Frontera asumirá la conducción del MUP y profundizará el perfil de participación social del espacio

El intendente de Villa Mercedes reemplazará a Mauro Sabatini en la presidencia del Movimiento Unidad Provincial. Lo acompañará la concejal Claudia Miranda en la vicepresidencia. La nueva conducción buscará consolidar un espacio político integrado mayoritariamente por comerciantes, empresarios, profesionales, referentes culturales y trabajadores del sector privado.
8 de junio de 2026
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El intendente Maximiliano Frontera asumirá este martes la conducción del MUP.

Este martes 9 de junio, a las 20 horas, en el Salón Byone de Villa Mercedes, el Movimiento Unidad Provincial (MUP) renovará sus autoridades en un acto que tendrá un fuerte contenido político y simbólico. Maximiliano Frontera asumirá la presidencia del partido en reemplazo de Mauro Sabatini, mientras que la concejal Claudia Miranda ocupará la vicepresidencia que hasta ahora ejercía María Paz García.

Más allá del cambio de nombres, la renovación refleja una característica que sus dirigentes consideran uno de los principales rasgos distintivos del espacio: la fuerte presencia de hombres y mujeres provenientes de la actividad privada. Comerciantes, industriales, profesionales, emprendedores, trabajadores independientes y referentes culturales integran una estructura que busca diferenciarse de las construcciones políticas tradicionales, habitualmente dominadas por dirigentes formados exclusivamente en la actividad partidaria o estatal.

La llegada de Frontera a la presidencia del MUP también representa la consolidación institucional de una fuerza política que nació a partir de su ruptura con la conducción del Partido Justicialista de San Luis. El espacio comenzó a gestarse luego de los cuestionamientos que el intendente formuló sobre la falta de elecciones internas y la conducción partidaria.

Frontera reclamaba la apertura de elecciones internas y cuestionaba lo que consideraba una falta de democracia partidaria. Aquella discusión fue escalando hasta convertirse en una ruptura abierta con la conducción del PJ provincial.

Desde el entorno del intendente siempre sostuvieron que, apenas se conoció públicamente su intención de competir dentro de la estructura partidaria, comenzó una serie de decisiones destinadas a aislarlo y hostigarlo políticamente.

DePolítica relató oportunamente esa secuencia. Primero apareció una estructura política paralela que disputó espacios de influencia en Villa Mercedes de la mano de Anabela Lucero, hoy comprometida en una causa judicial que investiga el vaciamiento del Molino Fénix. Más tarde llegaron los enfrentamientos en el Concejo Deliberante, donde concejales alineados con el albertismo comenzaron a diferenciarse de la gestión municipal.

La confrontación también se trasladó al plano mediático. Durante meses, Frontera fue blanco de críticas provenientes de sectores vinculados al oficialismo partidario provincial a través de las páginas del extinto Diario de la República. Con el paso del tiempo, la tensión dejó de ser una diferencia interna para transformarse en una pelea política de alcance provincial.

Hubo además episodios de fuerte contenido simbólico. Entre ellos, la devolución por parte de Alberto Rodríguez Saá del cuadro con el que años atrás el propio Frontera y la viceintendenta Verónica Bailone lo habían homenajeado. Para muchos dirigentes peronistas aquel gesto fue mucho que la confirmación de que el vínculo político estaba roto definitivamente.

El conflicto alcanzó su punto máximo cuando las autoridades partidarias avanzaron con la suspensión de la afiliación de Frontera y con medidas disciplinarias contra dirigentes y legisladores identificados con su sector político. La respuesta llegó mediante una carta de renuncia que hoy constituye una pieza central para entender el nacimiento del MUP.

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