Obispo Barba: «Que el Santo Cristo nos proteja por siempre»

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Mons. Gabriel Bernardo Barba, Obispo de San Luis

«Desde mi llegada a San Luis como Obispo, desde el primer momento, he podido reconocer los lugares principales donde se encuentra la Fe más profunda del pueblo de San Luis
Y lo puedo expresar con facilidad nombrando al Cristo de La Quebrada y al Señor de Renca. Por supuesto las devociones Marianas, particularmente a Nuestra Señora del Rosario del Trono.
Quien se acerca a estas devociones podrá encontrarse con la esencia del pueblo e historia de San Luis.
Y junto al pueblo llegar a Dios.
Jesús rezaba: “Te alabo Padre, Señor del cielo y de la tierra porque te has revelado a los pequeños” y esas palabras de Jesús se hacen vida hoy.
Gente sencilla, gente de campo, peregrinos que vienen de lejos. Siguiendo las tradiciones de sus padres y abuelos, transmiten de generación en generación la fe a sus hijos y nietos. Con sencillez, pero con profundidad. Posiblemente sin grandilocuentes palabras, pero con la grandeza del que ha encontrado un gran tesoro y no se lo guarda. Lo comparte.
Miles de peregrinos…, caminando…, en bicicleta, o en cualquier otro medio, van llegando con sus alegrías y tristezas. Con sus cargas y esperanzas, para volver a sus pagos con el alma renovada y muchas veces también con el perdón sacramental. Tanto en La Quebrada como en Renca, podrán encontrarse con su amigo y Señor… “Jesús”. Allí alimentan su alma para volver con fuerzas renovadas a su realidad cotidiana.
Dos lugares distintos, con una misma intensidad compartida el amor a su Jesús. El amor a su Cristo que escucha sus ruegos y los anima y consuela.
Con mucha pena…, otro año más la pandemia nos separa de poder llegar a sus pies. Y se guarda el deseo de miles y miles de familias de volver a donde cada año venían. A los pies del Cristo.
Nosotros nos comprometemos en hacer todo lo posible para que sientan la cercanía del Cristo que, desde La Villa y desde Renca, entran en sus casas a través de las trasmisiones por las redes y por los distintos medios de comunicación.
Yo tendré la gracia y el privilegio de estar allí, en cada Santuario y en nombre de cada uno de los fieles devotos y de sus familias, estaré poniendo a sus pies, sus oraciones y pedidos. Y desde allí mismo, por medio de estas dos devociones de Cristo, les estaré enviando su bendición.
Roguemos este año, muy especialmente por todos los que sufren esta pandemia sea por enfermedad o sea por sus consecuencias de pérdidas de sus seres queridos y hasta por la falta de trabajo. Cristo es nuestra fuerza. Él es nuestra esperanza. Nunca olvidemos que desde la cruz ha dado la vida por cada uno de nosotros y nos habla siempre de la eterna Misericordia de Dios para con todos nosotros.
Dios los bendiga…! Que el Santo Cristo nos proteja por siempre».