Un desengaño, una mentira, nervios y una revelación

El rector Moriñigo en actividades junto a Rodríguez Saá, y con Poggi y Endeiza.

 

La desmentida que el rector de la Universidad Nacional de San Luis, Víctor Moriñigo hizo sobre la noticia falsa que puso a correr el gobierno provincial en sus medios tuvo una altísima viralidad y se constituyó, a fuerza del absurdo planteado, en un boomerang que descarga su energía contra Terrazas.

La gratuidad de la educación universitaria en Argentina es un derecho lo suficientemente sólido como para que una noticia falsa lo desestabilice, y menos aún, cuando el bulo es apenas un dardo venenoso en el marco de una campaña electoral en la que un gobierno provincial se juega su continuidad en el poder luego de 40 años.
Pero esa reacción deja varias enseñanzas.

La primera es que estamos frente a un gobierno dispuesto a hacer lo que sea para no perder. Incluso mentir.

La segunda es que el clima de nerviosismo que reina en Terrazas a siete días de la elección ya no puede disimularse.

La tercera es que el gobierno vivió esa foto del rector junto a Claudio Poggi y Ricardo Endeiza como un desengaño. Ya le entraremos en el molde relacional con que el gobierno se vincula con otros actores de la sociedad.

La cuarta es un interrogante a partir de una hipótesis que dejaremos para el final de este artículo.

Empecemos señalando que la mentira del oficialismo fue muy reveladora del enojo por la foto que surgió de esa reunión del rector, que en abril pasado fue elegido vicepresidente del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) con los integrantes de la principal fórmula de candidatos a la gobernación de Cambia San Luis en la elección del próximo domingo.

La foto molestó, por eso a alguien se le ocurrió recurrir a una noticia falsa, y ahí quedó en evidencia el clima interno en Terrazas a siete días de la elección.
Pero más grave aún dejó al descubierto el marco conceptual psicológico con que Alberto Rodríguez Saá construye sus vínculos con el resto de la sociedad y el lugar que le asigna a las instituciones y sus hombres.

Como si todos tuvieran un precio. Como si la mera vinculación supusiera compromisos, o la obligación de rendir pleitesía al gobernante. Cuánto más deben esperar entonces de aquellos beneficiarios a quienes le facilitan un préstamo, de esos que se multiplican por estas horas.
Esa idea parece constituir el esqueleto conceptual, de razonamiento, de muchos jóvenes funcionarios. ¡Qué baño de realidad tendrán si la elección no resulta como ellos esperan!.

Sin embargo, el berrinche oficialista que disparó la “no noticia” no fue la única que, a fuerza de viralidad, penetró en los celulares de miles de ciudadanos de toda la provincia.

La revelación periodística en torno a la construcción de una lujosa vivienda por parte del ministro de Inclusión, Nicolás Anzulovich se multiplicó indefinidas veces a partir del morbo, o indignación, que genera ese tipo de noticias y que no pueden dejar de analizarse en un contexto social tan delicado en San Luis, en donde el 62% de los chicos son pobres.

No se planteará aquí si el ministro, esposo de la senadora y candidata a vicegobernadora, Eugenia Catalfamo puede construir esa vivienda en uno de los barrios más exclusivos frente al dique La Florida y refugio preferido por otros tantos funcionarios de Rodríguez Saá.
Pero deberán admitir que esa confirmación, la construcción de esa lujosa vivienda, exhibe sin atenuantes la escandalosa brecha económica entre dirigidos y dirigentes, trabajadores del Plan y funcionarios; motivo de indignación para quienes tienen que elegir almuerzo o cena para sus hijos.

La publicación del medio digital El Puntano, con altísimo nivel de viralización a fuerza de interés público, no es más que trabajo periodístico bien entendido en tanto revela cosas que el poder no quiere que se conozcan. Esto a cuenta de que otras veces, para exhibir la desmesura, no hace falta siquiera el trabajo de periodistas

No hace más de diez días, el propio Anzulovich fue criticado por la ostentación pública que hizo al adquirir una motocicleta valuada en varios millones de pesos, fotografiarse, y recibir las felicitaciones por parte de la propia concesionaria en sus redes sociales. La factura de ese desparpajo lo pagó su esposa, candidata a vicegobernadora, con un trago amargo en una entrevista radial.

Para finalizar un interrogante a partir de una hipótesis factible: si estamos en presencia de un gobierno que miente, con funcionarios que viven en una realidad muy distinta y distante del resto de la sociedad, y un gobierno que cree que puede comprar pleitesía de otros actores institucionales ¿Qué podrá esperarse de junio a diciembre en caso de que pierda la elección del próximo domingo?. ¿Acaso algo peor en caso de ganarla?

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