Tagliente y Olagaray: dos nuevos intendentes, dos diferentes puntos de partida

Aunque ambos pertenecen al mismo espacio político, Pedro Tagliente e Ignacio “Nacho” Olagaray inician gestiones muy distintas. En Juana Koslay, Tagliente recibe un municipio ordenado y con alto reconocimiento a la administración de Jorge “Toti” Videla, que asume como diputado provincial. En Potrero de los Funes, Olagaray empieza un mandato marcado por la urgencia: un municipio con problemas económicos, servicios deteriorados y la necesidad de reorientar la gestión a pocos días del inicio de la temporada turística.
10 de diciembre de 2025
Pedro Tagliente e Ignacio Olagaray.

Las últimas horas dejaron dos imágenes similares —dos juras, dos intendentes jóvenes, dos gestiones que comienzan— pero detrás de esa coincidencia se abren rutas bien distintas en Juana Koslay y Potrero de los Funes.
Aunque ambos jefes comunales pertenecen al mismo espacio político, los puntos de partida no podrían ser más diferentes.

Tagliente en Juana Koslay: continuidad, orden y una vara alta

El Vicegobernador Endeiza junto a Tagliente y Videla.

Pedro Alejandro Tagliente asumió como intendente de Juana Koslay en un acto realizado en la Rotonda Cruz de Piedra, acompañado por el vicegobernador Ricardo Endeiza y por su antecesor, Jorge “Toti” Videla, quien deja la intendencia para ocupar una banca como diputado provincial.

La gestión de Videla —reconocida como una de las más innovadoras y eficientes de la provincia, incluso por intendentes de otros signos políticos— deja a Tagliente ante un desafío particular: mantener el estándar de una ciudad que funcionó bien, creció y fue administrada con solvencia.

“Hoy es un día que quedará grabado en mi memoria y en mi corazón”, dijo Tagliente.
Y agregó: “Voy a estar presente, escuchar, trabajar cada día con humildad y respeto, reconociendo que al gobernar no se puede estar solo”.

Con alrededor de 20 mil habitantes, Juana Koslay es un municipio ordenado, sin crisis de servicios y con una administración que llega al recambio en buenas condiciones financieras y operativas. Tagliente, además, conoce la estructura: fue parte del gabinete de Videla.

La continuidad aparece como hoja de ruta natural. El desafío, en este caso, es sostener una vara alta, no reconstruir.

Olagaray en Potrero: urgencias, servicios y crisis heredada

Olagaray sonríe al lado del Vicegobernador Endeiza. Atrás, una presencia que no pasó desapercibida: la ex presidenta del PJ, María Angélica Torrontegui, vecina de la localidad.

Muy distinta es la situación en Potrero de los Funes, donde Ignacio “Nacho” Olagaray asumió tras ganar la elección del 9 de noviembre por apenas diez votos, en la última contienda electoral del año.
Su victoria desplazó a Daniel Orlando —que había sido intendente y que también ganó una elección por un margen mínimo, de solo doce votos— y dejó atrás al actual intendente Damián Gómez, que terminó tercero.

Aquí el punto de partida es otro: un municipio con problemas económicos graves, servicios resentidos y un clima de deterioro administrativo.
Por eso, Olagaray abrió su discurso hablándole directamente a los trabajadores municipales:

“Les pido un poco de paciencia: son la prioridad para ordenar la situación administrativa y financiera del municipio”, afirmó.

También habló de la urgencia en recuperar servicios esenciales: mantenimiento de calles, limpieza del pueblo, normalización del funcionamiento cotidiano.

“Vamos a trabajar desde hoy; mañana continuamos, y en estos días van a notar un cambio contundente”, prometió.

Con la temporada turística a días de comenzar, Potrero necesita capacidad de respuesta inmediata. Por eso formalizó rápidamente dos designaciones clave:
Cecilia Anzulovich, al frente del área Hacienda;
Ignacio ‘Nacho’ Morris, responsable de Turismo, Cultura y Deporte.

El turismo no es solo un área de gestión: es la economía de Potrero, y la crisis del municipio impacta directamente en su principal actividad.

Dos imágenes, dos escenarios

Mientras Tagliente inicia su mandato con continuidad política, orden administrativo y una comunidad acostumbrada a una buena gestión, Olagaray empieza desde un lugar diametralmente opuesto: debe reconstruir, ordenar y reestructurar antes de poder proyectar.

Ambos asumieron con discursos basados en cercanía, trabajo y presencia territorial.
Pero la diferencia de contexto es la clave:
Juana Koslay exige sostener lo que funciona.
Potrero de los Funes exige recomponer lo que está roto.

Es, en definitiva, la fotografía política del recambio 2025 en el Gran San Luis: dos intendentes del mismo espacio, pero con realidades y exigencias completamente distintas.

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