las cosas; queremos posicionar a nuestro partido, entendiendo que toda la dirigencia política de los últimos 30 años ha sido cómplice de la decadencia de la sociedad, y como ciudadano independiente uno debe dejar de ser espectador. Queremos usar la política para servir a la sociedad” expresó Olivera.
Movipro, con su desafío de crecer territorialmente.

El vecinalismo no llevó candidato a cargos nacionales propio. Más allá de las actividades que vienen realizando y que han sido reflejadas por DePolítica, en el Movipro hay divergencias, profundas.
Por un lado, están quienes creen que hay que sostener una vinculación con el oficialismo, especulan que podrán integrarse al armado de Terrazas; y otro sector de igual proporción ya viene manteniendo diálogos con dirigentes del universo Avanzar.
El Movipro es hoy un territorio a conquistar para los grandes núcleos que darán la batalla 2023.