Este fin de semana se conoció la noticia del fallecimiento de Lilian Videla, una de las voces más firmes y perseverantes en la defensa de los derechos humanos en San Luis. Su deceso fue informado en redes sociales por numerosos militantes, dirigentes e instituciones, entre ellas la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional de San Luis, que dispuso de un día de duelo en reconocimiento a su trayectoria.
Videla fue presa política durante la dictadura militar, primero detenida en San Luis y luego trasladada a la cárcel de Devoto, en Buenos Aires. Tras recuperar la libertad, participó activamente en la reconstrucción democrática y se convirtió en fundadora de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) San Luis, organización que desde 1984 sostuvo con firmeza los reclamos de Memoria, Verdad y Justicia.
La APDH fue querellante en los juicios por delitos de lesa humanidad realizados en la provincia, procesos que marcaron hitos de reparación frente al terrorismo de Estado. “La existencia de referentes como Lilian y de las organizaciones que supieron sostenerse en el tiempo fue indispensable para reconstruir las tramas sociales y llegar a instancias de justicia”, remarcaron sus compañeros de militancia.

En vida, Videla recordó en varias entrevistas los orígenes de su compromiso social y político. “Desde la cuna he sentido hablar sobre los derechos de la mujer, los derechos de todos, la educación laica”, contó en una conversación con El Chorrillero. Su militancia comenzó en la toma de la Escuela Normal durante la histórica lucha de “laicos y libres” en los años 60, y se profundizó en los 70 cuando trabajó junto al entonces gobernador Elías Adre, tiempo que recordó con mucho cariño.
El golpe de Estado de 1976 la encontró de pie en esa tarea y la llevó a más de dos años de prisión, experiencia que, según relató, “ratificó mis convicciones”. Desde entonces nunca abandonó la causa de sus compañeros. La búsqueda de los restos del ex rector Mauricio López, desaparecido por la dictadura, fue una obsesión permanente que la movilizó durante décadas.
Con la llegada de la democracia, Videla fue parte de la organización del primer recorrido de la CONADEP en San Luis, junto a referentes como Graciela Fernández Meijide. A partir de allí, su nombre quedó asociado para siempre con la lucha contra la impunidad.
La provincia despide así a una mujer que dedicó su vida a transformar el dolor en acción colectiva. Su legado quedará marcado en cada reclamo por justicia, en cada juicio y en cada joven que herede el compromiso de no olvidar.
Sus restos eran despedidos estos domingo en Sala «A», de Parque Los Álamos, Riobamba ext. Sur y Av. Santos Ortiz de la ciudad de San Luis.
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