Cuando en plena pandemia el Gobernador Rodríguez Saá se negó a bajar su sueldo y el de sus funcionarios para solidarizarse con la situación por la que atravesaba los puntanos, perdió la oportunidad de mostrar un gesto de empatía con la sociedad. Tomó distancia.
Claramente esa quita en sus sueldos no resolvería la crisis terminal de las familias en aquellos interminables días de encierro y restricciones, pero era un gesto que debió haber hecho para simbolizar que entendía la preocupación y dolor que sufrían las familias puntanas.
Algo similar hace ahora el intendente de Concarán, Facundo Domínguez que dispuso para sí mismo un aumento del 80% en su sueldo, mientras le niega un aumento del 14% a los empleados municipales.
Domínguez envío un proyecto de ordenanza al Concejo Deliberante en medio de un clima de inquietud por parte de los trabajadores, cuyo reclamo de un aumento salarial del 14% en sintonía con el último aumento que otorgó la provincia, les fue negado. En cambio, sólo tendrían un 7%.
“Es totalmente inoportuno y fuera de lugar porque estamos en un contexto social y económico crítico en el cual todo el mundo tiene problemas para llegar a fin de mes, más los empleados municipales. En este momento hablar de un aumento para el intendente y los funcionarios es inadecuado”, señaló el concejal Luis González, del boque Unidos por San Luis – Avanzar.
El aumento salarial propuesto por Domínguez es el siguiente conforme el texto de la Ordenanza:
-80% sobre el salario básico para el intendente y el secretario de Gobierno, Finanzas y Relaciones Institucionales.
-70% para las secretarías de Obras y Servicios Públicos, y Desarrollo Social.
-50% para Cultura y Educación; Deporte y Turismo; y de la Juventud.
-32% para el presidente del Concejo Deliberante
-29% para los concejales.
– 7% a los empleados.
No solo los empleados están molestos con la actitud del intendente, también sus propios funcionarios y dirigentes de su espacio le reclaman por esta torpeza, mientras los vecinos observan azorados.