El presidente Alberto Fernández colmó de elogios al Gobernador Rodríguez Saá, durante el acto oficial en Terrazas del Portezuelo.
De Alberto a Alberto, lo que dijo Fernández.
- Lo digo por estos años en que lo he conocido más a Alberto, sé que Alberto y yo estamos en el mismo barco. Sé que queremos el mismo país… y sé que queremos dejar de lado las disputas falaces que nos enfrentan innecesariamente a los argentinos. Para mí es una gran felicidad estar aquí Alberto. Una gran felicidad.
- Días pasados hablé con los diputados -Zavala Chacur y Carlos Ponce- y les dije en privado algo que ahora francamente voy a repetir ahora. Les dije que tengo una gran admiración por vos Alberto. Están ellos que no me dejan mentir.
- Tengo una gran admiración por Alberto por diferentes motivos: primero porque es un hombre sensible. Y en la política la sensibilidad pesa mucho. A mí no me gusta la idea en la política donde sos un robot calculador. Me gusta mucho esta política más humana, donde la sensibilidad se deja traslucir.
- Alberto acaba de decirlo. El cemento es lindo, pero si le ponemos alma es más lindo. Esa es la sensibilidad de Alberto.
- Alberto además es un gran Gobernador. Si tenía alguna duda, que no la tenía, acabo de confirmar que es un gran gobernador.
- La verdad es que vengo a San Luis a subirme a tu barco, y a hacer mejor San Luis. Y a acompañarte Alberto. A eso vine a San Luis. A eso vengo.
- Hoy traemos obras viales, hidráulicas, hídricas, servicios, netbooks, colegios. El Gobernador me pidió que la Cinemateca nacional estuviera en San Luis. Tristán Bauer me dijo que sería fantástico. Y hay muchas razones para traerla a San Luis, a un lugar maravilloso.
- Quiero confesar que soy un admirador de las pinturas de Alberto, de su arte. Hace obras maravillosas. Pinturas maravillosas.
- Sé que cuando Alberto me pide la Cinemateca nacional me lo pide alguien que es sensible con el arte. Es alguien que valora el arte. Y así como los alimentos alimentan nuestro cuerpo, el arte alimenta nuestro espíritu.
- Es una alegría poder visitarlo a Alberto en su tierra. Estuve alguna vez, me invitó a su casa y tuvo la generosidad de escucharme cantar y tocar la guitarra alguna vez que me invitó un asado y ahora volver es un halago, es una gran satisfacción.