La familia de la niña atacada en el paraje Los Peros expresó un repudio contundente a los dichos del dirigente albertista Walter Pollo, luego de que publicara un mensaje en redes sociales en el que cuestionó la atención sanitaria brindada a la menor y lo vinculó con un supuesto “desmantelamiento de la salud pública”.
La respuesta llegó a través de la abuela de la nena, Hilda Ferreyra, quien difundió un mensaje público de fuerte tono y alto contenido testimonial, en el que rechazó de plano la versión del dirigente -ex candidato a intendente de Merlo y actual diputado por Junín- y pidió respeto en medio de una situación extrema para la familia.
“Acabo de leer este estado del señor Walter Pollo. Mi indignación me desborda por la falta de respeto a mi nieta y a toda la familia en el duro momento que estamos transitando. Se mezcle rivalidades políticas y sacar provecho en tan delicado estado en que se encuentra Emmita”.
En su posteo, el ex candidato de Alberto Rodríguez Saá y ahora diputado provincial había escrito: “Ayer la provincia de San Luis no pudo garantizar la atención a una nena de Santa Rosa y tuvieron que derivarla a Córdoba. ¡Desmantelamiento de la salud pública!”. Esa afirmación fue desmentida de manera categórica por la abuela.

“Desmiento categóricamente esta información y digo que mi nieta fue atendida de manera impecable y amorosamente por todo el personal del hospital Madre Catalina”.
Ferreyra detalló además las condiciones del traslado y el acompañamiento médico, contradiciendo punto por punto el planteo político difundido en redes:
“Así también el traslado en una ambulancia pediátrica de alta complejidad a un centro de salud de Córdoba, acompañada por profesionales excelentes y humanos, como así también el trato a toda la familia, especialmente a sus papás”.
En el tramo final de su mensaje, la abuela fue aún más directa y marcó con claridad dónde, a su entender, debería estar puesto el foco del debate público: “Señor Pollo, le pediría por qué mejor no obra con eficiencia pidiendo un jury a la jueza -Nora Villegas- que dejó libre al asesino. Allí estaría cumpliendo con su deber como corresponde”.
Y concluyó con un reclamo concreto y humano, alejado de cualquier especulación partidaria: “Espero pida las disculpas correspondientes a Emmita y a sus papás, acompañando con oraciones para su recuperación”.
Las palabras de la abuela ponen el foco en los límites éticos del uso político de un hecho atravesado por el dolor y la conmoción social.